Tanto cuantitativa como cualitativamente, la fuente de nuestro conocimiento que es, con mucho, la más importante es la tradición. La mayor parte de las cosas que sabemos la hemos aprendido por el ejemplo, porque nos las han dicho, por la lectura de libros, porque hemos aprendido a criticar, a recibir y aceptar la crítica, a respetar la verdad. El hecho de que, en su mayor parte, las fuentes de nuestro conocimiento sean tradicionales, condena el antitradicionalismo como fútil. Pero no se debe aducir este hecho para defender una actitud tradicionalista, toda parte de nuestro conocimiento tradicional (y hasta de nuestro conocimiento innato) es susceptible de examen crítico y puede ser abandonada. Sin embargo, sin la tradición el conocimiento sería imposible. El conocimiento no puede partir de la nada ni tampoco de la observación. El avance del conocimiento consiste, principalmente, en la modificación del conocimiento anterior. Aunque a veces podemos avanzar gracias a una observación casual, por ejemplo en arqueología, la significación del descubrimiento habitualmente depende de su capacidad de modificar nuestras teorías anteriores, escribe el filósofo Karl R. Popper.
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viernes, 22 de agosto de 2025
sábado, 12 de julio de 2025
Los consumidores no saben distinguir entre lo que será real y lo que seguirá siendo ciencia ficción
Hay que recordar la diferencia entre ciencia y tecnología. De una manera general, podemos decir que ciencia es el conocimiento obtenido a partir del trabajo realizado en un laboratorio de investigación en el que se busca o prueba una capacidad o una ley de la naturaleza. La observación, experimentación y modelización permiten plantear preguntas y construir hipótesis, lo que lleva a elaborar leyes generales sujetas a comprobación o refutación experimental. La ciencia es necesidad de saber, es un reflejo de la curiosidad del ser humano, planteada de forma objetiva y utilizando el método científico. La tecnología, a su vez, parte de los conocimientos básicos establecidos por la ciencia o bien de un procedimiento iterativo de prueba y error para construir un dispositivo, un nuevo material o una aplicación informática que tengan una utilidad determinada para la sociedad. El conocimiento necesario para generar este instrumento o proceso de fabricación se traduce habitualmente en una patente, como una forma de proteger esa invención y de ofrecer ciertos derechos a los inventores y a las entidades en las que se ha generado dicha patente.
La ciencia parece haber llegado a un momento de gloria en el que todo puede ser explicado y realizado. Nos ha enseñado a soñar y fantasear con el futuro. Tanto es así que hoy en día los consumidores no saben distinguir entre lo que será real y lo que seguirá siendo ciencia ficción. Es decir, entre lo que llegará a nuestras casas formando parte de la cotidianidad y lo que se quedará en el laboratorio como un mero experimento académico. Lo primero será tecnología, lo segundo parte de la ciencia básica necesaria para conseguirla.
Referencia: El nanomundo en tus manos (José Ángel Martín-Gago;Carlos Briones;Elena Casero;Pedro Serena)
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martes, 13 de mayo de 2025
Correr la voz
Existen empresas especializadas en tener bajo observación a determinados miembros de la cultura juvenil, es decir, en vigilar a los innovadores y tomar buena nota de cómo reaccionan los primeros seguidores. Con los datos obtenidos elaboran unos informes sobre las últimas tendencias por los que determinadas empresas como Reebok o Abercrombie & Fitch pueden llegar a pagar pequeñas fortunas. Otro método que usan algunas empresas para influir en los ciclos de la moda es la denominada mercadotecnia vírica. Basándose en el carácter epidémico de las modas, procuran iniciar su propia epidemia de lo cool. Las técnicas son diversas. Quizá se nos acerque una mujer atractiva en un bar y nos ofrezca una copa de una marca concreta de vodka. O quizá en una discoteca un desconocido nos hable sin parar de un nuevo grupo de música que le gusta mucho. Es posible que en un chat de Internet, una chica deje caer un comentario sobre las zapatillas de deporte que más le gustan. O que un transeúnte nos pare por la calle y nos pida que le hagamos una foto con un último modelo de cámara digital. Éstos son procedimientos clásicos de la llamada mercadotecnia vírica, que emplea a personas cuya función es correr la voz con la esperanza de que los demás hagamos lo mismo y la idea se contagie como una epidemia de gripe.
