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domingo, 29 de enero de 2023

La dialéctica de la Historia

Escribe el profesor Luis Suárez que Dios conserva al hombre mediante su naturaleza social, que obra de tal manera que, si bien siguiendo los impulsos de sus pasiones individuales los hombres tenderían a vivir como bestias salvajes, por su tendencia comunitaria crean y ordenan las sociedades, obedeciendo así el plan para ellos dispuesto por una inteligencia superior. Y esta aparente contradicción entre lo que el hombre proyecta y lo que realiza es la dialéctica de la Historia. Croce la resume así, cuando los hombres tratan de satisfacer su concupiscencia, provocan lo contrario, el matrimonio; se fortifican en lugares elevados para defenderse y dominar, y crean las primeras sociedades estables de agricultores; cuando los fuertes, organizados en aristocracia, tratan de oprimir a los que bajo ellos están, crean la conciencia de poder en los muchos y provocan el nacimiento de la democracia; libertados, los pueblos tratan de sacudirse el poder de las leyes y producen una nueva forma de poder personal, la tiranía. La dialéctica de la Historia es para Vico la manifestación de la Providencia. Para Hegel será el ardid de la razón; para Marx, el comportamiento económico de la materia.

domingo, 3 de octubre de 2021

Providencia


La Providencia es para Vico un sistema ordenado de leyes sobre el que discurre el acontecer histórico. El hombre, desde las épocas más primitivas, lo ha reconocido así y por ello no existe sociedad alguna que no haya sido edificada sobre una conciencia religiosa providencialista. El ateísmo es estéril y la religiosidad, fecunda; es éste uno de los principios fundamentales que la Providencia ha sellado en el hombre. Los pilares sobre que se asientan las sociedades primitivas (matrimonio, propiedad, agricultura, derecho) son de naturaleza religiosa y, sin ella, no hubieran podido llegar a existir.


El elemento primordial, el de la mutua dependencia del hombre y la conciencia religiosa. Cuanto más retrocedemos en el tiempo, con más claridad percibimos el hecho de que el hombre siente la necesidad de una protectora presencia de Dios contra las fuerzas de la Naturaleza. Al principio los hombres llegan a Dios solamente por vía de temor. Adivinar viene de divino, señala Vico, y todas las sociedades primitivas han creído posible predecir el futuro porque creen que existe un orden previsible, es decir, providencial. Este orden es científicamente comprobable, dice Luis Suarez,  pues las pasiones humanas parecen condenar a las sociedades a desaparecer y, sin embargo, la humanidad dura precisamente merced a estas pasiones. Es la Providencia, afirma Vico, la que convierte ferocidad en valor militar, codicia en espíritu mercantil, soberbia en ciencia o ambición en autoridad política. No de una manera directa, excepcional, como creía Bossuet, sino de un modo tan simple y natural que coincide en todo con el propio acontecer histórico.

martes, 21 de abril de 2020

El conocimiento humano se halla forzosamente condenado a limitaciones


El hecho de que yo piense algo con entera claridad quiere decir que creo en la verdad de ese algo, pero no que ese algo sea objetivamente verdadero, pues la experiencia demuestra cuántas veces nos dejamos convencer por una idea falsa. La ciencia natural, con sus continuas rectificaciones, confirma tal argumentación, dice el profesor Luis Suarez. El filósofo y jurista napolitano Giambattista Vico señala que la condición necesaria para que se pueda conocer algo con certeza absoluta es haberlo creado. En consecuencia, sólo Dios, creador de la naturaleza, puede tener certeza absoluta sobre la naturaleza. Y el conocimiento humano se halla forzosamente condenado a limitaciones. Sólo en un sector conoce el hombre con verdad absoluta, en las matemáticas, puesto que en ellas es creador. Pero las matemáticas no son ciencias de lo real, sino de abstracciones, un sistema, si se quiere, para encadenar a la naturaleza pero nunca la naturaleza misma.