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miércoles, 2 de septiembre de 2026

La política del Leviatán consiste en hacer que el miedo a la muerte domine las almas

El valor es, ante todo, el que evita ceder al miedo a la muerte. La política del Leviatán consiste en hacer que este miedo a la muerte domine las almas, a través de diversos escenarios de peligro mortal, sea real o ilusorio, poco importa, ya que solo cuentan las percepciones. El valiente es alguien que ama más que a si mismo y está dispuesto a arriesgar su vida para proteger a los que ama. El fomento del egoísmo entre las masas es indispensable para el Leviatán. El sufrimiento y la muerte no son agradable para nadie, pero los valientes son capaces de soportar la perspectiva sin temblar, es decir, sin dramatizar. El Leviatán fomenta la dramatización. Para ello, alienta la sublimación de los bienes materiales y sensibles, prefiriéndolo a todo lo que pueda relativizarlos, el amor a las personas, o al Absoluto. También fomenta la dramatización correlativa de las sensaciones dolorosas y la perdida de los bienes sensibles. El Leviatán promueve el materialismo más banal, egoísta, superficial, hedonista consumista y eutanásico. De este modo, el bien y el mal no son más que palabras. Toda conciencia puede ser neutralizada, establecida más allá del bien y del mal, buscando solo lo útil, admitiendo la normalidad de una vida en la banalidad del mal. Este materialismo es un requisito previo para la aceptación del Leviatán, de modo que su totalitarismo, por monstruoso que sea, parece a todo el mundo lo más natural del mundo. La gente está dispuesta a morir si cree que no morirá del todo. Por lo tanto, el Leviatán debe destruir la creencia en un destino de ultratumba. El Leviatán también debe destruir el interés por la memoria, por la “inmortalidad subjetiva”. Pero esto ocurre en una memoria colectiva que debe ser borrada. Para que el hombre sea valiente, también debe sentir que, al perder la vida terrenal individual, deja atrás un gran cuerpo vivo, que es en parte su descendencia, y al que también está unido por poderosos lazos. Por eso el Leviatán destruirá la familia, además de la patria y la cultura común, que es la unión de ambas.


Referencia: Una filosofía de la guerra de Henri Hude

miércoles, 29 de julio de 2026

La guerra es un instrumento ineficaz para crear justicia, reconciliación u orden duradero

Los planes de victoria de cuatro días de Putin sobre Kiev se han prolongado hasta convertirse en un desastre de más de cuatro años, que ha dañado a Rusia militar, económica, demográfica, diplomática y psicológicamente. Han ampliado la OTAN y reforzado la identidad nacional y la destreza militar de Ucrania.
La fuerza militar puede destruir a los enemigos, pero rara vez los miedos, las identidades, los agravios o las ideologías más profundos que originaron el conflicto en primer lugar. De hecho, la guerra a menudo los refuerza.Sí, las naciones tienen derecho a defenderse. Hay que resistirse a la tiranía. Los estados se enfrentan a amenazas reales y, a veces, el mal solo puede frenarse por la fuerza.Pero la lección es clara, la guerra es un instrumento profundamente ineficaz para crear justicia, reconciliación u orden duradero.

viernes, 6 de marzo de 2026

De la democracia hay que ocuparse pues de lo contrario los rufianes triunfan

Para Alexis de Tocqueville, la democracia no es solo un sistema legal mediante el cual las sociedades se organizan, sino también una cultura y una moral. De ahí que señalase a quienes se aprovechan del descuido de estos aspectos para tratar de destruir la democracia. De esta, nos dijo, hay que ocuparse, pues de lo contrario triunfan los rufianes y corre la sangre. Y ello exige que al pueblo se le instruya, que entienda que el Estado democrático no es una descomunal ventanilla de reclamaciones, sino un proyecto común que exige también sacrificios. “Conocedor de sus verdaderos intereses, escribe, el pueblo comprendería que para aprovechar los bienes de la sociedad hay que someterse a sus cargas”.

miércoles, 25 de febrero de 2026

El modo de destruir todas las normas es centrarse en la idea de la excepción

Carl Schmitt
El teórico jurídico y filósofo Carl Schmitt, explicaba que el modo de destruir todas las normas era centrarse en la idea de la excepción. Un líder desarma a sus oponentes por el procedimiento de convencer a la gente de que el momento actual es excepcional, y después transformando el estado de excepción en una emergencia permanente. Entonces los ciudadanos sacrifican su libertad real en aras de una falsa seguridad. Hoy en día, cuando los políticos invocan el terrorismo, están hablando, por supuesto, de un peligro real. Pero cuando intentan acostumbrarnos a sacrificar la libertad en nombre de la seguridad, tenemos que ponernos en guardia.

