Mostrando entradas con la etiqueta ejército. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ejército. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2026

Vladimir Putin, un hombre de sangre fría, imperturbabilidad y la capacidad de disimulo propia de un espía

En 1999 fue nombrado primer ministro Vladimir Putin. Yeltsin había ido cobrando confianza en este hombre, hasta nombrarle su sucesor. Fue así como Yeltsin, cada vez peor de salud, presentó la dimisión a fines de 1999, convencido de que dejaba a Rusia en buenas manos. La figura de Vladimir Putin no puede ser más opuesta a la de su predecesor. Si Yeltsin era un hombre nervioso, extrovertido, propenso a las reacciones más inopinadas y sumamente enfermizo, Putin había sido jefe de los servicios secretos, y tenía toda la sangre fría, la imperturbabilidad y la capacidad de disimulo propia de un espía. Que era hombre duro ya lo sabía todo el mundo, pero algunos pensaban que era eso lo que estaba necesitando Rusia. De enfermizo no tenía nada; cuidaba su forma física y era campeón de judo. Comenzó controlando y reformando el ejército, y luego trató de hacer lo mismo con la complicadísima maquinaria del Estado. Esta complicación databa ya de los tiempos comunistas, pero ahora las piezas estaban cada una fuera de su sitio. Putin trató de simplificar los resortes y de dejarlos en manos seguras. Acentuó el poder central y su propio poder personal, al punto de que las potencias democráticas temieron un retroceso de Rusia hacia la dictadura. Putin supo maniobrar hábilmente, sin salirse de la legalidad, pero sin el sentido abierto y concesivo de Yeltsin. Creó un Consejo de Estado para liberarse en parte del parlamento, aunque este siguió funcionando. Y propició la creación del partido Unidad, para conseguir el suficiente apoyo parlamentario. Logró suprimir muchos tratos de privilegio y amiguismos, y combatió con relativo éxito las oligarquías y las mafias. Muchos de aquellos hombres que se habían enriquecido rápidamente por procedimientos turbios huyeron de Rusia con el dinero que consiguieron evadir, el resultado fue una decadencia de la mafia rusa, y el establecimiento de elementos de esta mafia en países occidentales. 

Referencia: Historia breve del mundo reciente de José Luis Comellas.

martes, 24 de febrero de 2026

La guerra irregular debía considerarse tan importante como la guerra tradicional

Cualquier estrategia de seguridad nacional que se base en el poderío militar es cuestionable. Los grandes ejércitos lo han comprendido y están intentando adaptarse. Una directiva emitida a finales de 2008 por las fuerzas armadas estadounidenses anunció que la guerra irregular debía considerarse “tan importante desde el punto de vista estratégico como la guerra tradicional”. Esta afirmación tiene vastas repercusiones en todo el ámbito de la planificación militar, desde el personal hasta el equipo y el entrenamiento. Para Estados Unidos, centrarse en la guerra irregular significa dar más importancia a las operaciones especiales, la adquisición de inteligencia, la contrainsurgencia y lo que los militares llaman “operaciones de baja visibilidad”, además de una mayor atención a la colaboración con aliados y fuerzas locales.
Señalaba un estudio de la Universidad Nacional de la Defensa de Estados Unidos, que los movimientos insurgentes de hoy suelen estar menos vinculados a una ideología y un liderazgo establecido (como el Vietcong) y ser más bien “coaliciones de indignados” que pueden surgir casi de forma espontánea. 

Referencia: El fin del poder (Moisés Naím)

viernes, 29 de agosto de 2025

Las balas duelen

Las balas duelen, los cadáveres apestan, los hombres expuestos al fuego enemigo suelen estar tan asustados que se mojan los pantalones.
La gente olvida que un soldado destacado en el frente o en los alrededores suele estar demasiado hambriento, o asustado, o helado, o, por encima de todo, demasiado cansado para preocuparse por las causas políticas de la guerra. Pero las leyes de la naturaleza son tan implacables para los ejércitos rojos como para los blancos. Un piojo es un piojo y una bomba es una bomba, por muy justa que sea la causa por la que se combate, escribe George Orwell (Recuerdos de la guerra de España).

