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sábado, 29 de marzo de 2025

Nuestro futuro depende de otros

Los europeos hemos dejado de reproducirnos. No parece que tengamos muy claro el sentido de la vida y de ahí nuestro limitado interés en tener descendencia. Nuestro futuro depende de otros, aquellos que opten por inmigrar. Del nivel de integración de estas gentes, de la fusión de distintas culturas en el crisol del Viejo Continente, dependerá la identidad de una nueva Europa que ya está surgiendo.
A nuestras autoridades les cuesta mucho fijar posición y mantenerla con cierta coherencia. ¿Hasta cuándo podremos mantener esta situación? O somos actores, sabiendo quiénes somos y qué queremos, o la realidad nos desbordará, escribe el profesor Florentino Portero.

sábado, 22 de marzo de 2025

La ambigüedad, la contradicción y la paradoja son algo inherente a las matemáticas

La ambigüedad, la contradicción y la paradoja son algo inherente a las matemáticas. La vida es ambigua y contradictoria. Las matemáticas forman parte de la vida. En la medida en que la filosofía de las matemáticas describe la situación matemática en su totalidad, el proceso, además del contenido, naturalmente, tiene que ser también, y por necesidad, ambiguo. Tal como escribe William Byers, la lógica se desplaza en una dirección, la dirección de la claridad, de la coherencia y de la estructura. La ambigüedad se desplaza en dirección contraria, la de la fluidez, de la apertura y de la liberación. Las matemáticas se desplazan en una y otra dirección entre estos dos polos opuestos… y es la interacción entre estos aspectos diferentes lo que les da a las matemáticas su poder. De la cultura matemática forman parte no sólo los resultados y teoremas conocidos sino también los problemas sin resolver. Estos desafíos son los que despiertan algunos de los sentimientos identificados por Bers, dudas y preguntas, y el placer de dar con una solución. Los problemas pueden ser ambiguos y trabajar en ellos exige vivir con la tensión de la incertidumbre.
Referencia: Matemáticas: una historia de amor y odio (Reuben Hersh;Vera John-Steiner)

domingo, 8 de enero de 2023

La absoluta libertad creadora de Dios significa que el universo no tenía por qué ceñirse a ningún modelo en particular

El pensamiento cristiano mayoritario nunca ha retratado a Dios como un ser esencialmente arbitrario, y ha aceptado que la naturaleza actúa de acuerdo con unos patrones inteligibles y fijos. A esto se refiere San Anselmo cuando hablaba de la distinción entre el poder ordenador de Dios y Su poder absoluto. Según San Anselmo, desde el momento en que Dios eligió revelarnos una parte de Su naturaleza, del orden moral y de Su plan de redención, se obliga a Sí mismo a comportarse de determinada manera y cabe confiar en que cumplirá su promesa.

Santo Tomás de Aquino estableció un importante equilibrio entre la libertad de Dios para crear cualquier clase de universo y Su coherencia a la hora de gobernar el universo que había creado. Tal como explica el padre Jaki, la visión católica tomista consistía en la necesidad de descubrir qué clase de universo creó exactamente Dios, y evitar las especulaciones abstractas al respecto de cómo debería haber sido el universo. La absoluta libertad creadora de Dios significa que el universo no tenía por qué ceñirse a ningún modelo en particular. Es la vía de la experiencia, un elemento esencial del método científico, la que nos permite conocer la naturaleza del universo que Dios decidió crear. Y somos capaces de llegar a conocerlo porque se trata de un universo racional, predecible e inteligible.

sábado, 27 de junio de 2020

La cosmovisión bíblica contribuyó al desarrollo de la ciencia moderna


Alfred North Whitehead
La ciencia se desarrolló especialmente en el mundo occidental debido a sus antecedentes judeocristianos.El filósofo Alfred North Whitehead, que fue profesor en la Universidad de Cambridge y en la de Harvard, propone que las ideas de la ciencia moderna se desarrollaron como “derivados inconscientes de la teología medieval”. El concepto de un mundo ordenado, tal como se infiere del Dios único, racional y coherente de la Biblia (monoteísmo) constituyó la base de la creencia en el concepto de causa y efecto usado en la ciencia. Los muchos dioses impredecibles paganos de otras culturas eran caprichosos y, por ello, no encajaban con la coherencia que posibilita la ciencia. R. G. Collingwood, que fue profesor de filosofía metafísica de la cátedra Waynflete en la Universidad de Oxford, señala que la creencia de que Dios es todopoderoso facilitó el cambio en el punto de vista sobre la naturaleza, pasando de la imprecisión a la precisión, y la precisión encaja perfectamente en la exactitud obtenible en la ciencia. En Holanda, Reijer Hooylcaas, profesor de Historia de la Ciencia en la Universidad de Utrecht, también hace hincapié en que la cosmovisión bíblica contribuyó al desarrollo de la ciencia moderna. 

