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martes, 21 de abril de 2026

La trayectoria histórica del marxismo-leninismo está profundamente arraigada en el pensamiento político chino

La trayectoria histórica del marxismo-leninismo está profundamente arraigada en el pensamiento político chino y ha sido revivida muy activamente bajo Xi Jinping. A lo largo del siglo XX, Mao Tsetung y otros importantes líderes políticos comunistas participaron en debates teóricos sobre el marxismo, lo que trajo inmensas consecuencias. Por ejemplo, la noción de "lucha de clases" llevó la muerte de un millón de terratenientes en los primeros años del gobierno de Mao.
A pesar de que la "clase" ha caído en desgracia como una forma de definir la sociedad, el lenguaje político de China hoy todavía está moldeado por ideas como "lucha", "antagonismo" y concepciones del "socialismo" en oposición al “capitalismo". Las principales publicaciones, como el órgano teórico del Partido Comunista, Qiushi, debaten regularmente las "contradicciones" de la sociedad china en términos que se basan ampliamente en la teoría marxista. La China de Xi define la competencia entre Estados Unidos y China como una lucha que puede entenderse en términos de antagonismo marxista. Lo mismo ocurre con las fuerzas económicas de la sociedad y su interacción; las dificultades para hacer crecer la economía y mantener ese crecimiento adecuadamente "verde" se interpretan en términos de contradicción. En el marxismo clásico se llega a un resultado esperado, o síntesis, pero no sin antes trabajar a través de "antagonismos" a menudo dolorosos y prolongados.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Quien no abraza la sabiduría del pasado en tiempos de crisis, la única opción que queda es intentar destruir el presente

John Ronald Reuel Tolkien
Para Tolkien lo más importante que una persona educada puede hacer es entender qué tienen que enseñarnos los grandes pensadores del pasado acerca del la estructura moral del universo. Si nos abrazamos a la tradición, encontraremos la sabiduría para sobrevivir en la actualidad. Tolkien clamaba por un retorno a la tradición. Durante el medio siglo en el que la tecnología pasó de los hermanos Wright a la bomba atómica, Tolkien insistió en que valores más antiguos todavía podían marcar la diferencia en el mundo real.
Filósofos y estudiosos de la cultura siguen debatiendo la mejor forma de definir el modernismo, la mayoría coincide en que la etiqueta hace alusión a una amplia variedad de ideas y perspectivas que se aunaron en una especie de estado de ánimo, un sentimiento de que nada es permanente. Como escribe Marshall Berman, la modernidad “es una unidad paradójica, la unidad de la desunión; nos arroja a todos en una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de ambigüedad y angustia. Ser modernos es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, todo lo sólido se desvanece en el aire”.Esto es, experimentamos lo moderno como la pérdida de las instituciones y filosofías que antes nos guiaban. Esto significa que las viejas certezas han desaparecido. Algunos estudiosos consideran que el período moderno nace plenamente con el final de la Primera Guerra Mundial, cuando buena parte de Europa se encontraba destruida y muchísimos supervivientes empezaban a preguntarse conmocionados por qué las principales civilizaciones del mundo habían ido a la guerra. Otros consideran que sus orígenes se remontan hasta el Renacimiento, cuando Europa redescubrió la filosofía griega y romana y la Iglesia católica perdió su dominio como marco intelectual de referencia.
Muchos observadores entienden el modernismo como el rechazo extremo de los valores tradicionales. Independientemente de los desacuerdos que pudieran existir entre ellos, los principales pensadores modernos compartían el sentimiento de que las generaciones pasadas se habían equivocado en sus respuestas a la mayoría de las grandes preguntas. Una manifestación de ese sentimiento moderno es la declaración de Karl Marx de que la lucha de clases es el único motor significativo de la historia; otra, la insistencia de Sigmund Freud en que todo gira alrededor del instinto sexual. Ambas formas de ver el mundo insistían en que las explicaciones tradicionales de la actividad humana, las emanadas de la religión o la filosofía clásica, no simplemente eran erróneas sino que se habían agotado. El filósofo Friedrich Nietzsche expresó esto de forma sucinta en su famosa declaración de que Dios ha muerto. En el mundo moderno, lo nuevo era casi siempre mejor que lo viejo y lo tradicional. Las ideas que carecían de una base científica sencillamente no tenían ya cabida, y para muchos pensadores de relieve la religión y la filosofía tradicionales pasaron a ser poco más que supersticiones.
Tolkien dirá que quien no abraza la sabiduría del pasado en tiempos de crisis, la única opción que queda es intentar destruir el presente.

