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jueves, 20 de agosto de 2026

Las habilidades de lectura de los adolescentes se han desplomado en los últimos años

Las habilidades de lectura de los adolescentes se han desplomado en los últimos años, con las consecuencias que ello tiene para la preparación intelectual y las expectativas profesionales de las nuevas generaciones. Así lo constatan la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y diversos estudios sobre comprensión lectora. Los estudiantes se sienten ahora intimidados ante textos de más de diez páginas. ¿A qué puede deberse este inédito fenómeno? La pandemia del covid-19 tuvo algo que ver, si bien ya antes influían factores estructurales, y singularmente la irrupción de los móviles e internet. El estudio de la OCDE indicó que los peores resultados tendieron a estar asociados con tasas más altas de uso de smartphones para el ocio; y los expertos sostienen que leemos menos y peor desde que internet nos hizo dependiente de las pantallas. Esto es así porque, según los críticos, hemos pasado de la galaxia Gutenberg, que requería paciencia para obtener resultados, a una tecnología que prima la búsqueda de recompensa inmediata, y si esta no se produce, pasamos de pantalla. Sin contar con una preocupante derivada, los efectos negativos que para la salud mental de la generación Z tiene el uso y abuso de tales tecnologías, como apunta el psicólogo social Jonathan Haidt.
Modernos métodos de aprendizaje de la lectura, como la llamada alfabetización equilibrada, habían ignorado la importancia de la fonética en edad escolar, sin la cual no es posible llegar a leer bien, como han demostrado estudios cognitivos. No se puede olvidar, además, que en la lectura es importante situar el texto en su contexto de manera que, si se reducen los conocimientos de los estudiantes se reducen sus contextos, apunta el pedagogo Gregorio Luri.


jueves, 23 de julio de 2026

El ser humano debe custodiar su alma y vivir de la fuerza que viene de ella

Etty Hillesumir
Maria Laura Giordano, nacida en Catania, Italia, y profesora de la Universidad Abat Oliba CEU, escribe sobre Etty Hillesumir: La decisión de Etty Hillesumir (judía holandesa) de ir al campo de exterminio, junto con toda su familia, cuando se le ofreció huir, revela la adhesión a una conciencia aceptante y a una singular ontología religiosa, un itinerario personalísimo entretejido de lecturas del antiguo y nuevo testamento. El ser humano debe custodiar su alma, anotaba, citando Pablo de Tarso (2Cor 5,5) y vivir de la fuerza que viene de ella, “estar inspirado”. Para Etty Hillesum “desarrollarse” implicaba, en definitiva, llevar el alma a la conciencia.Esta labor interior, y el nivel de conciencia que alcanzaba, hacía imposible la reductio ad nihil que la violencia genocida planeaba para sus millones de víctimas, desposeídas ad hoc de derechos civiles y dignidad humana. El individuo-persona, interiormente desarrollado, estaría a salvo de esa muerte muda e industrial siempre y cuando fuera capaz de significarla.
La filósofa Anne Dufourmantelle decía que el riesgo puede propiciar una epifanía del Ser, “el momento de una conversión”; análogo proceso interior se ha activado en Etty Hillesum cuando escribía que “Ser es aceptar” la realidad, en su totalidad, incluyendo el mal. Y, gracias a ello, su espíritu ganaba en fortaleza, “la actividad pasiva del sufrimiento verdadero consiste en que algo irrevocable se eleva y se acepta, lo cual libera fuerzas nuevas”. 
Otra ley del espíritu luchador de Etty Hillesum fue la de recapitular sus actos dentro de esa dimensión coral (el paso por el desierto) tan propia de la historia del pueblo judío. Este último estaría escribiendo un capítulo importante de una historia más grande, la que Europa tenía que reconstruir después de la segunda guerra mundial, poniendo la sangre judía vertida en el altar de una nueva identidad europea que se forjaría en el crisol de esta memoria. En otras palabras, el sufrimiento de los judíos, incluido el suyo propiciaría una base moral de principios inviolables, adquiridos una vez por todas como un hito de la Europa de la posguerra. Esto quiso decir cuando dijo que gracias al legado de su experiencia “las nuevas generaciones no tenían que partir desde cero”.
Indudablemente formaba parte de la experiencia de Etty Hillesum el firme propósito de “ayudar” a realizar la obra de Dios. Ella dio voz, para siempre, a esa humanidad doliente sin voz (a esas mamas desesperadas con sus bebes o a esos ancianos desamparados), encendiendo con su presencia una chispa de calor humano en esa oscuridad “irreal” y “grotesca” del campo de tránsito holandés. De modo que, gracias a ella, no se pudiera decir que Dios no estuvo en Westerbork.