Stanley L. Jaki
Stanley L. Jaki, quien, con doctorados en Física y Teología, catedrático en la Universidad Seton Hall de Nueva Jersey, con gran perspicacia, Jaki señala que las culturas hindú, china, maya, egipcia, babilónica y griega habían dado todas, en distintos grados, sus primeros pasos en la ciencia, los cuales, sin embargo, acabaron de forma abortiva. Lo atribuye a falta de creencia en la racionalidad del universo, falta que era común a estas culturas. La tradición judeocristiana de la Biblia proporcionaba el tipo racional de Dios necesario para el establecimiento de la ciencia.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Para Sara Winter lo que le importa a las feministas es utilizar el trauma y convertirlos en un tipo de lucha de odio

Sara Winter
Para Sara Winter, que cofundó la rama brasileña de las feministas radicales Femen, no hay duda alguna: “El feminismo utiliza a la mujer como masa, como marioneta política”. Hoy en día Sara pertenece a la Iglesia Católica y manifiesta que “el feminismo grita, la Iglesia reza; el feminismo destruye, la Iglesia construye; el feminismo hace escándalo, la Iglesia hace caridad. La Iglesia la trata como un ser humano dotado de virtudes, respeto y dignidad”.  

“Durante cinco años, yo viví en lo más íntimo del movimiento feminista”, dice Sara. “A las feministas no les importa ayudar a mujeres en situación de violencia. Lo que le importa a las feministas es utilizar el trauma, dolor y sufrimiento de estas chicas y convertirlos en un tipo de lucha de odio, venganza de hombres y crear una sociedad dividida entre clases, la clase de la mujer oprimida y los hombres, la clase opresora”. Las feministas quieren “utilizar el trauma sufrido por una niña, por una mujer, para convertirlo en arma, una herramienta contra los hombres”.


Sara Winter aseguró que las organizaciones feministas “son todas financiadas por fundaciones internacionales. En el movimiento feminista no podemos encontrar ninguna coherencia”, pues “dice luchar por los derechos de la mujer, pero es el primero en poner la seguridad y los derechos de la mujer en riesgo, en apoyar baños trans, que los transexuales puedan competir con las mujeres en los deportes, o tengan políticas de cuotas”.

“En la Iglesia Católica yo descubrí cómo ayudar a la mujer en vulnerabilidad social, en situación de violencia. Eso busqué yo en el feminismo. Cinco años tiré a la basura, porque en cinco años no ayudé a nadie. Y en un año en la Iglesia Católica yo ya había salvado la vida de 300 bebes del aborto y de sus mamás también. No hay comparación”, expresó.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Anna Karénina

Anna Karénina es una de las novelas más perfectas jamás concebidas. Y aquellos que saben cómo la escribió Tolstói, gracias a un proceso incesante de revisión, corrección y pulido, saben que también es un libro escrito con gran esmero. Sin embargo, el escritor de origen ruso Nabókov demostró que los calendarios de los protagonistas no coinciden; en otras palabras, que la novela contiene varios errores cronológicos que un editor esmerado habría detectado. Aquellos que leen la novela por mero placer no se percatarán de estas faltas de coherencia; darán por sentado que los calendarios de Tolstói son  precisos. Esta falta de atención por parte del escritor y sus lectores, dice el Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk, surge de la costumbre de escribir y leer novelas con la atención puesta en el tiempo de los protagonistas en lugar del tiempo general del paisaje, un hábito que resulta comprensible puesto que leer una novela implica adentrarse en un paisaje y perder de vista la imagen general.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Avanzar y retroceder en caprichosas e indóciles oleadas parece haber sido el destino de la especie humana.

Homero.
Lo que hace valiosa a una obra no es su actualidad sino su intemporalidad, su capacidad de tener sentido para gente de muchas culturas y de muchas épocas distintas. Si alguien escribiera hoy como Homero o como Dante tendría que ser aceptado y apreciado, ya que el valor estético de una obra corresponde a su verdad interna, a su coherencia orgánica, y no se debe a ninguna condición exterior.