domingo, 27 de abril de 2025

Un hombre es tan bueno como otro y mucho mejor

Cuenta G. K. Chesterton que “la paradoja irlandesa que dice que un “hombre es tan bueno como otro y mucho mejor” contiene, como sucede con muchas contradicciones, una verdad; la verdad que servía de vínculo entre el cristianismo y la ciudadanía. El santo es el único de entre los seres superiores que no oprime la dignidad de los otros. No es consciente de su superioridad, pero es más consciente de su inferioridad que los demás”.

sábado, 22 de marzo de 2025

La ambigüedad, la contradicción y la paradoja son algo inherente a las matemáticas

La ambigüedad, la contradicción y la paradoja son algo inherente a las matemáticas. La vida es ambigua y contradictoria. Las matemáticas forman parte de la vida. En la medida en que la filosofía de las matemáticas describe la situación matemática en su totalidad, el proceso, además del contenido, naturalmente, tiene que ser también, y por necesidad, ambiguo. Tal como escribe William Byers, la lógica se desplaza en una dirección, la dirección de la claridad, de la coherencia y de la estructura. La ambigüedad se desplaza en dirección contraria, la de la fluidez, de la apertura y de la liberación. Las matemáticas se desplazan en una y otra dirección entre estos dos polos opuestos… y es la interacción entre estos aspectos diferentes lo que les da a las matemáticas su poder. De la cultura matemática forman parte no sólo los resultados y teoremas conocidos sino también los problemas sin resolver. Estos desafíos son los que despiertan algunos de los sentimientos identificados por Bers, dudas y preguntas, y el placer de dar con una solución. Los problemas pueden ser ambiguos y trabajar en ellos exige vivir con la tensión de la incertidumbre.
Referencia: Matemáticas: una historia de amor y odio (Reuben Hersh;Vera John-Steiner)

jueves, 9 de enero de 2025

Lo woke es un producto de las universidades estadounidenses

El filósofo francés Henri Hude, ex profesor en el Instituto Juan Pablo II, publica en la revista La Nef que “la persona woke, ardiente proselitista, no tolera la contradicción y persigue a sus oponentes. Su proyecto de revolución cultural se llama "cultura de la cancelación". Tiene cierta sensibilidad socialista, combinada con una gran indulgencia hacia el capitalismo que le financia. La idea de una crítica política de lo woke como medio de dominación a través de la destrucción de la cultura está bien fundada en los hechos. La prueba es el proyecto woke de enseñar a los niños negros "matemáticas igualitarias". Todo el mundo admitirá que la difícil pedagogía de las matemáticas siempre puede mejorarse. Pero la idea woke parece consistir en reestructurar la enseñanza de las matemáticas ignorando la búsqueda de lo verdadero y lo falso. El 23 de febrero de 2021, Paul Bond publicó en 'Newsweek' un artículo titulado Las matemáticas son víctimas de la supremacía blanca, según un curso financiado por Bill Gates. Mencionaba el portal “Matemáticas igualitarias”, donde podía leerse esto:La cultura supremacista blanca se manifiesta en el aula cuando... hay mayor interés en obtener la respuesta correcta que en comprender conceptos y razonar.Se trata del oscurantismo más cínico que jamás haya existido. Ahora bien, este proyecto está financiado por una gran fundación vinculada a un gigante económico mundial. ¿Contratará esta empresa como director financiero a un individuo que haya recibido esta formación? Cuando un plutócrata financia semejante disparate, tiene sus razones para embrutecer al pueblo, y a los negros en particular. Por lo tanto, una crítica política de lo woke debería exponer precisamente la función de las ideas woke en la defensa de los intereses de clase y los proyectos de dominación política. Una vez destruido el principio de no contradicción, se dan las circunstancias para un caos mental y social controlable por un Poder total, un Leviatán universal, que podrá decir: "Yo soy la Democracia”.”
“Lo woke, dice Hude, es un producto de las universidades estadounidenses. ¿Cómo es posible? La primera respuesta es el relativismo estándar de los académicos, primer principio de esta cultura de la impotencia, que el Leviatán necesita para dominarlo todo. De ahí su sumisión. Si todo es igual, si todo vale, si al final 2+2=5, es el final de toda razón, de todo pensamiento crítico y de toda valentía intelectual. Una opinión que sea la media entre verdades, errores y absurdos es la que define la opinión común a la que hay que adherirse para maximizar el propio beneficio, minimizar las fricciones y evitar la marginación.La segunda respuesta es que las universidades están financiadas por plutócratas que constituyen el núcleo duro del Leviatán en Occidente. Para ellos, lo "verdadero" es lo que les es útil. El consenso de la comunidad científica tiende a convertirse en el resultado de las estrategias de poder del Leviatán y de las estrategias de carrera, o de supervivencia, de los científicos.”