lunes, 2 de febrero de 2026

Destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida

Karl Polanyi
La palabra nihilismo puede tener distintos significados. En un sentido filosófico estricto denota la negación de la existencia real, el mundo se funda en el caos, el sinsentido y el vacío. En un sentido moral y político, el nihilismo se refiere a una mentalidad que no se limita a rechazar todas las normas y valores como falsos y sin fundamento, sino que pretende destruir su papel e influencia en la sociedad. En contraste con el escepticismo y el epicureísmo antiguos, que aconsejaban una aceptación serena de lo que nos rodea, el nihilismo moral y político provoca una inclinación a mostrarse airados y resueltos a aniquilar. Así, el surrealista francés de principios del siglo XX, André Breton describió su movimiento (que se hace eco del radicalismo ruso del siglo anterior) del modo siguiente: “Estábamos poseídos por una voluntad de subversión total”.
En opinión de Karl Polanyi (Viena, 25 de octubre de 1886- Pickering, 23 de abril de 1964), destruimos Europa porque quedamos fascinados por una ciencia pervertida. Su poder crítico alimentó nuestra indignación, arrastrándonos hacia el nihilismo moral y político. Nos engañamos a nosotros mismos imaginando una ciencia salvadora (el comunismo) o una misión purificadora (el nazismo y otros movimientos). La esperanza se transmutó en creencia en una necesidad redentora inmune al examen crítico, la Historia, el Pueblo, la Sangre, la Voluntad. Pero no puede haber ciencia salvadora. Ni tampoco hay misiones purificadoras. Los hombres pecadores sólo pueden ser sujetados por la disciplina moral. La sociedad sólo puede gobernarse humanamente mediante juicios morales sopesados. Al haber aniquilado el pasado, que es el manantial de la sabiduría, Occidente no sólo perdió sus defensas contra los bárbaros internos. Peor aún, generó nuevos y tremendamente destructivos bárbaros, “bohemios armados”, como los llama Polanyi. Armados de indignación moral e imbuidos de una urgencia que no tolera restricciones morales, provocaron cataclismos y desastres.

viernes, 12 de diciembre de 2025

La cerca de Chesterton


La cerca de Chesterton, que sugiere que nunca se debe destruir algo, cambiar una regla o alterar una tradición si no se comprende porqué se creó en primer lugar. Es, de cierta manera, una llamada a la humildad al criticar y querer reformar desde políticas o instituciones, hasta costumbres familiares, protocolos laborales o líneas de código en programas informáticos. Señala que sin comprender bien qué está pasando, las consecuencias de una acción apresurada podrían terminar siendo mucho peores que las de lo que se pretende reparar.
Aquello de la cerca quizás suene extraño, pero se llama así por la manera en la que ilustró la idea quien la hizo famosa, el escritor inglés Gilbert Keith Chesterton (1874–1936). Cuando no estaba escribiendo o, más tarde, dando charlas por la BBC, le encantaba debatir, y a menudo participaba en disputas públicas amistosas con intelectuales como George Bernard Shaw, H. G. Wells o Bertrand Russell.O bromeaba con ellos. En una ocasión le dijo a Shaw: "Al verte, cualquiera pensaría que una hambruna asoló Inglaterra", a lo que Shaw respondió: "Al verte, cualquiera pensaría que tú causaste la hambruna”.
Pero algo que se tomaba muy en serio era la religión."De la fe anglicana pasó a la católica, que, según él, está basada en el sentido común", contó Borges."Arguyó que la rareza de esa fe se ajusta a la rareza del universo, como la extraña forma de una llave se ajusta exactamente a la extraña forma de la cerradura”. Precisa y curiosamente fue de un libro titulado "El asunto: por qué soy católico" (1929) en el que habló de esa cerca que lleva su nombre.


