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martes, 20 de febrero de 2024

El ejercicio de la razón exige una activa organización del intelecto

El ejercicio de la razón exige una activa organización del intelecto, además de perspicacia y capacidad de deducción. La simple observación de los fenómenos, o la recopilación puramente pasiva de la información, únicamente redundan en una racionalización significativa si se ordena lo registrado con la pertinencia necesaria para poder extraer conclusiones. De lo contrario, los datos recogidos no pasarán de ser una mera colección de anécdotas aleatorias. La razón persigue la verdad por medio de la indagación, escribe Christopher Tyerman, profesor en la Universidad de Oxford.
La razón, dice Tyerman, puede aplicarse tanto al pensamiento abstracto como a la observación empírica. Buena parte de la actividad racional moderna da por supuesto que su carácter es esencialmente intelectual, puesto que consiste en reunir pruebas destinadas a convencer de una verdad a otras personas racionales, utilizando para ello un método que no solo es transparente sino que se halla asimismo al alcance de todos.
Negarse a aceptar las pruebas objetivas es irracional, pero no tratar de hallarle un sentido a lo que uno cree observar o saber. La ignorancia, en tanto que falta de información, no es irracional per se.

martes, 14 de agosto de 2018

Los ochenta.

Al llegar los años ochenta, las medidas de austeridad y energías alternativas tomadas por los países tecnificados frenaron la escalada del precio del petróleo. En 1982, el crudo había bajado a 25 dólares el barril. El mundo era distinto. La industria ya no era el sector predominante, sino los servicios. La producción se abarató a costa de la racionalización de los sistemas y la introducción de nuevas tecnologías, entre ellas la robótica y la informática. Las máquinas sustituyeron a los hombres, como ya había ocurrido en la época de la primera Revolución Industrial. El problema del paro ya no habría de ser resuelto del todo, pero el aumento de los servicios, cada vez más desarrollados y más diversificados, compensó en parte el problema de mano de obra, requiriendo nuevos tipos
de empleados. El mundo occidental volvió a vivir épocas de empleado a partir de los años ochenta. Los países pobres ya no se recuperarían nunca del todo.