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lunes, 20 de julio de 2026

La Navaja de Ockham

Guillermo de Ockham.
La búsqueda de explicaciones claras y concisas se vuelve una tarea crucial. Se trata de un pensamiento que no es reciente, sino que comenzó en el siglo XIV de la mano del filósofo y teólogo Guillermo de Ockham. La Navaja de Ockham, expone la forma de reducir las hipótesis a través de la lógica. Cuando se tienen varias explicaciones posibles para un fenómeno, la explicación más simple es generalmente la correcta. Este método, ha sido utilizado en diversas áreas del conocimiento, como la ciencia, la filosofía y la teología.Esta herramienta tiene como máxima, que la simplicidad es preferible a la complejidad, por lo que una explicación que involucra menos suposiciones debe ser preferida sobre una explicación que involucra más suposiciones. Esto se debe a que las explicaciones más complejas suelen tener una probabilidad menor de ser verdaderas.
Ockham se valió de la expresión latina pluralitas non est ponen da sine necessitate, es decir, la pluralidad no debe formularse sin necesidad. No afirma que la más simple será siempre la correcta, pero sí impulsa a comenzar con ella la búsqueda de explicaciones, y a considerar razonamientos más complejos sólo cuando sea estrictamente necesario.En la práctica científica, la Navaja de Ockham ha dejado una marca profunda. Tanto es así, que para los casos donde ese pensamiento se aplica en la investigación científica, ha tomado vida propia y se conoce como principio de parsimonia.

martes, 2 de julio de 2024

Nuestra capacidad de razonamiento está orientada por nuestros motivos y limitada por nuestros puntos de vista

Para el filósofo Steven Pinker nuestra capacidad de razonamiento está orientada por nuestros motivos y limitada por nuestros puntos de vista, y eso es lo que explica la paradoja de que nuestra especie pueda ser tan racional y tan irracional a la vez. De ahí, el mal hábito, muy perceptible en asuntos políticos, de buscar pruebas que ratifiquen una creencia y mostrar indiferencia hacia las evidencias que podrían refutarla (tendemos a ver aquello que deseamos ver y a ignorar el resto), o el hecho de que los individuos eviten montar en un tren de razonamientos porque no les gusta a donde les lleva; por ejemplo, una asignación de dinero objetivamente justa, pero que beneficia a otros. Y para eso, para desviar una línea de razonamiento antes de que llegue a un destino no deseado, hay métodos que explotan las inevitables incertidumbres que rodean cualquier asunto y dirigen el argumento en la dirección favorita con sofistería, manipulación informativa y demás artes de la persuasión. En otras palabras, los humanos nunca son tan irracionales como cuando protegen sus ideas favoritas, y donde dice ideas puede decir también intereses.
Pinker, muy crítico con el pensamiento irracional y conspiranoico, admite sin embargo que el apetito de floridas fantasías mora en lo más profundo de la naturaleza humana; por lo que las leyendas urbanas, los titulares de los tabloides y las noticias falsas nos resultan extraordinariamente entretenidos.


domingo, 29 de octubre de 2023

La suposición de que la fe sea la antítesis de la razón es un embuste que alzó el vuelo durante la Ilustración

En la Edad Media, la cultura de la Europa occidental descansaba en el doble pilar de la razón y la religión. La fe era el elemento que informaba la conducta y la acción, mientras que la razón trataba de explicar los motivos que permitían asignar un sentido a la existencia de lo sobrenatural, siendo este un estado de cosas que impregnaba tanto las especulaciones de los eruditos y las políticas de las élites dominantes como el cotidiano desconcierto del pueblo llano frente al significado de la vida o los problemas derivados de la brega concreta con el mundo material, escribe Christopher Tyerman.
La suposición, dice Tyerman, de que la fe o la creencia sea la antítesis de la razón, y viceversa, es un embuste que alzó el vuelo durante la Ilustración y el proceso de demolición de la ciencia medieval (que dinamitó también, no lo olvidemos, la ciencia clásica). Sin embargo, en la era moderna no habría un solo presidente de Estados Unidos que pudiese aspirar a la Casa Blanca si se atreviera a expresar un escepticismo religioso de base racional similar al que mostró en su día el rey Amalarico de Jerusalén (que reinó entre los años 1163 y 1174), preocupado por la ausencia de toda prueba externa, no basada en las Escrituras, de la resurrección. Las dudas de Amalarico constituyen una indicación de que la fe medieval no era ni irreflexivamente pasiva ni hostil a la explicación racional. Del mismo modo, y a pesar de que sus premisas y su cosmovisión puedan diferir de los de otros filósofos posteriores, el método de Tomás de Aquino (fallecido en 1274) era tan racional como, por ejemplo, el de David Hume (fallecido en 1776), incluso al bregar con el problema de los milagros, como se ha argumentado recientemente.En la Edad Media no había nadie con dos dedos de frente que se imaginara que el mundo era plano; los intelectuales conocían con bastante precisión la circunferencia de la Tierra. Las interpretaciones literales de las Escrituras nunca monopolizaron la comprensión de la Biblia. El razonamiento lógico y empírico era un rasgo característico del mundo de la Edad Media central, tal como sucede en nuestros días. No se procedía de la misma manera ni se seguían procesos idénticos a los de ahora (un anacronismo que lastra buena parte de las ficciones y dramatizaciones históricas), pero no por ello deja de poderse reconocer que lo que se aplicaba era la racionalidad, en tanto que fórmula con la que intentar descubrir la verdad objetiva.