sábado, 14 de septiembre de 2024

Las guerras son cada vez más asimétricas

Las guerras son cada vez más asimétricas, con el enfrentamiento de grandes fuerzas militares contra otras más pequeñas y heterodoxas: rebeldes, movimientos separatistas, grupos insurgentes, milicias. Además, cada vez es más frecuente que las gane el bando con menos poder militar. Según un extraordinario estudio hecho en Harvard, en las guerras asimétricas que estallaron entre 1800 y 1849, el bando más débil (en número de soldados y armamento) alcanzó sus objetivos estratégicos en el 12 por ciento de los casos. Sin embargo, en las guerras que estallaron entre 1950 y 1998, el bando más débil prevaleció con más frecuencia: el 55 por ciento de las veces. Por diversas razones, el resultado de los conflictos asimétricos actuales tiene más probabilidades de decidirse en función de las estrategias políticas y militares de los dos bandos que de la pura fuerza militar. Es decir, un ejército moderno y de gran tamaño ya no basta para garantizar que un país pueda alcanzar sus objetivos estratégicos. Un factor importante que explica esta diferencia es que el bando más débil tiene cada vez más capacidad de infligir daños al adversario con un coste inferior. El uso de artefactos explosivos caseros (conocidos por sus siglas en inglés, IED) en Afganistán e Irak es un buen ejemplo. Un general de los Marines en Afganistán calculó que los IED habían causado el 80 por ciento de las víctimas en su unidad, y en Irak hubo unos años en los que estos explosivos fueron responsables de casi dos tercios de las bajas sufridas por las fuerzas de la coalición internacional, escribe Moisés Naím.


viernes, 27 de octubre de 2023

La Revolución Francesa cambió la naturaleza de la soberanía de Europa

La Revolución Francesa había cambiado de manera fundamental la naturaleza de la soberanía de Europa. En los siglos XVII y XVIII, una causa principal, quizá incluso la causa principal de las guerras europeas, había sido las disputas dinásticas surgidas a la muerte de un determinado soberano, piénsese en la guerra de Sucesión española o en la guerra de Sucesión austríaca. Las cosas ya no serían así a partir de 1815. Pese a la insistencia de monarcas como Luis XVIII o Alejandro I en el derecho divino que los asistía para reinar, la base de la soberanía había pasado de manera perceptible de los individuos y las familias a las naciones y los estados. Antes de 1815, se consideraba que todos los tratados internacionales quedaban invalidados a la muerte del soberano, y para que no caducaran tenían que ser renovados de inmediato con la firma del nuevo monarca. A partir de 1815, esta norma dejaría de aplicarse. Tratados como los de 1814-1815 fueron concluidos entre estados, no entre monarcas individuales, y mantendrían su validez a menos que o hasta que una u otra parte los rompiera deliberadamente. El príncipe o gobernante se convirtió, de hecho, en el ejecutor de la soberanía nacional o estatal, garantizada por la conformidad internacional con la fuerza virtual de la ley. Por supuesto que también habría disputas sucesorias a lo largo del siglo XIX, en particular en España y Schleswig-Holstein, pero su fuerza se basó en gran medida en la explotación que de ellas hicieron los gobiernos estatales con fines nacionales, y por sí solas no tuvieron un verdadero impacto. Los casamientos dinásticos quedaron reducidos a meros símbolos de amistad entre las naciones. Análogamente, los ejércitos debían lealtad ahora al Estado, no a un soberano individual; el viejo sistema de ejércitos mercenarios y de soldados que vendían sus servicios al mejor postor, habitual en el siglo XVIII, había desaparecido para siempre. Los soberanos recién restaurados en el trono tendrían que adaptarse o morir. La década de 1820 demostraría que muchos de ellos no habían aprendido la lección, escribe Richard John Evans, historiador y profesor británico.

domingo, 30 de julio de 2023

La guerra no surge de la nada

Para Clausewitz, la suerte de una guerra no dependía tan sólo de la fuerza de un ejército, sino también de la pericia de su comandante, y para ello se remitió sobre todo al genio estratégico de Napoleón y Federico el Grande. Consideraba que la planificación y la formación tenían una importancia decisiva en el éxito: “El saber debe convertirse en capacidad”, se lee en un pasaje del libro. También son interesantes las deliberaciones que Clausewitz realiza a propósito de la guerra de guerrillas, y de las que en el siglo XX tomaron buena nota los revolucionarios y luchadores de la resistencia. Explicó que en un conflicto entre un Estado y algún bando no estatal, las pérdidas en vidas humanas resultan mucho más costosas para el actor estatal que para el adversario no estatal. 
La guerra, dijo Clausewitz, no surge de la nada, sino que se halla enmarcada en una voluntad política de un tipo determinado. Por lo tanto, la guerra y la política, según Clausewitz, se influyen de forma recíproca, pues “el objetivo político es el fin, la guerra es el medio, y nunca puede pensarse un medio sin finalidad”. Para Clausewitz, lo militar estaba subordinado al objetivo y la voluntad política. Estaba convencido de que la guerra no debe tener como finalidad la victoria, sino el regreso a la paz y a la política. La política y la guerra se condicionan mutuamente, o de que como lo expresa Clausewitz: “La guerra nunca es un acto aislado”.