viernes, 10 de julio de 2026

No hay derecho a la estupidez ni a la incompetencia

No hay “derecho a la estupidez” ni “a la incompetencia”, dice Rob Riemen. La universidad actual ha caído en lo woke y “decide qué se puede leer o no, decir o no, pensar o no”; ha transformado el concepto de identidad, que ya no se busca en los grandes valores sino en lo que diferencia; sexo, raza, religión, origen, nacionalidad y aspecto físico.
Recalca Riemen que la mentira y la necedad socavan la democracia. “Es una equivocación trágica pensar que las instituciones democráticas, o incluso las elecciones libres, garantizan la continuidad de la democracia liberal”. La dignidad de la existencia humana consiste en impedir que triunfen “los dos poderes malignos de la necedad y la mentira”. Y de nuevo, para combatir la estupidez y la mentira una gran ayuda es la lectura de grandes libros, como también recomendaba Thomas Mann.


sábado, 21 de febrero de 2026

Las habilidades matemáticas y de lectura de los adolescentes están experimentando un descenso sin precedentes

En diciembre de 2023, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lanzó una voz de alarma al respecto. Las habilidades matemáticas y de lectura de los adolescentes están experimentando un descenso sin precedentes en docenas de países, según su encuesta más reciente sobre estándares de aprendizaje globales. El organismo dijo que había visto algunas de las caídas más pronunciadas en el rendimiento desde 2000, cuando comenzó sus pruebas, normalmente trienales, de habilidades de lectura, matemáticas y ciencias para jóvenes de 15 años. Un gran número de expertos culpan a los teléfono inteligentes y las pantallas de que los jóvenes lean poco y mal. El estudio de la OCDE encontró que los peores resultados tendieron a estar asociados con tasas más altas de uso de teléfonos móviles para el ocio.
Adam Kotsko, un escritor, teólogo y profesor universitario, se lamentaba en un artículo en la revista Slate manifestando que “he estado enseñando en pequeñas universidades de artes liberales durante más de 15 años y, en los últimos cinco años, es como si alguien hubiera accionado un interruptor. Durante la mayor parte de mi carrera, asigné alrededor de 30 páginas de lectura por clase como expectativa básica, a veces las aumentaba para lecturas puramente expositivas o las disminuía para textos más difíciles. (Ningún ser humano puede leer treinta páginas de Hegel de una sola vez, por ejemplo). Ahora los estudiantes se sienten intimidados por algo más de 10 páginas y parecen alejarse de lecturas de tan solo 20 páginas sin una comprensión real. Incluso los estudiantes inteligentes y motivados luchan por hacer más con los textos escritos que extraer conclusiones descontextualizadas. Se consume un tiempo considerable en clase simplemente estableciendo lo que sucedió en una historia o los pasos básicos de un argumento, habilidades que antes podía dar por sentado”.
Jonathan Haidt en su libro The Anxious Generation responsabiliza a las nuevas tecnologías no sólo de la pérdida de hábitos de lectura, sino de la crisis de salud mental que se está registrando en la generación Z. Haidt propone superarla limitando fuertemente el uso de smartphones y el acceso a las redes sociales entre niños y jóvenes.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

El amor por la lectura es algo que se siembra sobre las pantorrillas de los padres

Cierto que se aprende a leer en la escuela, pero, sin lugar a dudas, el amor por la lectura es algo que se siembra y crece sobre las pantorrillas de los padres, afirma Alvaro Bilbao, doctor en psicología. Hay muchos cursos que prometen enseñar a leer con tres o cuatro años. No hay ningún estudio que indique que aprender a leer a edades tan tempranas beneficie al niño de alguna manera. Sin embargo, sí sabemos que los niños que disfrutan de la lectura tienen un vocabulario más rico, comprenden mejor lo que leen, redactan mejor y cometen menos faltas de ortografía.Según los últimos datos recogidos en el informe PISA, los niños que viven en casas donde hay doscientos libros o más obtienen un rendimiento escolar un 25 % mayor que aquellos que viven en casas con pocos libros (diez o menos).

sábado, 1 de noviembre de 2025

Leer


“Leer a Shakespeare nos muestra a las personas que nos rodean tal y como son, que es mucho más de lo que percibimos de primeras. Otros grandes libros, también, nos introducen en un mundo oculto que está a nuestro alrededor, mostrándonos esa vasta parte del mundo que está escondida.”
 
