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domingo, 19 de julio de 2026

La noción de casualidad, para explicar el universo y la aparición de la vida, hoy ya no se sostiene

Olivier Bonnassies escribe que “el ADN es un lenguaje que nació hace 3.800 millones de años. Las leyes del universo han permitido que surja un lenguaje extremadamente tecnológico. Y este lenguaje del ADN contiene miles de millones de veces más densidad de información que lo más denso que el hombre haya hecho en circuitos integrados a lo largo del siglo XXI. En consecuencia, se trata de un prodigio tecnológico que despliega por sí mismo las leyes del universo para crear este lenguaje, el lenguaje que codifica todo lo que está vivo. Asimismo, para formar una célula no basta con disponer de este extraordinario lenguaje, sino que, además, debe haber al menos doscientos tipos diferentes de proteínas, tiene que haber enzimas, ribosomas, membrana. Es extremadamente complejo. Hasta ahora pensábamos que el paso de lo inerte a lo vivo resultaba muy sencillo. Pero nos estamos dando cuenta de que es un abismo inmenso. Y para cruzar este inmenso abismo hacen falta ajustes, mucho más finos en biología que en física. ¿Cómo es que el universo creó por sí solo el lenguaje del ADN? Esta es una gran pregunta. ¿Todo cuanto se necesita para la vida ya estaba inscrito en las leyes del universo desde el Big Bang? Estamos seguros de que la noción de casualidad, para explicar el universo y la aparición de la vida, hoy ya no se sostiene.” Michel-Yves Bolloré complementa esta afirmación manifestando que “en 1850, Darwin explicó que la vida apareció en una pequeña sopa primitiva, una charca de agua caliente al pie de un volcán donde había muchos productos químicos, minerales, vapor de agua, relámpagos, viento y lluvia. Todo el mundo creyó, durante mucho tiempo, que así había surgido la vida. Entre la década de 1950 y la de 1960 hubo una decena de laboratorios en Estados Unidos que trabajaron sobre estas "sopas primitivas". Se realizaron experimentos muy famosos, como el célebre del profesor Miller. Pero después de la década de 1960 hemos comenzado a descubrir la complejidad del ADN, y los científicos dejaron de trabajar en sopas primitivas. Porque entendieron que, por mucho que removieran esa sopa, no obtendrían ADN y células. La probabilidad de encontrar una célula viva, en una "sopa primitiva", es la misma que la de encontrar un Phone guisando una sopa de pescado.
“Sólo el átomo de carbono, dice Olivier Bonnassies, puede permitir la vida, porque es complejo, único en sus enlaces y porque permite cadenas largas como el ADN. Esa es prácticamente la única posibilidad de crear vida en todo el universo. Y cuando aparece una molécula de ADN, es mucho más compleja en comparación con los átomos de carbono que se generaron en las estrellas, y que todos los elementos de la tabla periódica de Mendeléyev. Al comienzo del Big Bang, sólo había energía, luego aparecen los núcleos de los átomos, después las estrellas, luego todos los átomos complejos, y al final la Tierra y los materiales que hacen posible la vida. Parece el desarrollo de un programa.”

domingo, 7 de junio de 2026

Causa de sí

Para el filósofo Ludwig Wittgenstein creer en un Dios significa comprender que la vida tiene un sentido…¿Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo). Sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. 
Dios está fuera del mundo, en tanto que su causa y su fin. Todo procede de él, todo está en él (nuestro ser, nuestro movimiento y nuestra vida están en El, decía san Pablo), todo tiende hacia él. Dios es el alfa y omega del ser; el Ser absoluto (absolutamente infinito, absolutamente perfecto, absolutamente real) sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios.
Dios sería ese Ser que responde (desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo) a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. «¿Cómo entra Dios en la filosofía?», se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde: “El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.


Referencia: Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)

martes, 3 de febrero de 2026

Yo soy un puntito del gran universo de planetas y estrellas


Escribe Leo J. Trese: “Pienso que hay cerca de 5.000 millones de personas en el mundo. Yo soy un puntito en un diminuto planeta del gran universo de planetas y estrellas. Mi mente humana casi se rebela ante la idea de que estoy tan íntimamente presente en la idea de Dios, de que soy el objeto tan exclusivo de su atención y de su amor como si fuera la única criatura que Él hubiera creado.”


