Mostrando entradas con la etiqueta Santa Sofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Sofía. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2026

La obstinación contra los cristianos del estado actual de Turquía

El Parlamento Europeo, máximo órgano representativo de los 27 países de la Unión Europea, aprobó el 12 de febrero de 2026 una resolución exigiendo a Turquía deje de expulsar a líderes cristianos extranjeros, así como periodistas. El texto critica las graves restricciones de libertad de prensa y libertad religiosa en Turquía en un momento en el que el país dirigido por el presidente Recep Tayyip Erdoğan vuelve a acercarse a la Unión Europea en negociaciones comerciales.
La obstinación contra los cristianos del estado actual de Turquía, dice la resolución aprobada ahora por el Parlamento Europeo, se hace visible en “la conversión de Santa Sofía en mezquita, la destrucción de iglesias cristianas y la presión sostenida sobre las comunidades cristianas que ilustran un patrón más amplio y sistemático de restricciones a las libertades fundamentales, incluidas la libertad de expresión y la libertad de religión”.

domingo, 2 de agosto de 2020

La transformación de Santa Sofía en mezquita



El escritor Kamel Abderrahmani manifiesta que la maniobra de transformar Santa Sofía en mezquita tiene una dimensión política interna y externa. Interna: tras perder Estambul, que pasó a estar en manos de la oposición en las últimas elecciones municipales, y teniendo en mente las elecciones del 2023, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se asegura el apoyo de un electorado fundamentalista-religioso, que siente nostalgia de la era otomana. Externa: desde el punto de vista simbólico, el asunto de la Basílica de Santa Sofía constituye un nuevo y claro mensaje del islam político, dirigido a Occidente: dominar y someter, ¡siempre y como sea! Dicho en otros términos: ¡Erdogan quiere explorar hasta qué punto puede llegar en su provocación y marcar límites! Callar frente a estas maniobras es una forma de abdicar, “decir frente a todos que él es libre de hacer lo que le plazca”.

Esta medida, añade Abderrahmani, pone de relieve cuán peligrosa puede ser la instrumentalización de la religión, un aspecto que de una manera u otra, siempre crea tensiones y prepara el terreno a nuevos conflictos identitarios que bien se podrían evitar. En otras palabras, cuando en un contexto domina el islam político, la paz desaparece y con ella, la fraternidad y el respeto por las otras religiones. 

Ibrahim Negm
Ibrahim Negm, del Consejo del Gran Muftí de Egipto, equipara la decisión del presidente turco a “un peligroso juego político”. Esta confirma que cada vez que el islamismo llega al poder en un Estado democrático y laico, le declara la guerra a la civilización, a las culturas y a las otras religiones, afirma Abderrahmani.

El Papa Francisco declaró que “el pensamiento se dirige a Estamul; pienso en Santa Sofía y estoy muy dolido”. Los periódicos franceses han traducido “dolido” como “afligido” (AFP); “golpeado” (IMedia); “apenado” (Le Parisien); “consternado” (France 24). Todas estas traducciones encierran matices que podrían parecer eufemismos. Pero en todos los casos forman parte del dolor, de la “tristeza, de un disgusto mezclado con indignación”. 

viernes, 3 de abril de 2020

La púrpura es una espléndida mortaja


Mosaicos de Justiniano y Teodora, 547, presbiterio de la iglesia de Sant Vidal de Rávena, Italia
En enero de 532, cinco años después de que el emperador Justiniano se hubiera elevado a la púrpura, una disputa entre los azules y los verdes en el Hipódromo se extendió a las calles de Constantinopla. Durante una semana, cuenta el profesor edimburgués Edward Hollis, el emperador estuvo recluido en su Palacio Sagrado y las turbas recorrieron la ciudad arrasando todo a su paso. La noche del 12 de enero incendiaron Santa Sofía, que quedó reducida a cenizas. Justiniano perdió toda esperanza y dio orden de disponer barcos a fin de escapar de allí, pero su emperatriz era más fuerte. El padre de Teodora había trabajado para los griegos azuzando perros contra osos, su madre había sido prostituta y se rumoreaba que la emperatriz también. Ella estaba acostumbrada al alboroto del Hipódromo y las muchedumbres no la aterrorizaban. “La púrpura es una espléndida mortaja”, bramó, y aconsejó al emperador que permaneciera allí y muriera si era necesario. Justiniano, que tenía más miedo a su mujer que a las turbas, envió a su general Belisario al Hipódromo. El 18 de enero el orden se restableció.

sábado, 11 de noviembre de 2017

La caída de Constantinopla.


