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jueves, 12 de abril de 2018

Cataluña es España, y los catalanes son españoles.

En 1653 los campesinos de la Cerdaña organizaron una incursión militar para reconquistar el valle que Francia se había negado a devolver.
Hoy hay catalanes, cuyos abuelos eran más españoles que “la pata del caballo del Cid”, que ignoran que muchos catalanes, a lo largo de la historia, se consideraban tan españoles como los antepasados de estos ciudadanos que no llevan más de dos o tres generaciones residiendo en Cataluña.

En 1674 los mercaderes de Barcelona enviaron una petición a Madrid solicitando privilegios para participar en el comercio desde Cádiz a América. Afirmaban lo siguiente: “No hay ninguna duda de que Cataluña es España. España es todo lo que hay entre los Pirineos y los océanos. De ello se sigue que Cataluña es España, y que los catalanes son españoles”.

En 1653, cuando los campesinos de la Cerdaña combatían los intentos franceses de reconquistar el valle, utilizaban el grito “Visca Espanya” en su lucha.

Cuando Gerona fue liberada de sus ocupantes franceses en 1698, la aliviada población catalana saludó a las tropas castellanas mientras marchaban por la ciudad con gritos de “Visca Espanya”.

Y podríamos seguir.

viernes, 16 de junio de 2017

La muerte invitaba a bailar a los humanos.


La peste negra.
La muerte, en la segunda mitad del siglo XIV, estaba a la orden del día. Por ello la literatura y el arte tuvieron que recoger su temática. El clima de horror puesto en circulación por la difusión de la Peste Negra y las restantes mortandades se vio plasmado, desde el punto de vista literario, en el tema de las Danzas Macabras. La muerte invitaba a bailar a los humanos, a los que iba llamando en función de su posición en la estructura social, pues comenzaba por los Papas y los emperadores y concluía por los humildes labriegos. Por lo general, el tema daba pie para efectuar una aguda crítica social de los diversos acompañantes, de la muerte, la cual, en última instancia, jugaba un papel democratizador, al igualar, por decirlo con las palabras de Jorge Manrique, a los que viven por sus manos y los ricos. 

Es posible que la primera Danza Macabra elaborada fuera la francesa. La Danza de la Muerte castellana, de autor desconocido, data, al parecer, de comienzos del siglo XV. También el arte recogió la herencia de las mortandades. El esqueleto o el cadáver putrefacto, el rostro carcomido, etc., son figuras que se multiplican desde finales del siglo XIV. A través de ellas los artistas deseaban recordar a sus semejantes el fin que aguardaba a todos los mortales. Las pinturas murales del camposanto de Pisa, atribuidas a Traini, constituyen un buen testimonio de la presencia viva del tema de la muerte en la Europa del siglo XIV. En la decimoquinta centuria la nota distintiva de las esculturas fue, en contraste con el sereno clasicismo del siglo XIII, la melancolía, expresión inequívoca de un mundo doliente que, no obstante, se resistía a ser víctima de la tragedia. Otras muchas manifestaciones de la vida del espíritu recibieron asimismo el impacto de las pestes.

La muerte, en la segunda mitad del siglo XIV, estaba a la orden del día.