“Los grandes libros son como un bosque y cuando se está en un bosque la mente tiende a llenarlo de criaturas míticas. Los grandes libros son diferentes de la psicología, la economía, los negocios y otros tipos de conocimiento a los que la gente recurre hoy en día. A diferencia de esas materias, la tradición literaria e intelectual occidental ofrece una sabiduría que no reduce a las personas a explicaciones. Al contrario, cada explicación amplía nuestro sentido de lo que necesitamos aprender, de modo que la lectura de estos libros combina extrañamente la emoción de un nuevo conocimiento con la emoción de la humildad, de ver lo mucho que queda por saber.Antes que nada, pues, una tradición viva restaura el asombro en el mundo. Pero es práctica además de imaginativa, una tradición nos permite hacer cosas”, escribe William Gonch.


domingo, 27 de julio de 2025

La más importante fuente de nuestro conocimiento es la tradición

Tanto cuantitativa como cualitativamente, la fuente de nuestro conocimiento que es, con mucho, la más importante es la tradición. La mayor parte de las cosas que sabemos la hemos aprendido por el ejemplo, porque nos las han dicho, por la lectura de libros, porque hemos aprendido a criticar, a recibir y aceptar la crítica, a respetar la verdad. El hecho de que, en su mayor parte, las fuentes de nuestro conocimiento sean tradicionales, condena el antitradicionalismo como fútil. Pero no se debe aducir este hecho para defender una actitud tradicionalista, toda parte de nuestro conocimiento tradicional (y hasta de nuestro conocimiento innato) es susceptible de examen crítico y puede ser abandonada. Sin embargo, sin la tradición el conocimiento sería imposible. El conocimiento no puede partir de la nada ni tampoco de la observación. El avance del conocimiento consiste, principalmente, en la modificación del conocimiento anterior. Aunque a veces podemos avanzar gracias a una observación casual, por ejemplo en arqueología, la significación del descubrimiento habitualmente depende de su capacidad de modificar nuestras teorías anteriores, escribe el filósofo Karl R. Popper.

lunes, 24 de febrero de 2025

La lectura en los niños

Catherine L’Ecuyer es canadiense, afincada en Barcelona y madre de 4 hijos. Es máster por IESE Business School, máster Europeo Oficial de Investigación y Doctora en Educación y Psicología. Investigadora y autora de varios libros y artículos sobre el tema de la educación opina que la comprensión lectora de un niño es como un estanque; cae la lluvia, que son las palabras, y, cuando toca la superficie del agua, el niño las capta y las entiende. Si hay una palabra que desconoce, es como una gota que cae fuera de la superficie, resbala hacia el agua, sube el nivel y crece la superficie, por tanto, a la siguiente lectura, se capta el significado de más palabras. Aunque no entienda la palabra nueva, con las palabras que ya conoce puede hacerse cargo del significado, de modo que el niño adquiere vocabulario leyendo. Es un círculo virtuoso. Por eso es muy importante en el colegio que los textos se ajusten a las capacidades de los niños y que siempre haya un reto. Por otro lado, el interés por la lectura debe despertarse en el hogar; si no hay libros en la casa, si a los padres nunca se les ve leyendo, es muy difícil que el niño se interese por la lectura. Es muy importante contar con un plan de lectura bien pensado por parte del claustro, y que vaya más allá de los convenios con editoriales. Debe ser un plan de lecturas atemporales, de clásicos, lecturas que hayan sobrevivido al tiempo porque hay suficientemente personas que consideran que son obras originales, de calidad, que valen la pena ser leídas. El plan de lectura ha de ser un plano inclinado desde primaria hasta bachillerato. Por supuesto, los profesores tienen que haber leído esos libros previamente, los tienen que conocer muy bien, han de estar en condiciones de comentar el libro en clase y de poder moderar una conversación al respecto con los alumnos. No es suficiente que el niño se lo lea y que le hagamos preguntas solamente para controlarle, para saber si hay leído o no la obra. Ese tipo de exámenes lleva al alumno a memorizar la trama, sin entenderla. Debe hacer una lectura comprensiva del libro. ¿Cuál es su sentido? ¿Por qué se escribió esa obra? ¿Qué tenía en mente el escritor y qué significan los acontecimientos?
El cómic puede desempeñar un papel importante en la adquisición de lectura y escritura en una edad temprana, porque es una lectura que se hace por placer. Ahora bien, es importante que ese cómic que escogemos tenga calidad. Los hay que están llenos de modelos de virtudes, como por ejemplo Tintín, y también Astérix y Obélix, o Johan y Pirluit. Podríamos llamarlos clásicos, porque superan la prueba del tiempo.

