La actividad más importante que une a las personas es comer. En la mayoría de los días festivos y ritos de paso hay un banquete, o al menos una comida compartida, a menudo con alimentos concretos para ese día. Cuando se junta la familia o los amigos, deben comer juntos, y ésta es una de las costumbres humanas más extendidas, las personas que comparten el pan tienen un vínculo. El mero acto de comer juntos refuerza ese vínculo y reduce la posibilidad de conflicto. Esta es una deficiencia que el mundo virtual nunca podrá superar, por mucho que mejore la tecnología de realidad virtual.
Referencia: La generación ansiosa de Jonathan Haidt

No hay comentarios:
Publicar un comentario