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domingo, 31 de marzo de 2024

Ir siempre agarrado de la mano de Dios

Jean-Ambroise Duvergier de Hauranne

Dios es total, Dios nuestro Señor es también el Padre de la clemencia, pero no le hace falta al hombre vivir muchos años para descubrir la tremenda presencia de Dios en la trama de los sucesos de la vida. ¡Pobre del hombre educado de niño sin el sentimiento del temor de Dios! Adquirir la convicción de la trascendencia de ir siempre agarrado de la mano de Dios, es fundamental en la vida del hombre, escribía Jean-Ambroise Duvergier de Hauranne, abad de Saint-Cyran.

viernes, 7 de febrero de 2020

Necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos



El Papa Francisco en Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales ha dedicado su mensaje a la narración. Desde la infancia, dice el Papa, tenemos hambre de historias como tenemos hambre de alimentos. Ya sean en forma de cuentos, de novelas, de películas, de canciones, de noticias…, las historias influyen en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello. A menudo decidimos lo que está bien o mal hacer basándonos en los personajes y en las historias que hemos asimilado.

El hombre no es solamente el único ser que necesita vestirse para cubrir su vulnerabilidad (cf. Gn 3,21), sino que también es el único ser que necesita “revestirse” de historias para custodiar su propia vida. El hombre es un ser narrador porque es un ser en realización, que se descubre y se enriquece en las tramas de sus días. Pero, desde el principio, nuestro relato se ve amenazado; en la historia serpentea el mal.



Mientras que las historias utilizadas con fines instrumentales y de poder tienen una vida breve, una buena historia es capaz de trascender los límites del espacio y del tiempo. A distancia de siglos sigue siendo actual, porque alimenta la vida. En una época en la que la falsificación es cada vez más sofisticada y alcanza niveles exponenciales (el deepfake), necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos. Necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados.

miércoles, 29 de mayo de 2019

La verdad ocultada, o aún peor, distorsionada


La verdad, y muy especialmente la verdad sobre las cuestiones más fundamentales, aquellas en las que los grandes pensadores de todas las épocas se han sumergido esforzadamente para arrancar de entre el negruzco lodo de nuestra humana condición alguna gema con la que alimentar nuestras ilusiones intelectuales, esa verdad es ocultada, o aún peor, distorsionada, por aquellos sicarios, cuando la distorsión les sirve para dar verosimilitud a la humillante trama que han urdido en su obra, a la sutil tela de araña que componen los hilos de sus sesgados argumentos. Y al cabo, es posible que muchos jóvenes inocentes, cerebros inquietos y voluntades abigarradas, se vean casualmente asaltados por una obra de estas y acaben creyendo a pies juntillas en sus medias mentiras, intoxicados de tal manera por el veneno de las primeras falacias a las que tuvieron la mala fortuna de exponer su inmaduro intelecto, y ya no sean capaces, durante el resto de su vida, de valorar con imparcialidad otros razonamientos distintos de aquellos por los que fueron infectados en el principio de su carrera.