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jueves, 15 de julio de 2021

El camino de Compostela fue la gran universidad en la que se instruyó la Edad Media


Hacia el primer cuarto del siglo XI se produjo un acontecimiento particularmente importante, una especie de toma de posesión del camino de Compostela por parte de Cluny, escribe el historiador Louis Charpentier. “Además del estudio y la oración, las actividades principales de la Orden benedictina fueron siempre desde su creación, la agricultura y la construcción. Una buena parte de los monjes eran carpinteros, talladores de piedra y albañiles. Los abades fueron muy a menudo maestros de obras. Este arte de la construcción alcanzó su punto culminante con la reforma cluniacense, y Cluny mismo fue un semillero de maestros de la construcción en la Edad Media, fuera esta construcción religiosa o laica. 

San Juan de la Peña

¿Sintió el gran abad de Cluny que fue Odilón la necesidad de hacer reemprender a los constructores el camino iniciático para dar al románico, que nació del bizantino y del romano, la base de ciencia tradicional que le faltaba? Es posible. Todo lo que atañe a la construcción religiosa se ha mantenido siempre y en todas partes sumamente secreto, pero lo cierto es que vemos desarrollarse, a partir de Odilón, una sutil política en la que participa el rey don Sancho de Aragón. La primera etapa de esta acción es la introducción por don Sancho de la regla cluniacense en el monasterio de San Juan de la Peña, en 1025. Monjes españoles viajan a Cluny y monjes cluniacenses a San Juan; luego los intercambios se extienden a Leyre, que pronto abraza también la regla de Cluny. Es la época en que, con ayuda del abad de Leyre, obispo de Pamplona, Cluny abre a los peregrinos de Santiago la ruta de Roncesvalles. En esta misma época se organizan los caminos de Santiago en Francia, caminos que dan lugar a este derroche de monasterios, de albergues de etapa y de hospitales que hemos mencionado. Y este mismo derroche nos revela el verdadero objetivo de esa peregrinación a Compostela. Son caminos de constructores. Vemos desfilar por ellos resueltamente a penitentes, místicos, salteadores de caminos y mendigos, pero los constructores marchan delante, los constructores que no hacen su peregrinación en calidad de penitentes, ni como místicos, sino como aprendices, como candidatos a la iniciación. Constructores y filósofos, y místicos desde san Francisco de Asís a Nicolás Flamel. Se ha dicho, y es evidente, que el camino de Compostela fue la gran universidad en la que se instruyó la Edad Media. Sin el camino de Compostela, el románico no habría sido lo que fue, nutrido por una ciencia simbólica nuevamente hallada, por una ciencia tradicional nuevamente aplicada”.

miércoles, 1 de abril de 2020

El suceso de San Juan de la Peña

García Ximénez
García Ximénez (724-758) preparó un plan estratégico de combate tan pronto como tuvo noticia de que Abdemelic venía de Córdoba hacia Huesca dispuesto a reducir la población de los Pirineos. El resultado fue que los guerreros montañeses de García Ximénez pusieron en fuga al resto del ejército de Abdemelic, que se retiró diezmado y derrotado hacia Huesca. Que esto ocurrió lo atestiguan tanto la Crónica Mozárabe y la Crónica árabe de Córdoba como el hecho de que durante siglos se ha venido conmemorando con una romería religiosa y popular la derrota de los moros en el lugar de la batalla, a la vista de Ainza, justo en el emplazamiento de la Cruz de piedra que recuerda la encina sobre la que se vio una Cruz milagrosa el día de la batalla, el 14 de septiembre del año del Señor de 734. Así fue el comienzo del nuevo reino de Sobrarbe y de la dinastía de sus reyes que duraría desde el año 734 hasta 1149, ya que el 20 de abril de este año Ramón Berenguer, en una escritura notarial, dice: «Yo don Ramón Berenguer, haciendo oficio y veces y ocupando el lugar de Rey, así en el reino de Sobrarbe como en el de Aragón por mi amada esposa y consorte…». (Este documento fue transcrito por el cronista Juan Bris en su Historia de San Juan de la Peña y de los reyes de Aragón, libro impreso en Zaragoza en el año de 1628). 

San Juan de la Peña
Muchos autores han visto en el suceso de San Juan de la Peña, con la derrota del ejército de Abdemelic y el nacimiento del reino de Sobrarbe, una gran semejanza con el episodio de Covadonga, cuando tuvo lugar la derrota de los invasores moros y el nacimiento del reino de Asturias. Fray Justo Pérez de Urbel dice: “Parece como un eco del suceso de Covadonga”. Y Sánchez Albornoz declara: “Otra vez Guadalete y Covadonga”. Pero el caso , dice el catedrático José María de Mena, es que no es una leyenda porque hay por medio los testimonios de los propios árabes sobre el desastre del ejército de Abdemelic y cómo se dejaron en los Pirineos, muchos de sus guerreros, su prestigio y honores. No se trata de una leyenda sino noticia de página de sucesos, con un ejército destrozado y parte de sus efectivos muertos. Tras la batalla ganada por los cristianos, la cueva de San Juan de la Peña se convirtió en un centro patrimonial del nuevo reino, con un monasterio y un panteón de los reyes, otro testimonio de la realidad hecho de piedra, de tumbas y de rezos.