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martes, 14 de enero de 2025

Dos formas de conocimiento

El contraste entre dos formas de conocimiento. Por un lado, el conocimiento humilde y relacional, humanista y realista, que se abre a la tecnología, la respeta y a la vez la sitúa constantemente en su adecuada perspectiva. Por otro lado, el conocimiento que tiende a dominar y poseer, tecnocrático, en principio legítimo, pero que en nuestro tiempo conlleva de hecho el riesgo de acabar con el primer tipo de conocimiento, el humanismo. La armonía entre estos dos tipos de conocimientos, pertenece, efectivamente, a la buena salud de nuestras raíces. Este argumento lo planteaba ya Romano Guardini hace un siglo: “En estos días he comprendido más que nunca que hay dos formas de conocimiento, una conduce a la inmersión en el objeto y su contexto, por lo que el hombre que quiere saber trata de vivir en él; la otra, al contrario, reúne las cosas, las descompone, las ordena en cajas, adquiere dominio y posesión, las domina”.El primer tipo de conocimiento, observa el papa Francisco, es humilde, y se sitúa al servicio de las personas y de la naturaleza creada; el segundo, en cambio, analiza para transformar la vida. Romano Guardini no demoniza la tecnología, pero advierte del peligro de que se convierta en reguladora, sino en gobernante de la vida. Y se preguntaba Guardini: si este tipo de conocimiento prevalece ¿podrá la vida permanecer viva?.“Pensemos, proponía el Papa a los universitarios, en el deseo de poner en el centro de todo no a la persona y sus relaciones, sino al individuo centrado en sus propias necesidades, ávido de ganar y voraz de aferrar la realidad”. No quiere el Papa generar pesimismo, sino ayudar a reflexionar sobre la “arrogancia de ser y de tener”, “que Homero ya veía como amenazante en los albores de la cultura europea y que el paradigma tecnocrático exaspera, con un cierto uso de algoritmos que pueden representar un riesgo más de desestabilización de lo humano”.
Y se refiere el papa Francisco a la novela “El amor del mundo”, de Robert Benson (escrita en 1907), que describe ya un mundo dominado por la tecnología y el mito de un progreso estandarizado. Y esto, en nombre de un nuevo humanismo, que busca anular las diferencias y suprimir las religiones. “Este es el drama, observa el Papa, señalando el parecido con nuestra situación, la colonización ideológica; el hombre, en contacto con las máquinas, se aplana cada vez más, mientras que la vida común se vuelve triste y enrarecida”. En un mundo así “parece obvio descartar a los enfermos y aplicar la eutanasia, así como abolir las lenguas y culturas nacionales para lograr la paz universal, que en realidad se transforma en un persecución basada en la imposición del consenso, tanto que un protagonista afirma que 'el mundo parece a merced de una vitalidad perversa, que todo lo corrompe y confunde'".Desde ahí vuelve Francisco la mirada a la Universidad y su papel: “el lugar donde nace, crece y madura el pensamiento abierto y sinfónico; no monocorde, no cerrado: abierto y sinfónico. Es el ‘templo’ donde el saber está llamado a liberarse de los estrechos confines del tener y del poseer para convertirse en cultura, es decir, ‘cultivo’ del hombre y sus relaciones fundantes con lo trascendente, con la sociedad, con la historia, con la creación”.Con palabras del papa Francisco, “lo que libera es la verdad, lo que libera al hombre de sus dependencias y encierros”. Y “la clave para acceder a esa verdad es un saber nunca desconectado del amor, relacional, humilde y abierto, concreto y comunitario, valiente y constructivo”. Esta es una propuesta de Francisco para que la universidad sea una fecunda cantera de humanismo y un laboratorio de esperanza.

lunes, 3 de junio de 2024

Síndrome de Hubris

Cristina Fernandez
Entre los mentirosos más destacados tenemos a los políticos que padecen el síndrome de Hubris, que se ha descrito en diversos campos, desde la política a las finanzas, como un trastorno de la personalidad, generalmente adquirido, y con frecuencia manifiesto en personas que anhelan o ejercen el poder, en el que su arrogancia les hace creer que están dotados de excepcional carisma, audacia y determinación sin par, pero su accionar realmente es una manifestación de insolencia narcisista, orgullo exagerado, enfermiza autoconfianza y propensión al desprecio y maltrato a quienes no lo alaben u osen criticarlo. 
Tienen propensión egocentrista desproporcionada a ver su mundo principalmente como un escenario en cual ejercer el poder y buscar la gloria... y predisposición a emprender acciones cuestionables si es necesario. Su mente es un constante proceso de entelequia, “cosa o situación perfecta e ideal que solo existe en su imaginación". La seguridad de la población está lejos de ser su principio rector y quienes no participan en su juego son excluidos con rapidez. Una cita de Santiago Rusiñol les va al dedillo: “De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos”.
Mientras más indiferentes e indolentes seamos ante estas mentiras somos cómplices en el juego. No habrá reclamo legítimo en contra, usted aprobó por acción u omisión. Lo que nos aplican se conoce como “burda mentira”, frase que se utiliza para poder expresar que una mentira no solo lo es sino que, además, cae en la posibilidad de ser calificada como carente de lógica y torpe. Seguro nos responderían que no es necesario siempre decir la verdad. 
En su libro En el poder y en la enfermedad: Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años, David Owen considera que el síndrome de Hubris suele mezclarse, en muchas ocasiones, con el narcisismo y con el trastorno bipolar.Para que la persona pueda “curarse”, sostiene este autor, simplemente basta con que pierda su poder.