sábado, 24 de enero de 2026

Las mismas causas producen los mismos efectos

Tierra del libre cambio, Inglaterra tuvo su revolución industrial a partir del siglo XVIII. En esta época, la situación del obrero inglés corresponde al universo descrito por Dickens. Empleos precarios, salarios miserables, quince horas seguidas en la fábrica o en la mina, condiciones de trabajo abominables, niños explotados como esclavos. Las mismas causas producen los mismos efectos.

domingo, 18 de enero de 2026

La mente humana no puede concebir las cuatro dimensiones

“Lo que me separa de la mayoría de aquellos llamados ateos, es el sentimiento de máxima humildad hacia los secretos y armonías inalcanzables del cosmos”, dice Albert Einstein.  Según Einstein “no sabemos nada en absoluto (sobre Dios y el mundo). Todo nuestro conocimiento no es más que el conocimiento de niños de escuela. Posiblemente sabremos más de lo que sabemos ahora. Pero la naturaleza real de las cosas, esa jamás la sabremos, jamás”. Y agrega que “veo un patrón, pero mi imaginación no puede formar el orden de ese patrón. Veo un reloj, pero no puedo visualizar un relojero. La mente humana no puede concebir las cuatro dimensiones, entonces, como podría concebir a Dios, entonces, como podría concebir a Dios ante quien miles de años y miles de dimensiones son solo uno”.De hecho, confesó en una oportunidad que le molestaba como sus opiniones eran usadas para sustentar el ateísmo. “En vista de la gran armonía del cosmos del cual yo, con mi mente humana limitada, puedo reconocer que aún hay gente que dice que no hay un Dios. Pero lo que realmente me enoja, es que me citen para apoyar esos puntos de vista”.
“El niño sabe que alguien tuvo que haber escrito esos libros, no sabe cómo, no puede entender los lenguajes en los cuales fueron escritos. El niño sospecha levemente de un orden misterioso en el que están ordenados, pero no sabe cuál es. Esa, me parece, es la actitud hacia Dios, incluso del ser humano más inteligente. Vemos al universo ordenado de manera maravillosa y obedeciendo ciertas leyes, y, sin embargo, apenas podemos entenderlas”.


sábado, 27 de septiembre de 2025

¿Qué es el fenómeno que hace a la Tierra tan diferente del resto del universo conocido?

¿Qué significa estar vivo? ¿Qué es este fenómeno que hace a la Tierra tan diferente del resto del universo conocido? Podemos tratar de describir la vida como un conjunto de rasgos entrecruzados; una estructura compleja, aparejada con la capacidad de moverse, crecer, adaptarse y reproducirse. Podemos señalar algunos atributos celulares tan característicos como la membrana o las grandes hebras de la molécula genética ADN. Pero no importa qué tan larga sea nuestra lista de rasgos diagnósticos, siempre parece haber algunas excepciones. Los líquenes no se mueven. Las mulas no se reproducen. La química ofrece fundamentos más firmes para definir qué es la vida, pues todos los seres vivos son sistemas moleculares organizados que experimentan reacciones químicas de una complejidad y una coordinación asombrosas.
Nadie sabe exactamente cómo o cuándo ocurrió la antigua transición de un mundo inerte a uno lleno de vida, escribe Robert M. Hazen, investigador en el Laboratorio Geofísico del Carnegie Institute de Washington.

domingo, 20 de julio de 2025

El optimismo cristiano es una consecuencia necesaria de la idea cristiana de creación

En el primer capítulo del Génesis nos vemos ante el hecho capital de la creación, y es Creador mismo que contemplando su obra al termino de cada día, no solo afirma que el la ha hecho, sino que es buena porque el la ha hecho. Abarcando con su mirada el conjunto de su obra al terminar el sexto día, Dios puede por última vez atestiguar lo mismo y proclamar que su creación es muy buena. He aquí cual es desde el tiempo de San Irineo, la piedra angular del optimismo cristiano.Obra de un Dios bueno, el mundo no puede explicarse como el resultado de un error inicial, de una caída, de una ignorancia o de una defección cualquiera. San Irineo comprende y dice que el optimismo cristiano es una consecuencia necesaria de la idea cristiana de creación. Un Dios bueno, que hace todo de nada y confiere gratuitamente a los seres a quienes crea, no solo la existencia, sino aun su orden, no sufre ninguna causa intermedia y por consiguiente inferior entre el y su obra.Como es el único autor, asume la plena responsabilidad. Y lo puede, pues es buena.
Cuando San Agustín  trata de representar el universo en su dependencia de la acción creadora, la formula que acude a su mente es el Eclesiástico. En su pensamiento la obra de la creación fue un fíat instantáneo, lo que no solo significa que los seis días de los que habla el Genesis son una alegoría y se reducen de hecho a un instante, sino que a partir de ese momento la obra de la creación está realmente terminada.El descanso del séptimo día dura todavía.Todo lo que nos parece que de nuevo se produce, nace , crece y se desarrolla, estaba ya ahí desde el primer momento de la creación. Fuera de los seres que Dios creó de forma acabada, creó los gérmenes de todos los seres por venir, al mismo tiempo que las leyes numéricas que presidirán su desarrollo en el transcurso de los tiempos. Cada vez que un ser nace bajo nuestra mirada, es el hecho mismo de la creación el que resplandece en toda su evidencia.Los padres que engendran no son nada, pero Dios es, y El es quien crea al niño; la madre que lleva al hijo en su seno no es nada, pero Dios es, y es El quien da al hijo el crecimiento.
Referencia: El espíritu de la filosofía medieval de Etienne Gilson