miércoles, 26 de julio de 2023

La honra del comunista consiste en no cumplir las obligaciones a menos que estas respondan a sus intereses

Los estalinistas han dado su apoyo al Gobierno de la Segunda República durante la guerra. Pero recuerdan este mandamiento de Lenin:“Aceptad todas las obligaciones que os pidan, pero cuando llegue la hora decisiva no olvidéis que la honra del comunista consiste en no cumplir estas obligaciones a menos que estas respondan a los intereses del proletariado”. Los comunistas controlaban la mitad del ejército del Gobierno y el 90 % de los comisarios políticos, escribe James W. Cortada.

viernes, 26 de mayo de 2023

Las guerras se ganan y se pierden en el planeamiento

Las guerras se ganan y se pierden en el planeamiento que se realiza en todos los niveles. Las fuerzas armadas rusas arrastran importantes problemas estructurales como una extendida corrupción, un liderazgo basado en el poder, dependencia de ordenes directas fruto de una disciplina ciega o una inexistente gestión del talento. Y aunque los problemas del material ruso, o incluso sus estructuras corruptas han acaparado gran parte de la prensa sobre el fracaso militar, han sido los errores en el planeamiento y conducción de las operaciones las que han llevado al desastre inicial de la invasión…. Viendo el desarrollo de la guerra, es muy revelador que no esté claro si el objetivo principal era tomar Kiev o el sur de Ucrania. Mas bien parece que se pretendía obtener todo a la vez en unos tres días. No hubo un adecuado análisis del centro de gravedad ucraniano, ni operaciones de preparación, ni un adecuado listado de objetivos, ni un estudio detallado del adversario, ni una adecuada sincronización de esfuerzos, ni de integración de multidominios, ni campañas de influencia, ni análisis de liderazgos, … no se identifica prácticamente nada de lo que definiría la guerra moderna, salvo un avance terrestre en fuerza….Para empezar, el secretismo que Putin intentó mantener hasta el último momento hizo que muy pocos mandos participaran en el planeamiento, lo que evito que un mayor número de oficiales pudieran intercambiar puntos de vistas, identificar errores o poner en la mesa riesgos no valorados. Además, provocó que las unidades desplegadas pensaran que estaban en un ejercicio rutinario por lo que no se adiestraron ni ensayaron la operación. De nada sirvió porque los americanos supieron varias semanas antes del plan completo y lo compartieron con sus aliados, ucranianos y medios de comunicación…Al comienzo de la invasión resultó muy llamativo los múltiples ejes de ataque que usaron las fuerzas rusas. Un ataque por no menos de tres ejes muy separados entre sí es un error que resulta difícil de entender, si no es por la equívoca dirección estratégica y una terrible inteligencia. La errónea percepción de que las tropas rusas serían bien recibidas o que el ejército ucraniano no presentaría una resistencia sólida parece haber sido el origen de ese exceso de confianza que pretendía terminar las operaciones en unos pocos días. Usar numerosos ejes en un ataque es siempre una decisión arriesgada. Los ucranianos, que si tenían claro su centro de gravedad, concentraron sus esfuerzos en detener el ataque contra Kiev, cediendo terreno en el sur, pero poniendo resistencia en las ciudades, lo que hizo el avance ruso muy costoso.
Resumen del artículo publicado en Global Strategy. Autor,Jesús Alonso Blanco.Teniente Coronel del Ejército de Tierra español. Diplomado en Estado Mayor y Licenciado en Ciencias Políticas

jueves, 1 de diciembre de 2022

Lo militar excluye lo miliciano y en la España de Franco la victoria correspondió al Ejército

Cuenta el historiador Javier Tusell que lo militar excluye lo miliciano y en la España de Franco desde un principio la victoria correspondió al Ejército y no a las milicias del Partido…En la Italia mussoliniana, el partido controló y bloqueó a los sindicatos; en España, la fuerza que tenía en sus manos el máximo de poder efectivo,el Ejército, le cerró el paso sin mayores complicaciones. 

