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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Rock and roll.


El blues era música de negros y la sociedad norteamericana de la primera mitad de siglo no estaba por la mezcla racial. ¿Qué opción quedaba entonces para los chicos blancos que deseaban ampliar sus horizontes musicales más allá de los cantos pastorales? La única solución posible para gente como Jerry Lee Lewis era acudir de tapadillo a los bailes de los negros y escuchar y aprender la técnica de los bluesmen, y adaptarla a su propia cultura. Estaba gestándose el nacimiento del rock and roll, el blues de los blancos para los negros, un género propio para los blancos.

Elvis.
El rock and roll era “música de negros tocada por blancos”, los golpes de cadera de Elvis estaban inspirados en la forma de bailar de los negros, las letras de las canciones tenían implícitos mensajes sexuales que evocaban el lujurioso ambiente de los juke joints (salones de baile de los negros) los sábados por la noche.

viernes, 16 de junio de 2017

La muerte invitaba a bailar a los humanos.


La peste negra.
La muerte, en la segunda mitad del siglo XIV, estaba a la orden del día. Por ello la literatura y el arte tuvieron que recoger su temática. El clima de horror puesto en circulación por la difusión de la Peste Negra y las restantes mortandades se vio plasmado, desde el punto de vista literario, en el tema de las Danzas Macabras. La muerte invitaba a bailar a los humanos, a los que iba llamando en función de su posición en la estructura social, pues comenzaba por los Papas y los emperadores y concluía por los humildes labriegos. Por lo general, el tema daba pie para efectuar una aguda crítica social de los diversos acompañantes, de la muerte, la cual, en última instancia, jugaba un papel democratizador, al igualar, por decirlo con las palabras de Jorge Manrique, a los que viven por sus manos y los ricos. 

Es posible que la primera Danza Macabra elaborada fuera la francesa. La Danza de la Muerte castellana, de autor desconocido, data, al parecer, de comienzos del siglo XV. También el arte recogió la herencia de las mortandades. El esqueleto o el cadáver putrefacto, el rostro carcomido, etc., son figuras que se multiplican desde finales del siglo XIV. A través de ellas los artistas deseaban recordar a sus semejantes el fin que aguardaba a todos los mortales. Las pinturas murales del camposanto de Pisa, atribuidas a Traini, constituyen un buen testimonio de la presencia viva del tema de la muerte en la Europa del siglo XIV. En la decimoquinta centuria la nota distintiva de las esculturas fue, en contraste con el sereno clasicismo del siglo XIII, la melancolía, expresión inequívoca de un mundo doliente que, no obstante, se resistía a ser víctima de la tragedia. Otras muchas manifestaciones de la vida del espíritu recibieron asimismo el impacto de las pestes.

La muerte, en la segunda mitad del siglo XIV, estaba a la orden del día.


domingo, 12 de marzo de 2017

Soy una persona, un ser humano, y no una mercancía.


Frank Yerby escribe en “Una mujer llamada Fantasía” :
Yo soy yo, una persona, un ser humano, y no una mercancía. ¿Es que no pueden comprender esto? A mí no se me puede comprar, para dejarme luego herida y avergonzada. ¡A mí no! ¡No y no! ¡Oh, Jesús! Prefiero morir a venderme.

Fancy sabía bailar, pero lo que realizaba delante de los espectadores distaba mucho de parecer un baile. Estaba destinado a provocar aquella repugnante mirada en los ojos de los hombres y a arrancarles el sentido común de sus cerebros.

Tiene una ligera idea de que el amor no es así, de que consiste en un dar y un recibir, en una alegría compartida. Así que su vida se siente fracasada por culpa de las imitaciones que se ve obligada a aceptar… en algún burdel pobremente iluminado, situado en alguna callejuela, que los compensa de los fríos rostros de sus esposas.