domingo, 22 de diciembre de 2024

Sólo Dios sabe qué pasó en el Principio Mismo

Acerca del universo no hay datos del Principio Mismo. Ninguno, cero. Nada sabemos del universo antes de que llegase a la madura edad de una mil millonésima de una billonésima de segundo, es decir, nada hasta que hubo pasado cierto tiempo cortísimo tras la creación en el Big Bang. Si leéis o escucháis algo sobre el nacimiento del universo, es que alguien se lo ha inventado. Estamos en el reino de la filosofía. Sólo Dios sabe qué pasó en el Principio Mismo (y hasta ahora no se le ha escapado nada).
Referencia:La partícula divina (Leon M. Lederman;Dick Teresi)

domingo, 23 de junio de 2024

La causa del universo es un Dios personal

El filósofo estadounidense William Lane Craig sostiene que “la existencia de Dios es la causa del universo”. Asimismo, sostiene como premisa principal que el universo tiene un comienzo en el tiempo. Las premisas de tal argumento se clasifican de la siguiente manera:1.Todo lo que comienza a existir tiene una causa. 2. El universo comenzó a existir.3. Por lo tanto, el universo tiene una causa. La primera premisa parece lógica, ya que, nada surge de la nada. Se basa en el principio de la causalidad. Es más probable que todo lo que existe tenga una causa por los principios físicos, que nos dicen que que algo surja de la nada es incoherente. Y como lo expresa Craig “en relación al universo, si originalmente no había absolutamente nada (ni Dios,ni espacio,ni tiempo), entonces, ¿cómo pudo llegar a existir el universo?”
Muchos ateos consideran que el universo siempre ha existido, pero este argumento no tiene suficiente respaldo científico actual. Sería que el universo es eterno e infinito, pero en los estudios de la energía (según la ley de la termodinámica) el universo ya debería de estar en un estado de muerte térmica (que es cuando la energía del universo es la misma en todos sus puntos). Por lo tanto, es razonable pensar que el universo comenzó a existir y no es eterno, ya que se habría quedado a estas alturas de la “eternidad” sin energía utilizable, “no habría calor, ni luz, ni vida”. Se ha comprobado por medios científicos que el universo está en expansión, y que tuvo un punto de comienzo en el pasado.
La causa del universo es un Dios personal, debido a que cumple con las características para causar tal acontecimiento, el deseo de comenzar el universo.El universo es materia, tiempo y espacio y estos necesariamente comenzaron a existir. Por lo tanto, la causa del universo tiene que ser inmaterial, atemporal, “a-espacial”, increíblemente poderosa y autoexistente. También tendría que ser un agente personal quien, libremente, eligiera crear una consecuencia en el tiempo.