Referencia: Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Joseph Heath y Andrew Potter).
Referencia: Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Joseph Heath y Andrew Potter).
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viernes, 10 de febrero de 2023
La relación entre teoría y experiencia
Para que un objeto sea asequible al análisis no basta con advertir su existencia, dice François Jacob, Premio Nobel. Es necesario además que una teoría esté preparada para acogerlo. En la relación entre teoría y experiencia, siempre es la primera la que inicia el diálogo. Es la teoría la que determina la forma de la pregunta, es decir, los límites de la respuesta.“El azar sólo favorece a las mentes preparadas”, decía Pasteur. En este caso, el azar supone que la observación ha sido hecha accidentalmente y no con el fin de comprobar la teoría. Pero la teoría que permite interpretar el accidente ya existía.
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sábado, 9 de julio de 2022
El mundo se mueve por ideas
El mundo se mueve por ideas. Decían los clásicos que “más poderoso que la fuerza de los ejércitos es una idea cuando le ha llegado su turno”. Las ideas surgen del razonamiento, inspirado muchas veces por la sorpresa que causa la observación. Ver la realidad genera sorpresas, y éstas incentivan la cadena de razonamiento para tratar de explicarla.
domingo, 30 de mayo de 2021
La existencia de Dios
Mediante la observación de la naturaleza podemos reconocer la existencia de Dios. Es fácil ver como Dios cuida a las flores y a los animales, y en la Biblia encontramos información sobre la persona de Dios. Aristóteles pensaba que Dios constituía la cumbre de la existencia. Según Tomás de Aquino hay un grado evolutivo de existencia, desde plantas y animales hasta el ser humano, desde los seres humanos a los ángeles, y desde los ángeles a Dios. El hombre, al igual que los animales, tiene un cuerpo con órganos sensoriales, pero el ser humano también tiene una razón con pensamientos profundos. Los ángeles no tienen cuerpo, pero tienen una inteligencia inmediata e instantánea. No necesitan pensárselo como los seres humanos, no necesitan deducir algo de un punto a otro. Saben todo lo que pueden saber los hombres sin necesidad de ir paso a paso. Los ángeles no son eternos como Dios, porque fueron creados por Dios, pero no morirán.
Descartes pensaba que todos tenemos la idea de un ser perfecto, y que resulta inherente a esta idea que un ser perfecto exista. Porque un ser perfecto no sería perfecto si no existiera. Además el hombre no tendría idea de un ser perfecto si no hubiera tal ser perfecto. Al ser el hombre imperfecto no puede venir del hombre la idea sobre lo perfecto. La idea de Dios es, según Descartes, una idea innata, está impresa en el hombre desde que nace, de la “misma manera que el artista imprime su firma en la obra”. Para Descartes hay dos formas de realidad, una es el alma, la otra es la extensión o materia. Las dos sustancias o realidades provienen de Dios, porque solo Dios existe independientemente de todo. Descartes es dualista, realiza una clara bipertición entre la realidad espiritual y la realidad extensa. Solo el ser humano tiene alma, los animales pertenecen a la realidad extensa.
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domingo, 14 de julio de 2019
Los dos libros de Dios
En una carta a la gran duquesa de Toscana, fechada en 1615 Galileo escribió: “Dios escribió dos libros. El primero fue la Biblia, en el cual los hombres pueden hallar las respuestas a sus preguntas sobre valores y la moral. El segundo libro de Dios es el libro de la naturaleza, que permite a los hombres usar la observación y la experimentación para responder nuestras propias preguntas acerca del universo”.
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miércoles, 27 de febrero de 2019
Turista
El turista llega, ve los monumentos, y cuando lo ha visto todo, se marcha. El no-turista se queda atrás y formula preguntas.
El lujo es el enemigo de la observación, un capricho caro que genera tal bienestar que impide fijarse en nada. El lujo malacostumbra e infantiliza, y hace de pantalla frente al mundo. Ése es su propósito, y la razón por la que los cruceros de lujo y los grandes hoteles se llenan de cretinos que, cuando expresan una opinión, parecen venidos de otro planeta. Decía un escritor de viajes que uno de los mayores incordios de viajar con gente adinerada, aparte del hecho de que los ricos nunca escuchen, es su constante queja sobre lo caro que está todo.