Para los falangistas no era que lo católico no interesara sino que había de integrarse en el Estado en vez de constituirse por sí mismo en fundamento del régimen político y social. El catolicismo era fundamental pero formaba parte del Partido y el Estado y éstos eran quienes debían desempeñar un papel hegemónico y protagonista. El sector más clerical, en cambio, concebía lo católico como el elemento de integración por excelencia pero, al mismo tiempo, exigía autonomía para él.

martes, 10 de mayo de 2022

Cincinato y George Washington

Cincinato

Cincinato vivía frugalmente, trabajaba él mismo sus tierras y era un patriota completo. Cincinato se había retirado disgustado a su finca, negándose a intervenir en la política, porque su hijo había sido exiliado por usar un lenguaje violento contra los tribunos. 

En 458 a. C., los romanos estaban fuertemente acosados por los ecuos, y un cónsul y todo su ejército se vieron amenazados por el desastre. Entonces se llamó a Cincinato. Se le nombró dictador. Según la ley romana, éste era un funcionario dotado de poder absoluto que se designaba en momentos muy difíciles, pero sólo por un lapso de seis meses. La palabra proviene de una voz latina que significa decir, porque todo lo que el dictador decía era ley. Cuando se le informó de su designación, Cincinato estaba arando su campo. Dejando el arado donde estaba, se marchó al foro, reunió un nuevo ejército, avanzó rápidamente hacia el lugar de la batalla, atacó a los ecuos impetuosamente, los derrotó, rescató al cónsul y su ejército y volvió a Roma. De vuelta en Roma, Cincinato renunció inmediatamente a la dignidad dictatorial, sin ningún intento de usar su poder absoluto ni un momento más de lo necesario, y volvió a su finca. Este ejemplo de virtud, del uso del poder sin abuso, impresionó mucho a las posteriores generaciones. Al final de la Guerra de la Independencia Norteamericana, George Washington pareció un nuevo Cincinato. Por ello, los oficiales del Ejército Revolucionario formaron “La Sociedad de los Cincinnati”, usando el plural latino del nombre, una vez terminada la guerra. En 1790, una ciudad de orillas del río Ohio fue reorganizada y ampliada por un miembro de la Sociedad, y fue llamada Cincinnati en su honor.

domingo, 15 de agosto de 2021

El 23-F


El escritor y periodista Jesús Palacios ha definido el golpe como una intriga de los servicios secretos (el CESID): “El 23-F no fue ningún golpe chapuza o una operación alocada protagonizada por unos militares rancios anclados en el pasado franquista con añoranza de pronunciamientos del siglo XIX. Fue un golpe de diseño, una operación de Estado Mayor del CESID puesta en marcha por el teniente coronel Javier Calderón y el comandante José Luis Cortina. Jamás pretendió tener carácter involutivo ni el deseo de retornar a una dictadura. Tenía por objeto reforzar el Estado y la Corona bajo el sistema democrático, que se estaba cayendo a pedazos por la grave crisis abierta entre la clase política”. Estaba informado al respecto el Gobierno de Estados Unidos, temeroso del deterioro en una zona estratégica como España. Se trataría de enseñar los dientes a una clase política un tanto insustancial e inepta, para dar salida a un Gobierno de concentración  constitucional. Si falló fue por la reacción de Tejero, que habría sido utilizado casi como marioneta, sin prever su reacción negativa ante el Gobierno previsto. Sobre la gravedad del momento había declarado Felipe González tres meses antes: “El país es como un helicóptero en el que se están encendiendo todas las luces rojas a la vez. Estamos en una situación de grave crisis y de emergencia. Es la hora de que el Gobierno y Suárez se percaten de ello”.

