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miércoles, 5 de marzo de 2025

La mentira y los mentirosos campan por sus respetos

La utilización del lenguaje como propaganda es un arma política tan sutil como potente. Su utilización es amplia en todos los espacios de la vida, porque los mensajes y consignas lanzados desde la política permean todos los espacios. En unos casos, ocurre de forma consciente, trasmitiendo ideas de forma intencionada y continua; en otros, de modo inconsciente, víctimas del lavado de cerebro al que estamos sometidos, porque terminamos asumiendo, como normales, correctas o verídicas, aseveraciones que nos han ido inculcando por radio, televisión, prensa escrita, redes sociales y, por supuesto, mediante el Boletín Oficial del Estado y sus derivados autonómicos. La resistencia ante la propaganda es muy difícil, porque exige conocimiento y formación personal para discernir no sólo lo que se nos dice, sino lo que se nos quiere decir u ocultar en un momento y en unas circunstancias determinadas. Ese conocimiento es imprescindible no solo para opinar, sino para hablar con conocimiento de causa; con criterio. Y también necesitamos madurez y fortaleza para resistir el bombardeo ideológico y, si es necesario, poder nadar contracorriente y desmarcarse del rebaño. Y requiere honestidad para reconocer posiciones equivocadas o inmorales, y ser capaces de cambiar nuestras decisiones y acciones. 
Vivimos en un momento en el que la mentira y los mentirosos campan por sus respetos. Actuemos cuando descubramos una mentira. No dejemos que la impunidad se convierta en norma de convivencia, que la mentira continuada nos anestesie. Ninguno nos merecemos que nos mientan. Ni los jóvenes, ni los ciudadanos que, además, pagamos impuestos, escribe José Luis Hernangómez de Mateo.

jueves, 17 de octubre de 2024

El mentiroso

Los humanos, en su inacabable búsqueda de la verdad, hemos inventado un aparatito que se llama detector de mentiras o polígrafo, y que se fundamenta en que no decir la verdad desencadena perturbaciones en cuatro manifestaciones mensurables, que son la presión arterial, el ritmo cardíaco, la respiración y la transpiración.
Más allá de los manuales de autoayuda para cazar embusteros, las ciencias de la conducta hacen hincapié en que no hay ningún método seguro, sólo existen posibles indicios. Ni siquiera el polígrafo sirve. Sienten ante él a un inocente y comiencen a bombardearle con preguntas relativas a un asesinato, seguro que se estresa. Ahora hagan lo mismo con un desalmado, es muy probable que se levante fresco como una rosa y habiéndoselo pasado la mar de bien. Y sudar, desviar la mirada o ponerse como un tomate no es sinónimo exclusivo de mentiroso, también lo es de tímido; una condición que puede ser incómoda para quien la padece, pero no intrínsecamente perversa.
Se ha descrito un trastorno bautizado como el síndrome de Pinocho, que no se caracteriza porque a alguien le crezca la nariz en cuanto profiere un embuste (lo cual sería muy práctico), sino porque no saben hablar sin incluir una mentira en su discurso. Además, es que no lo pueden evitar, por eso es enfermizo. Detrás de estas personalidades, según describen los manuales, se esconden rasgos autodestructivos porque no afrontan los problemas, sino que los cubren con un tupido manto de farsa y autoengaño. En ellos hay problemas de autoestima, inseguridad y carencias afectivas, pero la buena noticia es que tiene tratamiento terapéutico.

jueves, 29 de agosto de 2024

El coaching político no es sino formación teatral


El coaching político no es sino formación teatral. El asesor tendrá mucho interés por ver al candidato y muy poco por escucharlo. Y si son estos los valores a los que se les da precedencia, frente a otros como la preparación académica y la experiencia profesional, no podemos quejarnos de que los mejores no se dediquen a la política y cedan el terreno a oportunistas, mediocres y mentirosos, capaces de captar el favor de la mayoría con una adecuada combinación de populismo, cara dura y asesores de imagen. 

domingo, 21 de julio de 2024

Mentir

Mentir, dice la Real Academia Española, es decir conscientemente lo contrario de lo que se piensa. José Carlos Bermejo añade que mentir es también ocultar con una intención perversa hechos y datos, y que solo se miente para lograr un beneficio a costa de los demás.“En general, la gente miente cuando cree que la compensa, que gana algo haciéndolo, pero también cuando estima que de esa forma evita un reproche, una amonestación o una sanción”, dice la psicóloga María Jesús Álava, autora del libro La verdad de la mentira. Ella plantea que un niño nace sin malicia y que aprende a mentir según sus experiencias. “El niño puede empezar a mentir para competir en igualdad de condiciones con quienes lo rodean. Puede llegar a pensar que no compensa decir siempre la verdad, que los que mienten llevan ventaja, pues muchas veces estos no son descubiertos. Pero lo habitual es que mienta para evitar alguna consecuencia negativa,algún castigo, recriminación o sermón”.La explicación psicológica parece darle la razón al francés Jean-Jacques Rousseau ( 1712 - 1778 ), quien dijo: “El hombre es bueno por naturaleza; es la sociedad la que lo corrompe”.
Según Maquiavelo, podemos entender que para ser político hay que ser un buen mentiroso. Pero ¿cómo vivir mintiendo constantemente? Tali Sharot, profesora de neurociencia del University College de Londres, realizó un estudio en el que halló que, al mentir, usamos zonas del cerebro distintas de las que empleamos para decir la verdad y que, cuanto más mentimos, más se adaptan estas zonas y ello nos genera menos culpa. Es necesario diferenciar esto de la mitomanía, trastorno psicológico por el cual la persona afectada miente reiteradamente buscando admiración o atención.