sábado, 27 de julio de 2024

La experiencia que atravesamos al leer un libro

La escritora argentina Ángela Pradelli cuenta que “la experiencia que atravesamos cada uno de nosotros al leer un libro, a cómo una lectura puede afectarnos y perturbarnos cuando somos capaces de relacionarnos desde nuestra subjetividad con el contenido de los textos”….“más que buscar en el texto del otro, busca en él mismo para poder encontrar al otro y comprenderlo”.“La lectura le permite a alguien conectarse con el otro, pero es en sí mismo donde el lector encontrará las herramientas para ese abordaje. En el texto del otro, el lector reconoce marcas, huellas y surcos, pero son pistas que debe completar con contenido propio. Un lector, para no sucumbir en el mar que el otro es construye con instrumentos de su subjetividad, busca en la complejidad de sus piezas las herramientas emocionales, intelectuales y desde allí aprehende los trazos del otro y los significa, les da un sentido”.

miércoles, 26 de junio de 2024

Es necesario oscurecer la visión moral y mental del esclavo y aniquilar el poder de la razón

El mundo y sus demonios de Carl Sagan: “Había una norma muy reveladora, los esclavos debían seguir siendo analfabetos. En el sur de antes de la guerra, los blancos que enseñaban a leer a un esclavo recibían un castigo severo. Para tener contento a un esclavo, escribió Bailey, es necesario que no piense. Es necesario oscurecer su visión moral y mental y, siempre que sea posible, aniquilar el poder de la razón. Esta es la razón por la que los negreros deben controlar lo que oyen, ven y piensan los esclavos. Esta es la razón por la que la lectura y el pensamiento crítico son peligrosos, ciertamente subversivos, en una sociedad injusta”.
Noam Chomsky escribe  que “el propósito de los medios masivos no es tanto informar y reportar lo que sucede, sino más bien dar forma a la opinión pública de acuerdo a las agendas del poder corporativo dominante”.Muchos dicen creer en un Dios y actúan en contra de su misma fe ejerciendo el robo, la intriga, la gula, la avaricia, la malicia, la envidia, etc., sin dejar de mencionar otras aún más graves, como el asesinato y el perjurio. Bien los señaló José Ingenieros al decir que “los más rezan con los mismos labios que usan para mentir”. 


martes, 24 de octubre de 2023

La escucha

Para escuchar conviene callar. No solo obligarse a un silencio físico que no interrumpa el discurso ajeno (o que, si lo interrumpe, lo haga en función de una escucha posterior), sino también a un silencio interior, o sea, a una actitud dirigida a acoger la palabra ajena. Hay que imponer silencio al trajín del propio pensamiento, calmar el desasosiego del corazón, la agitación de las preocupaciones, eliminar toda clase de distracción.
La música se escucha plenamente cuando todo calla a nuestro alrededor y dentro de nosotros. La forma más perfecta de escucharla es con los ojos cerrados. Mirar la orquesta o al pianista, observar el sincronismo entre el agitarse del director, el ir y venir de los arcos y la curva de la melodía, entre el movimiento ritual del torso, el deslizarse de las manos por el teclado y la cascada de notas, intensifica la participación en el espectáculo, pero atenúa la magia de los sonidos, una magia que el órgano nos ofrece plenamente cuando llena la iglesia con su canto. Lo escuchamos sin ver cómo se produce el sonido. Sale de un seno oscuro y, en la inmóvil oscuridad de las bóvedas, nos envuelve como un sudario.
El silencio de la escucha llega a su culmen en la lectura, cuando la palabra misma se presenta en silencio sin perder nada de su vitalidad. Se trata del encuentro de una palabra sin sonido con un destinatario sin voz, en perfecta soledad. El lector es solitario, porque, mientras lee, crea con el libro una relación exclusiva.
 Referencia: Tacet de Giovanni Pozzi