                    Quintana Lacaci                                          

El general Quintana Lacaci, “Capitán General de Madrid, que había abortado el golpe en la capital y en la región militar, se consideraba “franquista hasta la médula”. Pero Franco le había ordenado obedecer a su sucesor y el Rey le había ordenado no sumarse al golpe. Si le hubiera ordenado tomar las Cortes, lo hubiera hecho”. Tal era el espíritu predominante en el ejército, y Juan Carlos nada habría podido hacer en otro caso. La autoridad de Franco seguía amparándole y sirvió, en aparente paradoja, para convertir un movimiento amenazante en un episodio en definitiva menor, que contribuyó a asentar la democracia. Y  dice el historiador Pio Moa,que aumentó la popularidad del Rey, a costa del ejército, el cual pechaba con el papel de villano de la comedia, pese a haber mantenido mayoritariamente la disciplina y ser el verdadero causante del fracaso de un golpe cuyas raíces se encontraban en una crisis política y económica no causada por los militares. El ataque al ejército fue brutal, vinculado sin mucho disimulo a aquel de que era objeto el franquismo. El general Quintana, que frenó el golpe en Madrid, sería asesinado por la ETA, en presencia de su esposa, tres años después.


lunes, 5 de julio de 2021

Los pequeños se disparan a quemarropa y los efectos son aterradores


Niños solos y abandonados van allí donde se estacionan las tropas, donde hay cuarteles, campamentos o etapas. A fuerza de ayudar y trabajar, acaban formando parte del ejército; son “hijos del regimiento”. Reciben un arma y no tardan en pasar por el bautismo del fuego. Sus colegas mayores, también niños, a menudo se muestran perezosos, y cuando hay una batalla con el enemigo a la vista, mandan a los pequeños al frente, a la primera línea de fuego. Estas escaramuzas armadas de la chiquillería resultan especialmente encarnizadas y sangrientas, porque el niño carece del instinto de conservación, no siente ni comprende el horror de la muerte, desconoce el miedo que sólo la madurez le hará conocer. Las guerras de niños se han hecho posibles también gracias al desarrollo tecnológico. Hoy las armas de repetición de mano son ligeras y cortas; sus nuevas generaciones se asemejan cada vez más a juguetes infantiles. El viejo máuser era demasiado grande, pesado y largo para un crío. El niño pequeño tenía el brazo demasiado corto para llegar al gatillo sin esfuerzo y, también, el punto de mira resultaba excesivamente lejano para su ojo. Las armas modernas, al eliminar tales inconvenientes, solucionan estos problemas. Su tamaño se ajusta tan perfectamente a la silueta de un niño que más bien causan un efecto infantil y gracioso en manos de un soldado alto y fornido. El hecho de que el niño sólo sea capaz de usar armas de mano, de alcance corto (pues no sabe dirigir el fuego de una batería de artillería ni tampoco pilotar un bombardero), ha hecho que los combates en las guerras de niños adquieran la forma de un choque directo, de un contacto físico, casi de un cuerpo a cuerpo. Los pequeños se disparan a quemarropa, hallándose a un paso los unos de los otros. Los efectos de estos duelos suelen ser aterradores, pues no sólo mueren los que caen fulminados en el campo de batalla. Dadas las condiciones en que se desarrollan aquellas guerras, también pronto acaban muriendo los heridos, de hemorragias, de infecciones y por falta de medicinas. (Ébano de Ryszard Kapuściński)

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Un poema caballeresco

Philippe-Henri de Ségur.


Philippe-Henri de Ségur era descendiente de una familia de origen hugonote que se había distinguido sirviendo a Enrique IV, el marqués había abrazado la carrera militar destacando por su extraordinaria fuerza física y su excepcional valor. En la sangrienta batalla de Rocoux había recibido una herida de bala en el pecho y, durante el asedio de Lawfeld, a pesar de tener un brazo destrozado por un disparo de arma de fuego, había permanecido al frente de su regimiento conduciéndolo a la victoria. La pérdida del brazo no le impidió participar en la guerra de los Siete Años, ser nuevamente herido en la batalla de Clostercamp y acabar como prisionero de los prusianos. Diderot cuenta en una carta a Sophie Volland fechada el 6 de noviembre de 1760 que “Los dos ejércitos estaban ahora muy cerca el uno del otro. El marqués de Ségur estaba a punto de que lo mataran. El joven príncipe (prusiano) oye su nombre y corre en su ayuda. Ségur, ignaro, lo ve a su lado, lo reconoce y le grita: “Príncipe, ¿qué hacéis aquí? ¡Mis granaderos se encuentran a veinte pasos y van a disparar!”. “Señor”, le responde el joven príncipe, “he acudido al oír vuestro nombre para impedir que esta gente os mate”. Mientras hablaban, los dos ejércitos entre los que se encontraban hicieron fuego al mismo tiempo. Ségur sale del paso con dos sablazos y queda prisionero del joven príncipe que, mientras tanto, se ha visto obligado a retirarse. ¿No os asombra la generosidad de estos dos hombres, cada uno de los cuales ve solo el peligro que corre el otro, y que se olvidan de sí mismos hasta el punto de que si no los matan en ese mismo momento es por puro milagro?”. 