lunes, 8 de enero de 2024

Muros para la escucha

Escribe Fernando Ocáriz que los muros para la escucha suelen ser la soberbia, el orgullo, la arrogancia de una autoridad mal entendida y el individualismo que cierra los oídos ante la necesidad del familiar, del amigo, del prójimo. La superficialidad y la prisa; no reparar, no sintonizar, no darse cuenta.

viernes, 29 de septiembre de 2023

El Diablo confunde porque está confundido

Sallie Nichols cuenta en su libro El diablo en el Tarot que “la mayor parte de las leyendas narran que Satán fue despedido a causa de su orgullo y su arrogancia. Era despótico y ambicioso y desmesuradamente orgulloso de sí mismo. Sus modales, sin embargo, eran fascinantes y muy seductores. Sólo así podemos entender que consiguiera organizar una rebelión a espaldas del Jefe mientras que, al mismo tiempo, imploraba sus favores. Le gustaba pensar que era su hijo predilecto. Tenía celos de todo el mundo, especialmente de la humanidad. Odiaba a Adán y le irritaba pensar que fuera él quien gobernara el armonioso jardín del Paraíso. Para él la seguridad complaciente era, y sigue siendo, anatema. La perfección le fastidiaba y la inocencia le sacaba de quicio. La tentación era,y sigue siendo, su especialidad. Cómo disfrutó tentando a Eva y ocasionando su expulsión del Paraíso.”
“El Diablo confunde porque está confundido. Si echamos un vistazo a la imagen de esta carta del Tarot comprenderemos por qué. La imagen del Diablo se nos presenta como un agregado incoherente de rasgos completamente dispares. Tiene cornamenta de ciervo, garras de ave predadora y alas de murciélago. Metafóricamente hablando, el Diablo chupa nuestra sangre y consume nuestra esencia. Los efectos de su mordedura son contagiosos y llegan a contaminar a comunidades o incluso a países enteros.Si examinamos al “hombre-bestia” que nos muestra el Tarot descubriremos que en él no existe ninguna parte que destaque sobre las demás. Lo que hace su figura tan detestable es el absurdo conglomerado de rasgos tan dispares. Este agregado irracional atenta contra el mismo orden de las cosas y socava el esquema cósmico sobre el que descansa toda nuestra visión de la vida. Afrontar esta sombra significa afrontar un miedo que no sólo espanta al ser humano sino que también aterra a la misma naturaleza.”

martes, 12 de octubre de 2021

Si todo vale, nada vale


A Saul Bellow se le atribuye la frase de que cuando los zulúes produzcan un Tolstói lo leeremos. Para el griterío multiculturalista esto es una arrogancia blanca, insensibilidad hacia los valores de la  cultura zulú, y violación del principio de la igualdad humana. Pues no, humana precisamente no…. “Y yo, dice el profesor Giovanni Sartori, de entrada la declaro ridícula. Atribuir a todas las culturas igual valor equivale a adoptar un relativismo absoluto que destruye la noción misma de valor. Si todo vale, nada vale; el valor pierde todo valor. Cualquier cosa vale, para cada uno de nosotros, porque su contraria no vale. Y si no es así, entonces no estamos hablando de valores”.

miércoles, 11 de agosto de 2021

La esperanza sólo les es dada a los humildes


Para los presuntuosos y los progresistas la salvación es posible sin demasiado esfuerzo, pues en las leyes de la historia está inscrito un desenlace propicio. San Pablo, por el contrario, predica que la esperanza nunca defrauda, pero también insiste en que hay que trabajar por la salvación. De acuerdo con el Concilio de Trento, la presunción significa contarse entre los salvados con una seguridad absoluta e infalible, una arrogancia o perversa securitas (en la expresión de san Agustín) que muy probablemente conducirá al letargo espiritual. Sin duda este es el motivo de que san Agustín señale en su comentario a los salmos que la esperanza sólo les es dada a los humildes. Para la fe cristiana la esperanza tiene su fundamento en el amor y la misericordia de Dios, y ciertamente estos se consideran seguros. Pertenecen a lo que para Dios es ser Dios.