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lunes, 20 de julio de 2026

La Navaja de Ockham

Guillermo de Ockham.
La búsqueda de explicaciones claras y concisas se vuelve una tarea crucial. Se trata de un pensamiento que no es reciente, sino que comenzó en el siglo XIV de la mano del filósofo y teólogo Guillermo de Ockham. La Navaja de Ockham, expone la forma de reducir las hipótesis a través de la lógica. Cuando se tienen varias explicaciones posibles para un fenómeno, la explicación más simple es generalmente la correcta. Este método, ha sido utilizado en diversas áreas del conocimiento, como la ciencia, la filosofía y la teología.Esta herramienta tiene como máxima, que la simplicidad es preferible a la complejidad, por lo que una explicación que involucra menos suposiciones debe ser preferida sobre una explicación que involucra más suposiciones. Esto se debe a que las explicaciones más complejas suelen tener una probabilidad menor de ser verdaderas.
Ockham se valió de la expresión latina pluralitas non est ponen da sine necessitate, es decir, la pluralidad no debe formularse sin necesidad. No afirma que la más simple será siempre la correcta, pero sí impulsa a comenzar con ella la búsqueda de explicaciones, y a considerar razonamientos más complejos sólo cuando sea estrictamente necesario.En la práctica científica, la Navaja de Ockham ha dejado una marca profunda. Tanto es así, que para los casos donde ese pensamiento se aplica en la investigación científica, ha tomado vida propia y se conoce como principio de parsimonia.

sábado, 13 de junio de 2026

Cuando el hombre no es otra cosa que imagen del hombre

El agnóstico Yuval Noah Harari manifiesta al final de Sapiens el desasosiego que produce el término a que conduce la historia del ser humano sin Dios. “(Nosotros), animales sin importancia, hemos avanzado desde las canoas a los galeones, a los buques de vapor y a las lanzaderas espaciales, pero nadie sabe adónde vamos. Somos más poderosos de lo que nunca fuimos, pero tenemos muy poca idea de qué hacer con todo ese poder. Peor todavía, los humanos parecemos ser más irresponsables que nunca. Somos dioses hechos a sí mismo, con solo las leyes de la física para acompañarnos, no hemos de dar explicaciones a nadie. En consecuencia, causamos estragos a nuestros socios animales y al ecosistema que nos rodea, buscando poco más que nuestra propia comodidad y diversión, pero sin encontrar nunca satisfacción. ¿Hay algo más peligroso que unos dioses insatisfechos e irresponsables que no saben lo que quieren?”.
Joseph Ratzinger manifiesta en su discurso de Subiaco que “donde ya no brilla en el hombre el esplendor de ser imagen de Dios, que es lo que le confiere su dignidad y su inviolabilidad, sino sólo el poder de las capacidades humanas. ¿Pero de qué hombre? Hay que añadir los enormes problemas planetarios; la desigualdad en el reparto de los bienes de la tierra, la creciente pobreza, más aún, el empobrecimiento y explotación de la tierra y de sus recursos naturales, el hambre, las enfermedades que amenazan el mundo entero, el choque de culturas. El hombre ya no es otra cosa que imagen del hombre”.


sábado, 1 de noviembre de 2025

Leer


“Leer a Shakespeare nos muestra a las personas que nos rodean tal y como son, que es mucho más de lo que percibimos de primeras. Otros grandes libros, también, nos introducen en un mundo oculto que está a nuestro alrededor, mostrándonos esa vasta parte del mundo que está escondida.”
 
“Los grandes libros son como un bosque y cuando se está en un bosque la mente tiende a llenarlo de criaturas míticas. Los grandes libros son diferentes de la psicología, la economía, los negocios y otros tipos de conocimiento a los que la gente recurre hoy en día. A diferencia de esas materias, la tradición literaria e intelectual occidental ofrece una sabiduría que no reduce a las personas a explicaciones. Al contrario, cada explicación amplía nuestro sentido de lo que necesitamos aprender, de modo que la lectura de estos libros combina extrañamente la emoción de un nuevo conocimiento con la emoción de la humildad, de ver lo mucho que queda por saber.Antes que nada, pues, una tradición viva restaura el asombro en el mundo. Pero es práctica además de imaginativa, una tradición nos permite hacer cosas”, escribe William Gonch.


lunes, 5 de mayo de 2025

La ciencia comienza con una conjetura imaginativa

Karl Popper afirma que la ciencia comienza con una conjetura imaginativa, e incluso mitológica, concerniente al mundo. Esa conjetura puede ser parcial o totalmente falsa. pero proporciona un punto de arranque para la investigación cuando es enunciada con claridad suficiente para poder criticarla. En ella, los progresos no se consiguen rebuscando por el mundo en pos de ejemplos confirmatorios, que siempre sería posible encontrar, sino buscando pruebas de su falsedad, que revelarían la necesidad de una explicación nueva y mejor. Popper resumió su tesis esencial con un aforismo:“En la ciencia, la opinión errónea siempre se traiciona a si misma por un ansia por ser correcta”.
La metodología científica existe siempre que las teorías sean sometidas a verificación empírica, y falta siempre que la práctica consista en proteger una teoría en lugar de someterla a prueba. Popper nos dice que no temamos cometer errores, que no encubramos los errores que hayamos cometido y que no nos refugiemos en la falsa seguridad que procede de tener una concepción del mundo que lo explica todo con demasiada facilidad.