sábado, 9 de julio de 2022

El mundo se mueve por ideas

El mundo se mueve por ideas. Decían los clásicos que “más poderoso que la fuerza de los ejércitos es una idea cuando le ha llegado su turno”. Las ideas surgen del razonamiento, inspirado muchas veces por la sorpresa que causa la observación. Ver la realidad genera sorpresas, y éstas incentivan la cadena de razonamiento para tratar de explicarla.

miércoles, 29 de mayo de 2019

La verdad ocultada, o aún peor, distorsionada


La verdad, y muy especialmente la verdad sobre las cuestiones más fundamentales, aquellas en las que los grandes pensadores de todas las épocas se han sumergido esforzadamente para arrancar de entre el negruzco lodo de nuestra humana condición alguna gema con la que alimentar nuestras ilusiones intelectuales, esa verdad es ocultada, o aún peor, distorsionada, por aquellos sicarios, cuando la distorsión les sirve para dar verosimilitud a la humillante trama que han urdido en su obra, a la sutil tela de araña que componen los hilos de sus sesgados argumentos. Y al cabo, es posible que muchos jóvenes inocentes, cerebros inquietos y voluntades abigarradas, se vean casualmente asaltados por una obra de estas y acaben creyendo a pies juntillas en sus medias mentiras, intoxicados de tal manera por el veneno de las primeras falacias a las que tuvieron la mala fortuna de exponer su inmaduro intelecto, y ya no sean capaces, durante el resto de su vida, de valorar con imparcialidad otros razonamientos distintos de aquellos por los que fueron infectados en el principio de su carrera.

martes, 30 de abril de 2019

Los niños nacen con conocimiento innato acerca de las reglas y formas del lenguaje

Jean Piaget 
El psicólogo suizo Jean Piaget inició su carrera alrededor de 1920 como investigador y pronto se interesó de manera especial en los errores que cometen los niños cuando encaran las cuestiones en una prueba de inteligencia. Piaget llegó a la conclusión de que no importa la exactitud de la respuesta infantil, sino las líneas de razonamiento que invoca el niño. Estas se pueden ver por demás claramente centrándose en las suposiciones y las cadenas de razonamiento que provocan las conclusiones erróneas.


Noam Chomsky, quien asevera que los niños deben nacer con considerable conocimiento innato acerca de las reglas y formas del lenguaje, y que deben poseer, como parte de sus derechos de nacimiento, hipótesis específicas acerca de cómo descifrar y hablar su idioma o cualquier lenguaje natural. Las afirmaciones de Chomsky surgen del hecho de que es difícil explicar cómo se puede adquirir el lenguaje con tanta rapidez y exactitud a pesar de la impureza de las muestras de habla que escucha el infante, y en un momento en que otras habilidades infantiles para la solución de problemas parecen estar subdesarrolladas. Otros eruditos, como Kenneth Wexler y Peter Culicover, han afirmado que los niños no podrían aprender a hablar un lenguaje si no hicieran determinadas suposiciones iniciales acerca de cómo debe operar el código, y cómo no debe operar, en que supuestamente esas suposiciones estarían incorporadas en el sistema nervioso.

domingo, 11 de noviembre de 2018

El hecho religioso no puede ser expresado sólo con palabras.

Eugenio Pio Zolli ,Gran Rabino de Roma durante la Segunda Guerra Mindial, publica en 1935 “Israel”, un estudio histórico y religioso. Con una franqueza y una honestidad rara en muchos estudiosos judíos, dice su biógrafa Judith Cabaud, Zolli intenta remontarse a los orígenes del monoteísmo judío. A medida que se acerca a su fuente, el rabino reacciona como Moisés ante la zarza ardiendo, siente que aquel concepto único en el mundo no deriva de un razonamiento, sino de un corazón ardiente. Para él se trata, por tanto, de una “conciencia hecha fuego que ilumina, que consume, que atrae, y que no puede ser el resultado de una reflexión”. Como Moisés ante las llamas en el Monte Horeb, el rabino Zolli constata que «el hecho religioso no puede ser expresado sólo con palabras. No es posible, por tanto, penetrar en el misterio de la experiencia religiosa de la conciencia de otro con una lógica cerrada. Las revoluciones en el corazón de la vida espiritual se verifican con la misma naturaleza con la que un rayo de sol atraviesa las nubes. El monoteísmo judío tiene por tanto su origen en un deseo espontáneo de la verdad. Existe una sed de Dios que a continuación vendrá resumida en la historia del pueblo judío en una sola Persona, la del Dios Hecho Hombre”.
Y añade Zolli que “la obediencia a la Ley y el cumplimiento de los ritos son virtudes peligrosas para el Hombre, porque le pueden dar la sensación de poder bastarse consigo mismo. En el amor de Dios está también el amor a la Ley, que es divina, pero que no es Dios, como una obra maestra es la expresión del genio de un artista, pero sin ser el artista mismo. El amor a la Ley prevalece a menudo (en el judaísmo) sobre la Ley del Amor”.

