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lunes, 14 de febrero de 2022

El progre defiende la paz, pero defiende el uso de la violencia para defender su ideología política

Hoy en día el mundo civilizado se encuentra bajo la amenaza permanente del ataque terrorista por parte de elementos pertenecientes a grupos como Daesh o Al-Qaeda. España, Reino Unido, Francia y más recientemente Bélgica y Alemania, se han convertido en escenarios del más absoluto e inútil horror por obra y gracia de una pandilla de desalmados. Sin embargo, pese a ser los primeros que expresan su solidaridad con las víctimas a través de las redes o llevan flores de recuerdo a los asesinados, el progre está en contra de que se combata sobre el terreno el desarrollo y el entrenamiento de los terroristas que después atentan en territorio occidental, escribe la escritora, nacida en la Ciudad de Guatemala, Gloria Alvarez.


El progre, añade Alvarez, defiende la paz, pero a la vez defiende el uso de la violencia cuando se utiliza para defender su ideología política. En estos términos es en América Latina donde hallamos ejemplos de muchos tipos de violencia que son justificados abiertamente por los progres. Los casos más evidentes los ofrecen las dictaduras de Cuba o Venezuela.

lunes, 1 de octubre de 2018

El progre es capaz de defender una idea sin importar que su razonamiento sea falso o carente de toda base probatoria.

El progre envilece sus posicionamientos de tal forma que si uno no comparte su fórmula para alcanzar un objetivo común, directamente pasa a ser un enemigo. Para el progre pensar diferente significa que defiendes unos intereses ocultos y que tu única intención es boicotear sus propósitos. Una premisa fundamental del progre es que las cosas son como él las ve, y si no las ves igual, serás sometido al escarnio, el insulto y el rechazo. El progre está en el mundo para enseñar la verdad, su verdad.

El progre, dice la politóloga Gloria Alvarez, es capaz de
defender una idea hasta el final sin importar que su razonamiento sea falso o carente de toda base probatoria. Para el progre, más allá de la defensa de un determinado concepto, lo más importante es su propagación.

En el discurso progre hay un elemento que prevalece y que termina resultando dañino. Se trata del lenguaje, o más bien, de la utilización del lenguaje como arma de adoctrinamiento. Alvarez opina que la habilidad de los progres para convertir su mensaje en el centro del debate público está basada fundamentalmente en una ideología política construida como un producto que hay que comercializar.