viernes, 8 de julio de 2022

El 95% de lo que nos rodea nos es absolutamente incomprensible

El 95% de lo que nos rodea nos es total y absolutamente incomprensible. Con todo, tiene que haber una explicación. Sabemos que en algún lugar de la radiación del fondo cósmico han quedado huellas, por ahora imperceptibles, de los primeros instantes de vida del universo. Son huellas que podrían contarnos al detalle todo lo que hoy nos parece tan misterioso, escribe Guido Tonelli, profesor de Física General en la Universidad de Pisa. 


sábado, 15 de agosto de 2020

La fe en Dios fue el motor que impulsó la ciencia



John Lennox, profesor de Matemáticas de Oxford dice que hoy muchos parecen usar sólo “el hemisferio izquierdo de su cerebro”, hasta el punto de que “ya han dejado de preguntarse incluso el ‘por qué’, en un sentido último”. El ejemplo más claro de esto sería el ateo Richard Dawkins, que considera que es absurdo buscar un sentido en la vida. Muchos otros líderes también han llegado a este punto. “En algunas charlas, les pregunto a empresarios de éxito:  ‘¿para qué existís?’ Y la respuesta suele ser un silencio desconcertante”. Sin embargo, “todos los seres humanos tenemos una cosmovisión”, que “responde a las preguntas: ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿Se termina la vida con la muerte? ¿Hay un sentido en el universo más allá de nosotros?”.


Lennox usa una ilustración cotidiana: “El hecho de que me apetezca una taza de té es la explicación de por qué está calentándose el agua. La otra explicación es científica, se refiere a cómo funciona el agua, el vapor, etc. Son dos explicaciones diferentes. Pero no compiten, no entran en conflicto. Es más, necesitas ambas para entender lo que está pasando. Lo mismo pasa con el universo”. “Lo que Hawking y otros dicen”, añade Lennox, “es que solo necesitas una explicación, la científica, y que se debe descartar la personal”. Pero la realidad es que “si rechazas el propósito personal de Dios, acabas en locura, seas lo inteligente que seas. Las librerías están llenas de libros que hablan de ‘la nada’, divagando de forma absurda tratando de evitar a Dios”. “Génesis 1 y Juan 1, en cambio, hablan de que cuando no había nada, ahí estaba Dios”.

John Lennox
Para Lennox “la ciencia moderna debe su existencia a la Cristiandad. El hombre se convirtió en científico porque esperaba encontrar leyes en la naturaleza. No tendríamos ciencia moderna si Europa no hubiera sido cristiana y tuviera fe en un Creador Inteligente. Esta fe no impedía la ciencia, sino que fue al revés, la fe en Dios fue el motor que impulsó la ciencia”.

lunes, 17 de febrero de 2020

Problemas y misterios


El lingüista Noam Chomsky sugirió que nuestra ignorancia se podía dividir en problemas y misterios. Cuando abordamos un problema, puede que no sepamos su solución, pero tenemos intuición, un conocimiento cada vez mayor y ciertas ideas de qué andamos buscando. Cuando nos enfrentamos a un misterio, sin embargo, sólo podemos quedarnos mirando fijamente, maravillados y desconcertados, sin siquiera saber qué aspecto tendría una explicación.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

La ciencia promete la verdad, pero no puede lograrla.

Coger a un pájaro, analizarlo, fragmentarlo, no es comprender lo que es el pájaro, porque este animal, al igual que el resto de seres, es más que la suma de sus partes. Conocer los elementos que lo configuran, que a su vez están compuestos de esos átomo, no nos permite aclarar qué es. El pájaro es también sus movimientos, su canto, lo que come, su relación con otros seres, el árbol en el que se posa, el bosque en el que ese árbol se integra. Así, llegamos  al infinito; en este caso, a lo infinitamente grande. La parte no es ajena al todo en el que se integra, pero nuestra razón busca comprender analizando, fragmentando, por lo que, lejos de darnos la explicación que buscamos, nos sitúa ante una serie de elementos aislados que ya no dicen nada de aquello sobre lo que reflexionábamos. 


Pascal.
Con todo lo anterior, Pascal nos muestra, como el viejo cuento del emperador, que la ciencia está desnuda. Promete la verdad, pero no puede lograrla, y lo único que ofrece son anécdotas acerca de los fenómenos físicos. Anécdotas, además, que no nos sirven de nada a la hora de resolver las preguntas que más deberían importarnos, aquellas que tienen que ver con el sentido de nuestra vida.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Las personas sienten la necesidad de enraizar su hoy y su mañana en su ayer.

Las personas sienten literalmente la necesidad de enraizar su hoy y su mañana en su ayer. Hace poco que las mujeres, los negros, los grupos regionales, las minorías varias, etc., han comenzado a buscar su ayer (y lo han encontrado, dado que el pasado admite innumerables narrativas). En estos pasados se encuentran explicaciones para las vidas presentes y se elaboran programas para el futuro.

viernes, 16 de junio de 2017

La esencia de lo bueno.


Schlick dice que la ética teológica contiene dos concepciones de la esencia de lo bueno. Según la interpretación más superficial, lo bueno lo es porque Dios lo quiere así; de acuerdo con la interpretación más profunda, Dios quiere lo bueno porque es bueno. 

Ludwig Wittgenstein considera que la primera concepción es la más profunda, lo bueno es lo que Dios manda. Esto corta el camino a toda explicación de “por qué” es bueno, mientras que la segunda concepción es precisamente la superficial, la racionalista, que procede como si lo que es bueno todavía se pudiera fundamentar. La primera concepción afirma claramente que la esencia de lo bueno no tiene nada que ver con los hechos y que, por consiguiente, no puede explicarse mediante proposición alguna. Si alguna proposición expresa precisamente lo que quiere decir Wittgenstein es: lo bueno es lo que Dios manda.