lunes, 3 de junio de 2024

Síndrome de Hubris

Cristina Fernandez
Entre los mentirosos más destacados tenemos a los políticos que padecen el síndrome de Hubris, que se ha descrito en diversos campos, desde la política a las finanzas, como un trastorno de la personalidad, generalmente adquirido, y con frecuencia manifiesto en personas que anhelan o ejercen el poder, en el que su arrogancia les hace creer que están dotados de excepcional carisma, audacia y determinación sin par, pero su accionar realmente es una manifestación de insolencia narcisista, orgullo exagerado, enfermiza autoconfianza y propensión al desprecio y maltrato a quienes no lo alaben u osen criticarlo. 
Tienen propensión egocentrista desproporcionada a ver su mundo principalmente como un escenario en cual ejercer el poder y buscar la gloria... y predisposición a emprender acciones cuestionables si es necesario. Su mente es un constante proceso de entelequia, “cosa o situación perfecta e ideal que solo existe en su imaginación". La seguridad de la población está lejos de ser su principio rector y quienes no participan en su juego son excluidos con rapidez. Una cita de Santiago Rusiñol les va al dedillo: “De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos”.
Mientras más indiferentes e indolentes seamos ante estas mentiras somos cómplices en el juego. No habrá reclamo legítimo en contra, usted aprobó por acción u omisión. Lo que nos aplican se conoce como “burda mentira”, frase que se utiliza para poder expresar que una mentira no solo lo es sino que, además, cae en la posibilidad de ser calificada como carente de lógica y torpe. Seguro nos responderían que no es necesario siempre decir la verdad. 
En su libro En el poder y en la enfermedad: Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años, David Owen considera que el síndrome de Hubris suele mezclarse, en muchas ocasiones, con el narcisismo y con el trastorno bipolar.Para que la persona pueda “curarse”, sostiene este autor, simplemente basta con que pierda su poder.


miércoles, 29 de mayo de 2024

El síndrome de Pinocho

Kant, que defiende que debe decirse la verdad aun a sabiendas de que puede acarrear el sacrificio de un inocente; o san Agustín, que sentencia que mentir equivale a perder la vida eterna y que nunca debe optarse por el engaño, ni siquiera para salvar la vida……España no hace mucho caso ni de Kant ni de san Agustín, pues permite que el imputado no diga nada o haga ostentación de flagrante falta de sinceridad para defenderse; incluso que señale sin problemas con su dedo acusador a otro que pasaba por allí como culpable del delito que cometió, lo que se ajusta bastante bien a nuestra naturaleza, más allá de planteamientos filosóficos. Al final del procedimiento, en el acto supremo de la práctica de la búsqueda de la verdad por medio de la ley, la sentencia pone en negro sobre blanco una certeza, creyendo a unos que dicen una cosa y no tomando en consideración lo que exponen otros. Pero todos los juristas reconocen que se trata, sólo, de la “verdad judicial”, una aproximación, no “la verdad”, porque la verdad integral es inabarcable para el juicio.
Se ha descrito un trastorno bautizado como el síndrome de Pinocho, que no se caracteriza porque a alguien le crezca la nariz en cuanto profiere un embuste (lo cual sería muy práctico), sino porque no saben hablar sin incluir una trola en su discurso. Además, es que no lo pueden evitar, por eso es enfermizo. Detrás de estas personalidades, según describen los manuales, se esconden rasgos autodestructivos porque no afrontan los problemas, sino que los cubren con un tupido manto de farsa y autoengaño. En ellos hay problemas de autoestima, inseguridad y carencias afectivas, pero la buena noticia es que tiene tratamiento terapéutico, que evitará que la calle esté poblada de grandes apéndices nasales. Maticemos que aunque lo tratemos distendidamente, la mentira patológica puede ser dramática. El descubrir que el mundo en que se vive es irreal, o que te han pillado en una farsa puede conducir a que el mentiroso reaccione con agresividad o violencia.
Referencia:Viaje por las mentiras de la Historia Universal de Santiago Tarín.

