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sábado, 13 de enero de 2024

Las utopías como guías a seguir pueden resultar literalmente fatales

Podemos librar a los hombres del hambre o de la miseria o de la injusticia, podemos sacarlos de la esclavitud o de la cárcel, y obrar bien con ello…, todos los hombres tienen un sentimiento básico del bien y el mal, pertenezcan a la cultura que pertenezcan; pero todo estudio de la sociedad muestra que cada solución crea una nueva situación que engendra necesidades y problemas nuevos propios, nuevas exigencias.
Las utopías tienen su valor (nada expande tan maravillosamente como ellas los horizontes imaginativos de las potencialidades humanas) pero como guías a seguir pueden resultar literalmente fatales…..La posibilidad de una solución final (incluso si olvidamos el sentido terrible que estas palabras adquirieron en los tiempos de Hitler) resulta ser una ilusión, y una ilusión muy peligrosa. Pues si uno cree realmente que es posible solución semejante, es seguro que ningún coste sería excesivo para conseguir que se aplicase. Lograr que la humanidad sea justa y feliz y creadora y armónica para siempre, ¿qué precio podría ser demasiado alto con tal de conseguirlo? Con tal de hacer esa tortilla, no puede haber, seguro, ningún límite en el número de huevos a romper.
Algunos profetas armados pretenden salvar a la humanidad, y otros solo a su propia raza por sus atributos superiores, pero, sea cual sea el motivo, los millones sacrificados en guerras o revoluciones (cámaras de gas, gulag, genocidio, todas las monstruosidades por las que se recordará nuestro siglo) son el precio que ha de pagar el hombre por la felicidad de generaciones futuras…..De lo único que podemos estar seguros es de la realidad del sacrificio, la muerte de los muertos. Pero el ideal por el que mueren sigue sin hacerse realidad. Se han roto ya los huevos, y el hábito de romperlos crece, pero la tortilla sigue siendo invisible.
Referencia:El fuste torcido de la humanidad de Isaiah Berlin


lunes, 5 de julio de 2021

Los pequeños se disparan a quemarropa y los efectos son aterradores


Niños solos y abandonados van allí donde se estacionan las tropas, donde hay cuarteles, campamentos o etapas. A fuerza de ayudar y trabajar, acaban formando parte del ejército; son “hijos del regimiento”. Reciben un arma y no tardan en pasar por el bautismo del fuego. Sus colegas mayores, también niños, a menudo se muestran perezosos, y cuando hay una batalla con el enemigo a la vista, mandan a los pequeños al frente, a la primera línea de fuego. Estas escaramuzas armadas de la chiquillería resultan especialmente encarnizadas y sangrientas, porque el niño carece del instinto de conservación, no siente ni comprende el horror de la muerte, desconoce el miedo que sólo la madurez le hará conocer. Las guerras de niños se han hecho posibles también gracias al desarrollo tecnológico. Hoy las armas de repetición de mano son ligeras y cortas; sus nuevas generaciones se asemejan cada vez más a juguetes infantiles. El viejo máuser era demasiado grande, pesado y largo para un crío. El niño pequeño tenía el brazo demasiado corto para llegar al gatillo sin esfuerzo y, también, el punto de mira resultaba excesivamente lejano para su ojo. Las armas modernas, al eliminar tales inconvenientes, solucionan estos problemas. Su tamaño se ajusta tan perfectamente a la silueta de un niño que más bien causan un efecto infantil y gracioso en manos de un soldado alto y fornido. El hecho de que el niño sólo sea capaz de usar armas de mano, de alcance corto (pues no sabe dirigir el fuego de una batería de artillería ni tampoco pilotar un bombardero), ha hecho que los combates en las guerras de niños adquieran la forma de un choque directo, de un contacto físico, casi de un cuerpo a cuerpo. Los pequeños se disparan a quemarropa, hallándose a un paso los unos de los otros. Los efectos de estos duelos suelen ser aterradores, pues no sólo mueren los que caen fulminados en el campo de batalla. Dadas las condiciones en que se desarrollan aquellas guerras, también pronto acaban muriendo los heridos, de hemorragias, de infecciones y por falta de medicinas. (Ébano de Ryszard Kapuściński)

martes, 23 de marzo de 2021

Siglo XX


Juan Pablo II decía que para la historia el siglo XX sería considerado una época de ataques masivos contra la vida, una serie interminable de guerras y una destrucción permanente de vidas humanas inocentes. Sería la época en que los falsos profetas y los falsos maestros lograron el mayor éxito posible.

martes, 3 de noviembre de 2020

El hambre no es solo una tragedia, sino una vergüenza


"Para la humanidad el hambre no es solo una tragedia, sino una vergüenza", dijo el papa Francisco a los miembros de la agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO). "En su mayor parte lo causa una distribución desigual de los frutos de la tierra, a la que se agrega la falta de inversiones en el sector agrícola, las consecuencias del cambio climático y el aumento de los conflictos en varias áreas del planeta. Por otra parte, se arrojan toneladas de alimentos", agregó.   

Para superar "la actual crisis" y para combatir el hambre "son necesarias políticas y acciones concretas", afirmó el papa Francisco. "Una decisión valiente sería constituir con el dinero que se usa para armas y otros gastos militares un fondo global para derrotar definitivamente el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobre. De este modo se evitarían tantas guerras y la emigración de tantos de nuestros hermanos y familias que se ven obligados a dejar sus casas y países en busca de una vida más digna".


martes, 16 de octubre de 2018

En política, las palabras son hechos, tienen sus propia densidad física.