Anne-Madeleine de Vernon

De vuelta en Francia, Ségur había encontrado la forma de aumentar su modesto patrimonio llevando al altar a una huérfana de quince años con una conspicua dote y heredera de vastas propiedades en la isla de Santo Domingo. Anne-Madeleine de Vernon, que no era bonita, pero sí muy atractiva, demostró ser enseguida una excelente esposa y, al morir su suegro, no dudó en acoger a la madre de su marido, uniéndose estrechamente a ella y animando con su ayuda un salón frecuentado por grandes aristócratas, notables y literatos. La marquesa aseguró así la continuidad de la estirpe trayendo al mundo a dos varones. El mayor, Louis-Philippe, nació en 1753 y el menor, Joseph-Alexandre, tres años más tarde.


lunes, 25 de mayo de 2020

El ejército garantiza la libertad y seguridad de su pueblo



Si vis pacem, para bellum (si quieres la paz, prepárate para la guerra); palabras que vienen muy al caso escritas por Flavio Vegecio Renato, estratega militar romano y autor de De Re Militari, una obra dedicada al análisis de la disciplina militar, que entendió y abordó claramente el hecho de la ausencia de poder militar. Renato creía que si la nación propia no deseaba emplear a su ejército para defenderse, era seguro que habría otra nación más que dispuesta a hacerlo con sus propias fuerzas armadas. Dicho de otra forma, no hay una ausencia permanente de presencia militar que pueda mantenerse indefinidamente. La vigilancia constante es vital para garantizar la libertad y la seguridad sostenidas de una nación y de su pueblo.

miércoles, 1 de abril de 2020

El suceso de San Juan de la Peña

García Ximénez
García Ximénez (724-758) preparó un plan estratégico de combate tan pronto como tuvo noticia de que Abdemelic venía de Córdoba hacia Huesca dispuesto a reducir la población de los Pirineos. El resultado fue que los guerreros montañeses de García Ximénez pusieron en fuga al resto del ejército de Abdemelic, que se retiró diezmado y derrotado hacia Huesca. Que esto ocurrió lo atestiguan tanto la Crónica Mozárabe y la Crónica árabe de Córdoba como el hecho de que durante siglos se ha venido conmemorando con una romería religiosa y popular la derrota de los moros en el lugar de la batalla, a la vista de Ainza, justo en el emplazamiento de la Cruz de piedra que recuerda la encina sobre la que se vio una Cruz milagrosa el día de la batalla, el 14 de septiembre del año del Señor de 734. Así fue el comienzo del nuevo reino de Sobrarbe y de la dinastía de sus reyes que duraría desde el año 734 hasta 1149, ya que el 20 de abril de este año Ramón Berenguer, en una escritura notarial, dice: «Yo don Ramón Berenguer, haciendo oficio y veces y ocupando el lugar de Rey, así en el reino de Sobrarbe como en el de Aragón por mi amada esposa y consorte…». (Este documento fue transcrito por el cronista Juan Bris en su Historia de San Juan de la Peña y de los reyes de Aragón, libro impreso en Zaragoza en el año de 1628). 

San Juan de la Peña
Muchos autores han visto en el suceso de San Juan de la Peña, con la derrota del ejército de Abdemelic y el nacimiento del reino de Sobrarbe, una gran semejanza con el episodio de Covadonga, cuando tuvo lugar la derrota de los invasores moros y el nacimiento del reino de Asturias. Fray Justo Pérez de Urbel dice: “Parece como un eco del suceso de Covadonga”. Y Sánchez Albornoz declara: “Otra vez Guadalete y Covadonga”. Pero el caso , dice el catedrático José María de Mena, es que no es una leyenda porque hay por medio los testimonios de los propios árabes sobre el desastre del ejército de Abdemelic y cómo se dejaron en los Pirineos, muchos de sus guerreros, su prestigio y honores. No se trata de una leyenda sino noticia de página de sucesos, con un ejército destrozado y parte de sus efectivos muertos. Tras la batalla ganada por los cristianos, la cueva de San Juan de la Peña se convirtió en un centro patrimonial del nuevo reino, con un monasterio y un panteón de los reyes, otro testimonio de la realidad hecho de piedra, de tumbas y de rezos.