lunes, 19 de diciembre de 2022

La lectura es como una conversación con sus autores


René Descartes, en una frase rescatada en aquel momento histórico por Marcel Proust: “la lectura de todos los libros buenos es como una conversación con las personas más interesantes de los siglos pasados que fueron sus autores”. Esa imagen del lector que dialoga con el autor de un libro remite a las “cartas dirigidas a amigos, sólo que más largas”, encantadora definición de lo que significa escribir un libro según el poeta romántico Jean Paul. Esa noción fue retomada por el filósofo Peter Sloterdijk, quien presenta esa voluntad de estrechar amistades con lectores anónimos del presente y del futuro, como una síntesis “graciosa y quintaesencial” de la cultura humanista del siglo XIX: “los autores griegos seguramente se habrían sorprendido con el tipo de amigos que sus cartas alcanzarían un día”.

jueves, 4 de agosto de 2022

El camino difícil puede ser el verdadero


La educación se equivoca de entrada si pretende que todos los estudiantes son idénticos y van a aprenderlo todo de idéntica manera. Parece más fácil educar en masa que educar individualmente, pero esa supuesta facilidad suele conducir a un fracaso de conjunto. Más vale aprender que el camino difícil puede ser el verdadero, y que su aparente dificultad se debe a la falta de un método para tratar a cada quien con la sutileza adecuada, al introducirlo en los ritmos de la educación. Una educación que se funde sólo en la memoria, sólo en la disciplina, o sólo en el discurso, desperdiciará las posibilidades que tiene la propuesta de aprender con todo el cuerpo. Porque no sólo la mente recuerda. Los ritmos del cuerpo a menudo son fruto de un intenso aprendizaje y de una memoria cultivada. Los artistas son esa clase de gente de la que siempre decimos que nació aprendida. Sentimos que Mozart sabía música desde siempre, que Rimbaud era un maestro de la lengua desde el origen, que Rembrandt y Miguel Ángel debían saber dibujar antes de saber hablar, pero ello no significa que no tuvieran que aprender. Al contrario, cuanto más dotado un ser humano para un lenguaje y para un arte, más arduo le será dominar ese talento hasta convertirlo en algo verdaderamente fecundo. No olvidamos la ardua disciplina a la que fue sometido Mozart desde niño, las desmesuradas dosis de lectura a que se sometió Rimbaud desde su infancia y a lo largo de su primera adolescencia, no sólo de la gran literatura en francés sino también de los clásicos latinos, el duro trabajo que debió ser el estudio de Miguel Ángel en el taller de sus maestros o el de Rembrandt con los suyos.

martes, 21 de diciembre de 2021

La novela picaresca


El Lazarillo de Tormes, y su éxito puso de moda este estilo entre el público. Para el escritor William Somerset Maugham “los historiadores de la literatura dicen que tuvo su origen en el cambio de las condiciones sociales, en la ruina del comercio, de la industria y de la agricultura y en la centralización del poder en la capital, que atrajo a ella a aventureros de toda especie. Pero ahora no se escriben novelas por razones de este género, por lo menos novelas que se puedan leer, y dudo mucho de que en el siglo XVI las cosas fuesen distintas. A los críticos nunca se les ocurre que los escritores a menudo escriben por gusto. Yo más bien pensaría que el autor, tanto si era el monje Juan de Ortega como el diplomático retirado Diego de Mendoza, conociendo los clásicos y muy familiarizado con la Celestina, pensó que sería divertido escribir la autobiografía de un joven vagabundo, y al haber concebido una buena idea hizo lo que todos los autores hacen en un caso así, la escribieron. Era humorista y ello le dio la oportunidad de decir muchas cosas agudas acerca de los frailes y de los curas. El librito relata el nacimiento e infancia de un pilluelo y su convivencia con diversos amos; un pordiosero ciego, un cura, un gentilhombre, un fraile mendicante, un vendedor de indulgencias, un capellán y un alguacil. Termina con el pícaro convertido en pregonero de la ciudad y en complaciente marido de la amante de un potentado”.