sábado, 29 de junio de 2024

Ninguna contradicción es tan importante para Goethe y ninguna armonía tan fecunda como la de lo interno y lo externo

Goethe
Ninguna contradicción es tan importante para Goethe y ninguna armonía tan fecunda como la de lo interno y lo externo. En contra de la tendencia de aquella época a construir desde dentro, Goethe da a lo exterior mucha más independencia y valor; sólo del contacto de lo interno con lo externo le parece desprenderse una vida y una producción fecundas. Lo interno y lo externo se apoyan mutuamente; lo interno sólo se encuentra, y toma forma, en el exterior; lo externo sólo descubre su ser en la apropiación espiritual; sólo su relación y compenetración mutuas crean un producto viviente. Esta experiencia de la producción artística se convirtió en Goethe en una necesidad personal del ser; esa exteriorización de lo interno e interiorización de lo externo se convirtió para él en un taller creador de la vida y en la liberación de toda miseria, pues todo lo que le alegraba o le preocupaba debía transformarlo en una imagen, en una poesía, esta separación y encarnación le traía una calma espiritual y una satisfacción definitiva. Aun cuando esta confesión del propio estado del alma en la producción artística no puede considerarse como un aligeramiento moral, ha contribuido a dar a la obra de Goethe su grandiosa variedad y su admirable sencillez.


domingo, 26 de mayo de 2024

Se puede odiar el amor cuando éste exige salir de uno mismo para ir más allá

Benedicto XVI escribe que “todos sabemos hasta que punto Cristo es hoy signo de una contradicción que, en último análisis apunta a Dios mismo. Dios es considerado una y otra vez como el límite de nuestra libertad, un límite que se ha de abatir para que el hombre pueda ser totalmente él mismo. Dios, con su verdad, se opone a la multiforme mentira del hombre, a su egoísmo y a su soberbia”.
“Dios es amor. Pero también se puede odiar el amor cuando éste exige salir de uno mismo para ir más allá. El amor no es una romántica sensación de bienestar. Redención no es wellness, un baño de autocomplaciencia, sino una liberación de estar oprimidos en el propio yo.” 