sábado, 4 de noviembre de 2023

La mentira y la poesía tienen su técnica

Oscar Wilde

La gente dice, hablando con descuido, “un mentiroso nato”, como dice “un poeta nato”. En ambas cosas se equivoca. La mentira y la poesía son artes; artes que, como supo ver Platón, no carecen de parentesco, y que requieren el estudio más atento, la entrega más desinteresada. De hecho tienen su técnica, lo mismo que las artes más materiales de la pintura y la escultura tienen sus secretos sutiles de forma y color, sus misterios del oficio, sus métodos artísticos deliberados. Así como se descubre al poeta por su fina música, así se conoce al mentiroso por su elocución rica y ritmada, y ni en un caso ni en otro basta la inspiración fortuita del momento. En esto como en todo, no se llega a la perfección sin la práctica, escribe Oscar Wilde en La decadencia de la mentira. 

viernes, 20 de mayo de 2022

La devoción a la santa muerte va unida a la delincuencia y a la maldad

En declaraciones a ACI Prensa, el P. Hugo Valdemar, que durante 15 años fue director de comunicaciones de la Arquidiócesis Primada de México, indicó que “la devoción a la “santa muerte”va unida a la delincuencia y a la maldad”. “Se le invoca y se le pide protección a fin de que quien es narcotraficante, secuestrador o ladrón pueda salir protegido, con vida e impune de sus delitos”. “O lo mismo se le pide su ayuda para causar mal a los enemigos, o para lograr fines amorosos como amarres. Todas estas actividades son propias del reino de Satanás”, dijo.

En un operativo realizado durante la noche del 15 de abril, agentes de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Ciudad de México ingresaron a una casa en la calle República de Cuba, en el centro de la capital mexicana, que durante 19 meses estuvo en poder de las feministas. La casa era originalmente sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en Ciudad de México, pero fue tomada a la fuerza por las feministas en septiembre de 2020 bajo el lema “Ni una menos”, supuestamente en defensa de las mujeres mexicanas víctimas de violencia y asesinatos. Al interior de la casa, las autoridades encontraron artefactos explosivos, indumentaria policial robada a los agentes del orden y altares dedicados al culto de la “santa muerte”. Una de las estatuas de la “santa muerte” llevaba en una de sus manos un pañuelo verde, típico de quienes promueven la legalización del aborto.


El P. Valdemar precisó que “la ‘santa muerte’ no es ningún santo o santa”.“La muerte no es una persona, la privación de la vida es producto del pecado original. El ámbito de la muerte es del demonio.”,dijo. “El culto a la “santa muerte” es satanismo, porque en realidad la “santa muerte” no existe, es el demonio mismo, el mentiroso desde siempre, como lo llamaba Jesús, que así engaña a los ignorantes”, añadió. El P. Valdemar advirtió que puesto que la “santa muerte” es el demonio, todo lo relacionado con su culto es satánico y perverso”. El sacerdote mexicano indicó que “es evidente que tras del odio, la violencia, la promoción del aborto y el libertinaje está la acción de Satanás”. “Las feministas buscan destruir la familia a la que llaman patriarcal, tienen un odio enfermo a la figura paterna. Pero resulta que la gran revelación que Jesús hace de Dios es como Padre, y ellas reflejan un odio satánico hacia Dios y las cosas sagradas, y se muestran sedientas de la sangre inocente de los no nacidos. Esto simple y llanamente es satánico”. Para el P. Valdemar, el hallazgo del altar satánico a la “santa muerte” en Ciudad de México “debe ser una seria advertencia para que las mujeres católicas no se dejen engañar por estos grupos”.

jueves, 25 de junio de 2020

El precepto no matarás indica el límite que nunca puede ser transgredido




Juan Pablo II en su encíclica Evangelium Vitae avisa que “Satanás, que es homicida desde el principio, y también mentiroso y padre de la mentira (Jn 8, 44), engañando al hombre, lo conduce a los confines del pecado y de la muerte, presentados como logros o frutos de vida”. y añade que “explícitamente, el precepto no matarás  tiene un fuerte contenido negativo. Indica el límite que nunca puede ser transgredido. Implícitamente, sin embargo, conduce a una actitud positiva de respeto absoluto por la vida, ayudando a promoverla y a progresar por el camino del amor que se da, acoge y sirve”.

jueves, 6 de junio de 2019

Hay que evitar que las mentiras intoxiquen el discurso público o permeen en conciencias menos avisadas.


Escribe tanto Matthew d’Ancona como Lee McIntyre que contar la verdad no es convencer al mentiroso ni obligarle a retractarse. La finalidad de atestiguar la manipulación de los hechos o su fabricación, así como la de denunciar la simpleza de las teorías conspirativas es evitar que las  mentiras intoxiquen el discurso público o permeen en conciencias menos avisadas.

Aprender a diferenciar las fuentes fiables de las que no lo son es crucial en este momento. Algunos han llegado a proponer incluso un registro de páginas dudosas. Tanto las compañías tecnológicas como los poderes públicos están poniendo en marcha iniciativas que, aunque sea indirectamente, contribuyen a poner coto a las distorsiones de la verdad, pero son los usuarios los que han de tener criterios para detectar lo veraz y razonable en la avalancha informativa que cada día los inunda.