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domingo, 5 de septiembre de 2021

No es posible que el hombre llegue a comprender a Dios


Como es sabido, el mundo del animal es un “mundo ambiental” (Umwelt), mientras que el hombre, como dice Max Scheler, “tiene mundo” (Welt); ahora bien, este mundo humano está en relación a un “ultramundo” (Überwelt) de la misma manera que el mundo del animal lo está al mundo de los hombres. Esto quiere decir que, así como el animal no puede estar en condiciones de entender al hombre y el mundo de este último a partir de su propio mundo ambiental, tampoco es posible que el hombre llegue a hacerse una idea clara de ese ultramundo, es decir, a comprender a Dios o a penetrar en sus designios. Tomemos como ejemplo el caso de un simio al que han puesto una inyección dolorosa con el fin de experimentar un suero. ¿Podrá el animal comprender por qué sufre? A partir de su propio mundo no está en condiciones de seguir los razonamientos del hombre que experimenta con él; porque el mundo humano, un mundo “de sentido”, no le es accesible, no está a su alcance, se halla en una dimensión que le es totalmente ajena. ¿No habremos, pues, de aceptar que el mundo humano es a su vez superado por otro mundo a él inaccesible, cuyo sentido, o mejor, ultrasentido es lo único que precisamente podría hacer comprender al hombre el sentido de su sufrimiento?, escribe el psiquiatra austriaco Viktor Frankl.

sábado, 11 de abril de 2020

La dimensión de hijos de Dios



Agustín de Hipona subraya que al amar a Dios se ama a todos y cada uno de los seres humanos, y que de ellos se ama no solo sus partes buenas, sino también sus defectos y faltas. Como lo es que rechaza convertir a los otros en mero medio, defendiendo que deben ser valorados como un fin en sí mismos. Pero, aun así, no es menos cierto que lo que se ama por encima de todo en ellos es la presencia divina, su dimensión de hijos de Dios.

lunes, 29 de enero de 2018

Viajar desconociendo la historia de una región te incapacita para entender los porqués de las cosas y las personas.


Viajar desconociendo la historia de una región te incapacita para entender los porqués de las cosas y las personas. Por ejemplo, la Cuba de Castro debe de desconcertar a los visitantes que no sepan nada sobre los cinco siglos anteriores a la revolución de Fidel. No es necesaria una gran documentación sociológica o política, pero si te gustan esos temas le añadirás una dimensión extra al viaje.