lunes, 24 de febrero de 2020

El Ejército de Flandes

Carlos I de España
No todos los que servían en el ejercito de Flandes eran pobres. En una ocasión el emperador Carlos I realzó la dignidad de la profesión militar empuñando él mismo una pica y marchando con sus hombres; en otra ocasión, en la década de 1590, encontramos a los duques de Osuna y de Pastrana, descendientes de las casas más ilustres de España, y al príncipe de Asculi, sirviendo todos como simples soldados del Ejército de Flandes. Naturalmente, estos voluntarios, en especial los nobles, buscaban la oportunidad de conseguir un puesto de mando, pero primero recibían un admirable aprendizaje y, además, su presencia entre las filas de los soldados contribuía a mantener la moral y a reducir la insubordinación. De este modo reunieron los Habsburgo españoles unos ejércitos perfectamente capacitados para la victoria sin tener que recurrir a ningún tipo de coacción.


Cuenta el historiador Geoffrey Parker que “no hubo ningún error en la organización militar de España desde un punto de vista técnico, el ejército multinacional siguió siendo característico de los Habsburgo. Movilizado con la ayuda de carteles de reclutamiento en no menos de cincuenta idiomas, continuó combatiendo hasta después del hundimiento del imperio que defendía”.

Dice Parker que el reclutamiento directo “para el Ejército de Flandes no comenzó hasta la paz anglo-española de 1604. Casi inmediatamente un regimiento entero fue reclutado en Inglaterra por Thomas, lord Arundel, y otro en Irlanda por Henry O’Neill. Este repentino éxodo alarmó a la Inglaterra protestante. En mayo de 1606 el Parlamento declaró culpables de felonía a los ingleses que sirviesen a un príncipe extranjero, a no ser que antes prestaran juramento de adhesión a Jaime I y ofrecieran garantías de no reconciliarse con la Iglesia de Roma”.


sábado, 18 de enero de 2020

Estados Unidos glorifica y exalta al ejército



El profesor e historiador Tony Judt manifiesta que la mayoría de los estadounidenses siguen pensando que las guerras en las que ha luchado su país son buenas guerras. Estados Unidos resultó enriquecido, no empobrecido, de su intervención en las dos guerras mundiales y su desenlace; al contrario que Gran Bretaña, el otro país que salió victorioso de forma inequívoca de esas guerras, pero al precio de una ruina casi total y la pérdida del imperio. Y en comparación con los otros grandes contendientes del siglo XX, Estados Unidos perdió relativamente pocos soldados en combate y apenas tuvo bajas civiles. Por lo tanto, Estados Unidos es hoy el único país avanzado que todavía glorifica y exalta al ejército, un sentimiento familiar en Europa antes de 1945, pero hoy completamente desconocido. En Estados Unidos los políticos y estadistas se rodean de los símbolos y adornos de las hazañas de armas; sus comentaristas muestran desdén y menosprecio por los países que dudan en participar en conflictos armados. Es este recuerdo diferente de la guerra y su impacto, más que alguna diferencia estructural entre Estados Unidos y otros países por lo demás equiparables, lo que explica sus distintas respuestas a los asuntos internacionales hoy día.

lunes, 2 de septiembre de 2019

La guerra



Son asombrosas la frialdad y la indiferencia con que la mayor parte de la humanidad asiste al comienzo de una guerra. Para quienes oyen sobre ella a la distancia o se enteran por los libros pero jamás se han representado mentalmente sus males, es apenas poco más que una competición vistosa; una proclama, un ejército, una batalla, y un triunfo, escribe Samuel Johnson. Pálidos, entumecidos, desanimados e indefensos; jadeando y gimiendo sin que nadie se apiadara de ellos, entre hombres curtidos en una larga miseria sin esperanza ninguna; y finalmente sepultados en fosas o echados al mar, desconocidos y olvidados. Es en estos campamentos incómodos y en estos lugares malsanos, en los que todo coraje es inútil y toda iniciativa imposible, donde las flotas son diezmadas en silencio y los ejércitos poco a poco consumidos. Es así como se extenúa en forma gradual a un pueblo, la mayoría de las veces con escaso resultado. Los pocos individuos que terminan beneficiándose, no parecen legitimados por la más justa de
las causas a obtener esas utilidades. Si el que cosechó los frutos es el que corrió el riesgo y se hizo rico con la victoria tras sangrar en la batalla, podrá ostentar sin miedo su botín. Pero al concluir una guerra, ¿qué nos recompensa por la muerte de una multitud de personas y por los gastos millonarios si no es la contemplación de la gloria repentina de pagadores y agentes, de contratistas y comisionados, cuyos coches relucen como meteoros y cuyos palacios se elevan como una exhalación? Estos son los hombres que sin virtud, trabajo ni riesgo alguno se enriquecen conforme su país se empobrece.

