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miércoles, 19 de agosto de 2026

Para Tolkien y su obra, la cerveza es símbolo de amistad y de gozo

El gusto de John Ronald Reuel Tolkien por la cerveza es conocido, como relatan sus biógrafos. Y hay un elemento del gusto por la cerveza en la vida de Tolkien que se traspasa a su obra. Tolkien no bebía solo, sino junto a sus amigos. No se le conoce por haber tenido “problemas con la bebida” o desarrollar problemas de alcoholismo. De hecho, en un borrador de una carta a su amigo Lewis, sobre el comentario de este relativo a los tipos de matrimonios (el religioso, que ata para toda la vida, y el civil, que no tiene dicha exigencia), señala que la “temperancia alcohólica es la mejor manera de disfrutar el vino y la cerveza”.La cerveza se asocia a los momentos con los amigos, y por ende, a la sana alegría. Podríamos decir que, para Tolkien y su obra, la cerveza es símbolo de amistad y de gozo. De hecho, el daño asociado al exceso de la bebida se refleja muy bien en la “charlatanería” y la pérdida de la prudencia. En la escena de la taberna de Bree, cuando Pippin “delata” a Frodo luego de tomar unas cervezas de más, provoca la escena en que este se pone el anillo y desaparece, y el posterior ataque de los Espectros a la aldea.
Como relata Humphrey Carpenter, primer y mejor biógrafo de Tolkien, cuando este se juntaba con el autor de Las Crónicas de Narnia, las discusiones entre ambos tenían lugar “cuando podían reunirse por una o dos horas a beber cerveza en el Eastgae, un pub cercano”. De hecho, la relación entre ambos en un principio fue de desconfianza, pero Lewis pronto “empezó a sentir sincero afecto por ese hombre de rostro alargado y mirada vivaz a quien le gustaban la buena conversación, la risa y la cerveza”. Y la Comunidad del Anillo, también abusando de la analogía, podría ser la representación de los Inklings, el famosillo grupo de amigos de Tolkien en el que se comentaba sobre literatura propia y ajena, o uno de sus antecesores, el Viking Club. En este último, también en palabras de Carpenter, la triada cerveza-amistad-alegría se hacía presente; E.V. Gordon compartía el sentido del humor de Tolkien. Ambos ayudaron a crear un Viking Club entre los estudiantes, que se reunían allí para beber grandes cantidades de cerveza, leer sagas y entonar canciones humorísticas. Éstas eran escritas en su mayoría por Tolkien y Gordon, quienes componían toscos poemas acerca de los estudiantes, traducían versos infantiles al anglosajón y cantaban canciones de bebedores en noruego antiguo.
Una carta de Tolkien a su hijo Christopher, fechada en septiembre de 1944, demuestra, algo exageradamente, que la celebración sin cerveza no le hace justicia a la victoria. Los Inklings han convenido ya en que el modo en que celebrarían la victoria, si quedan con vida para hacerlo, será ocupar una taberna en el campo por una semana cuando menos, dedicándola por entero a la cerveza y la conversación sin hacer caso alguno del reloj.


lunes, 8 de junio de 2026

El efecto Dunning Kruger

Muchas personas sienten que les falta conocimiento sobre los temas que tratan. Esta situación se puede ver reflejada en entornos de trabajo cuando una persona muy cualificada y con experiencia se siente inseguro ante nuevos retos o en su rutina diaria. Esta sensación es conocida como el síndrome del impostor. "Cuando sabes mucho, te das cuenta de lo mucho que te queda por saber", indica Molo Cebrián.
En el extremo opuesto, está esa persona que, con conocimientos básicos sobre un tema concreto, se cree un experto y siempre opina aunque no conozca todos los datos. Mantener una conversación con una persona que presenta el efecto Dunning Kruger suele ser difícil e intenso, ya que tienen falta de empatía y una gran capacidad para infravalorar las ideas de los demás.


domingo, 18 de enero de 2026

La falta de comunicación y la ausencia de compromiso.