En 1453, en el mismo lugar que sus predecesores, rodeado por su pueblo y por sus sacerdotes, envuelto en una nube de incienso, el último emperador Constantino olvidó por un momento que era un insignificante déspota cuyo imperio no abarcaba más allá de las murallas de su ciudad. El emperador intentó reunir al pueblo llevando en procesión la Hodegetria. Este icono de la Virgen se decía que infundía el
terror en el ánimo de los enemigos de Constantinopla. Constantino esperaba que entonces hiciera lo mismo, pero cuando los acólitos sacaron la Hodegetria a la calle, el icono cayó al suelo y, cuando la gente corrió a levantarla, no pudieron moverlo. Mientras intentaban levantarlo empezó a llover a cántaros y fue preciso renunciar a la procesión, parecía que la Virgen de la Hodegetria había abandonado a su pueblo.

Arquitectura Original Santa Sofia
Los ciudadanos de Constantinopla, cuenta Edward Hollis, hallaron su ciudad envuelta en una niebla tan espesa que la cúpula de Santa Sofía apenas se divisaba. Durante siglos, los barcos habían utilizado la cúpula como guía para llegar a la ciudad, pues por la noche el resplandor de los miles de lámparas de aceite que parpadeaban en su interior se reflejaba en el agua; los marineros, en palabras de Pablo el Silenciario, no “guiaban sus cargados bajeles por la luz de Cinosura ni de la Osa que da vueltas sino por la divina luz de la iglesia misma”. Aquella noche, las luminarias de la cúpula de Santa Sofía estaban encendidas como de costumbre y se reflejaban en el agua, pero pronto empezaron a comportarse de una manera muy extraña. 

El monje Néstor Iskander recordaría más tarde haber visto brotar una gran llamarada que rodeó la iglesia durante largo tiempo. Las llamas se unieron formando una sola, ésta cambió y se produjo una luz indescriptible. Al instante se elevó al cielo. Quienes lo vieron se quedaron paralizados, empezaron a gemir y a clamar en griego: “¡Dios tenga misericordia! La luz se ha ido al cielo”. Todo el mundo sabía que la cadena de oro se había roto, el ángel se había marchado y el día siguiente sería el último del imperio
Constantino XI
romano. Ya era demasiado tarde para desacuerdos sectarios, demasiado tarde para echar la culpa al emperador, demasiado tarde para rechazar al Ónfalos. Y el 28 de mayo de 1453 se congregaron en Santa Sofía para rezar por última vez. Cuando terminaron los oficios, el emperador convocó a su Senado y a sus generales y, llorando, les hizo una postrera y desesperada súplica: “Arrojadles vuestras jabalinas y vuestras flechas para que sepan que están combatiendo con los descendientes de los griegos y los romanos”. Acto seguido, salió a defender la ciudad. El pueblo levantó la voz al cielo en una oración desesperada, pero el cielo ya no la oyó.  Al otro lado de las murallas, los ejércitos del islam también habían visto las señales y estaban preparados.

domingo, 8 de octubre de 2017

Juez de si mismo y de los demás.

Hacerse a sí mismo el modelo único de la perfección. 
Es casi increíble cómo muchos hombres van estrechando el círculo de lo que aman y estiman hasta hacerse a sí mismos el modelo único de la perfección. "Dios ha hecho al hombre juez de sí mismo sólo para que a sí mismo se condene, y de los demás, para excusar sus faltas." Esto es de Santa Sofía.