Ningún medio de transporte invita más a la observación detallada que el tren. No existe la literatura de los viajes en avión, tampoco hay demasiados ejemplos de textos sobre una ruta de autobús, y los cruceros inspiran comentarios sociales y poco más. Decía William Gaddis que los trenes no parten, se ponen en camino, y se mueven siguiendo un ritmo que da relieve al paisaje y agranda la tierra que surcan.
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viernes, 9 de diciembre de 2016
Estadísticas.
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| Kenneth Cukier and Viktor Mayer-Schonberger |
Los estadísticos han demostrado que la precisión de la muestra mejora acusadamente con la aleatoriedad, no con el mayor tamaño de la muestra. En realidad, aunque pueda parecer sorprendente, una muestra aleatoria de 1.100 observaciones individuales sobre una pregunta binaria(sí o no,con aproximadamente las mismas probabilidades de darse) es notablemente representativa de toda la población. En 19 de cada 20 casos, presenta un margen de error inferior al 3 por 100, tanto si el tamaño de la población total es de cien mil como si es de cien millones, escribe Mayer-Schönberger y Kenneth Cukier. La razón resulta algo complicada de explicar en términos matemáticos, pero en resumen lo que ocurre es que, superado cierto punto, al principio, conforme las cifras van haciéndose mayores, la cantidad marginal de informaciones nuevas que se consigue de cada observación es cada vez menor. El hecho de que la aleatoriedad se impusiera al tamaño de la muestra supuso una revelación sorprendente. Allanó el camino para un nuevo enfoque de la recolección de información. Los datos que usan muestras aleatorias podían recopilarse a bajo coste y, sin embargo, extrapolarse para el conjunto con gran exactitud.
Su exactitud depende de que se haya garantizado la aleatoriedad al recopilar los datos de la muestra, pero el logro de esa aleatoriedad resulta peliagudo. Se producen sesgos sistemáticos en la forma de recopilar los datos que pueden hacer que los resultados extrapolados sean muy incorrectos. Las encuestas electorales efectuadas por teléfono fijo dan fe, por ejemplo, de algunos de estos problemas. La muestra está sesgada en contra de la gente que sólo usa teléfonos móviles (que suelen ser más jóvenes y más progresistas), como ha señalado el estadístico Nate Silver. Esto se ha constatado en pronósticos electorales erróneos. En la elección presidencial de 2008 entre Barack Obama y John McCain, las principales empresas de sondeos electorales de Gallup, Pew y ABC/Washington Post hallaron diferencias de entre uno y tres puntos porcentuales al efectuar las encuestas, con y sin ajuste a los usuarios de teléfono móvil. Un margen excesivo, considerando lo ajustado de la contienda. De forma aún más preocupante, el muestreo aleatorio no resulta sencillo de extrapolar para incluir subcategorías, por lo que al parcelar los resultados en subgrupos cada vez menores aumenta la posibilidad de llegar a predicciones erróneas.
Supongamos que se le pregunta a una muestra aleatoria de mil personas por su intención de voto en las siguientes elecciones. Si la muestra es lo suficientemente aleatoria, existen posibilidades de que los pareceres de toda la población estén recogidos con un margen de error del 3 por 100 en las opiniones de la muestra. Pero, ¿qué ocurre si más o menos 3 por 100 no es lo bastante preciso? ¿O si después se quiere dividir el grupo en subgrupos más pequeños, por sexo, localidad, o nivel de renta? ¿Y qué pasa si se desea combinar esos subgrupos para determinar un nicho de la población? En una muestra global de mil personas, un subgrupo como el de “mujeres ricas votantes del nordeste” tendrá menos de cien miembros. Usar sólo unas pocas docenas de observaciones para pronosticar las intenciones de voto de todas las mujeres pudientes en el nordeste resultará impreciso, aun con una aleatoriedad cuasiperfecta. Y estos pequeños sesgos en la muestra global harán que los errores de los subgrupos sean más pronunciados. Por consiguiente, el muestreo deja de ser útil en cuanto se quiere ahondar más, para escrutar minuciosamente alguna subcategoría de datos que nos llame la atención. Lo que funciona en el nivel macro se viene abajo en el micro. El muestreo es como una copia fotográfica analógica. A cierta distancia, se ve muy bien, pero cuando se mira más de cerca, enfocando algún detalle particular, se vuelve borrosa.
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