La revista norteamericana Couple and Family Psichology, editada por la Asociación Americana de Psicología, publicó en 2023 un estudio para conocer cuáles son las principales razones que aducen aquellas personas que deciden poner fin a su matrimonio.Según la investigación, el 17,3 % de los participantes en el estudio aludían a la falta de apoyo por parte de las familias de origen de los cónyuges; un 18,2 % a problemas de salud; un 23,5 % a episodios de violencia doméstica; el 34,6 % a las adicciones a sustancias como alcohol o drogas; el 36,7 % se refería a los problemas económicos, y un nada despreciable 45,1 % reconocían que su inmadurez les había llevado a celebrar un matrimonio a una edad demasiado temprana.
Junto a estas, dos causas estaban presentes en más del 50 % de los divorcios. En primer lugar, la frecuencia de los conflictos y peleas en la pareja, que afectaba al 57,7 % de las parejas rotas. Después se señalaba la infidelidad al menos por parte de uno de los cónyuges, en un 59,6 % de las rupturas matrimoniales.Lo más llamativo es que tres de cada cuatro divorcios compartían una misma causa: para el 75 % de los encuestados, la principal carencia de su matrimonio, esa que les había llevado a la determinación de separarse, era la falta de comunicación y la ausencia de compromiso.
Gary Chapman, autor de la teoría de los cinco lenguajes del amor, lleva años comprobando una realidad que le ha llevado a vincular el arte de conversar con la buena salud de la pareja, capaz no solo de prevenir una ruptura, sino de hacer más feliz a los cónyuges. A través de lo que denomina “conversaciones de calidad”, que forman parte del lenguaje del amor del tiempo de calidad, Chapman anima a los esposos a “aprender a conversar”.“La conversación de calidad no solo requiere comprensión para escuchar, sino también autorrevelación”.Y lo aclara a partir de un ejemplo: “Cuando una esposa dice: ‘Desearía que mi esposo hablara, porque nunca sé lo que piensa ni siente’, lo que está haciendo es suplicar intimidad. Quiere sentirse cerca de su esposo pero, ¿cómo sentirse cerca de alguien que no conoce? A fin de sentirse amada, él debe aprender a revelarse a sí mismo. Y si el lenguaje primario del amor de ella es tiempo de calidad y su dialecto es la conversación de calidad, su tanque emocional del amor nunca se llenará hasta que él no le exprese sus sentimientos y pensamientos”.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Colinas como elefantes blancos


En 1927, Hemingway publica uno de sus relatos más impactantes, Colinas como elefantes blancos.Todo el relato constituye una conversación en la que un norteamericano intenta convencer a su novia de que aborte mientras esperan el tren para Madrid. El hombre le dice a su novia, Jig, que se opere, diciéndole que no es nada grave y argumentando que se trata de un asunto sencillo. Jig se pregunta qué pasará si se somete a la intervención; el hombre le asegura que solucionará todos sus problemas. No la obligará, pero cree que sería lo mejor. Jig dice que lo hará siempre que él siga queriéndola y se quede con ella después. Él le promete que la quiere profundamente; Jig se pregunta, mientras contempla el paisaje y las colinas que parecen elefantes blancos, si alguna vez podrán ser realmente felices tras ello. Los dos debaten largo y tendido y, finalmente, Jig le ruega que deje de hablar. Terminan sus cervezas y suben al tren.
Hemingway inmortalizó una conversación no sólo de aquella época, sino de todas las épocas, la de un hombre que intenta desesperadamente eludir su responsabilidad, tratando de persuadir a una mujer que ya es madre de que todavía no lo es, y prometiéndole que al quitarse de en medio al bebé podrán volver a ser felices y todo volverá a ser como antes. Esto es, por supuesto, mentira. No hay finales felices en las historias de aborto.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Los niños pequeños no deberían ver la pantalla


La Clínica Mayo en Estados Unidos recomienda que los niños pequeños no vean la pantalla, como medida preventiva del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Para Catherine L’Ecuyer, “al sobreestimular al niño, alteramos su umbral de sensibilidad y necesita cada vez más ruidos y estímulos estrambóticos para poder llegar a sentir la realidad. El niño deja de captar los sonidos menos ruidosos, como su madre cuando le llama para cenar o un pajarito que gorjea en la ventana. Ese mecanismo es problemático, pues en las aulas no existe un espectáculo continuo, sino unos maestros que hablan; y los niños están como inadaptados a la realidad cotidiana, tanto en el aula como en su casa. Vuelven a su casa y son incapaces de tener una conversación con sus padres en la cena, debido a esa adicción a la velocidad y al ruido continuo. El picoteo adictivo nos convierte en presas irreflexivas y en enamorados de la irrelevancia”.


