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domingo, 21 de julio de 2024

Mentir

Mentir, dice la Real Academia Española, es decir conscientemente lo contrario de lo que se piensa. José Carlos Bermejo añade que mentir es también ocultar con una intención perversa hechos y datos, y que solo se miente para lograr un beneficio a costa de los demás.“En general, la gente miente cuando cree que la compensa, que gana algo haciéndolo, pero también cuando estima que de esa forma evita un reproche, una amonestación o una sanción”, dice la psicóloga María Jesús Álava, autora del libro La verdad de la mentira. Ella plantea que un niño nace sin malicia y que aprende a mentir según sus experiencias. “El niño puede empezar a mentir para competir en igualdad de condiciones con quienes lo rodean. Puede llegar a pensar que no compensa decir siempre la verdad, que los que mienten llevan ventaja, pues muchas veces estos no son descubiertos. Pero lo habitual es que mienta para evitar alguna consecuencia negativa,algún castigo, recriminación o sermón”.La explicación psicológica parece darle la razón al francés Jean-Jacques Rousseau ( 1712 - 1778 ), quien dijo: “El hombre es bueno por naturaleza; es la sociedad la que lo corrompe”.
Según Maquiavelo, podemos entender que para ser político hay que ser un buen mentiroso. Pero ¿cómo vivir mintiendo constantemente? Tali Sharot, profesora de neurociencia del University College de Londres, realizó un estudio en el que halló que, al mentir, usamos zonas del cerebro distintas de las que empleamos para decir la verdad y que, cuanto más mentimos, más se adaptan estas zonas y ello nos genera menos culpa. Es necesario diferenciar esto de la mitomanía, trastorno psicológico por el cual la persona afectada miente reiteradamente buscando admiración o atención.

jueves, 8 de febrero de 2024

Se convierte en enemigo público de la sociedad quien vulnera la libertad de expresión

El filósofo estadounidense Noam Chomsky dice que “si no creemos en la libertad de expresión de aquellos que despreciamos, no creemos en ella en absoluto”. Sin embargo, para la jurista Sánchez de Lara existe el peligro de abusar de la libertad de expresión, mediante la manipulación que suponen las fake news y la falta de control de las grandes plataformas. Sánchez de Lara pone como  ejemplo un bot de inteligencia artificial de  Microsoft que, en 2016, comenzó a actuar con otros perfiles en las redes y en 16 horas se convirtió, en manos de los haters, en nazi, antisemita y homófobo. Sánchez de Lara afirma que “se convierte en enemigo público de la sociedad quien vulnera la libertad de expresión, prohibiéndola; pero también quien hace un mal uso de ella o se excede, con malicia, dolo, mala fe”. Y debe encontrarse con “el reproche y el castigo social”.

lunes, 17 de abril de 2023

Conversación

Escribe Javier Gomá Lanzón, filósofo y ensayista​ español, que la conversación española, por regla general, no pica muy alto. Al menos entre los hombres, cuyos temas versan normalmente sobre deportes, política, negocios, trabajo y mujeres.En tanto que las mujeres, además de pedirse mutuamente consejo sobre cuestiones prácticas, consecuencia de soportar aún hoy la mayor parte del peso de la casa y la organización familiar, llevan con mucha más frecuencia esos temas de conversación amistosa hacia materias personales, íntimas y confidenciales. Las mujeres se intercambian noticias reservadas, abren su corazón a la amiga, comparten sus experiencias vitales y critican, critican mucho. Para introducir su reproche, usan una fórmula ad cautelam: “Yo adoro absolutamente a X (nombre de una amiga o conocida), pero…”, y a continuación censuran algo del modo de ser de la aludida o de su comportamiento reciente.



viernes, 11 de junio de 2021

Excluidos


La crisis social se refiere no tanto al desempleo como a lo que los franceses denominan los excluidos. Este término describe a personas que, tras salir de la fuerza de trabajo a tiempo completo, o no haber entrado nunca en ella, en cierto sentido sólo son miembros de la comunidad nacional en parte. No es su pobreza material, sino la forma en que existen fuera de los canales convencionales de empleo o seguridad, y con pocas perspectivas de volver a entrar en ellos o de beneficiarse de los vínculos sociales que les acompañan, lo que les distingue de incluso los segmentos más pobres de la mano de obra no especializada de la economía industrial. Esas personas, se trate de madres solteras, trabajadores a tiempo parcial o con contratos temporales, emigrantes, adolescentes sin cualificación o trabajadores manuales que se han visto obligados a retirarse prematuramente, no pueden vivir decentemente, participar en la cultura de su comunidad nacional o local y ofrecer a sus hijos perspectivas mejores que las suyas. Sus condiciones de vida y de trabajo les impiden interesarse por nada más allá de la mera supervivencia y son, o deberían ser, un reproche permanente a la afluencia de sus conciudadanos “incluidos”, escribe Tony Judt. 


Actualmente aumenta la cantidad de precarios, de excluidos y de pobres, porque el trabajo está desapareciendo en los lugares, las ocupaciones y los niveles de especialización en los que actualmente está concentrada, y permanecerá la siguiente generación, la mayor parte de la población vulnerable de Europa. En términos de políticas esto no es sólo o principalmente un enigma económico. Los países ricos casi siempre pueden encontrar los recursos para financiar prestaciones sociales si quieren hacerlo, pero la decisión sobre cómo hacerlo es política en primer lugar.