Nicolas Sartorius en su libro "La manipulación del lenguaje" cuenta que “a lo largo de una dilatada actividad política fui comprendiendo mejor algunas cuestiones referentes al uso del lenguaje y sus efectos. La primera fue que, en política, las palabras son “hechos”, tienen sus propia densidad “física” y sus efectos pueden ser beneficiosos o catastróficos”.

“A lo largo de la historia, palabras habladas o escritas han provocado o impulsado guerras, matanzas, levantamientos, pronunciamientos o quiebras, pero también los hechos más positivos y las expresiones más extraordinarias de la mente humana. No es verdad, por lo tanto, que como se dice vulgarmente 'las palabras se las lleva el viento'. Muy al contrario, son como rocas o piedras que pueden provocar auténticos aludes o sostener sólidas arquitecturas políticas”, escribe el político español.

martes, 28 de agosto de 2018

Paz democrática.

Durante siglos, Europa fue la región más salvajemente violenta del mundo, desgarrada por guerras tan atroces como destructivas. Europa desarrolló la tecnología y la cultura de la guerra que la situó en disposición de conquistar el mundo. Tras un estallido final de salvajismo indescriptible, la destrucción mutua cesó al término de la Segunda Guerra Mundial. Algunos estudiosos explican tal fin de las hostilidades con la tesis de la llamada “paz democrática”, según la cual, una democracia siempre duda antes de entrar en guerra contra otra democracia.

viernes, 18 de agosto de 2017

Un estigma de vergüenza para todo el siglo XXI.


“Esperando contra toda esperanza” y poniéndose en las manos de “justicia de Dios”: con esta conciencia el Consejo de patriarcas católicos de Oriente publicó el comunicado final de su sesión anual (10-11 de agosto de 2017), se realizó en Dimane (norte del Líbano), sede estival del patriarcado maronita:

“A las Naciones Unidas y a los países interesados en modo directo de la guerra en Siria, Irak y palestina (Rusia, EEUU, Irán, Qatar, Turquía, Arabia Saudita- Ndr) nosotros pedimos terminar con las guerras, cuyos objetivos son ya muy claros: destruir, matar, alentar el éxodo, relanzar las organizaciones terroristas, difundir el espíritu de intolerancia y de conflicto entre las religiones y las culturas. La continuación de esta situación y la incapacidad en establecer una paz justa, global y duradera en la región, asegurando el retorno de los refugiados y de los evacuados a sus casas en la dignidad y en la justicia, quedará como un estigma de vergüenza para todo el siglo XXI".

“Al sucesor de Pedro, le decimos que estamos listos para responder al pedido por la santidad, siguiendo al Salvador en el camino de la Pasión. Pero recordamos también que nosotros representamos a las iglesias florecidas de Oriente desde la época apostólica…y cuya existencia está en un real peligro”.
cristianos en peligro de extinción

“Nosotros somos lamentablemente una “pequeña grey” pacífica. Una pequeña grey que no cuenta sobre ningún otra cosa sino vosotros para invitar a los grandes que presiden los destinos del mundo, que continúan alentando el éxodo de los cristianos de Oriente Medio y sin duda a un proyecto de genocidio, una catástrofe humana, como también un jaque a la civilización y un desaire para toda la humanidad”.



domingo, 2 de julio de 2017

Los hombres, al terminar la Edad oscura, podían ser rudos pero tenían el alma limpia.


Los hombres, al terminar la Edad oscura, podían ser rudos, indoctos e ignorantes en todo lo que no fuesen guerras contra tribus paganas más bárbaras que ellos mismos; pero tenían, siquiera, el alma limpia, cuenta Chesterton. Eran como niños. La primera iniciación de sus rudas artes respiraba el puro placer de los niños. Hemos de imaginarlos en Europa, viviendo, en general, bajo el dominio de pequeños gobiernos locales, feudales por ser una supervivencia de guerras feroces contra los bárbaros; monásticos, a veces, y de un carácter más amistoso y patriarcal, aun ligeramente imperiales, porque Roma gobernaba todavía, a guisa de una gran leyenda.

martes, 22 de noviembre de 2016

Invitados de la vida.

Heiddeger
Hay una frase de Heidegger, que dice:”Somos los invitados de la vida”. Heidegger dice con esa expresión que no hemos podido elegir nuestro lugar de nacimiento, las circunstancias, la época histórica a la que pertenecemos, un hándicap o una buena salud… Nos encontramos,dice,arrojados en la vida. Y el que se encuentra arrojado en la vida tiene un deber hacia la vida,la obligación de comportarse como invitado. 

¿Qué debe hacer un invitado? Debe vivir entre los hombres,
allá donde esté. Y un buen invitado, un invitado digno, deja el lugar en el que ha sido hospedado algo más limpio, algo más bonito, algo más interesante que como lo encontró. Y si tiene que marcharse,hace sus maletas y se va. 

No conozco, dice George Steiner, ninguna parte del mundo que no sea fascinante, en la que no valga la pena aprender la lengua o la cultura o intentar hacer algo interesante. El mundo es de una riqueza infinita. Si los hombres no aprenden a ser invitados los unos de los otros, acabaremos destruyéndonos, vamos hacia guerras religiosas, hacia terribles guerras raciales, manifestaría Heidegger.

Si los hombres no aprenden a ser invitados los unos de los otros, acabaremos destruyéndonos