sábado, 6 de diciembre de 2025

Destruir la civilización heredada y mutarla por otra


Álex Rosal explica en su libro Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida que vivimos en una barbarie elaborada, con semblante y modos refinados, pero con los mismos objetivos, destruir la civilización heredada y mutarla por otra. Y este proceso no es, según sus palabras, otra cosa que una guerra. Guerra cultural que hace décadas se libra, pero guerra a fin de cuentas. “Y, como en cualquier guerra, se pretende aplastar al enemigo”, dice Rosal. Por eso advierte Rosal que la derrota va a implicar la pérdida de libertades, so capa de una serie de justificaciones, como la defensa del planeta o de la diversidad.
Álex Rosal no se anda con circunloquios, de modo que su descripción del mundo posterior a la guerra (en caso de que los “guardianes”, es decir, quienes se oponen a los “bárbaros”, no hagan nada) coincide con los objetivos de la Agenda 2030 y un conocido vídeo del Fondo Monetario Internacional: “No podrás educar a tus hijos como consideres … No podrás tener libertad de movimientos … No podrás tener propiedades … No podrás comer carne … La clase media se empobrecerá”. Será un “mundo feliz” en el que la disidencia ante los “nuevos derechos” no se admitirá (¿quién se opone hoy a los llamados “derechos LGTB”?), y en el que, como ya sucede, las herramientas digitales serán de enorme ayuda para saber qué hace, dónde, cuándo y cómo cada ciudadano. Coches con sistemas de monitoreo, además de las aplicaciones que ya tenemos instaladas en nuestros móviles. Un mundo de altos impuestos (como vemos, es lo que ya sucede, pero que irá a más), de ideología de género y donde la familia y otras entidades tradicionales han sido sustituidas por el Estado y por la profusión de “colectivos” e “identidades”. Un mundo de individuos, grandes empresas y gobiernos arbitrarios y cada vez más poderosos.
Rosal arguye que es precisamente el miedo una de las herramientas de los bárbaros. Si no cumplimos las órdenes de los bárbaros, el planeta morirá y los fascistas gobernarán la tierra. Suena este argumento.

martes, 25 de noviembre de 2025

Lo queer es lo más parecido a una bomba colocada en los cimientos de la civilización occidental


Nietzsche decía que no terminaríamos de desprendernos de Dios hasta que destruyéramos la gramática. Parafraseando al filósofo alemán, quienes abanderan lo queer saben que tampoco se puede combatir la diferencia sexual sin forzar el lenguaje, sin hacer que las distinciones sintácticas salten por los aires.
Lo queer, dice el filósofo Josemaría Carabante, es lo más parecido a una bomba colocada en los cimientos de la civilización occidental, porque convierte al poder y a la violencia en el único motor de la historia. Si, es un movimiento explosivo que apuesta por la “desustancialización” de la realidad.

El totalitarismo concibe la lucha política como una despiadada guerra de aniquilamiento


En las palabras de Trotski y de Goebbels encontramos el rasgo diacrítico esencial del totalitarismo; el deseo de producir un cambio totius substantiae de la realidad. Lo cual convierte al totalitarismo en una revolución permanente animada por una hybris cuyo radicalismo es tal que puede definirse como satánica. En efecto, es propio del diablo querer imitar a Dios. Mas para ocupar el lugar de Dios como (re)creador del mundo es preciso “destruir todo lo que existe a fin de poder disponer de la página en blanco”, según la imagen de Mao, para escribir una historia totalmente distinta de la historia pasada. De ahí que el totalitarismo, dice Luciano Pellicani, conciba la lucha política como una despiadada guerra de aniquilamiento que debe afectar a toda la vida social, instituciones, valores, ideas, costumbres, sentimientos, etc. Nada del viejo mundo, corrompido y corruptor, debe quedar en pie, tal es la condición previa de la construcción del mundo nuevo y del hombre nuevo. De ahí el radical nihilismo del totalitarismo. Un nihilismo proclamado claramente por los fundadores del bolchevismo y el nazismo que precipitaron a Europa en el torbellino de la que justamente ha sido descrita como una “guerra civil ideológica”.
En un artículo publicado en vísperas del Gran Salto, Mao dijo estar seguro de que 600 millones de chinos “puros pero inmaculados” constituían una excelente base de partida para la transformación revolucionaria de la sociedad, ya que “sobre una hoja de papel limpio no hay manchas y así pueden escribirse las palabras más bellas y más nuevas, se pueden pintar las imágenes más bellas y nuevas”. 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Quien no abraza la sabiduría del pasado en tiempos de crisis, la única opción que queda es intentar destruir el presente