viernes, 12 de abril de 2024

Soberbio

Uno de los motivos por los que los soberbios tratan de buscar alabanzas con avidez, de sobreestimarse a sí mismos y se resienten ante cualquier cosa que pueda rebajarles en su propia estima o en la de otros, es la falta de firmeza interior, no tienen más punto de apoyo ni más esperanzas de felicidad que ellos mismos. Por esto son, con mucha frecuencia, tan sensibles a la menor crítica, tan insistentes en salirse con la suya, tan deseosos de ser conocidos, tan ansiosos de consideraciones. Se afianzan en sí mismos como el náufrago se agarra a una débil tabla, que no puede sostenerlo. Y sea lo que fuere lo que hayan logrado en la vida, siempre se encuentran inseguros, insatisfechos, sin paz. El soberbio se encuentra sin frutos, insatisfecho y sin la paz y felicidad verdaderas. En la conversación, el orgullo conduce al hombre a hablar de sí mismo y de sus propios asuntos y a buscar la estimación a toda costa. Algunos se empeñan en mantener su propia opinión, con razón y sin ella; no dejan pasar cualquier descuido ajeno sin corregirlo, y hacen difícil la convivencia. La forma más vil de resaltar la propia valía es aquella en la que se busca desacreditar a otros; a los orgullosos no les gusta escuchar alabanzas de los demás y están prontos a descubrir las deficiencias de quienes sobresalen. Tal vez su nota más característica estriba en que no pueden sufrir la contradicción o la corrección, escribe E. Boylan.
Quien está lleno de orgullo parece no necesitar mucho de Dios en sus trabajos, en sus quehaceres, incluso en su misma lucha por mejorar; exagera sus cualidades personales, cerrando los ojos para no ver sus defectos, y termina por considerar como una gran cualidad lo que en realidad es una desviación del buen criterio. Se persuade, por ejemplo, de tener un espíritu amplio y generoso porque hace poco caso de las menudas obligaciones de cada día, y se olvida de que para ser fiel en lo mucho es necesario serlo en lo poco. Y llega por ese camino a creerse superior, rebajando injustamente las cualidades de otros, escribe Francisco Fernández Carvajal.

sábado, 9 de marzo de 2024

Había que liberar a Rusia de la URSS

El entierro de la URSS podía verse como una victoria del nacionalismo ruso, que juzgaba ese desmembramiento como una suerte de deseada liberación que libraba a Moscú de un rosario de incosteables sanguijuelas. Sólo Cuba, en el remoto Caribe, había costado a los rusos más de cien mil millones de dólares en inútiles subsidios a lo largo de varias décadas. ¿Qué sentido tenía continuar sosteniendo a la Nicaragua sandinista, agregar a la lista de satélites la Etiopía de Mengistu y la Angola revolucionaria, o insistir en la guerra colonial de Afganistán? Entonces se repetía una audaz frase que sintetizaba esta pragmática posición política: “Hay que liberar a Rusia de la URSS”. Al fin y al cabo, aún podándole las adherencias imperiales, Rusia seguía duplicando en tamaño a cualquiera de las otras grandes naciones de la tierra. El mundo veía a los soviéticos como verdugos, mientras los rusos, en cambio, se percibían como víctimas de una ideología que había hipertrofiado el perímetro de sus responsabilidades económicas y militares en perjuicio del bienestar de la propia población eslava.
¿Por qué Gorbachov, pese a su temperamento enérgico, no intentó frenar la descomposición de la URSS y del llamado campo socialista? Porque en la psicología profunda de Gorbachov había un elemento genuino de aborrecimiento de la violencia. Gorbachov no ignoraba que se estaba desintegrando el mundo parido por Lenin a partir de 1917, pero sabía que para mantenerlo sujeto era indispensable sacar el Ejército Rojo a las calles y matar varios millones de personas. Seguramente es lo que hubieran hecho Stalin, Kruschov o Breznev, pero él era demasiado compasivo para ordenar una carnicería de esa magnitud.¿Por qué fracasó el comunismo? Para Yakovlev fue porque “no se adaptaba a la naturaleza humana”.
Al comunismo no lo derribaron. Cayó bajo el peso de sus propias mentiras y contradicciones. Era una estructura hueca y fallida. Finalmente, se derrumbó.



viernes, 7 de abril de 2023

Salmo 22

Escribe Erich Fromm en El amor a la vida que “hay salmos que sólo se pueden entender si se observa cómo el hombre comienza en un estado de desesperación, y luego vuelve a vencerla. Y sólo cuando la desesperación alcanza su mayor profundidad, su máxima intensidad, ocurre repentinamente una especie de giro milagroso y se instala un estado de ánimo de jubileo, creencia y gozosa esperanza. Un buen ejemplo lo constituye el Salmo 22, que comienza con estas palabras: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?. Desde hace siglos se ha planteado el problema de saber por qué Jesús, en el momento de su muerte, pronuncia estas palabras desesperadas. Esto parece ser una contradicción con su muerte voluntaria, con su creencia, pero en realidad no hay ninguna contradicción, pues la manera tradicional judía de citar un salmo no consiste, como en la tradición cristiana, en indicar el número, Salmo tal o cual, sino que se menciona todo un salmo con la primera frase o con las primeras palabras. Lo que el Evangelio quiere describir debe significar que Jesús recitó el Salmo 22. Y cuando leemos ese salmo, encontramos que comienza con la desesperación, pero termina en un estilo hímnico de la esperanza, y expresa quizás como ningún otro salmo la esperanza mesiánica universal del cristianismo primigenio.