martes, 9 de abril de 2024

El mundo invisible es tan infinito y fascinante como el universo

Galileo construyó un telescopio a principios del siglo XVII que le permitió descubrir, entre otras cosas, las cuatro lunas más grandes de Júpiter. A partir de entonces los telescopios se han perfeccionado para mostrarnos cómo son las estrellas, las galaxias, las nebulosas… Sabemos que las distancias y tamaños en el universo son tan grandes que superan nuestra capacidad de comprensión. Así, una noche estrellada nos empequeñece y con frecuencia nos hace preguntarnos por nuestro insignificante papel en el cosmos. Curiosamente, en el extremo opuesto, pensar en lo más pequeño no nos hace sentirnos grandes. Durante una gran parte de la historia de la humanidad, el mundo de los objetos diminutos pareció no existir porque no se tenía la posibilidad de observarlo y sólo cuando se construyeron los microscopios, el primero también a principios del siglo XVII, se pudo descubrir un mundo fascinante, poblado por células, virus, moléculas, e incluso átomos… El mundo invisible es tan infinito y fascinante como el universo y aunque, por el hecho de no poder verlo, nos cueste imaginar y comprender el enorme número o la naturaleza de los objetos diminutos, es un reto acercarnos a la grandeza de lo pequeño. El viaje hacia el interior de la materia es conceptualmente mucho más complejo que la exploración del cosmos. Hay varios motivos para ello. Por una parte, la falta de imágenes mentales o representaciones conceptuales de los objetos micro y nanométricos y, por otra, la complejidad de las herramientas necesarias para su estudio. Estas dificultades son sin duda una barrera para que la sociedad se acerque a conocer el mundo atómico y sus posibilidades. Y así, mientras disfrutamos de las fotografías de galaxias, planetas o mundos lejanos, sentimos menos fascinación por las imágenes de los “seres” (animados o inanimados) que habitan el mundo de lo más pequeño, aunque se encuentran mucho más cerca de nosotros como en nuestra piel, en la superficie de las hojas del libro o en la pantalla. La nanociencia trata de comprender y manipular ese mundo infinito de lo más pequeño.

domingo, 14 de enero de 2024

La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios

Mons. Gerhard L. Müller escribe que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien…" (Gn 1, 1-4). Estas pocas líneas contienen la respuesta de la fe a la pregunta originaria del ser humano y de la humanidad: ¿de dónde vengo y por qué estoy en la Tierra? ¿Qué es el ser y qué es el hombre? La Sagrada Escritura, en sus primeras líneas, nos ha dado la primera respuesta válida hasta el día de hoy en la fe en Dios creador y consumador. Todo lo que existe ha sido llamado por Dios a la existencia. El ser fue fundado a partir de su amor y de su voluntad.
La fe cristiana en la creación introduce al ser humano en una relación especial con Dios. Le concede la libertad, e incluso lo llama a la libertad. Esta libertad, sin embargo, implica un deber y no significa por tanto darle la espalda a Dios. Quien, sin embargo, reconoce la libertad como don de Dios ve en ella las posibilidades de configurar y ejercer una influencia positiva sobre el mundo. La creación en sí misma es sacada al principio del caos y conducida a un orden y estructura más profundos, que sólo podrá percibir quien reconozca el fundamento auténtico de todo lo creado en el hecho de que mantiene una relación con Dios en cuanto origen y consumador de todo el ser. El caos del principio retrocede ante el orden bueno del Creador: “Tú todo lo dispusiste con medida, número y peso” (Sb 11, 20).
La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios, quien le ofrece un acceso a la misma al ser humano, al dotarle de la capacidad de la razón. El mundo creado no es un medio intercambiable al que Dios recurre arbitrariamente para revelarse. A través del ser del mundo que se trasluce en el acto de conocimiento, penetra Dios de forma irrefutable dentro de la realización racional del hombre. Donde quiera que el hombre, en su auto experiencia trascendental, se plantea la pregunta por el sentido y el fin del ser humano, encuentra a Dios como fundamento trascendente del ser y del conocimiento finitos. Y dado que Dios se revela en la experiencia que el hombre tiene de sí y del mundo como el origen libre del mundo y del hombre, del ser y del conocimientos finitos, como el misterio santo, hay que hablar aquí, en un sentido explícito, de autorrevelación de Dios. Este originario conocimiento de Dios como creador desborda ampliamente incluso la posibilidad del acceso filosófico a Dios como causa trascendente del universo, porque este encuentro originario con Dios significa ya de por sí un encuentro con Dios del que nace la salvación. 

jueves, 28 de diciembre de 2023

Al unir en la conversación matemáticas, poesía y música podemos presentir la belleza del lenguaje universal de la abstracción