“Cualquiera creería, añade William Somerset Maugham, que la lectura de las novelas picarescas ha de constituir uno de los placeres más deliciosos; por el contrario, se trata en conjunto de una lectura monótona. No entra en mi propósito instruir al lector, pero puedo afirmar de pasada que la novela picaresca es aquélla cuyos personajes están sacados de las heces de la sociedad y en la que su protagonista vive gracias a la astucia. Generalmente está escrita en primera persona. En el ejemplo clásico del género, el héroe es un sirviente que pasa de amo en amo. Evidentemente, ése es un medio muy adecuado para hacerle vivir gran variedad de aventuras y describir gran diversidad de ambientes. Es la forma más característica de la literatura española. Su amplia influencia fue especialmente sentida en Inglaterra y, a no ser por ella, las novelas de Defoe, Fielding, Smollett y Charles Dickens, hubiesen sido probablemente distintas de lo que fueron. A menudo se dice que el género se inventó en España, y ciertamente las novelas picarescas más populares de Europa fueron las españolas, pero, por lo que sé, ahí está el Satyricon de Petronius para demostrar que el estilo había tenido larga vida mucho antes de que se escribiese en España la primera novela picaresca.”

domingo, 20 de diciembre de 2020

Leer la Biblia es algo peligroso


Decía a Lewis, un personaje de Tierras de penumbra, que “leemos para saber que no estamos solos”. Isabel Coixet retoma la frase en La librería, la película ganadora de los Goya en 2018, que presentó en el festival de Berlín, para mostrarnos que “entre libros, nadie se puede sentir solo”. Es más, cuando leemos descubrimos que hay libros que nos leen a nosotros. “La lectura no sólo es compañía para al solitario. Es un placer. No hay nada tan absurdo como obligar a leer”, dice el librero José de Segovia.

Hay libros que son peligrosos. Leer la Biblia es algo peligroso. Puede cambiar tu vida. Es un libro peligroso. Puede que cuando lo leas, ya no vuelvas a ser el mismo, comenta Segovia.


viernes, 5 de julio de 2019

San Benito concede gran importancia a la lectura


Entre las órdenes religiosas ninguna dedicó tanta atención al libro como la de los benedictinos. El propio San Benito, cuenta el historiador danés  Svend Dahl, fundó en 529 el monasterio de Monte Cassino en Italia y en las reglas de la Orden se concede una gran importancia a la lectura; los monjes debían pasar su tiempo libre leyendo y a una pareja de los veteranos estaba encomendada la vigilancia del cumplimiento de este deber. San Benito se refería con ello a la literatura religiosa y no a la profana; pero en muchos monasterios benedictinos, como después proliferaron por toda Europa en la segunda mitad del siglo VI, luego de la fundación, por su discípulo Mauro, del monasterio de St. Maur-sur-Loire en la Galia, se cultivó el estudio y la copia de los autores clásicos paralelamente a las lecturas edificantes. No fue en realidad el interés por la literatura clásica lo que llevó a los monjes a dedicarse a ella, sino la necesidad de conocer el griego y el latín para leer la literatura eclesiástica; la literatura clásica era un medio para ejercitar la práctica de esos idiomas.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Un apasionado lector.


Borges se veía a sí mismo no tanto como un escritor extraordinario sino como un apasionado lector. Comienza el poema “Un lector” diciendo: Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído. Cualquiera que haya leído a Borges estará en desacuerdo con esta valoración, pero cabe reconocer que la lectura prolífica de Borges tuvo un impacto extraordinario en su obra.



