Si en los años ochenta del siglo pasado la Escuela Austríaca se convirtió en una alternativa al socialismo de todas las cátedras fue porque los muchos millones de personas que padecieron la experiencia del socialismo real contribuyeron con su testimonio disidente o con su hambre y su desengaño a la caída del Muro y la ruina de la URSS. El socialismo había fallado desde el principio. Fue la experiencia del socialismo la que desprestigió la idea. Salvo, claro está, en eso que Mises llama “la clase media intelectual”. Como cualquier otra gran idea, el socialismo ha penetrado en las masas a través de la clase media intelectual. No es el pueblo, no son las masas las que primero han sido ganadas para el socialismo. Son los intelectuales los que han sido conquistados por el socialismo. Son estos y no las masas quienes sirven de apoyo al socialismo.
Referencia: Memoria del comunismo (Federico Jiménez Losantos)

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