El matemático y el poeta se asoman a la inmensidad del infinito amor explicando la perfección tangible de una rosa. La búsqueda del matemático comparte afán con la del poeta, ambos se nutren de anhelos, de pasión, de abismo. Ambos se asoman a la inmensidad del infinito amor explicando la perfección tangible de una rosa. Y como puente entre ambos lenguajes, el compositor.
El álgebra y la geometría, esos poemas que el Universo recita y solo unos pocos saben leer, y la poesía, el lenguaje que solo unos pocos pueden componer, abrigados por la música….. Dicen que las matemáticas son el lenguaje en el que Dios escribió el Universo, y el Hombre se acerca a ellas con toda su capacidad intelectual y de observación en una suerte de descubrimiento de ese mundo abstracto del que depende este plano físico en el que nos movemos. Algo así como ver a través de los agujeros de la caja en la que que estamos metidos. El alcance de ese mundo abstracto no deja de ser un acercamiento a una sabiduría mayor que nos sostiene. Es aquí donde, a cada avance intelectual en método, fórmula y resultado, el Hombre es consciente no solo de ese mismo avance, sino de todo lo que aún le queda por descubrir, por aprender, animándolo a seguir indagando sobre sí y sobre el mundo hasta llegar al centro mismo de la esencia.


Albert Einstein tocando el violín (1930)

Es al unir en la conversación matemáticas, poesía y música cuando podemos presentir la belleza del lenguaje universal de la abstracción, el que podemos aplicar a infinidad de realidades y que puede, a su vez, ser descubierto o vislumbrado desde tan dispares puntos de partida, pues solo aquel que explica el mundo puede ser intuido desde todo él.
Referencia: Sobre la belleza de lo abstracto de Estrella Fernández-Martos

lunes, 25 de diciembre de 2023

La sonrisa eterna de Dios

Dante convierte el universo en una sonrisa:


Todo cuanto veía parecíame una sonrisa

del universo, tal era la venturosa embriaguez

que me invadía por el oído y la vista


Oh santa alegría, gozo inefable, 

oh vida entera de paz y de amor,

oh, sin deseo, segura abundancia


La eterna primavera que florece en las orillas del río paradisiaco es una sonrisa. Los elegidos son pura sonrisa, pues de hecho, no son más que luz y amor. La Virgen María, que concederá a Dante la gracia de contemplar a Dios, sonríe también, en el centro de la rosa mística:


Y allí vi, al fin, ante sus juegos y sus cantos,

sonreír a una beldad que infundía alegría

en los ojos de todos los demás santos


Por último la sonrisa vuelve al seno del propio Dios, de donde procede. La Trinidad que no es más que una sonrisa., la de Dios contemplándose, amándose y sonriéndose. No hay nada, absolutamente nada, en toda la literatura, comparable a esto:


Oh luz eterna, que solo en Ti resides,

y sola Te comprendes, y que comprendiéndote

y por Ti comprendida, Te amas y sonríes


Después del sufrimiento, el pecado y la muerte, llegamos a la sonrisa eterna de Dios.






jueves, 31 de agosto de 2023

Para el astrónomo, mirar el cielo es mirar hacia el pasado

Cuenta el astrofísico Rafael Rebolo que “para el astrónomo, mirar el cielo es mirar hacia el pasado”. El Universo nos proporciona rastros de cómo fue su origen. Y construimos telescopios e instrumentos complejos para tratar de descubrir esas huellas que a lo largo de la historia del Universo han quedado impresas en fenómenos que hoy podemos registrar, medir. Igual que un arqueólogo entra en una pirámide y encuentra los vestigios intactos de una civilización pasada, en el Universo encontramos huellas intactas de cómo pudieron ser sus primeros instantes.

viernes, 18 de agosto de 2023

Las leyes de la naturaleza no se pueden transgredir

Cuenta Stephen Hawking que “el universo es una máquina gobernada por principios o leyes, unas leyes que pueden ser entendidas por la mente humana. Creo que el descubrimiento de esas leyes ha sido el mayor logro de la humanidad, porque son esas leyes de la naturaleza, como ahora las llamamos, las que nos dirán si hace falta realmente un dios para explicar el universo. Las leyes de la naturaleza son una descripción de cómo las cosas funcionan realmente en el pasado, el presente y el futuro. En el tenis, la pelota siempre va exactamente donde las leyes dicen que irá. Y hay muchas otras leyes en juego, que gobiernan todo lo que pasa, desde cómo se produce la energía del lanzamiento en los músculos de los jugadores hasta la velocidad con que la hierba crece bajo sus pies. Pero lo que realmente importa es que esas leyes físicas, además de ser inmutables, son universales. Se aplican no solo al vuelo de una pelota, sino al movimiento de un planeta y de todo lo demás en el universo. A diferencia de las leyes promulgadas por los humanos, las leyes de la naturaleza no se pueden transgredir, por eso son tan poderosas”.