Borges escribió en “Poema de los dones”: Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche. Tal era la importancia de los libros para Borges, que en “Mis libros” dice: Mis libros (que no saben que yo existo) son tan parte de mí como este rostro de sienes grises y de grises ojos que vanamente busco en los cristales y que recorro con la mano cóncava. No sin alguna lógica amargura pienso que las palabras esenciales que me expresan están en esas hojas que no saben quién soy, no en las que he escrito. Mejor así. Las voces de los muertos me dirán para siempre.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Una señal del valor literario de un libro es que pueda leerse de varias maneras distintas.


Una señal del valor literario de un libro es que pueda leerse de varias maneras distintas. A la inversa, la prueba de que la pornografía no posee el menor valor literario es que, si intentamos desviar nuestra lectura del estímulo sexual, si, por ejemplo, pretendemos leerla como si fuera un informe psicológico de las fantasías sexuales del autor, nos aburrimos hasta las lágrimas.

viernes, 1 de diciembre de 2017

El califa Abu Bakr decidió poner por escrito el Corán.

 Corán andalusí del siglo XIII, 
Cuando Mahoma comunicaba las suras a sus seguidores, esas revelaciones eran memorizadas por memoriones, los fieles escribas cercanos a Mahoma, a quienes confiaba sus revelaciones. Entre ellos los más destacados fueron Muad ibn Chabal, Ubayy ibn Kab y Zayd ibn Tabit que las escribían en los más diversos materiales, como hojas de palmeras, piedras o hasta en los omóplatos de los camellos. Sin embargo, la escritura árabe en aquellos tiempos no podía reflejar exactamente el texto coránico, ya que aún no se había desarrollado lo suficiente y carecía de puntos diacríticos, de signos auxiliares y vocálicos. 

Visto el carácter heteróclito de los primitivos fragmentos manuscritos, los memoriones no conocían la totalidad del Corán, característica que dio lugar a muchos matices a la hora de recitar las suras. Desde el punto de vista de la crítica histórica y filológica, existen problemas para fijar con toda seguridad la cronología de las suras del Corán. En efecto, el profeta intercalaba revelaciones nuevas en suras anteriores y, por esta razón, no se podía fijar un orden definitivo en vista de la revelación de nuevas suras. Fue el primer califa, Abu Bakr, quien decidió tras la sangrienta batalla de Aqraba en el 633 crear una comisión de memoriones entre los supervivientes, pues quedaron muy pocos capaces de rememorar el Corán. En efecto, puesto que muchos de estos memoriones habían perecido, Abu Bakr consideró urgente poner por escrito el Corán, cuya transmisión hasta la fecha era oral. La tarea de escribir el Corán fue confiada al memorión Zayd ibn Tabit. Este primer Corán escrito quedó en manos de Abu Bakr que luego lo entregó al segundo califa Omar y a su hija Hafsa. Es
Otman Ibn Affan
lo que se designa como la primera recensión del Corán. No obstante en la época del tercer califa, Othman, hubo una proliferación de versiones del Corán, de modo que el califa ayudado por un consejo, decidió conservar algunas versiones que fueron autorizadas y legitimadas para luego formar el texto ortodoxo del Corán. Todas las demás versiones fueron quemadas y sus autores perseguidos y amenazados de muerte. Sin embargo, se debe la última recesión al califa omeya Abd al-Malik en el año 705, quien hizo vocalizar el texto ortodoxo del califa Othman, ya que al estar escrito en lengua árabe, en la que no se escriben las vocales, podía suscitar dudas en cuanto a su interpretación. De hecho hubo una evolución ortográfica a partir del siglo IX, en la que se introdujeron signos vocálicos y diacríticos a fin de evitar diferentes lecturas del texto coránico.

jueves, 11 de mayo de 2017

Sensibilidad literaria.

El signo inequívoco de que alguien carece de sensibilidad literaria, decía C.S. Lewis, consiste en que, para él, la frase “ya lo he leído” es un argumento inapelable contra la lectura de un determinado libro. Todos hemos conocido casos de personas cuyo recuerdo de determinada novela era tan vago que debían hojearla durante media hora en la biblioteca para poder estar seguras de haberla leído. Pero una vez alcanzada esa certeza, la novela quedaba descartada de inmediato. Para ellas, estaba muerta, como una cerilla quemada, un billete de tren utilizado o el periódico del día anterior, ya la habían usado. En cambio, quienes gustan de las grandes obras leen un mismo libro diez, veinte o treinta veces a lo largo de su vida.