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sábado, 26 de octubre de 2024

El prejuicio humano es universal

“No es la boca del hombre la que come; es el hombre que come con su boca. No camina la pierna; el hombre usa la pierna para moverse. El cerebro no piensa; se piensa con el cerebro. Si el individuo padece una falla congénita del cerebro, si el instrumento del pensamiento es defectuoso, es natural que el propio individuo no merezca el calificativo de discreto… pero en ese caso no lo llamaremos estúpido. Sería mucho más exacto afirmar que estamos ante un idiota o un loco”, escribe Paul Tabori.
Ranyard West cuenta que “el prejuicio humano es universal. Su fundamento es la humana necesidad de respeto. Son muchos los medios por los cuales la mente humana puede esquivar los hechos; no existen, en cambio, recursos que permitan anular el deseo individual de aprobación. Los hombres y las mujeres necesitan tener elevada opinión de sí mismos. Y con el fin de alcanzar este objetivo es preciso que nos disimulemos de mil modos distintos la realidad de los hechos. Negamos, olvidamos y justificamos nuestras propias faltas y exageramos las faltas ajenas”.

sábado, 11 de abril de 2020

La dimensión de hijos de Dios



Agustín de Hipona subraya que al amar a Dios se ama a todos y cada uno de los seres humanos, y que de ellos se ama no solo sus partes buenas, sino también sus defectos y faltas. Como lo es que rechaza convertir a los otros en mero medio, defendiendo que deben ser valorados como un fin en sí mismos. Pero, aun así, no es menos cierto que lo que se ama por encima de todo en ellos es la presencia divina, su dimensión de hijos de Dios.

viernes, 15 de marzo de 2019

La convivencia es posible cuando todos tratan de corregir las propias deficiencias y procuran pasar por encima de las faltas de los demás


“Cada uno de nosotros tiene su carácter, sus gustos personales, su genio, su mal genio, a veces, y sus defectos. Cada uno tiene también cosas agradables en su personalidad, y por eso y por muchas más razones, se le puede querer. La convivencia es posible cuando todos tratan de corregir las propias deficiencias y procuran pasar por encima de las faltas de los demás, es decir, cuando hay amor, que anula y supera todo lo que falsamente podría ser motivo de separación o de divergencia. En cambio, si se dramatizan los pequeños contrastes y mutuamente comienzan a echarse en cara los defectos y las equivocaciones, entonces se acaba la paz y se corre el riesgo de matar el cariño”, repetía Josemaría Escrivá .

domingo, 8 de octubre de 2017

Juez de si mismo y de los demás.

Hacerse a sí mismo el modelo único de la perfección. 
Es casi increíble cómo muchos hombres van estrechando el círculo de lo que aman y estiman hasta hacerse a sí mismos el modelo único de la perfección. "Dios ha hecho al hombre juez de sí mismo sólo para que a sí mismo se condene, y de los demás, para excusar sus faltas." Esto es de Santa Sofía.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Una solución para no tirarse los trastos a la cabeza.


Para una familia que se tira los trastos a la cabeza frecuentemente, hay una solución muy simple, que sus miembros se pongan de acuerdo en tratarse como amigos, más que como parientes; que muestren entre sí la misma consideración y cortesía que mostrarían, no ya sólo a amigos, sino a personas conocidas eventualmente; que usen tanto como quieran expresiones del estilo de “por favor”, “gracias”, “¿te importaría…?", “perdona” y “lo siento”; que vayan con cuidado con los resentimientos que vienen de fuera y buscan una cabeza inocente que hacer rodar; que cada uno se vigile especialmente cuando esté cansado o preocupado sin razón; sobre todo, que cada uno tenga el suficiente sentido del humor para soportar las faltas de los demás.