miércoles, 8 de febrero de 2023

El universo no es un hecho natural

El filósofo existencialista León Shestov decía que el desarrollo del universo no es un hecho natural; lo natural habría sido que no hubiera absolutamente nada, ni universo ni desarrollo. El hombre mismo es un misterio porque en el habita lo divino. San Agustín dice que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, en el pensamiento, allí está la imagen de Dios. Precisamente por este motivo el pensamiento no puede ser entendido ni por él mismo ya que es una imagen de Dios.

domingo, 8 de enero de 2023

La absoluta libertad creadora de Dios significa que el universo no tenía por qué ceñirse a ningún modelo en particular

El pensamiento cristiano mayoritario nunca ha retratado a Dios como un ser esencialmente arbitrario, y ha aceptado que la naturaleza actúa de acuerdo con unos patrones inteligibles y fijos. A esto se refiere San Anselmo cuando hablaba de la distinción entre el poder ordenador de Dios y Su poder absoluto. Según San Anselmo, desde el momento en que Dios eligió revelarnos una parte de Su naturaleza, del orden moral y de Su plan de redención, se obliga a Sí mismo a comportarse de determinada manera y cabe confiar en que cumplirá su promesa.

Santo Tomás de Aquino estableció un importante equilibrio entre la libertad de Dios para crear cualquier clase de universo y Su coherencia a la hora de gobernar el universo que había creado. Tal como explica el padre Jaki, la visión católica tomista consistía en la necesidad de descubrir qué clase de universo creó exactamente Dios, y evitar las especulaciones abstractas al respecto de cómo debería haber sido el universo. La absoluta libertad creadora de Dios significa que el universo no tenía por qué ceñirse a ningún modelo en particular. Es la vía de la experiencia, un elemento esencial del método científico, la que nos permite conocer la naturaleza del universo que Dios decidió crear. Y somos capaces de llegar a conocerlo porque se trata de un universo racional, predecible e inteligible.

viernes, 2 de septiembre de 2022

Hay algo más en el desarrollo de la mente que la experiencia sensible


Aristóteles enseña que hay algo más en el desarrollo de la mente que aquello que proviene de la experiencia sensible. La mente en estado embrionario recibe una “semilla que entra del exterior”; una semilla eternamente activa y divina. Este intelecto divino, del cual todo el mundo tiene una parte potencial, es inmortal y trascendente. Este intelecto es lo que distingue a los seres humanos del resto de los animales.Este intelecto activo dota por sí solo a la mente humana de la capacidad de aprehender la verdad final y universal. A través de este poder del pensamiento humano, uno puede comprender la verdad eterna y que la más alta felicidad de un ser humano consiste en la contemplación de la verdad eterna. Aristóteles enseña que, para dar cuenta del orden y el movimiento del universo, debía haber una Forma Suprema, una realidad ya existente, eterna y absoluta en su perfección. Esta Forma Suprema es la causa primera del universo y se caracteriza por la actividad del pensamiento. Dios es, por tanto, espíritu puro. Desde la perfección absoluta, Dios mueve toda la creación dirigiéndola hacia sí. Dios es la meta de todas las aspiraciones y movimientos del universo. Dios es el fin último de todos los seres humanos. Todo individuo puede intentar imitar al Ser Supremo, esforzándose por cumplir su propio fin; crecer, madurar y alcanzar la realización de su forma. Dios “mueve como objeto de deseo”.

viernes, 8 de julio de 2022

El 95% de lo que nos rodea nos es absolutamente incomprensible

El 95% de lo que nos rodea nos es total y absolutamente incomprensible. Con todo, tiene que haber una explicación. Sabemos que en algún lugar de la radiación del fondo cósmico han quedado huellas, por ahora imperceptibles, de los primeros instantes de vida del universo. Son huellas que podrían contarnos al detalle todo lo que hoy nos parece tan misterioso, escribe Guido Tonelli, profesor de Física General en la Universidad de Pisa. 


martes, 5 de julio de 2022

¿Existe algún Hacedor del Universo?

¿Existe algún Hacedor del Universo? Levanta los ojos al firmamento, contesta Jaime Balmes, tiéndelos por la faz de la tierra, mira lo que tú mismo eres, y viendo por todas partes grandor y orden di, si te atreves: “El acaso es quien ha hecho el mundo; el acaso me ha hecho a mí; el edificio es admirable, pero no hay arquitecto; el mecanismo es asombroso, pero no hay artífice; el orden existe sin ordenador, sin sabiduría para concebir el plan, sin poder para ejecutarle”. Este raciocinio sería contrario al sentido común.