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martes, 20 de febrero de 2024

El ejercicio de la razón exige una activa organización del intelecto

El ejercicio de la razón exige una activa organización del intelecto, además de perspicacia y capacidad de deducción. La simple observación de los fenómenos, o la recopilación puramente pasiva de la información, únicamente redundan en una racionalización significativa si se ordena lo registrado con la pertinencia necesaria para poder extraer conclusiones. De lo contrario, los datos recogidos no pasarán de ser una mera colección de anécdotas aleatorias. La razón persigue la verdad por medio de la indagación, escribe Christopher Tyerman, profesor en la Universidad de Oxford.
La razón, dice Tyerman, puede aplicarse tanto al pensamiento abstracto como a la observación empírica. Buena parte de la actividad racional moderna da por supuesto que su carácter es esencialmente intelectual, puesto que consiste en reunir pruebas destinadas a convencer de una verdad a otras personas racionales, utilizando para ello un método que no solo es transparente sino que se halla asimismo al alcance de todos.
Negarse a aceptar las pruebas objetivas es irracional, pero no tratar de hallarle un sentido a lo que uno cree observar o saber. La ignorancia, en tanto que falta de información, no es irracional per se.

viernes, 7 de julio de 2023

El saber es en lo fundamental una actitud

Cuando Platón dijo que no se puede trasmitir el saber de una persona a otra como se pasa el agua de un recipiente lleno a uno vacío a través de una cuerda de lana, sin duda estaba sugiriendo que el saber, más que un cúmulo de certezas y de informaciones, es en lo fundamental una actitud. Una actitud que permite aprovechar la información para llegar a nuevas conclusiones, aprovechar unas nociones para intentar nuevas respuestas, utilizar un conjunto de conquistas técnicas para proponer nuevos desafíos.



domingo, 10 de noviembre de 2019

No seguirás a una multitud para hacer el mal

Bertrand Russell
Bertrand Russell, en su Autobiografía, recuerda que su abuela “me dio una Biblia con sus textos favoritos escritos en la guarda. Entre ellos estaba “No seguirás a una multitud para hacer el mal”. El hincapié que ella ponía en esta frase me indujo más adelante a no tener miedo de pertenecer a pequeñas minorías”. 

Una de las cosas más arduas de afrontar para alguien es la conclusión de que en una guerra está en el bando equivocado. La presión para guardar silencio y ser un jugador de equipo se refuerza mediante las acusaciones de cobardía o traición que enseguida se formularán contra  el disidente, escribe Christopher Hitchens. Hay un proverbio de la antigüedad romana; “Fiat justitia… ruat caelum” (haz justicia… y que se venga abajo el cielo). En todas las épocas ha habido quienes aducen que los bienes mayores, como la solidaridad tribal o la cohesión social, prevalecen sobre las exigencias de justicia. Se supone que es un axioma de la civilización occidental que el individuo, o la verdad, no pueden ser sacrificados en beneficios hipotéticos como el orden.

sábado, 20 de enero de 2018

Comportarse cientificamente.

Santo Tomas Moro un hombre racional y honesto
El hombre, hoy, no es ni más ni menos racional ni honesto que en las épocas definidas como precientíficas. Incluso se puede afirmar que la incoherencia y la falta de honradez intelectual son tanto más alarmantes y graves en nuestros días precisamente porque tenemos ante nuestros ojos, en la ciencia, el modelo de lo que es un pensamiento riguroso. Pero el investigador científico no es, por naturaleza, más honrado que el hombre ignorante. Dice Jean-François Revel que comportarse científicamente, en otras palabras, unir racionalidad y honradez, es no pronunciarse sobre una cuestión más que después de haber tomado en consideración todas las informaciones de que se puede disponer, sin eliminar deliberadamente ninguna, sin deformar ni expurgar ninguna, y después de haber sacado lo mejor que se sepa y de buena fe las conclusiones que parezcan autorizar.

domingo, 7 de enero de 2018

Un número de observaciones verdaderas te puede llevar a una conclusión falsa.

Cuentan que un pavo descubrió en su primera mañana en la granja que le daban comida a las 9. Después de ver repetida la experiencia diariamente durante semanas, el pavo creyó que podía seguramente sacar la conclusión “Siempre como a las 9 de la mañana”. Pero, ¡ay!, se demostró de manera indudable que esta conclusión era falsa cuando, la víspera
de la Navidad, en vez de darle la comida le cortaron el cuello. El razonamiento del pavo le condujo desde un número de observaciones verdaderas a una conclusión falsa, lo que indica claramente la invalidez del razonamiento desde el punto de vista lógico.