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lunes, 20 de julio de 2026

La Navaja de Ockham

Guillermo de Ockham.
La búsqueda de explicaciones claras y concisas se vuelve una tarea crucial. Se trata de un pensamiento que no es reciente, sino que comenzó en el siglo XIV de la mano del filósofo y teólogo Guillermo de Ockham. La Navaja de Ockham, expone la forma de reducir las hipótesis a través de la lógica. Cuando se tienen varias explicaciones posibles para un fenómeno, la explicación más simple es generalmente la correcta. Este método, ha sido utilizado en diversas áreas del conocimiento, como la ciencia, la filosofía y la teología.Esta herramienta tiene como máxima, que la simplicidad es preferible a la complejidad, por lo que una explicación que involucra menos suposiciones debe ser preferida sobre una explicación que involucra más suposiciones. Esto se debe a que las explicaciones más complejas suelen tener una probabilidad menor de ser verdaderas.
Ockham se valió de la expresión latina pluralitas non est ponen da sine necessitate, es decir, la pluralidad no debe formularse sin necesidad. No afirma que la más simple será siempre la correcta, pero sí impulsa a comenzar con ella la búsqueda de explicaciones, y a considerar razonamientos más complejos sólo cuando sea estrictamente necesario.En la práctica científica, la Navaja de Ockham ha dejado una marca profunda. Tanto es así, que para los casos donde ese pensamiento se aplica en la investigación científica, ha tomado vida propia y se conoce como principio de parsimonia.

jueves, 17 de julio de 2025

Toda vida es social, pero no son las sociedades las que viven

El filósofo André Comte-Sponville ( Paris, 12 de marzo de 1952) escribe que “lo que vives con tu mejor amigo, lo vives solo, él vive otra cosa.¿Cómo vivir lo que el otro vive? ¿Cómo sentir lo que el otro siente o experimentar lo que el otro experimenta? Eso no es óbice para amarse, ni para estar juntos, pero sirve de disuasión al sueño de un amor que pondría fin (¿mediante qué milagro?) a la separación o a la soledad. Hay que ser dos para amarse, al menos dos, y ni siquiera el amor sería capaz de eliminar esta pluralidad que él mismo supone. Esto vale para cualquier ámbito de la existencia. La soledad y la sociabilidad no son dos mundos diferentes, sino dos relaciones diferentes con el mundo, por lo demás, ambas necesarias, y que constituyen juntas esos sujetos que somos o que creemos ser. La soledad, una vez más, no está al lado de la sociedad, sino en ella. Pero no por eso deja de ser soledad, toda vida es social, pero no son las sociedades las que viven.” 

martes, 23 de noviembre de 2021

El mito de la izquierda y la derecha

Siempre estamos con el mito de la izquierda y la derecha. Si sólo ofrecemos al problema dos respuestas y ambas equivocadas, no estamos planteando bien el problema. Un problema al que se ofrecen dos soluciones equivocadas es un problema para el que, en la práctica, no me han ofrecido solución. La opción frente al color negro no es solamente el blanco. Existen infinitos matices. Vivir en democracia implica reconocer que la pluralidad de pensamientos, opiniones y convicciones es enriquecedora, y que por lo tanto no se puede tener una visión dicotómica de izquierda contra derecha. Implica admitir que la propia visión del mundo nunca podrá ser definitiva ni segura. Implica confrontar mi visión con otras visiones, y saber que la propia experiencia o una mudanza de las circunstancias podrían obligarme a cambiarla o a enriquecerla. Implica ser consciente de que cualquiera puede decir blanco hoy, y negro mañana, y gris pasado mañana, porque todo fluye y nada es inamovible. Implica creer que la verdad nunca puede ni debe ser impuesta, que nunca puede ser la que yo propongo, o la que mi partido propone, sino la que resulta del debate, del conflicto y, sobre todo, del bien común.

martes, 8 de octubre de 2019

La singularidad de la existencia humana



San Agustín (De civitate Dei, XII. 21) ve la diferencia entre hombre y animal en el hecho de que el primero fue creado unum ac singulum, mientras que a todos los animales se les ordenó «existir varios al mismo tiempo» (plura simul iussit exsistere). Para san Agustín, la creación ofrece una grata oportunidad para acentuar el carácter de especie de la vida animal, a diferencia de la singularidad de la existencia humana.

La pluralidad es la condición de la acción humana debido a que todos somos lo mismo, es decir, humanos, y por tanto nadie es igual a cualquier otro que haya vivido, viva o vivirá.