John Ronald Reuel Tolkien
Para Tolkien lo más importante que una persona educada puede hacer es entender qué tienen que enseñarnos los grandes pensadores del pasado acerca del la estructura moral del universo. Si nos abrazamos a la tradición, encontraremos la sabiduría para sobrevivir en la actualidad. Tolkien clamaba por un retorno a la tradición. Durante el medio siglo en el que la tecnología pasó de los hermanos Wright a la bomba atómica, Tolkien insistió en que valores más antiguos todavía podían marcar la diferencia en el mundo real.
Filósofos y estudiosos de la cultura siguen debatiendo la mejor forma de definir el modernismo, la mayoría coincide en que la etiqueta hace alusión a una amplia variedad de ideas y perspectivas que se aunaron en una especie de estado de ánimo, un sentimiento de que nada es permanente. Como escribe Marshall Berman, la modernidad “es una unidad paradójica, la unidad de la desunión; nos arroja a todos en una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia. Ser modernos es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire”.Esto es, experimentamos lo moderno como la pérdida de las instituciones y filosofías que antes nos guiaban. Esto significa que las viejas certezas han desaparecido. Algunos estudiosos consideran que el período moderno nace plenamente con el final de la Primera Guerra Mundial, cuando buena parte de Europa se encontraba destruida y muchísimos supervivientes empezaban a preguntarse conmocionados por qué las principales civilizaciones del mundo habían ido a la guerra. Otros consideran que sus orígenes se remontan hasta el Renacimiento, cuando Europa redescubrió la filosofía griega y romana y la Iglesia católica perdió su dominio como marco intelectual de referencia.
Muchos observadores entienden el modernismo como el rechazo extremo de los valores tradicionales. Independientemente de los desacuerdos que pudieran existir entre ellos, los principales pensadores modernos compartían el sentimiento de que las generaciones pasadas se habían equivocado en sus respuestas a la mayoría de las grandes preguntas. Una manifestación de ese sentimiento moderno es la declaración de Karl Marx de que la lucha de clases es el único motor significativo de la historia; otra, la insistencia de Sigmund Freud en que todo gira alrededor del instinto sexual. Ambas formas de ver el mundo insistían en que las explicaciones tradicionales de la actividad humana, las emanadas de la religión o la filosofía clásica, no simplemente eran erróneas sino que se habían agotado. El filósofo Friedrich Nietzsche expresó esto de forma sucinta en su famosa declaración de que Dios ha muerto. En el mundo moderno, lo nuevo era casi siempre mejor que lo viejo y lo tradicional. Las ideas que carecían de una base científica sencillamente no tenían ya cabida, y para muchos pensadores de relieve la religión y la filosofía tradicionales pasaron a ser poco más que supersticiones.
Tolkien dirá que quien no abraza la sabiduría del pasado en tiempos de crisis, la única opción que queda es intentar destruir el presente.

lunes, 30 de junio de 2025

Las facilidades que vosotros le dais para destruiros

El filósofo Étienne de La Boétie escribe en Discurso de la servidumbre voluntaria: “Aquel que tanto os domina sólo tiene dos ojos, sólo tiene dos manos, sólo tiene un cuerpo, y no tiene nada más de lo que tiene el menor hombre del gran e infinito número de vuestras ciudades, a no ser las facilidades que vosotros le dais para destruiros. ¿De dónde ha sacado tantos ojos con que espiaros, si no se los dais vosotros? ¿Cómo tiene tantas manos para golpearos si no las toma de vosotros? Los pies con que pisotea vuestras ciudades, ¿de dónde los ha sacado si no son los vuestros? ¿Cómo es que tiene algún poder sobre vosotros, si no es por vosotros? ¿Cómo osaría atacaros si no fueseis sus cómplices? ¿Qué podría haceros si no encubrieseis al ladrón que os saquea, si no fueseis cómplices del asesino que os mata y traidores a vosotros mismos? Sembráis vuestras cosechas para que él las estrague; amuebláis y remozáis vuestras casas para proveer sus saqueos; criáis a vuestras hijas para que tenga con qué saciar su lujuria; criáis a vuestros hijos para que lo mejor que pueda hacerles sea llevarlos a sus guerras, conducirlos a la carnicería, convertirlos en ministros de sus codicias y ejecutores de sus venganzas; enderezáis vuestras personas para que pueda entregarse a sus deleites y solazarse con sus viles y sucios placeres; os debilitáis a fin de hacerle más fuerte y más inflexible para ataros en corto. Y de tantas indignidades que las mismas bestias, o no las sentirían, o no las soportarían, vosotros podéis libraros si intentáis, no ya libraros de ellas, sino simplemente querer hacerlo. Resolveos a no servir más, y seréis libres. No quiero que os lancéis sobre él, ni que le derroquéis, sino, solamente, que no le apoyéis más, y le veréis entonces como un gran coloso al que se le ha retirado la base y se rompe hundiéndose por su propio peso.”

