sábado, 28 de marzo de 2026

Lo que duele es el persistente sinsentido de la vida

Poco se cuestionan las causas del sufrimiento, sino que se pone el foco solo en aliviarlo, en paliar, en llevarlo de la mejor manera. En la actual sociedad paliativa “cada vez se sufre más por cada vez menos” (Byung-Chul Han, La sociedad paliativa, 2021) donde la paradoja es que, a mayor capacidad para alivio del dolor, se sufre insoportablemente por cualquier cosa.
En una visión materialista el sufrimiento es reducido a una cuestión corporal que hay que combatir con analgésicos, dejando de lado otras dimensiones, especialmente su significación, su posible sentido.“El sinsentido del dolor indica más bien que nuestra propia vida, reducida a un proceso biológico se ha quedado vacía de sentido. El sentido del dolor presupone una narrativa que integra la vida en un horizonte de significado. El dolor carente de sentido solo es posible en una vida vacía de sentido, reducida a pura supervivencia y que ha dejado de narrar (Han, 2021).Cuando buscamos hacer desaparecer cualquier dolor y sufrimiento, la felicidad puede volverse superflua. “Si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa y se convierte en un confort apático. Quien no es receptivo para el dolor también se cierra a la felicidad profunda”. La ausencia de sentido, de profundidad, de significado de la vida nos trae una paradoja creciente, que cada vez se sufre más por cosas más insignificantes. Si bien el sufrimiento no se puede medir objetivamente, porque es siempre una experiencia muy personal e intransferible, las expectativas tan altas puestas en la analgesia, hacen que incluso dolores insignificantes resulten insoportables. Fueron desapareciendo las narrativas y los significados que hacen más soportable el dolor. “Al fin y al cabo lo que duele es, justamente, el persistente sinsentido de la vida” (Han, 2021).

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