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miércoles, 29 de julio de 2026

La guerra es un instrumento ineficaz para crear justicia, reconciliación u orden duradero

Los planes de victoria de cuatro días de Putin sobre Kiev se han prolongado hasta convertirse en un desastre de más de cuatro años, que ha dañado a Rusia militar, económica, demográfica, diplomática y psicológicamente. Han ampliado la OTAN y reforzado la identidad nacional y la destreza militar de Ucrania.
La fuerza militar puede destruir a los enemigos, pero rara vez los miedos, las identidades, los agravios o las ideologías más profundos que originaron el conflicto en primer lugar. De hecho, la guerra a menudo los refuerza.Sí, las naciones tienen derecho a defenderse. Hay que resistirse a la tiranía. Los estados se enfrentan a amenazas reales y, a veces, el mal solo puede frenarse por la fuerza.Pero la lección es clara, la guerra es un instrumento profundamente ineficaz para crear justicia, reconciliación u orden duradero.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

La Iglesia ortodoxa es útil instrumento para Putin

Según Dell `Asta (profesor de Lengua y Literatura Rusa en la Universidad Católica de Milán y Brescia, Vicepresidente de la Fundación Cristiana Rusia) Putin, durante los primeros años de su presidencia, se interesó, sobre todo, por la geopolítica, en la que el gas y el petroleo jugaban un papel destacado. Sin embargo, al poco tiempo, fue consciente de que la Iglesia ortodoxa podía ser útil instrumento para su proyecto imperial. La Iglesia pasó a ser un atributo secundario de la nación y el Estado hasta transformarse en un “dicasterio estatal”, Desde allí se defiende un “nacionalismo de civilización” de rasgos mesiánicos. La Iglesia ortodoxa queda al servicio del “mundo ruso”, con Moscú como centro político y Kiev como centro espiritual, pues la Rus de Kiev en el siglo IX está considerada como origen de la Rusia cristiana. 
Ese “mundo ruso” tiene una Iglesia ortodoxa  común, representada por el Patriarcado de Moscú, y un líder nacional que es el presidente Putin. Desde esta perspectiva, Rusia y Ucrania son el mismo país, aunque tampoco habría que excluir a Bielorrusia, y la defensa de la unidad de Rusia conlleva la unidad de la Iglesia.
La guerra de Ucrania adquiere, en la perspectiva del patriarca Kirill, el carácter de una misión para garantizar el futuro de Rusia, en la que el sacrificio de los soldados reviste un carácter religioso. Kirill llegó a afirmar que “su sacrificio lava todos los pecados cometidos”.

domingo, 7 de septiembre de 2025

La masacre del barranco de Babi Yar

La masacre de Babi Yar
La propaganda nazi utilizó el hecho de que la Unión Soviética no firmara la Tercera Convención de Ginebra (1929) como una excusa para maltratar a los soldados apresados del Ejército Rojo. Reunidos como ganado en campos de concentración, se enfrentarían a un destino fatal, muerte por inanición, ausencia de refugio, suciedad y guardias brutales. Pero bajo aquel oportunismo nazi subyacía la despiadada ideología nazi de la superioridad racial. La guerra en el este se describía como una contienda contra seres infrahumanos (Untermenschen), entre los cuales los eslavos y, sobre todo, los judíos recibieron un trato especialmente sanguinario. El soldado alemán Heinz Postenrieder, que se adentraba en el norte de Ucrania con la 134.ª División de Infantería, indicó que “aquí se ha liquidado a todos los judíos, del modo más terrible”. El 19 de septiembre, las tropas alemanas entraron en la capital ucraniana, Kiev. A los diez días, habían reunido a todos los judíos de la ciudad y los obligaron a marchar hacia el barranco de Babi Yar. Una de las habitantes de la ciudad, Irina Jorushunova, escribió en su diario, “Aún no sabemos qué les han hecho a los judíos. Corren rumores horribles… pero es imposible darles crédito. Solo hay una cosa que parece clara; han confiscado toda su documentación, posesiones y comida. Luego los han perseguido hasta Babi Yar y allí… no sé. Solo sé una cosa, está pasando algo terrible, horroroso; algo inconcebible, algo que no se puede comprender, entender ni explicar”.
Referencia: El trasfondo humano de la guerra de Michael Jones.