sábado, 8 de febrero de 2025

Los humanos creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones



Charles S. Peirce

Charles S. Peirce, definió “cosa” como todo aquello de lo que podamos hablar y sobre la que podamos pensar. En otras palabras, somos nosotros, los humanos, los sujetos, los seres sensibles y pensantes, quienes (dotados de conocimiento y de autoconciencia) creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones. Dicho esto, Peirce sigue los pasos de René Descartes, quien, al buscar la prueba última e incuestionable de la existencia (es decir, para no ser engañado por algún malévolo y astuto ser mitológico que me hiciera creer en la existencia de algo que no es más que un producto de mi imaginación) estableció que esa acción de buscar en particular era la prueba definitiva que cualquiera necesita para estar seguro de existir. Como no puede haber duda sin un ser que dude, ni un pensamiento sin un ser que piense, la experiencia de dudar y de pensar es en sí la prueba, necesaria y suficiente, para estar seguro de existir. Y por ese acto de dudar y de pensar, nosotros, los seres humanos, somos diferentes del resto de la creación, que no piensa.
Las “cosas” destinadas al consumo mantienen su utilidad para el consumidor, su única razón de ser, en la medida en que su capacidad para proporcionar placer no disminuya. Uno no suele jurar lealtad a los bienes de consumo (las “cosas”) que uno compra en una tienda; el consumidor no se compromete a que se queden a vivir con él después de que los placeres y las comodidades que proporcionan se hayan agotado. Proporcionar los placeres o las comodidades prometidas es el único uso de los bienes que se compran. Una vez que ya no proporcionan placeres o comodidades, o una vez que el consumidor/usuario advierte la probabilidad de obtener una mayor satisfacción o en otro sitio, esas cosas pueden ser, deben ser y generalmente son relegadas y sustituidas. Este patrón de cliente-bien de consumo o usuario-utilidad se está aplicando a la interacción entre seres humanos y ha penetrado en todos nosotros, consumidores en una sociedad de consumidores, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda la vida. Esa penetración tiene una responsabilidad importante en la fragilidad actual de los lazos humanos y en la liquidez de las asociaciones y las sociedades humanas. Y esa fragilidad y revocabilidad de los vínculos humanos se convierten a su vez en una fuente permanente de miedo a la exclusión, al abandono y a la soledad, que amenazan a tantos en la actualidad y causan tanta ansiedad espiritual e infelicidad, escribe Zygmunt Bauman.

jueves, 30 de enero de 2025

Cuando nuestro hijo puede hablarnos sobre cualquier cosa, se protege su salud mental

El 90% de los padres dice que sabrían si su hija tuviera dificultades. Pero también admiten que, en realidad, no saben la diferencia entre si un hijo o hija está realmente mal o si simplemente tienen altibajos normales. De hecho, los padres no saben cuándo sus hijos tienen pensamientos suicidas. Una de las cosas más importantes que sabemos es que cuando nuestro hijo o hija puede hablarnos sobre cualquier cosa, sin importar cuán difícil sea, eso protege enormemente su salud mental.Un estudio de Johns Hopkins muestra que los jóvenes tienen 12 veces más probabilidades de progresar cuando pueden hablar con sus padres sobre cualquier cosa. Pero los jóvenes me dicen que tienen problemas para hablar con sus padres sobre estos factores estresantes. Les preocupa que sus padres no puedan manejar su angustia porque ya están de por sí muy estresados. Entonces, una de las cosas más importantes es aprender los pasos para hablar con nuestros hijos sobre estas cosas en una forma que llamo neuroprotectora.Los pasos de la escucha neuroprotectora son transformadores porque permiten que nuestros hijos nos cuenten lo que están experimentando en este mundo muy, muy tóxico, incluyendo las redes sociales. La mayoría de los jóvenes no sienten que pueden hablar con sus padres sobre lo que están experimentando en las redes sociales y sobre lo estresados que se sienten, escribe Donna Jackson Nakazawa, una escritora especializada en neurociencia, inmunología y emoción.
La escucha neuroprotectora es bastante simple. Yo la divido en pasos, dice Donna .El primero, es aceptar el hecho de que algunos temas son realmente difíciles de discutir. "Oye, es difícil hablar de este tema incluso para mí como adulto".El segundo es no lanzarse sobre la conversación. Dígale a su hijo antes de empezar a hablar: "Te prometo que seré un buen oyente y no haré preguntas". Los estudios muestran que hablará más y de forma voluntaria cuando no le hacemos ni una sola pregunta.El tercero es estar preparado para ser cambiado por lo que escucha. No asuma que sabe lo que siente su hija. No sabemos lo que están sintiendo. Puede que ellas no sepan lo que sienten.El cuarto es ofrecer validación: "Tus sentimientos son reales, son importantes, son comprensibles, cualquiera se sentiría así". El quinto es mantenerse en segundo plano si el adolescente quiere saber su opinión porque él todavía se está formando la suya. Solamente diga: "Te prometo que te diré mi opinión, pero primero quiero saber lo que tú piensas y sientes ahora mismo, porque eso es mucho más importante que lo que yo pienso".El sexto es pedir permiso antes de compartir cualquier observación. "Oye, ¿te importa si te hago algunas preguntas? Es que me gustaría entender mejor".El séptimo es destaque los comportamientos y cualidades positivas. "Realmente estás manejando esta situación tan compleja y confusa muy, muy bien".El octavo es simplemente recordar que está bien si comete un error; eso sí, cuanto antes se disculpe o arregle la situación es más probable que su hijo continúe hablándole. Puede decir: "¡Oye!, cuando dije XYZ me salió mal. Lamento mucho que no haya sido útil. Quiero ser útil. ¿Qué necesitas ahora?".El noveno es dar las gracias a su hijo por hablar con usted. Queremos que sea una buena experiencia para ellos. Dígale lo contento que está de que pudiera hablar con usted sobre esto.


