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viernes, 12 de abril de 2024

Soberbio

Uno de los motivos por los que los soberbios tratan de buscar alabanzas con avidez, de sobreestimarse a sí mismos y se resienten ante cualquier cosa que pueda rebajarles en su propia estima o en la de otros, es la falta de firmeza interior, no tienen más punto de apoyo ni más esperanzas de felicidad que ellos mismos. Por esto son, con mucha frecuencia, tan sensibles a la menor crítica, tan insistentes en salirse con la suya, tan deseosos de ser conocidos, tan ansiosos de consideraciones. Se afianzan en sí mismos como el náufrago se agarra a una débil tabla, que no puede sostenerlo. Y sea lo que fuere lo que hayan logrado en la vida, siempre se encuentran inseguros, insatisfechos, sin paz. El soberbio se encuentra sin frutos, insatisfecho y sin la paz y felicidad verdaderas. En la conversación, el orgullo conduce al hombre a hablar de sí mismo y de sus propios asuntos y a buscar la estimación a toda costa. Algunos se empeñan en mantener su propia opinión, con razón y sin ella; no dejan pasar cualquier descuido ajeno sin corregirlo, y hacen difícil la convivencia. La forma más vil de resaltar la propia valía es aquella en la que se busca desacreditar a otros; a los orgullosos no les gusta escuchar alabanzas de los demás y están prontos a descubrir las deficiencias de quienes sobresalen. Tal vez su nota más característica estriba en que no pueden sufrir la contradicción o la corrección, escribe E. Boylan.
Quien está lleno de orgullo parece no necesitar mucho de Dios en sus trabajos, en sus quehaceres, incluso en su misma lucha por mejorar; exagera sus cualidades personales, cerrando los ojos para no ver sus defectos, y termina por considerar como una gran cualidad lo que en realidad es una desviación del buen criterio. Se persuade, por ejemplo, de tener un espíritu amplio y generoso porque hace poco caso de las menudas obligaciones de cada día, y se olvida de que para ser fiel en lo mucho es necesario serlo en lo poco. Y llega por ese camino a creerse superior, rebajando injustamente las cualidades de otros, escribe Francisco Fernández Carvajal.

sábado, 28 de octubre de 2023

El buen nombre es preferible a las grandes riquezas

“Al hombre se le debe el buen nombre, el respeto, la consideración, la fama que ha merecido. Cuanto más conocemos al hombre, tanto más se nos revela su personalidad, su carácter, su inteligencia y su corazón. Y tanto más nos damos cuenta del criterio con que debemos "medirlo", y qué quiere decir ser justos con él” manifiesta Juan Pablo II. Con frecuencia, el poco dominio de la lengua, “la ligereza en el obrar y en el decir", son manifestaciones de “atolondramiento y de frivolidad”, dice Escrivá de Balaguer. El buen nombre es preferible a las grandes riquezas (Prov 22, 1).

miércoles, 16 de agosto de 2017

Una solución para no tirarse los trastos a la cabeza.


Para una familia que se tira los trastos a la cabeza frecuentemente, hay una solución muy simple, que sus miembros se pongan de acuerdo en tratarse como amigos, más que como parientes; que muestren entre sí la misma consideración y cortesía que mostrarían, no ya sólo a amigos, sino a personas conocidas eventualmente; que usen tanto como quieran expresiones del estilo de “por favor”, “gracias”, “¿te importaría…?", “perdona” y “lo siento”; que vayan con cuidado con los resentimientos que vienen de fuera y buscan una cabeza inocente que hacer rodar; que cada uno se vigile especialmente cuando esté cansado o preocupado sin razón; sobre todo, que cada uno tenga el suficiente sentido del humor para soportar las faltas de los demás.

lunes, 16 de enero de 2017

Liberalismo.

Aunque haya dado lugar a reacciones muy contrapuestas, el liberalismo, como doctrina política moderna, se ha centrado sistemáticamente en una única, por más que compleja, idea: la defensa de la libertad en general y de las libertades del individuo contra los abusos del poder, basada en una concepción de los individuos como actores racionales y autónomos, cada uno de igual valor y por tanto merecedor de igual consideración, manifiesta el profesor de la Universidad de Oxford Ben Dupré.
 
Bertrand Russell 
Bertrand Russell en un ensayo publicado en 1950 decía que “la esencia de la perspectiva liberal no radica en qué opiniones se defienden sino en cómo, en lugar de sostenerse dogmáticamente, se defienden provisionalmente, y con la conciencia de que nuevas pruebas podrían obligar en cualquier momento a abandonarlas”.


John F. Kennedy
En un discurso que pronunció en 1960, el candidato demócrata a la presidencia John F. Kennedy explicó que cuando los rivales de los demócratas aplicaban la etiqueta de “liberal”, querían señalar a alguien “que es blando en política exterior, que está en contra del gobierno local, y al que no le preocupan los dólares del contribuyente”. Sin embargo, Kennedy se reconocía orgulloso de ser liberal, porque en la boca de un demócrata significaba “alguien que mira hacia delante y no hacia atrás, alguien que recibe las nuevas ideas sin reacciones rígidas, alguien que se preocupa por el bienestar del pueblo”.

la esencia de la perspectiva liberal no radica en qué opiniones se defienden sino en cómo, en lugar de sostenerse dogmáticamente, se defienden provisionalmente, y con la conciencia de que nuevas pruebas podrían obligar en cualquier momento a abandonarlas