Dice William Ospina que no hay progreso en el arte. Los dibujos de Picasso no son superiores ni más avanzados que los que hizo en las paredes el huésped de Altamira. Moliére no es superior a Sófocles ni Rodin a Fidias. Cada obra de arte propone su propio ideal, establece su propio nivel de excelencia, y no refuta ni supera otras obras.

Cueva de Altamira. 
Aviones cada vez más veloces pueden generarnos la ilusión de un inmenso poder sobre las leguas y los reinos, aunque no debemos ignorar que vivieron mejor la aventura del mundo hombres como Alejandro o Marco Polo, que los afanosos ejecutivos de hoy, yendo cada día de idéntico avión a idéntico hotel y de allí a idéntica sala de juntas en confines del mundo a los que no consideran necesario explorar porque ya conocen sus cifras estadísticas. Pienso
William Ospina.
también, dice Ospina, en esos atléticos turistas orientales que descienden a prisa de los autobuses para turnarse velozmente ante la cámara junto al edificio o el mármol correspondiente, y que velozmente se alejan con su botín de memoriosas fotografías que otro día les dirán donde estuvieron.

Si existiera necesariamente el progreso, manifiesta Ospina, el mundo no habría llegado desde el siglo de Adriano hasta el siglo de Hitler, de la mente universal de Francisco de Asís a esas monstruosas mesas con patas de elefante que se exhiben en ciertos almacenes de decoración, de los genocidios de Gengis Kan a los genocidios de Pol Pot. Avanzar y retroceder en caprichosas e indóciles oleadas parece haber sido el destino de la especie humana, extrañamente desprendida del orden natural para erigirse sin mayores títulos en dueña del mundo y árbitro y verdugo de las especies.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Rumores.

Durante la Segunda Guerra Mundial alemanes y polacos se culpan recíprocamente de arrojar bebés desde los aviones, y en la guerra del Golfo entre Kuwait e Irak se acusa a los soldados iraquíes de haber sacado a recién nacidos de sus incubadoras. Existe, como acreditan las variantes de estas historias, un folclore internacional y transhistórico de las sociedades en guerra. Los rumores desempeñan un papel especial en este triste acervo, pues las historias de matanzas perpetradas por el enemigo que se propagan con las habladurías parecen especialmente indicadas para canalizar miedos y proyectar deseos negativos. La habladuría es una estrategia para la superación de inhibiciones comunicativas, de ahí que los rumores resulten esenciales en la economía emocional de la guerra. Marie Bonaparte, psicoanalista y amiga íntima de Sigmund Freud,
Rumores.
localizó en estos cuentos de guerra motivos de violencia recurrentes. Forman ese ruido de fondo de la historia universal que aglutina tanto los elementos míticos de las actuales culturas primitivas como las epopeyas homéricas o los rumores del “siglo de la máquina y el avión”.Los rumores son interpretaciones que pueden aportar coherencia a situaciones de gran inseguridad.


De forma premeditada, el Alto Mando del Ejército alemán difundía noticias sobre los supuestos actos despiadados de la población belga para apartar la atención de las masacres llevadas a cabo por las tropas alemanas en las primeras semanas de agosto de 1914, justo después del inicio de las hostilidades. La comunicación dirigida y el narrar incontrolable se atrajeron mutuamente. Los rumores sobre los actos de barbarie belgas costaron la vida a unos 6.000 civiles e hizo inviable un acuerdo de paz. Fuera cual fuese el origen de esas leyendas, tuvieron como consecuencia la creación en Colonia de un organismo cuyo único cometido era el de volver inocuos los rumores de guerra. Y es que no
todos los que circulaban por Alemania eran tan inocuos como el de las bellas y fatales mujeres belgas que pasaban sus ratos de ocio descuartizando a indefensos soldados alemanes heridos o sacándoles los ojos para guardarlos en botes de conservas.


El rumor es una voz y generalmente carece de importancia hasta qué punto una historia ha surgido de un rumor o un rumor lo ha hecho de una historia. Para el rumor, la incidencia que puedan tener los factores personales en el error del mensaje es secundaria. Lo determinante son las circunstancias que condicionan cómo y por qué un rumor determinado se divulga en el espacio, es decir, en un determinado círculo social, y en el tiempo. El enorme poder de la habladuría, el factor que la diferencia de la simple noticia, reside en la suma de las voces individuales. Además, la mayoría de rumores se conservan y transmiten en forma de sucesos curiosos o anécdotas que encierran un giro inesperado.