lunes, 23 de septiembre de 2024

Cuanto más tiempo transcurre entre la adquisición y la recuperación de un recuerdo, menos exacto acaba siendo éste

Cuanto más tiempo transcurre entre la adquisición y la recuperación de un recuerdo, menos exacto acaba siendo éste. Tengámoslo en cuenta y dejemos constancia de cualquier información o conversación importante inmediatamente después de que se produzca.

lunes, 17 de abril de 2023

Conversación

Escribe Javier Gomá Lanzón, filósofo y ensayista​ español, que la conversación española, por regla general, no pica muy alto. Al menos entre los hombres, cuyos temas versan normalmente sobre deportes, política, negocios, trabajo y mujeres.En tanto que las mujeres, además de pedirse mutuamente consejo sobre cuestiones prácticas, consecuencia de soportar aún hoy la mayor parte del peso de la casa y la organización familiar, llevan con mucha más frecuencia esos temas de conversación amistosa hacia materias personales, íntimas y confidenciales. Las mujeres se intercambian noticias reservadas, abren su corazón a la amiga, comparten sus experiencias vitales y critican, critican mucho. Para introducir su reproche, usan una fórmula ad cautelam: “Yo adoro absolutamente a X (nombre de una amiga o conocida), pero…”, y a continuación censuran algo del modo de ser de la aludida o de su comportamiento reciente.



lunes, 19 de diciembre de 2022

La lectura es como una conversación con sus autores


René Descartes, en una frase rescatada en aquel momento histórico por Marcel Proust: “la lectura de todos los libros buenos es como una conversación con las personas más interesantes de los siglos pasados que fueron sus autores”. Esa imagen del lector que dialoga con el autor de un libro remite a las “cartas dirigidas a amigos, sólo que más largas”, encantadora definición de lo que significa escribir un libro según el poeta romántico Jean Paul. Esa noción fue retomada por el filósofo Peter Sloterdijk, quien presenta esa voluntad de estrechar amistades con lectores anónimos del presente y del futuro, como una síntesis “graciosa y quintaesencial” de la cultura humanista del siglo XIX: “los autores griegos seguramente se habrían sorprendido con el tipo de amigos que sus cartas alcanzarían un día”.

jueves, 5 de agosto de 2021

No hay pueblo más dotado que el inglés para colar en la conversación tonterías de verdad con gracia


Joseph Rudyard Kipling, escritor y poeta británico, cuenta que no hay pueblo más dotado que el inglés para colar en la conversación tonterías de verdad y que tengan gracia y vengan a cuento. Los norteamericanos tienden demasiado a la anécdota y los franceses son demasiado retóricos para este juego ligero. Ninguno de los dos países tiene el don de conversar tan abiertamente en broma como el británico.

lunes, 21 de diciembre de 2020

La gente que habla de todo corre el peligro de perder la capacidad de hablar sobre algo


Un intelectual necesita demostrar que la forma en que él o ella contribuye a la conversación local reviste en principio interés para la gente más allá de la conversación misma. De otro modo, cualquier experto en política o columnista de prensa podría reivindicar con credibilidad su estatus intelectual, escribía Tony Judt, y añadía que la gente que habla de todo corre el peligro de perder la capacidad de hablar sobre algo.