martes, 15 de abril de 2025

La desintegración de toda tu civilización

Czesław Miłosz
El poeta polaco Czesław Miłosz, en un intento de explicar las diferencias mentales entre la Europa y los Estados Unidos de posguerra, escribió sobre el modo en que la guerra destruye la noción de un hombre acerca del orden natural de las cosas; “en el pasado, si un hombre se hubiera tropezado con un cadáver por la calle, habría llamado a la policía. Se habría congregado una multitud y se habrían oído comentarios y cuchicheos. Ahora sabe que debe evitar el cuerpo oscuro que yace en la cuneta y abstenerse de hacer preguntas innecesarias”. Durante la ocupación, ciudadanos respetables dejaron de considerar el bandidaje como un delito, escribió Miłosz, por lo menos si estaba al servicio de la resistencia. Muchachos jóvenes de familias respetables de clase media que observaban la ley se convirtieron en delincuentes habituales, “el asesinato de un hombre no constituye para ellos ningún problema moral importante”. En la novela de Sándor Márai La mujer justa, uno de los personajes se maravilla ante el espíritu emprendedor de los ladrones que peinaban las ruinas de los edificios bombardeados, “pensaban que había llegado la hora de salvar por su cuenta lo que no habían robado los nazis y los cruces flechadas, y más tarde los rusos y nuestros comunistas, que se habían dado prisa en volver… Pensaban que era un deber patriótico poner sus manos sobre todo lo que se podía coger… por eso empezaron a “salvar” cosas”.
En Polonia, como ha escrito Marcin Zaremba, el intervalo entre la retirada de los ocupantes nazis y la llegada del Ejército Rojo estuvo marcado por oleadas de saqueos. “Al principio, los saqueadores no estaban muy interesados en los libros singulares ,recuerda un biógrafo, pero pronto aparecieron expertos en ese campo.”
En una calle de Budapest, la detención repentina de un hombre, sin motivo, que iba con sus dos hijos pequeños. “El padre llevaba a los niños en un carrito por la calle, pero a los soldados soviéticos no les importó, se llevaron al padre y dejaron a los niños en medio de la calle.” A nadie que pasara por allí le resultó extraño.”No hay actividad en el pueblo que no termine en pelea”, recordó un maestro de pueblo polaco. Seguía habiendo armas y las cifras de asesinatos eran elevadas. En muchas partes de Europa del Este, bandas armadas deambulaban por las zonas rurales.En todas las ciudades de Europa del Este actuaban bandas de antiguos soldados desorientados, y la violencia criminal empezó a mezclarse con la violencia política. A finales del verano de 1945, en tan solo dos semanas la policía de un solo municipio de Polonia registró 20 asesinatos, 86 robos, 1084 casos de allanamiento de morada, 440 “delitos políticos”(no definidos), así como 125 casos de resistencia a la autoridad, otros 29 delitos contra la autoridad, 92 incendios provocados y 45 delitos sexuales.
Muchos han tratado de describir lo que se siente al soportar la desintegración de toda tu civilización, al ver cómo se desmoronan los edificios y paisajes de tu infancia, al entender que el mundo moral de tus padres y profesores ya no existe y al descubrir que tus respetados dirigentes nacionales han fracasado. Sin embargo, quienes no lo han experimentado no pueden entenderlo fácilmente. 

jueves, 16 de enero de 2025

El conocimiento es poder

La idea fundamental era que el progreso es conocimiento. Y conocimiento es poder. Es decir, si conozco, puedo también disponer de lo que conozco. El conocimiento ha traído consigo poder, pero de una forma en la que, ahora, con nuestro propio poder somos capaces al mismo tiempo de destruir el mundo que creemos haber descubierto por completo…..Cuando lo único que se hace es impulsar hacia delante el propio poder sirviéndose del propio conocimiento, ese tipo de progreso se hace realmente destructivo.
Vemos cómo el poder del hombre ha crecido de forma tremenda. Pero lo que no creció con ese poder es su potencial ético. Este desequilibrio se refleja hoy en los frutos de un progreso que no fue pensado en clave moral, escribe el papa Benedicto XVI. 

jueves, 9 de enero de 2025

Se está cancelando a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por hacer comentarios políticamente incorrectos