domingo, 29 de enero de 2023

La dialéctica de la Historia

Escribe el profesor Luis Suárez que Dios conserva al hombre mediante su naturaleza social, que obra de tal manera que, si bien siguiendo los impulsos de sus pasiones individuales los hombres tenderían a vivir como bestias salvajes, por su tendencia comunitaria crean y ordenan las sociedades, obedeciendo así el plan para ellos dispuesto por una inteligencia superior. Y esta aparente contradicción entre lo que el hombre proyecta y lo que realiza es la dialéctica de la Historia. Croce la resume así, cuando los hombres tratan de satisfacer su concupiscencia, provocan lo contrario, el matrimonio; se fortifican en lugares elevados para defenderse y dominar, y crean las primeras sociedades estables de agricultores; cuando los fuertes, organizados en aristocracia, tratan de oprimir a los que bajo ellos están, crean la conciencia de poder en los muchos y provocan el nacimiento de la democracia; libertados, los pueblos tratan de sacudirse el poder de las leyes y producen una nueva forma de poder personal, la tiranía. La dialéctica de la Historia es para Vico la manifestación de la Providencia. Para Hegel será el ardid de la razón; para Marx, el comportamiento económico de la materia.

martes, 22 de noviembre de 2022

Vivimos en una contradicción

Se nos dice que bajar nuestras expectativas es un precio relativamente bajo que pagar por quedar protegidos del terror y el totalitarismo. “Vivimos en una contradicción”, según Badiou, porque se nos presenta como si fuera algo perfecto, un estado de cosas brutal y profundamente desigual en el que toda existencia se somete a ser evaluada en términos puramente monetarios. Los partidarios del orden establecido no pueden en realidad describirlo como perfecto o maravilloso. Por eso prefieren venir a decirnos que todo lo demás fue, es o sería horrible. Por supuesto, nos dicen, no vivimos en un estado de Bien ideal, pero tenemos la suerte de no vivir en un estado de Mal mortal. Nuestra democracia puede no ser perfecta, pero es mejor que una dictadura sangrienta. El capitalismo puede ser injusto, pero no es el estalinismo criminal. Millones de africanos mueren de sida, pero no permitimos el nacionalismo racista del estilo de Milosevic. Matamos iraníes desde nuestros aviones, pero no les cortamos la garganta con un machete como hacen en Ruanda, etc. En este punto, dice Mark Fisher, el realismo es análogo a la perspectiva desesperanzada de un depresivo que cree que cualquier creencia en una mejora, cualquier esperanza, no es más que una ilusión peligrosa.

jueves, 17 de marzo de 2022

El fuerte sufre, pero resiste

La fortaleza

Para Josemaría Escrivá la fortaleza lleva a realizar el bien,sin doblarse ante la contradicción, ya que “el fuerte, a veces, sufre, pero resiste; llora quizá, pero se bebe sus lágrimas”

miércoles, 2 de octubre de 2019

Criterio de falsabilidad

Karl Popper.
Escribe Karl Popper que el progreso científico consiste esencialmente en que algunas teorías son superadas y sustituidas por otras teorías. Esas nuevas teorías tienen que ser capaces de resolver todos aquellos problemas que habían resuelto las antiguas teorías, al menos tan bien como ellas. Así resuelve la teoría de Einstein el problema del movimiento de los planetas y, en general, la macromecánica tan bien y quizá incluso mejor que la teoría newtoniana. Pero la teoría revolucionaria parte de nuevos supuestos y va en sus consecuencias bastante más allá que la antigua teoría, con la que se encuentra también en abierta contradicción. Esta contradicción permite idear experimentos que puedan decidir entre la antigua y la nueva teoría; pero sólo en el sentido de que al menos una de las dos teorías pueda falsarse. Los experimentos pueden demostrar la superioridad de la teoría que los sobreviva, pero no su verdad; y la teoría que ha sobrevivido se puede superar de nuevo, por su parte, muy pronto.

