lunes, 30 de marzo de 2026

El nihilismo de las élites europeas empuja a los inmigrantes a los brazos de los islamistas


Rémi Brague (profesor emérito de Filosofía Medieval en la Sorbona de París y de Historia del Cristianismo Europeo en la Ludwig-Maximilians-Universität München, además de director del centro de investigación "Tradición del Pensamiento Clásico" de la Sorbona. Autoridad internacional de la cultura musulmana de todos los tiempos) cuenta que “un hecho capital hoy es la inmigración masiva de poblaciones procedentes de países islámicos. Estas personas tienen relaciones matizadas con el islam, que ha dominado sus respectivos países; desde la adhesión entusiasta a la indiferencia, incluso a la apostasía, pasando por el respeto a las tradiciones “culturales” o la habituación a ellas.”
“Pero los principios de esta religión se han mantenido estables, mayoritariamente, desde el siglo IX. Adicionalmente, hay imanes o líderes religiosos por todas partes del mundo para recordar que la sharia, dictada por un Dios eterno y omnisciente, no ha perdido en nada su actualidad. El islam es más virulento en Europa que en los países musulmanes, porque funciona como principio de identidad grupal y, para algunos, como programa de venganza después de la colonización.”

“El ascenso del islam y la decadencia intelectual y espiritual de Europa que se expresa en la frase "a quienes Júpiter quiere destruir, primero los enloquece. En definitiva, el nihilismo teórico y práctico de las élites europeas empuja a los inmigrantes a los brazos de los islamistas.”
“Nuestras élites les proporcionan, sin saberlo, argumentos poderosos haciendo leyes “sociales” que vuelven obligatorias mentiras desvergonzadas, negaciones descaradas de la realidad como que un embrión no es más que un conjunto de células, un hombre puede estar embarazado, etc. Nada como esto para empujar a los musulmanes a construir alrededor de ellos una especie de cordón sanitario destinado a protegerlos del contagio. O, si quiere otra imagen, abordar una canoa mientras nuestro transatlántico se hunde. Más trágico y paradójico, si la orquesta a bordo toca: Más cerca de Ti, ¡Dios mío!”


No hay comentarios:

Publicar un comentario