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sábado, 21 de enero de 2023

No somos más que visitantes de paso en el tiempo

Simon Leys escribe en La felicidad de los pececillos: No dejamos de asombrarnos del paso del tiempo: Pero ¡cómo! ¡Si parece que era ayer cuando ese padre de familia calvo y bigotudo era aún un chaval con pantalón corto!. Lo cual viene a demostrar que el tiempo no es nuestro elemento natural. ¿Es posible imaginar a un pez que se asombre de que el agua moje? Es que nuestra verdadera patria es la eternidad; nosotros no somos más que visitantes de paso en el tiempo. Esto no impide que sea en el tiempo en donde el hombre construya la catedral de Chartres, pinte el techo de la Capilla Sixtina o toque una cítara de siete cuerdas, lo que inspiró la fulgurante intuición de William Blake: “La Eternidad está enamorada de las obras del tiempo”.

sábado, 8 de octubre de 2022

La memoria del pasado no debe paralizar el presente, sino ayudarle


Europa se está construyendo. “Esta gran esperanza, dice Umberto Eco, sólo se realizará si se tiene en cuenta el pasado; una Europa sin historia sería huérfana y desdichada. Porque el hoy procede del ayer, y el mañana surge del hoy. La memoria del pasado no debe paralizar el presente, sino ayudarle a que sea distinto en la fidelidad, y nuevo en el progreso. Europa, entre el Atlántico, Asia y África, existe desde hace mucho tiempo, dibujada por la geografía, modelada por la historia, desde que los griegos le pusieron ese nombre que ha perdurado hasta hoy. El futuro debe basarse en esa herencia que, desde la Antigüedad, incluso desde la prehistoria, ha convertido a Europa en un mundo de riqueza excepcional, de extraordinaria creatividad en su unidad y su diversidad”.



sábado, 14 de marzo de 2020

La filosofía del poder es siempre ayer

Joseph Brodsky
El poeta ruso y premio Nobel de literatura Joseph Brodsky escribió que “la repugnancia, la ironía o la indiferencia ante el poder, tan a menudo expresadas por la literatura, constituyen, en esencia, la reacción de lo permanente, mejor aún, de lo infinito, contra lo temporal, contra lo finito.La filosofía del poder, su ética, y no digamos su estética, es siempre ayer. La lengua y la literatura son siempre hoy, y a menudo, sobre todo allí donde haya un sistema político digno, pueden llegar a constituir mañana. Uno de los méritos de la literatura reside precisamente en que ayuda a las personas a individualizar más su vida, a distinguirse de la multitud de sus predecesores y de sus coetáneos, y evitar así la redundancia, es decir, ese destino de ser, como se dice eufemísticamente, una víctima de la historia. Lo más destacable del arte en general y de la literatura en particular, lo que los diferencia de la vida, es precisamente su aborrecimiento de la repetición. En la vida diaria uno puede convertirse en el alma de una fiesta contando tres veces el mismo chiste y consiguiendo tres veces una carcajada. En arte, este tipo de conducta recibe el nombre de cliché”.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Las personas sienten la necesidad de enraizar su hoy y su mañana en su ayer.

Las personas sienten literalmente la necesidad de enraizar su hoy y su mañana en su ayer. Hace poco que las mujeres, los negros, los grupos regionales, las minorías varias, etc., han comenzado a buscar su ayer (y lo han encontrado, dado que el pasado admite innumerables narrativas). En estos pasados se encuentran explicaciones para las vidas presentes y se elaboran programas para el futuro.