Probablemente nosotros, manifiesta Judt, como intelectuales o filósofos políticos, nos encontraremos enfrentados a una situación en la que nuestra principal tarea no será imaginar mundos mejores, sino más bien pensar en cómo evitar que sean peores.

viernes, 11 de septiembre de 2020

No es lo mismo Verdad y veracidad



Cuenta Angel Cabrero Ugarte (Segovia 1952), doctor en Derecho en la Universidad de Navarra que no es lo mismo Verdad y veracidad. Son dos conceptos distintos. La verdad es un concepto ontológico. Las cosas son como son. El mundo es como es y cuando decimos cómo es el mundo, sin inventar nada, estamos mostrando la verdad de las cosas. Pero en nuestra conversación habitual cuando hablamos de lo que es verdadero andamos más cerca de la veracidad. Somos veraces cuando queremos decir exactamente lo que es como es.


Tenemos la impresión de que los políticos mienten como bellacos. Esto es un problema gordo porque, aunque haya personas perfectamente de fiar, llega un momento que la desconfianza prevalece. La vida se complica mucho cuando predomina la duda.


La veracidad no está de moda. Esto enreda mucho la convivencia. Solo estás a gusto en un grupo de amigos en quienes confías plenamente. Cuando ni se te ocurre pensar en que estén mintiendo. Lo malo es cuando se miente en conversaciones esenciales. Cuando se procura engañar, para salir de un atolladero, en cuestiones profesionales o familiares de importancia. Lo malo es cuando tienes la convicción de que un político te engaña, si ves que mienten con toda tranquilidad. Y, lo que es peor, se llega a saber, con el tiempo, que aquello era falso y al escándalo del momento al saberlo, sigue un acostumbramiento, manifiesta Angel Cabrero. 

“Por supuesto, dice Joseph Ratzinger, el camino alto y arduo que conduce a la verdad y al bien no es un camino cómodo. Es un desafío al hombre. Pero quedarse tranquilamente encerrados en sí mismos no libera, antes bien, actuando así nos malogramos y nos perdemos. Escalando las alturas del bien, el hombre descubre cada vez más la belleza que hay en la ardua fatiga de la verdad y descubre también que justo en ella está para él la redención”.

martes, 28 de abril de 2020

Propio idioma



Tras pasar un tiempo en un país cuya lengua nos resulta extraña, aceptamos con gusto mantener una conversación con cualquiera que hable nuestro propio idioma, aunque solo sea por el placer de escuchar los sonidos que nos son tan familiares. En cambio, aun en un breve diálogo con la misma persona en nuestro país de origen, prestaríamos atención de inmediato a las sutiles variaciones de lenguaje que nos informarían sobre la región de la que proviene, su edad, su educación y hasta aspectos de su carácter y su personalidad.

sábado, 28 de marzo de 2020

Inglaterra es un país donde usted no habla de política


El periodista Augusto Assía contaba que Inglaterra es un país donde usted no habla de política a no ser que sea con sus amigos de la infancia, y esto solo si sabe usted que sus ideas son más o menos afines y la conversación no conducirá a ningún argumento acalorado. Con las amistades que no se remontan a más de veinte o veinticinco años, un inglés prefiere hablar de los pájaros, de viajes, de geografía o de ciencia. Cosas que, al revés de la política, unen, crean simpatía entre los interlocutores y van cimentando la mutua comprensión. Allá a los treinta años de conocerse y jugar al golf juntos, ya pueden preguntarse tímidamente: ¿A quién vota usted?

lunes, 11 de noviembre de 2019

Se ha perdido el interés por buscar la verdad

Cipriani
El Cardenal Cipriani dijo que en el mundo hay una crisis profunda donde “la parte racional, es decir el pensamiento”, que “normalmente busca transmitir la verdad”, se ha perdido, olvidando “el interés por buscar la verdad”; y se utiliza la palabra “simplemente para maltratar, para perseguir, para conseguir el poder, para lograr una aceptación”. Cipriani llamó a evitar el pensamiento cerrado que convierte la conversación en un monólogo, aceptando todas las opiniones, sin callar a los que no estén de acuerdo. 

“Que no nos vigilen, que no tengan que cuidar la libertad de un país, la libertad se ejerce, la libertad se defiende y se construye” resaltó Cipriani. Llamó a los medios de comunicación a tener apertura, recordando que deben realizar su labor “por un compromiso, por un deber de cuidar la verdad”.

martes, 27 de agosto de 2019

El matrimonio es el mayor consuelo para la vejez


Un matrimonio de larga duración es el mayor consuelo para la vejez, sobre todo porque a medida que la pareja envejece, aumenta la cantidad de recuerdos compartidos.