Douglas Murray nos cuenta que “nuestra época se define ante todo por una cosa; un cambio de civilización que viene fraguándose desde hace años”, cambio que supone un intento de destruir todo lo que ha caracterizado a nuestra cultura occidental como si ésta no hubiese generado más que injusticias y males sin cuento y sin mezcla de bien alguno. “En pocas décadas, la tradición intelectual occidental ha pasado de ser elogiada a convertirse en algo vergonzoso, anacrónico e incluso ignominioso. Su relato ha dejado de ser inspirador y nutricio y ha adquirido tintes infamantes”. Esta guerra contra Occidente supone un ataque simplón e irracional a los mejores frutos de esta cultura que no se reconocen como tales,la ciencia,la libertad de mercado,el pensamiento más rico de la historia humana… “todos los aspectos de la tradición intelectual están bajo ataque. La tradición judeocristiana, que fue la piedra angular de la tradición occidental, se halla especialmente expuesta y denostada; pero también la tradición secular e ilustrada…”. Los jóvenes, indica Murray, son educados en el desprecio a la libertad de pensamiento y expresión y en el rechazo al humanismo, al método científico y a la religión tradicional de occidente.
Se está cancelando en todo Occidente a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por ser hombres blancos que hicieron en su día comentarios que hoy no serían políticamente correctos en materia de razas. Murray destaca cómo en el fondo de lo que se trata es de atacar sistemáticamente la cultura occidental y su confianza en la razón. El trasfondo sería descalificar la verdad y la capacidad del hombre de acceder a ella, para proclamar la primacía total de las emociones como fuente de certeza y el relativismo más absoluto.Murray resalta cómo esos ataques a los grandes intelectuales del pasado no se extiende a aquellos que se han caracterizado por intentar demoler la cultura occidental como es el caso de Marx o Foucault, a pesar de que uno y otro no están exentos de ideas y actuaciones racistas. Murray resalta la incapacidad de esos críticos de Occidente de ser agradecidos a todos los que, con los errores y prejuicios propios de otras épocas, han construido una sociedad libre y sometida al Derecho y han hecho prosperar las ciencias y las artes y han sabido abrirse a todos los pueblos y civilizaciones ofreciendo lo mejor de occidente y a la vez aprendiendo de los demás.

domingo, 22 de diciembre de 2024

Cuando nos empeñamos en restar, dividir, clasificar para descalificar… estamos destruyendo la humanidad

Esopo nos enseña el valor de la unidad con la fábula de los hermanos desunidos. Un padre quiso dar una lección a sus tres hijos que no hacían más que discutir. Les mostró un haz de ramas y les pidió ayuda para partirlo, aduciendo que él no podía. Fueron intentándolo uno a uno sin éxito alguno. Al final, el anciano, desató las ramas y se las fue dando separadas a los hijos que las rompieron sin dificultad. “¿Veis?, les dijo, por separado, las ramas se parten con facilidad. Juntas, eran irrompibles. Así sois vosotros, como esas ramas”.
Un modo muy eficaz de desunir son los enfrentamientos, la lucha, el protestar por todo. Cuando estamos en guerra con nosotros mismos, no aceptamos nuestro cuerpo, sexo, historia, parentela ni cultura; cuando la soberbia rompe la armonía familiar con sus constantes reivindicaciones; cuando los excesos nacionalistas rompen el concierto de una nación; nos olvidamos de la inmensa dignidad de toda persona, sea del color que sea, tenga la edad que tenga, piense lo que piense, crea o no crea. Cuando nos empeñamos en restar, dividir, clasificar para descalificar… estamos destruyendo la humanidad.

martes, 22 de octubre de 2024

Conciencia del tiempo

La música es una delicia debido a su ritmo y su flujo, pero en cuanto detenemos el flujo y prolongamos una nota o acorde más allá de su tiempo, el ritmo se destruye. Dado que la vida, de modo similar, es un proceso que fluye, el cambio y la muerte son sus partes necesarias. Esforzarse por su exclusión es esforzarse contra la vida.
La simple experiencia del dolor y el placer alternos no es, en modo alguno, el núcleo del problema humano. La razón por la que queremos que la vida signifique algo, que busquemos a Dios o la vida eterna, no es simplemente que tratemos de alejarnos de una experiencia inmediata del dolor, como tampoco por esa razón adoptamos actitudes y papeles como hábitos de autodefensa perpetua. El verdadero problema no procede de ninguna sensibilidad momentánea al dolor, sino de nuestros maravillosos poderes de memoria y previsión, en una palabra, de nuestra conciencia del tiempo.
Si para disfrutar de un presente agradable debemos tener la seguridad de un futuro feliz, estamos pidiendo la luna. Carecemos de esa seguridad. Las mejores predicciones se basan todavía en la probabilidad más que en la certeza, y sabemos perfectamente que cada uno de nosotros va a sufrir y morir. Entonces, si no podemos vivir felizmente sin un futuro asegurado, es que, desde luego, no nos adaptamos a vivir en un mundo finito donde, a pesar de los mejores planes, ocurrirán accidentes, y cuyo único final es la muerte.

