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miércoles, 1 de abril de 2020

El suceso de San Juan de la Peña

García Ximénez
García Ximénez (724-758) preparó un plan estratégico de combate tan pronto como tuvo noticia de que Abdemelic venía de Córdoba hacia Huesca dispuesto a reducir la población de los Pirineos. El resultado fue que los guerreros montañeses de García Ximénez pusieron en fuga al resto del ejército de Abdemelic, que se retiró diezmado y derrotado hacia Huesca. Que esto ocurrió lo atestiguan tanto la Crónica Mozárabe y la Crónica árabe de Córdoba como el hecho de que durante siglos se ha venido conmemorando con una romería religiosa y popular la derrota de los moros en el lugar de la batalla, a la vista de Ainza, justo en el emplazamiento de la Cruz de piedra que recuerda la encina sobre la que se vio una Cruz milagrosa el día de la batalla, el 14 de septiembre del año del Señor de 734. Así fue el comienzo del nuevo reino de Sobrarbe y de la dinastía de sus reyes que duraría desde el año 734 hasta 1149, ya que el 20 de abril de este año Ramón Berenguer, en una escritura notarial, dice: «Yo don Ramón Berenguer, haciendo oficio y veces y ocupando el lugar de Rey, así en el reino de Sobrarbe como en el de Aragón por mi amada esposa y consorte…». (Este documento fue transcrito por el cronista Juan Bris en su Historia de San Juan de la Peña y de los reyes de Aragón, libro impreso en Zaragoza en el año de 1628). 

San Juan de la Peña
Muchos autores han visto en el suceso de San Juan de la Peña, con la derrota del ejército de Abdemelic y el nacimiento del reino de Sobrarbe, una gran semejanza con el episodio de Covadonga, cuando tuvo lugar la derrota de los invasores moros y el nacimiento del reino de Asturias. Fray Justo Pérez de Urbel dice: “Parece como un eco del suceso de Covadonga”. Y Sánchez Albornoz declara: “Otra vez Guadalete y Covadonga”. Pero el caso , dice el catedrático José María de Mena, es que no es una leyenda porque hay por medio los testimonios de los propios árabes sobre el desastre del ejército de Abdemelic y cómo se dejaron en los Pirineos, muchos de sus guerreros, su prestigio y honores. No se trata de una leyenda sino noticia de página de sucesos, con un ejército destrozado y parte de sus efectivos muertos. Tras la batalla ganada por los cristianos, la cueva de San Juan de la Peña se convirtió en un centro patrimonial del nuevo reino, con un monasterio y un panteón de los reyes, otro testimonio de la realidad hecho de piedra, de tumbas y de rezos.

jueves, 12 de abril de 2018

Cataluña es España, y los catalanes son españoles.

En 1653 los campesinos de la Cerdaña organizaron una incursión militar para reconquistar el valle que Francia se había negado a devolver.
Hoy hay catalanes, cuyos abuelos eran más españoles que “la pata del caballo del Cid”, que ignoran que muchos catalanes, a lo largo de la historia, se consideraban tan españoles como los antepasados de estos ciudadanos que no llevan más de dos o tres generaciones residiendo en Cataluña.

En 1674 los mercaderes de Barcelona enviaron una petición a Madrid solicitando privilegios para participar en el comercio desde Cádiz a América. Afirmaban lo siguiente: “No hay ninguna duda de que Cataluña es España. España es todo lo que hay entre los Pirineos y los océanos. De ello se sigue que Cataluña es España, y que los catalanes son españoles”.

En 1653, cuando los campesinos de la Cerdaña combatían los intentos franceses de reconquistar el valle, utilizaban el grito “Visca Espanya” en su lucha.

Cuando Gerona fue liberada de sus ocupantes franceses en 1698, la aliviada población catalana saludó a las tropas castellanas mientras marchaban por la ciudad con gritos de “Visca Espanya”.

Y podríamos seguir.