Friedrich Nietzsche adoptando una actitud utilitarista poco común en él, escribió: “Antes de casarte, pregúntate, ¿seré capaz de mantener una buena conversación con esta persona hasta la vejez? El resto es pasajero en el matrimonio”.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Hipocondría

El síntoma capital de la hipocondría es la preocupación que siente él por su salud. Decía el profesor Vallejo-Nágera que el hipocondríaco medita constantemente sobre sus síntomas, reales o imaginarios, llega a percatarse de signos funcionales que escapan habitualmente a la conciencia (intensidad de los latidos cardíacos, estado del pulso, funciones digestivas, etc.). Desarrolla una sorprendente sutileza en la captación de sensaciones cenestésicas (del interior del cuerpo). Es prolijo en la descripción de su cuadro clínico, aclara repetidas veces el alcance de cada una de sus descripciones; además de hacerlo ante el médico, es su tema predilecto de conversación. La atención del hipocondríaco se centra no sólo en el estudio de sí mismo (se toma el pulso y la temperatura y el número de respiraciones por minuto varias veces al día, es el primero en comprarse un aparato para medir la tensión arterial), sino también en la cantidad y composición de los alimentos. Sabe con qué aguas minerales hace mejor la digestión, qué grados de ventilación o de temperatura le conviene, etc. La
sintomatología más típicamente hipocondríaca es la sugestiva, que experimenta acompañada de una especial alteración negativa del estado de ánimo, sumamente desagradable, que le hace colocarse en actitud fóbica frente a sus molestias, de las que siempre cree que son el comienzo de enfermedades graves. El hipocondríaco acaba renunciando a casi todo para consagrarse a cuidar su presunta enfermedad.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Las personas son bilingües tanto en los movimientos corporales como en el lenguaje hablado.

Birdwhistell, un pionero de la comunicación no verbal, que fundó la cinésica como un campo de investigación y estudio, se interesó en los movimientos corporales en 1946, mientras estaba estudiando antropología en el Oeste de Canadá, y vivía entre los indios Kutenai. Notó entonces que los aborígenes actuaban en forma diferente al hablar su propio idioma, que al hacerlo en inglés. Variaban la forma de sonreír, los movimientos de cabeza, de cejas y todo en general. “Fue algo que me obsesionó después que dejé el lugar”, dice. 

Las personas son bilingües tanto en los movimientos corporales como en el lenguaje hablado. Existen películas que muestran al famoso alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia, pronunciando discursos políticos en inglés, en iddish o en italiano. Sin sonido puede diferenciarse fácilmente por los gestos en qué lengua se está expresando. Un francés no sólo habla el idioma, sino que gesticula como tal. Un norteamericano lo hace en una forma que lo identifica claramente. Un especialista en cinesis puede distinguir un europeo de un norteamericano solamente por la manera de arquear las cejas durante su conversación.

lunes, 3 de julio de 2017

El espectáculo se transformó en nuestro modo de vida y nuestra visión del mundo.

Guy Debord
Guy Debord vislumbró en tono profético en el año 1967, cuando vaticinó que el arte de la conversación había muerto y que pronto fenecerían todos sus practicantes, porque el espectáculo era “lo opuesto al diálogo”. Digno representante de aquella enérgica generación contracultural que un año más tarde desataría el episodio conocido como Mayo Francés, ese autor denunciaba la primacía del espectáculo como “el sol que jamás se pone en el imperio de la pasividad moderna”. 

La sociedad del espectáculo de Guy Debord 
Más que un conjunto de imágenes, el espectáculo se transformó en nuestro modo de vida y nuestra visión del mundo, en la forma en que nos relacionamos unos con otros e incluso la manera como se organiza el universo. Todo está impregnado por el espectáculo, sin dejar prácticamente nada afuera. Los contornos de esa gelatinosa definición superan lo que se muestra en los medios masivos, porque el espectáculo “recubre toda la superficie del mundo y se baña indefinidamente en su propia gloria”. Por eso, en vez de limitarse al aluvión de imágenes que se exhiben en las pantallas y que trituran las viejas potencias de las palabras, sean escritas o conversadas, el espectáculo es la transformación del mundo en esas imágenes. Y más aún, “es capital en un grado tal de acumulación que se transforma en imagen”.