martes, 8 de abril de 2025

La falsa victoria de Rusia

Ucrania no está en condiciones de exigir nada y menos de ingresar en la OTAN donde más de uno no la quiere. Tampoco podrá recuperar el Donbas, que era prorruso, y Crimea, que siempre fue rusa. Aun cediendo estos territorios, Ucrania gana y Rusia pierde porque quiso controlar toda Ucrania cuando la invadió en 2022. No ha podido y Ucrania quedará en el mundo occidental que es lo que Putin quería evitar. Su falsa victoria será quedarse con los territorios citados.Las afirmaciones de los líderes europeos de apoyar a Ucrania hasta que recupere los territorios conquistados por Rusia (integridad territorial) son un brindis al sol. 
En Ucrania cada parte tendrá que pagar su precio. Rusia, que se le escape Ucrania y esta perder el Donbas y Crimea conservando el 80 % de su territorio. Vistos los objetivos iniciales, Kiev y los occidentales ganan. La Alianza y los europeos ayudarán a recomponer las Fuerzas Armadas Ucranianas.
Referencia: El futuro de la OTAN. Carlos Miranda. 

miércoles, 28 de febrero de 2024

La finalidad de Rusia es la disolución de la identidad nacional ucraniana y el regreso al control del Kremlin

Fareed Zakaria explica que Putin “ha estado tratando de recuperar aquellas partes del Imperio ruso que son centrales para la visión de Putin de una gran Rusia; Ucrania sobre todo, pero también Georgia, que invadió en 2008. Moldavia, donde Rusia ya tiene un punto de apoyo en la separatista república de Transnistria, podría ser la próxima”. Enrique Fojón expresa esta misma idea de una manera más matizada cuando manifiesta que “la finalidad estratégica de Rusia es la disolución de la identidad nacional ucraniana y el regreso del territorio al control del Kremlin, ya sea mediante la anexión directa o por el establecimiento de un régimen títere en Kiev”. El almirante Rodríguez Garat señala que Putin es “aparentemente incapaz de reclutar un ejército suficiente para la conquista de un país más grande que España” e identifica a Moldavia y Georgia como posibles futuros objetivos rusos, mientras que los tres países bálticos estarían a salvo por pertenecer a la OTAN. El Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg afirmaba el pasado 14 de diciembre de 2023 que “si Putin vence en Ucrania, existe un riesgo real de que su agresión no termine allí”. Unos días antes, el presidente norteamericano Biden había sido aún más explícito: “Si Putin toma Ucrania, no se detendrá allí. (…) Seguirá adelante. Lo ha dejado bastante claro. Y si Putin ataca a un aliado de la OTAN, es decir, si sigue avanzando y luego ataca a un aliado de la OTAN…”.

Putin es consciente de la inferioridad de Rusia respecto al conjunto de Occidente, pero cree que puede sacar buen partido de la desunión occidental (en particular, de la falta de solidaridad (real o supuesta), entre Estados Unidos y Europa). Fareed Zakaria explica que “la agresión de Putin en Ucrania se basó en la noción de que Estados Unidos estaba perdiendo interés en sus aliados europeos y que estos eran débiles, estaban divididos y dependían de la energía rusa”.Sergei Karagánov, conocido intelectual eurasianista, explica qué tendría que ocurrir para que Rusia pudiera cantar victoria, es decir, cuáles podrían ser los objetivos de su país en esta guerra: “la liberación del sur y del este de Ucrania”, como objetivo territorial, al que añadía “la desmilitarización y la desnazificación, es decir, el cambio de régimen”, así como “la neutralización de las demás regiones de Ucrania, el centro y el oeste del país”. La guerra sigue y los objetivos finales de Putin van a depender de la situación en los campos de batalla, así como de la posible evolución del conflicto.Rusia no ha alcanzado aún los objetivos que se planteaba al comenzar la guerra, y no renuncia a ellos.
Referencia: Global Strategy. José Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas 