miércoles, 4 de septiembre de 2024

La desigualdad social

La desigualdad social siempre se deriva de la división existente entre los que poseen y los que no poseen, tal y como Miguel de Cervantes Saavedra ya apuntó en una época tan lejana como hace medio milenio. Pero al cambiar los tiempos, lo que ha generado el resentimiento más apasionado entre las dos posiciones es el hecho de poseer o no poseer objetos diferentes, unos objetos que son deseados con pasión. En la Europa de hace dos siglos y en algunos lugares remotos de la misma Europa hace tan sólo unas cuantas décadas, y aún hoy en algunos campos de batalla de guerras tribales o bien en zonas de recreo de dictadores, los objetos básicos que soliviantaban a quienes no poseían contra quienes sí poseían eran el pan o el arroz. Gracias a Dios, la ciencia, la tecnología y ciertas políticas y medidas razonables, ahora este ya no suele ser el caso. Lo que no significa que las antiguas divisiones estén muertas y enterradas. Más bien lo contrario… los objetos de deseo cuya carencia es causa de mayor y más violento resentimiento son muchos y variados, y su cantidad, al igual que las tentaciones que presentan, sigue creciendo a diario. Y con ellos se acrecientan la ira, la humillación, el rencor y la envidia que despierta la no posesión de estos objetos, y al mismo tiempo también despierta una urgencia por destruir lo que no se puede poseer. El pillaje y el incendio de tiendas derivan del mismo impulso y gratifican el mismo anhelo. Ahora somos todos consumidores. Ante todo y en primer lugar somos consumidores, consumidores por derecho y por deber. Después del ataque del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush apeló a los americanos para que superaran el trauma y volvieran a la normalidad, y a tales efectos sus palabras fueron: “Vuelvan ustedes a comprar”.

Referencia: Sobre la educación en un mundo líquido (Zygmunt Bauman y  Riccardo Mazzeo)


miércoles, 28 de agosto de 2024

La consigna de la ideología de género es abolir la familia

La ayuda de la técnica ha llevado a conseguir inseminaciones pagadas con fondos públicos a mujeres lesbianas “porque tienen derecho a ser madres” y están en marcha los vientres de alquiler para los homosexuales con deseos de paternidad. Al margen de la gran cantidad de conflictos éticos y bioéticos que se provocan, que van desde el abandono de miles de embriones humanos, la cosificación del menor como bien de consumo y la utilización de la mujer, la evolución técnica ya ha dado un paso más y se envía semen crionizado para que la mujer pueda iniciar un estado de gestación sin pareja masculina y desde su casa. Lo próximo serán úteros artificiales para sustituir la labor femenina. Algo semejante aparecía en algunas novelas de ciencia ficción dónde la creación de vida, al margen de las personas individuales y las figuras de padre y madre, pertenecía a un ente supraestatal omnipotente, quien creaba seres humanos de forma industrial en úteros artificiales. Si bien aún estamos lejos de los avances tecnológicos en la disgregación de sexo, amor y procreación que aparecían en esas distopías, de lo que no estamos lejos es de los valores éticos y morales de las sociedades que reflejaban. En esas sociedades deshumanizadas, también la muerte estaba en manos de un supraestado que decidía el momento final de esos seres despojados de familia, afectos profundos, lealtades personales y dignidad humana. Entre toda esta maraña de derechos e intereses se olvida el derecho del menor a saber su procedencia, a contar en su formación con referentes de ambos sexos, a disfrutar del afecto y la educación por parte de ambos progenitores. El derecho a que le sea preservado, garantizado o creado un contexto que le facilite la estabilidad psicológica y los beneficios de un entorno lo más biológicamente natural posible y a no ser convertido en moneda de cambio, objeto de deseo o mercancía con código de garantía. Sin embargo, todos los neoderechos se anteponen a ese derecho a una familia natural, a un padre y una madre, que debería ser simplemente lo que siempre ha sido, un hecho, escribe Alicia Rubio.
Afirma María Lacalle, que la consigna de la ideología de género es abolir la familia, porque ahí se vive la masculinidad y la feminidad, la paternidad y la maternidad, porque se busca dejar a los menores (y a los hombres y mujeres adultos) desprotegidos, vulnerables, adoctrinados, carne de la industria del género y a disposición del mejor postor. Se busca destruir la familia, concretamente una, la nuestra. Y es muy probable que muchas personas estén colaborando, sin saberlo, a esta destrucción. No es el caso de muchos activistas de los lobbies, que son perfectamente conscientes de lo que persiguen. Pedimos el derecho a casarnos no como una forma de adherirnos a los códigos morales de la sociedad, sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica de la familia. La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas es transformar por completo la noción de familia, manifiesta Michael Signorile, homosexual y escritor.

