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lunes, 8 de enero de 2024

Muros para la escucha

Escribe Fernando Ocáriz que los muros para la escucha suelen ser la soberbia, el orgullo, la arrogancia de una autoridad mal entendida y el individualismo que cierra los oídos ante la necesidad del familiar, del amigo, del prójimo. La superficialidad y la prisa; no reparar, no sintonizar, no darse cuenta.

sábado, 25 de diciembre de 2021

Recuperaremos la paz dejando de ser nosotros mismos el centro de nuestro afecto y atención.

Fernando Ocáriz

Escribe Don Fernando Ocáriz que la paz suele identificarse con la estabilidad en la vida personal, profesional y de relaciones; en las familias, esperanza de un futuro para los hijos; buena salud; tranquilidad económica; saber que alguien se ocupará de nosotros con cariño cuando seamos ancianos; que los sueños se cumplan, también los de las personas queridas. En el fondo, lo que da paz es amar y ser amados.


Dejemos de ser nosotros mismos el centro de nuestro afecto y atención

Sin embargo,manifiesta monseñor Ocáriz, la vida parece consistir en esperar algo que nunca se alcanza del todo. Proyectos cumplidos y otros malogrados, felicidad y sufrimiento, salud y enfermedad. Esta experiencia de límites inexorables indica que una herida de origen atraviesa la humanidad...Recuperaremos la paz ante las dificultades y problemas, dejando de ser nosotros mismos el centro de nuestro afecto y atención.

miércoles, 24 de julio de 2019

La empresa es una comunidad de personas que sirve a otras personas dentro de una sociedad de personas


Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, manifiesta que “la empresa es  una expresión de la sociabilidad de la persona, que necesita la relación con otras personas para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, para dar sentido a su trabajo, para prestar un servicio a los demás y a la sociedad y, en definitiva, para conocerse a sí misma y alcanzar así su plenitud como persona y como hijo de Dios…..La empresa es una comunidad de personas que sirve a otras personas dentro de una sociedad de personas; solo después de considerar esto tienen cabida los capitales, las instalaciones, la tecnología y las realidades jurídicas. Una vez sentado ese fundamento, las consecuencias empiezan a fluir. Su función social se deriva de la libertad y de la capacidad creativa de las personas, ese es el origen de la visión humanista y cristiana de la empresa. Por tanto, es evidente que la empresa es un ámbito privilegiado para el ejercicio del trabajo humano... Con razón afirmaba san Juan Pablo II que el principal recurso del hombre es, junto con la tierra, el hombre mismo, invitándonos a levantar el punto de mira, más allá de la técnica, el dinero, la organización o la eficiencia.


La función de la empresa en la sociedad, añade el profesor Ocáriz, “hay que buscarla en el servicio a la persona, que es a la vez el destinatario, el promotor, el creador y el realizador de todo lo que llevan a cabo nuestras organizaciones. Porque, al mismo tiempo que la persona domina la naturaleza, fabrica cosas y genera riqueza, se hace a sí misma, se realiza y se desarrolla… Tenemos aquí todos los componentes de la función social de las empresas: las personas, el propósito u objetivo que las mueve, la dirección del proyecto, y la inserción en el amplio ámbito de la sociedad en la que participan, a la que sirven, de cuyos recursos se nutren y a cuya prosperidad contribuyen”.

IESE conmemora los 60 años
El trabajo de las personas en la empresa es “un continuo trasvase de prestaciones. Se recibe mucho, no solo un salario, una felicitación por el desempeño o unas posibilidades de promoción, sino también conocimientos, capacidades, relaciones, amistades… Y, al mismo tiempo, se da mucho: tiempo, esfuerzo, atención, ilusión, conocimientos, experiencias… De modo que hasta los más egoístas, que quizás concibieron su trabajo exclusivamente como un medio para satisfacer sus intereses personales, acaban sirviendo a los clientes, ayudando a sus colegas, esforzándose por mejorar el rendimiento de los talentos que Dios les dio……la empresa es, sin duda, una gran transformadora de personas… para bien, o para mal”.