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miércoles, 25 de septiembre de 2024

En democracia todos somos obligatoriamente políticos

Escribe Fernando Savater en su libro ¡No te prives! que la mayoría de los ciudadanos europeos no vota porque dan la Unión por supuesta en sus ventajas y por inevitable en sus errores o injusticias. Dos errores, más peligrosos si van juntos. La gente que se queda en casa es más o menos burguesa y moderada, ay, demasiado moderada, pero en cambio los fanáticos y los extremistas siempre están en la calle, ésos no suelen renunciar a votar, aunque sea contra el sistema que les permite hacerlo……. Hacer el voto obligatorio puede parecer una medida antipática, poco liberal, pero es también pedagógica porque sirve para recordarnos que en democracia todos somos obligatoriamente políticos, queramos o no, votemos o no, lo sepamos o no. La participación es imprescindible para que no caigamos en la dictadura camuflada de los eternos especialistas en mandar. 

lunes, 14 de noviembre de 2022

La autoridad en un mismo individuo

Decía Simón de Bolivar en Discurso de Angostura que “la continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”.

martes, 14 de enero de 2020

Lamen la mano que les da de comer y muerden lo que ella les manda



Para David Jimenez García, periodista y antiguo director del periódico El Mundo, en la actualidad “el poder político ha dejado de temer a la prensa y ahora es la prensa la que teme al poder. El periodismo nacional se ha llenado de fieras amaestradas que, como dice uno de los personajes de La conspiración de la fortuna, de Héctor Aguilar Camín, lamen la mano que les da de comer y muerden  lo que ella les manda”.

lunes, 8 de octubre de 2018

La auténtica tumba del alma humana es el poder.

Hipías.
Hiparco e Hipías, tiranos de Atenas del 527 al 510 antes de Cristo, no eran muy diferentes a los hermanos Castro. Los unos y los otros usurpaban un poder vitalicio y absoluto contra la voluntad de sus gobernados.

Cuenta el escritor Diaz Villanueva que la auténtica tumba del alma humana, es el poder, esa extraña y enfermiza pasión de mandar sobre los demás e imponerles los propios fines. Conquistar el poder y detentarlo
Hermanos Castro.
indefinidamente es la razón última y única de la política. Cabría concluir, por lo tanto, que la política es una enfermedad y la tiranía su expresión más extrema, la conclusión lógica de los que ejercen la política sin cortapisas hasta sus últimas consecuencias. 


viernes, 16 de junio de 2017

La esencia de lo bueno.


Schlick dice que la ética teológica contiene dos concepciones de la esencia de lo bueno. Según la interpretación más superficial, lo bueno lo es porque Dios lo quiere así; de acuerdo con la interpretación más profunda, Dios quiere lo bueno porque es bueno. 

Ludwig Wittgenstein considera que la primera concepción es la más profunda, lo bueno es lo que Dios manda. Esto corta el camino a toda explicación de “por qué” es bueno, mientras que la segunda concepción es precisamente la superficial, la racionalista, que procede como si lo que es bueno todavía se pudiera fundamentar. La primera concepción afirma claramente que la esencia de lo bueno no tiene nada que ver con los hechos y que, por consiguiente, no puede explicarse mediante proposición alguna. Si alguna proposición expresa precisamente lo que quiere decir Wittgenstein es: lo bueno es lo que Dios manda.


domingo, 4 de diciembre de 2016

La medusa del poder.

Escuchando en TVE el relato de las décadas de poder de Fidel Castro, he recordado unas lineas escritas por Stefan Zweig:
El poder.
“¡mirada de medusa del poder! Quien le haya mirado una vez al rostro ya no puede apartar la vista de él, queda hechizado y cautivo. Quien ha ejercido alguna vez la embriaguez de gobernar y mandar, ya no puede privarse de ella. Ojeemos la Historia Universal en busca de ejemplos de retiro voluntario: excepto Sila y Carlos V, entre miles y decenas de miles de personajes apenas se encuentra una docena que, con el corazón saturado y la mente clara, hayan renunciado al casi blasfemo placer de representar el destino para millones de personas. Igual que un jugador no puede apartarse del juego, un bebedor de la bebida, un cazador furtivo de la caza, Joseph Fouché no puede alejarse de la política. La calma le atormenta, y mientras coge el arado con alegría, con la bien fingida indiferencia de un Cincinato, los dedos le arden y los nervios le tiemblan por volver a coger cartas políticas”.