miércoles, 17 de julio de 2024

La familia no es una ideología

El papa Francisco advertía: “Cuidado con las ideologías; la familia no es una ideología, es una realidad. Cuando las ideologías vienen a delinear la familia, lo destruyen todo. La familia está formada por un hombre y una mujer que se aman y crean. Para entender a la familia, hay que ir siempre a lo concreto: las ideologías arruinan, se mezclan y hacen un camino de destrucción”.


jueves, 30 de mayo de 2024

Las personas tóxicas intoxican, invalidan, empequeñecen y destruyen

Se calcula que casi el 20% de la población sufre un trastorno de personalidad narcisista, aunque subraya la psicóloga Silvia Congost que es más común en hombres (70%) que en mujeres, aunque también se da. Asegura que las personas tóxicas existen, que “intoxican, invalidan, empequeñecen y destruyen” y que pueden estar en cualquier área de nuestras vidas. “Cuando se vive con un narcisista encubierto, poco a poco te vas programando para no confiar en ti”. Eso sí, no confundir a los narcisistas con el mito de Narciso, el hijo de Cefiso, dios del río en la mitología griega, y de Liriope quien, incapaz de ver la belleza de nada más, ni de otras personas, ni siquiera de la naturaleza que le rodeaba, y sin poder resistir a su propia belleza, finalmente se tiró al agua y murió ahogado.Dice que, por lo general, un narcisista suele empujar a su pareja para que ésta le deje y pronto ya tiene otra. ¿Es una conducta habitual? Hay algunos que no quieren que les dejen, lo evitan y montan el numerito, se hacen la víctima y te hacen creer que están arrepentidos para luego volverte a atrapar. También están los que están buscando que se les deje y crean conflictos o situaciones para que lo percibas. En cualquier caso, lo que nunca hacen es quedarse sin nadie; porque siempre son perfiles que necesitan tener una víctima a quien humillar, a quien hundir. Por su inseguridad, es su forma de sentirse que están por encima. Así sienten que hay alguien que les necesitan. Como buscan eso, siempre tendrán una víctima en sus redes.
¿Cómo se comen la autoestima? ¿Como te la destruyen?  Pues por ejemplo con comentarios despectivos. A veces son cosas muy sutiles tipo “déjame que lo haga yo que tú seguro que te vas a equivocar con la despistada que eres” y entonces la persona empieza a pensar que lo hace mal. Si eso pasa una vez, lo hace otra: ya te organizo yo el dinero; si estás en un restaurante eligen por ti lo que vas a comer, dicen eso de “ya elijo yo por ti”. A veces pueden ser cosas tontas como elegir lo que vas a comer en un restaurante o la ropa que te vas a comprar o la decisión que tienes que tomar y vas sintiendo que les necesitas porque si no lo mismo te vas a equivocar. Te crees que ellos lo saben todo mejor que tú y quieren tu bien. Otras veces te humillan delante de los demás, se ríen de ti, te menosprecian te ningunean, te insultan directamente. Lo harán de forma muy sutil y encubierta, a través de miradas, reacciones, gestos y comentarios. Empiezas a sentir que, independientemente de lo que hagas, de lo que te esfuerces, de lo que te entregues, jamás serás suficiente para esa persona.También tiene una característica y es que a veces es frecuente que te vayan aislando de tus seres queridos. ¿Y cómo lo hacen? Pues hablando mal de ellos en plan: “Todas tus amigas son unas busconas” o critican a tu padre o padre, o te dicen “a tu madre ya se ve que no le caigo, porque mira lo que me ha dicho”. Entonces, cuando tú quieres quedar con esas amigas no sabes cómo decírselo, porque no quieres tener una bronca por lo que, para evitar esa bronca, no quedas y lo que hacen es que te van aislando y te vas destruyendo.