Niños en la guerra
Por supuesto que antes de desenvainar la espada todas las naciones confían en la victoria; y es esa fe que cada cual posee en sí mismo la que produce aquella desenfrenada efusión de sangre que ha afligido al mundo con tanta frecuencia. Pero es evidente que al menos una de entre dos opiniones que se excluyen tiene que estar equivocada; y en la historia de la humanidad no faltan ejemplos capaces de enseñar cautela y moderación. 

domingo, 1 de septiembre de 2019

El presidente de México dice que el narco “es pueblo. El ejército no se usa para reprimir al pueblo”.


El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dice que el narco “es pueblo”, pues “todos son seres humanos”. “El ejército no se usa para reprimir al pueblo”, respondió el Presidente de México.“Sí, es pueblo, todos son seres humanos”, dijo López Obrador.

Según publica el diario mexicano El Universal, la violencia, encabezada en el país por los grupos criminales del narcotráfico, ha alcanzado niveles históricos en 2019. El primer semestre ha sido el más violento del que se tenga registro, con 17.065 homicidios.


Don Hugo Valdemar, que durante 15 años fue portavoz de la Arquidiócesis de México, lamentó la “simplificación conceptual” del presidente López Obrador, y señaló que “entonces tenemos que decir que hay pueblo bueno y hay pueblo malo. Al bueno hay que apoyarlo e incentivarlo y al pueblo malo que oprime, extorsiona, corrompe y mata al pueblo bueno hay que combatirlo, castigarlo y, en su caso, aniquilarlo”.

Valdemar manifiesta que “el primer deber constitucional de un Presidente de la República  es garantizar la seguridad y la integridad de sus gobernados”. “Por ello, la Constitución le da el monopolio del uso de la fuerza pública para mantener el orden. Si el Presidente no entiende este mandato constitucional y no lo cumple debe pedir disculpa a sus gobernados y marcharse a su casa, porque no ha entendido cuál es su principal función”. El mensaje de López Obrador “no solo es irresponsable sino además incentiva, motiva y justifica la actuación del crimen organizado, pues finalmente es pueblo, y por lo mismo bueno y justificable en sus acciones criminales, lo cual es gravísimo e inadmisible”.

miércoles, 21 de agosto de 2019

La velocidad de la globalización y el debilitamiento de los estados han hecho que sean más probables los conflictos violentos


Analistas como Kaplan y Amy Chua, autora de El mundo en llamas, explican que la velocidad de la globalización y el debilitamiento de los estados han hecho que sean más probables los conflictos violentos, y que los intentos de crear democracias de tipo occidental en lugares donde hoy no existen tienen muchas probabilidades de degenerar en violencia. Por otro lado, el terrorismo, la guerra cibernética y el narcotráfico se desarrollan en frentes amorfos, cambiantes y sin fronteras, que pueden imponer sus devastadoras consecuencias en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Armas fáciles de adquirir; líneas desdibujadas entre soldados y civiles y entre tecnología militar y tecnología de consumo; aumento del número de conflictos en los que lo que se disputa no es un territorio sino dinero, materias primas, creencias religiosas, narcotráfico.



Las aptitudes que resultan valiosas en un conflicto se pueden adquirir hoy no solo en los campos militares de entrenamiento, las academias de oficiales y las escuelas superiores de defensa, sino en un campamento rebelde en el noroeste de Pakistán, una madrasa en Leicester, Inglaterra, o una escuela de informática en Guangzhou, China. Hoy, los ejércitos nacionales están intentando adaptarse a la guerra de “pleno espectro” en la que las armas son digitales además de físicas, los métodos son psicológicos además de coercitivos y los combatientes son civiles y dispersos además de uniformados y coordinados.