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viernes, 29 de marzo de 2024

Todo hombre digno de ser llamado hijo del hombre carga su cruz

Todo hombre digno de ser llamado hijo del hombre carga su cruz sobre sus hombros y sube al Gólgota. Muchos, los más numerosos, alcanzan el primero, el segundo, el tercer grado, jadean, se desploman en medio de su marcha y no llegan a la cumbre del Gólgota (quiero decir a la cima de su deber; ser crucificados, resucitar, salvar sus almas). Desfallecen, la cruz les infunde miedo, no saben que la crucifixión es el único camino de la resurrección, que no hay otro, escribe Nikos Kazantzakis en su libro Carta al Greco.




domingo, 30 de mayo de 2021

La existencia de Dios


Mediante la observación de la naturaleza podemos reconocer la existencia de Dios. Es fácil ver como Dios cuida a las flores y a los animales, y en la Biblia encontramos información sobre la persona de Dios. Aristóteles pensaba que Dios constituía la cumbre de la existencia. Según Tomás de Aquino hay un grado evolutivo de existencia, desde plantas y animales hasta el ser humano, desde los seres humanos a los ángeles, y desde los ángeles a Dios. El hombre, al igual que los animales, tiene un cuerpo con órganos sensoriales, pero el ser humano también tiene una razón con pensamientos profundos. Los ángeles no tienen cuerpo, pero tienen una inteligencia inmediata e instantánea. No necesitan pensárselo como los seres humanos, no necesitan deducir algo de un punto a otro. Saben todo lo que pueden saber los hombres sin necesidad de ir paso a paso. Los ángeles no son eternos como Dios, porque fueron creados por Dios, pero no morirán.


Descartes pensaba que todos tenemos la idea de un ser perfecto, y que resulta inherente a esta idea que un ser perfecto exista. Porque un ser perfecto no sería perfecto si no existiera. Además el hombre no tendría idea de un ser perfecto si no hubiera tal ser perfecto. Al ser el hombre imperfecto no puede venir del hombre la idea sobre lo perfecto. La idea de Dios es, según Descartes, una idea innata, está impresa en el hombre desde que nace, de la “misma manera que el artista imprime su firma en la obra”. Para Descartes hay dos formas de realidad, una es el alma, la otra es la extensión o materia. Las dos sustancias o realidades provienen de Dios, porque solo Dios existe independientemente de todo. Descartes es dualista, realiza una clara bipertición entre la realidad espiritual y la realidad extensa. Solo el ser humano tiene alma, los animales pertenecen a la realidad extensa.

lunes, 1 de mayo de 2017

¿El éxito es fruto del talento nato?


El roble más alto del bosque es el más alto no solo por haber nacido de la bellota más resistente, sino también porque ningún otro árbol le bloqueó la luz del sol, porque el subsuelo que rodeaba sus raíces era profundo y rico, porque ningún conejo le mordisqueó la corteza cuando era un tallo joven ni ningún leñador lo taló antes de que madurara. Sabemos que la gente exitosa viene de semillas robustas. Pero ¿sabemos bastante sobre la luz del sol que la calentó, del suelo en el que hundió sus raíces y los conejos y leñadores que tuvo la fortuna de evitar?, dice Malcolm Gladwell.

¿Existe el talento innato? El éxito es talento más preparación. El problema de este punto de vista es que, cuanto más miran los psicólogos las carreras de los mejor dotados, menor les parece el papel del talento innato; y mayor el que desempeña la preparación.
Universidad de Florida 
El profesor de psicología Ericsson de la Universidad de Florida no encontró músicos natos que flotaran sin esfuerzo hasta la cima practicando una fracción del tiempo que necesitaban sus pares. Tampoco encontró obreros romos a los que, trabajando más que nadie, lisa y llanamente les faltara el talento necesario para hacerse un lugar en la cumbre. Sus investigaciones sugieren que una vez que un músico ha demostrado capacidad suficiente para ingresar en una academia superior de música, lo que distingue a un intérprete virtuoso de otro mediocre es el esfuerzo que cada uno dedica a practicar. Y eso no es todo, los que están en la misma cumbre no es que trabajen un poco o bastante más que todos los demás. Trabajan mucho… mucho más.

Daniel Levitin
Los investigadores se han decidido por lo que ellos consideran es el número mágico de la verdadera maestría: diez mil horas. La imagen que surge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que fuere, escribe el neurólogo Daniel Levitin. Estudio tras estudio, trátese de compositores, jugadores de baloncesto, escritores de ficción, patinadores sobre hielo, concertistas de piano, jugadores de ajedrez, delincuentes de altos vuelos o de lo que sea, este número se repite una y otra vez. Desde luego, esto no explica por qué algunas personas aprovechan mejor sus sesiones prácticas que otras. Pero nadie ha encontrado aún un caso en el que se lograra verdadera maestría de categoría mundial en menos tiempo. Parece que el cerebro necesita todo ese tiempo para asimilar cuanto necesita conocer para alcanzar un dominio verdadero, escribe Malcolm Gladwell.

Malcolm Gladwell añade que una cosa interesante sobre las dichosas diez mil horas es que las dichosas diez mil horas son una enorme cantidad de tiempo. Es casi imposible alcanzar esa cifra por uno mismo cuando se es un adulto joven. Hay que tener padres que le animen y apoyen a uno. No se puede ser pobre, porque si uno tiene que atender un trabajo de jornada reducida aparte para llegar a fin de mes, no le quedará tiempo suficiente para practicar durante el día. De hecho, la mayoría de la gente solo puede alcanzar esa cifra formando parte de alguna especie de programa especial o accediendo a alguna especie de oportunidad extraordinaria que les dé una posibilidad de invertir tantas horas en una misma cosa.
Mozart niño.


El crítico de música Harold Schonberg va más lejos. Mozart, asegura él, en realidad se desarrolló tardíamente, puesto que no produjo sus mejores obras hasta que llevaba más de veinte años componiendo.