Aprendemos siempre muchísimo por medio de una falsación. No sólo aprendemos que una teoría es falsa, sino que también aprendemos por qué es falsa. Y, sobre todo, obtenemos un nuevo problema, más rigurosamente formulado; y un nuevo problema es, como ya sabemos, el verdadero punto de partida de un nuevo desarrollo científico.

Añade Popper que una teoría pertenece a la ciencia empírica cuando, y sólo cuando, entra en contradicción con experiencias posibles, esto es, es falsable en principio por medio de la experiencia. He denominado a este criterio, criterio de falsabilidad, dice Popper. Así, es falsable, por ejemplo, la teoría de que la vacunación protege contra las viruelas: si alguien que ha sido correctamente vacunado, contrae a pesar de ello las viruelas, se ha falsado la teoría. El criterio de falsabilidad alberga sus propios problemas. Si entre millones de seres humanos vacunados, sólo uno contrajera las viruelas, apenas podríamos considerar nuestra
Hans Albert
teoría como falsada. Antes bien admitiremos que algo no estuvo en orden con la vacunación o con la vacuna. Y, en principio, una salida semejante siempre es posible: si hemos de confrontarnos con una falsación, siempre podemos excusamos de alguna manera; podemos introducir una hipótesis auxiliar y rechazar la falsación. Podemos inmunizar nuestras teorías contra todas las falsaciones posibles, para utilizar una expresión del profesor Hans Albert.

sábado, 6 de octubre de 2018

La forma más vil de resaltar la propia valía es aquella en la que se busca desacreditar a otros.


Respondiendo a un “conocido” diré, recogiendo palabras de E. Boylan, que “la forma más vil de resaltar la propia valía es aquella en la que se busca desacreditar a otros; a los orgullosos no les gusta escuchar alabanzas de los demás y están prontos a descubrir las deficiencias de quienes sobresalen. Tal vez su nota más característica estriba en que no pueden sufrir la contradicción o la corrección”.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Escepticismo.

El escepticismo radical o absoluto se anula a sí mismo. Afirma que el conocimiento es imposible. Pero con esto expresa un conocimiento. En consecuencia, considera el conocimiento como posible de hecho y, sin embargo, afirma simultáneamente que es imposible. El escepticismo incurre, pues, en una contradicción consigo mismo. El escéptico podría, sin duda, recurrir a una escapatoria. Podría formular el juicio “el conocimiento es imposible” como dudoso, y decir, por ejemplo: “no hay conocimiento y también esto es dudoso”. Pero también entonces expresaría un conocimiento. La posibilidad del conocimiento es, por ende, afirmada y puesta en duda a la vez por el escéptico. Nos encontramos, pues, en el fondo, ante la misma contradicción anterior. Como ya habían visto los escépticos antiguos, el defensor del escepticismo sólo absteniéndose de juicio puede escapar a la contradicción consigo mismo. 

Pero tampoco esto basta, tomadas rigurosamente las cosas
Johannes Hessen
, dice Johannes Hessen. El escéptico no puede llevar a cabo ningún acto de pensamiento. Tan pronto como lo hace, supone la posibilidad del conocimiento y se enreda en esa contradicción consigo mismo. La aspiración al conocimiento de la verdad carece de sentido y valor desde el punto de vista de un riguroso escepticismo. Pero nuestra conciencia de los valores morales protesta contra esa concepción. El escepticismo, que no es refutable lógicamente mientras se abstenga de todo juicio y acto de pensamiento, cosa que es prácticamente imposible, experimenta su verdadera derrota en el terreno de la ética. Repugnamos en último término el escepticismo, no porque podamos refutarle lógicamente, agrega Hessen, sino porque lo rechaza nuestra conciencia de los valores morales, que considera como un valor la aspiración a la verdad.

repugnamos el escepticismo porque lo rechaza nuestra conciencia de los valores morales, que considera como un valor la aspiración a la verdad.


jueves, 27 de octubre de 2016

Lo que parece incompatible puede ser compatible en la mente de Dios.