lunes, 1 de octubre de 2018

El progre es capaz de defender una idea sin importar que su razonamiento sea falso o carente de toda base probatoria.

El progre envilece sus posicionamientos de tal forma que si uno no comparte su fórmula para alcanzar un objetivo común, directamente pasa a ser un enemigo. Para el progre pensar diferente significa que defiendes unos intereses ocultos y que tu única intención es boicotear sus propósitos. Una premisa fundamental del progre es que las cosas son como él las ve, y si no las ves igual, serás sometido al escarnio, el insulto y el rechazo. El progre está en el mundo para enseñar la verdad, su verdad.

El progre, dice la politóloga Gloria Alvarez, es capaz de
defender una idea hasta el final sin importar que su razonamiento sea falso o carente de toda base probatoria. Para el progre, más allá de la defensa de un determinado concepto, lo más importante es su propagación.

En el discurso progre hay un elemento que prevalece y que termina resultando dañino. Se trata del lenguaje, o más bien, de la utilización del lenguaje como arma de adoctrinamiento. Alvarez opina que la habilidad de los progres para convertir su mensaje en el centro del debate público está basada fundamentalmente en una ideología política construida como un producto que hay que comercializar.

domingo, 20 de mayo de 2018

El corazón tiene razones que la razón no conoce.


“El corazón tiene razones que la razón no conoce” (Pascal. Pensamientos, 277). El “espíritu de geometría” utiliza la razón, mientras que el “espíritu de finura” usa el corazón. Cuando Pascal habla de corazón se está refiriendo a la inteligencia no reducida a la razón, no constreñida por las reglas lógicas y por el razonamiento hipotético, sino a la capacidad que tiene la inteligencia humana de penetrar en la esencia de lo real y de captar los principios que rigen la realidad. El “espíritu de finura” hace que se vea la cosa de golpe, de una vez y no mediante un razonamiento progresivo; es la intuición contra el razonamiento, lo infinito contra lo finito, lo inefable contra lo formulable. “Conocemos la verdad no sólo por la razón, dice, sino también por el corazón. De esta última manera conocemos los primeros principios, y es en vano que el razonamiento, que no tiene parte en ellos, trate de combatirlos” (Pascal. Pensamientos, 282). 


Pascal.
Para Pascal el corazón es ese instinto intelectual que capta los primeros principios, pero también una intuición vital que toca las fibras más íntimas del alma, que comprende la naturaleza de ese ser esencialmente paradójico que es el hombre: “una nada frente al infinito, un todo frente a la nada, un medio entre nada y todo”. Ese ser miserable, “gusano imbécil”, “cloaca de incertidumbre”, “desecho del universo”, desgarrado y paradójico, sólo se comprende a sí mismo en referencia a Dios. Pero Dios permanece oculto a la razón, es un deus absconditus, al que sólo se puede acceder mediante el corazón. El corazón es el que siente a Dios y no la razón, porque “Dios es sensible al corazón”. Por eso, las pruebas racionales para demostrar la existencia de Dios, Pascal está pensando en Descartes, están formuladas para convencer a “ateos endurecidos”, pero son estériles, porque llegan a lo sumo al Dios de los filósofos, a un “Dios sin Cristo”, autor de las verdades geométricas; no al Dios personal que salva al hombre y lo saca de su miseria. Pascal no pretende demostrar si Dios existe, para él es una verdad evidente, sino hasta dónde estamos dispuestos a comprometernos con Él.

domingo, 7 de enero de 2018

Un número de observaciones verdaderas te puede llevar a una conclusión falsa.

Cuentan que un pavo descubrió en su primera mañana en la granja que le daban comida a las 9. Después de ver repetida la experiencia diariamente durante semanas, el pavo creyó que podía seguramente sacar la conclusión “Siempre como a las 9 de la mañana”. Pero, ¡ay!, se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera
de la Navidad, en vez de darle la comida le cortaron el cuello. El razonamiento del pavo le condujo desde un número de observaciones verdaderas a una conclusión falsa, lo que indica claramente la invalidez del razonamiento desde el punto de vista lógico.