viernes, 26 de mayo de 2023

Las guerras se ganan y se pierden en el planeamiento

Las guerras se ganan y se pierden en el planeamiento que se realiza en todos los niveles. Las fuerzas armadas rusas arrastran importantes problemas estructurales como una extendida corrupción, un liderazgo basado en el poder, dependencia de ordenes directas fruto de una disciplina ciega o una inexistente gestión del talento. Y aunque los problemas del material ruso, o incluso sus estructuras corruptas han acaparado gran parte de la prensa sobre el fracaso militar, han sido los errores en el planeamiento y conducción de las operaciones las que han llevado al desastre inicial de la invasión…. Viendo el desarrollo de la guerra, es muy revelador que no esté claro si el objetivo principal era tomar Kiev o el sur de Ucrania. Mas bien parece que se pretendía obtener todo a la vez en unos tres días. No hubo un adecuado análisis del centro de gravedad ucraniano, ni operaciones de preparación, ni un adecuado listado de objetivos, ni un estudio detallado del adversario, ni una adecuada sincronización de esfuerzos, ni de integración de multidominios, ni campañas de influencia, ni análisis de liderazgos, … no se identifica prácticamente nada de lo que definiría la guerra moderna, salvo un avance terrestre en fuerza….Para empezar, el secretismo que Putin intentó mantener hasta el último momento hizo que muy pocos mandos participaran en el planeamiento, lo que evito que un mayor número de oficiales pudieran intercambiar puntos de vistas, identificar errores o poner en la mesa riesgos no valorados. Además, provocó que las unidades desplegadas pensaran que estaban en un ejercicio rutinario por lo que no se adiestraron ni ensayaron la operación. De nada sirvió porque los americanos supieron varias semanas antes del plan completo y lo compartieron con sus aliados, ucranianos y medios de comunicación…Al comienzo de la invasión resultó muy llamativo los múltiples ejes de ataque que usaron las fuerzas rusas. Un ataque por no menos de tres ejes muy separados entre sí es un error que resulta difícil de entender, si no es por la equívoca dirección estratégica y una terrible inteligencia. La errónea percepción de que las tropas rusas serían bien recibidas o que el ejército ucraniano no presentaría una resistencia sólida parece haber sido el origen de ese exceso de confianza que pretendía terminar las operaciones en unos pocos días. Usar numerosos ejes en un ataque es siempre una decisión arriesgada. Los ucranianos, que si tenían claro su centro de gravedad, concentraron sus esfuerzos en detener el ataque contra Kiev, cediendo terreno en el sur, pero poniendo resistencia en las ciudades, lo que hizo el avance ruso muy costoso.
Resumen del artículo publicado en Global Strategy. Autor,Jesús Alonso Blanco.Teniente Coronel del Ejército de Tierra español. Diplomado en Estado Mayor y Licenciado en Ciencias Políticas

miércoles, 6 de abril de 2022

Detrás de la cuestión de Ucrania, se cierne el problema de la autoridad sobre todo el mundo ortodoxo

Desde la invasión del territorio ucraniano por las tropas rusas, las diferentes religiones piden con mayor frecuencia la paz, pero en términos a menudo diferentes, y que revelan fuertes tensiones entre ellos. Estas tensiones se notan por primera vez en Ucrania. Dos tercios de los ucranianos se llaman a sí mismos ortodoxos y poco menos del 9% son católicos. Las otras corrientes del cristianismo son muy minoritarias. En cuanto a las demás religiones, están muy poco representadas. Los ortodoxos de Ucrania se dividen entre la Iglesia dependiente del Patriarcado de Moscú, la del Patriarcado de Kiev, creada en 1992 y disidente del Patriarcado de Moscú, y una pequeña Iglesia autocéfala, término utilizado para calificar entre las “Iglesias ortodoxas hermanas” jerárquicamente independientes, pero unidas por la misma fe. Es el Patriarcado de Moscú el que cuenta con el clero más numeroso y el mayor número de parroquias. Pero desde finales de 2018 también ha habido oficialmente una Iglesia Ortodoxa de Ucrania, que se supone que reunirá a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana autocéfala y al Patriarcado de Kiev. Un grupo que tiene la ambición de reunir a todos los ortodoxos de Ucrania bajo la jurisdicción de una Iglesia nacional autocéfala, pero que todavía tiene que demostrar su legitimidad, ya que el Patriarcado de Kiev ha impugnado esta fusión por razones personales. 