Dios no puede hacer lo que es lógicamente imposible, pero este hecho no pone límites a su omnipotencia. No puede hacer ni inventar absurdos; no puede hallar un número que exprese exactamente la raíz cuadrada de 2, porque eso es una imposibilidad entrañada por la propia naturaleza de los objetos matemáticos. No hubiera podido crear un mundo en el que el bien resultante de la libertad de elección de las personas estuviera unido a la incapacidad de éstas de hacer el mal, puesto que ese mundo es lógicamente tan imposible como un triángulo cuadrado.

Dios decretó sencillamente que dos afirmaciones contradictorias no podían ser ciertas las dos y que dos y dos eran cuatro y que la fornicación era mala. Pero podía haber decidido decretar otra cosa y si lo hubiese hecho, el principio de contradicción, las verdades matemáticas y las normas morales hubieran sido diferentes de lo que son. No podemos imaginarnos un mundo así, naturalmente, pero no podemos afirmar, por la sencilla razón de la pobreza de nuestras mentes, que eso hubiera sido imposible para Dios; no debemos medir el poder de Dios con los patrones de nuestra débil y finita inteligencia.

Leszek Kolakowski
Su bondad y su sabiduría no tienen por qué asemejarse a lo que nosotros consideramos bondad y sabiduría en nuestro mundo tal como El lo construyó. Lo que a nosotros nos parece incompatible puede ser compatible en Su mente; lo que nos parece malo a nosotros puede no tener un sentido reconocible de maldad para El. Estrictamente hablando, la existencia de Dios deja de tener significación en nuestra vida moral e intelectual; El decidió darnos esos decretos y no otros, pero son contingentes en términos de la sabiduría y bondad de Dios, escribe Leszek Kolakowski.

Lutero.
Dios es Aquél para Cuya voluntad no hay causa ni fundamento que pueda establecerse como su norma y su pauta; porque nada está a su altura ni por encima de ella, sino que ella misma es la norma de todas las cosas. Si existiera para ella norma o pauta o causa o fundamento, dejaría de ser la voluntad de Dios. Lo que Dios quiera no es bueno porque El tenga que quererlo o esté obligado a disponerlo así; por el contrario, lo que ocurre tiene que ser bueno porque El lo quiere así. Se establecen causas y fundamentos para la voluntad de la criatura, pero no para la voluntad del Creador, ¡a menos que se ponga a otro Creador por encima de El! , decía Martín Lutero

Leibniz
Al decir, por tanto, que las cosas no son buenas según ningún patrón de bondad, sino simplemente por la voluntad de Dios, me parece a mí que uno destruye, sin darse cuenta, todo el amor de Dios y toda su gloria; pues, ¿por qué hemos de alabarle por lo que ha hecho, si sería igualmente digno de alabanza si hubiese hecho lo contrario? ¿Qué quedará de su justicia y su sabiduría si sólo tiene un poder despótico cierto, si la voluntad arbitraria ocupa el lugar de la racionalidad y si, según la definición de los tiranos, la justicia consiste en lo que place al poderoso?, manifestaba  Leibniz.


Leszek Kolakowski opina que Dios ni obedece normas que son válidas con independencia de su voluntad ni crea esas normas según Su capricho o como resultado de una deliberación sobre varias opciones; El es esas normas. A diferencia de los humanos, Dios no se enfrenta nunca a posibilidades alternativas y decide luego libremente cuál de ellas debe escoger; Sus decisiones son aspectos necesarios de Su Ser y por lo tanto no podrían haber sido diferentes de lo que son; sin embargo, son decisiones libres en el sentido de que no Le obliga ningún poder superior ni ninguna norma de validez independiente de El. El es lo que El hace, decide, ordena.

Dios ni obedece normas que son válidas con independencia de su voluntad ni crea esas normas según Su capricho o como resultado de una deliberación sobre varias opciones; El es esas normas