Detrás de la cuestión de Ucrania, se cierne el problema de la autoridad sobre todo el mundo ortodoxo, y aún más urgente desde la invasión rusa. Ya en 2014, año de la anexión de Crimea a Rusia, la rama leal al Patriarcado de Moscú perdió seguidores. Y desde el comienzo de la invasión rusa, varios de sus sacerdotes han publicado un mensaje en video exigiendo romper todos los lazos con la Iglesia rusa. Sobre todo, porque el 6 de marzo, lejos de condenar la invasión, el patriarca Kirill (Cirilo), jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, justificó la guerra en Ucrania en un sermón contra Occidente pronunciado durante la Divina Liturgia en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú. El Consejo Mundial de Iglesias envió una carta al patriarca Kirill de Moscú, miembro de la comunidad de iglesias, pidiéndole que intervenga ante el Kremlin para intentar detener la guerra iniciada contra Ucrania. Nuevamente, la respuesta a la carta fue que el líder religioso de la Iglesia Ortodoxa Rusa pidió al CMI que “siga siendo una plataforma para el diálogo imparcial, libre de prejuicios políticos y enfoques unilaterales”. Acusó a los países occidentales de haber “intentado convertir en enemigos a pueblos hermanos, rusos y ucranianos”, y dijo que estaba “firmemente convencido de que los iniciadores de la guerra no son los pueblos de Rusia y Ucrania, que surgieron de las mismas fuentes bautismales de Kiev, están unidos por una fe común, santos y oraciones comunes, y comparten un destino histórico común”, pero que “los orígenes del enfrentamiento deben buscarse en las relaciones entre Occidente y Rusia”.

domingo, 13 de marzo de 2022

Ser niño en Ucrania

Los niños ucranianos huyen de la barbarie de la agresión rusa y cruzan, con gorros de lanas para hacerle frente al invierno, las fronteras polaca, moldava y rumanas, donde las bombas no pueden llegar. Son un millón de niños que huyeron de la guerra hasta ahora. Un número difícil incluso de imaginar, un éxodo inconcebible en Europa hasta hace unos días. "Una oscura primera vez en la historia", escribe en Twitter James Elder, portavoz de Unicef, al anunciar que "un millón de niños huyeron de Ucrania en menos de dos semanas". 



De las imágenes de televisión, de los vídeos en las redes sociales, de las fotos se ven niños refugiados mirando con los ojos bien abiertos, entre el miedo y el asombro. También aparecen bebés en brazos de madres porque sus padres se quedaron luchando.Entre esas historias, se encuentra la de Sofía, de 13 años, hermana de Polina y Semyon, de 10 y 5 años, asesinados junto con sus padres en Kiev. Es la única sobreviviente de su familia, que llegó con su abuela al San Raffaele de Roma con heridas de bala y tetraparesia. También la de un niño de 11 años que partió solo de Zaporizhzhia y llegó a la frontera eslovaca con su gorra negra y azul, una bolsa de plástico, un pasaporte y en la mano el teléfono de su madre viuda, quien no pudo dejar sola a la abuela inmovilizada.

domingo, 16 de enero de 2022

Las armas no son el camino


El papa Francisco afirma que "las armas no son el camino" tras hacer un llamado a la paz por Ucrania,en el marco de las tensiones ante versiones de una eventual invasión militar de Rusia a ese país. El Pontífice pidió "un diálogo serio" sobre la situación en Ucrania."Deseo asegurar mis oraciones por la querida Ucrania, por todas sus Iglesias y comunidades religiosa y por toda su gente para que las tensiones" se resuelvan "mediante un diálogo internacional serio y no con las armas",recalcó.Desde hace meses,los países occidentales advierten que los rusos han ido aumentando las tropas desplegadas en la frontera entre las dos naciones, en una situación que agravó en las últimas semanas.Una de las principales razones de la escalada de la crisis es una posible adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), considerada "enemiga" por Moscú.
"Me duelen mucho las estadísticas. Leí en la última que este año se fabricaron más armas que el año pasado. ¡Las armas no son el camino!", exclamó el papa.