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miércoles, 4 de marzo de 2026

Vivimos en la globalización de la superficialidad

“Vivimos en la globalización de la superficialidad, descuidando la interioridad y la profundidad. Si vivimos nuestra vida en la epidermis de las redes sociales, la emoción termina ahogando la razón y nuestra vida se convierte en una montaña rusa de sentimientos. Las redes sociales van imponiendo su óptica tiránica del derecho de todos a opinar de todo, olvidando el deber de informarse bien y observar unos criterios éticos mínimos. El “vale todo” genera una violencia de palabras y de gestos sin precedentes.  En las redes sociales, el insensato no piensa, pero difunde sus ideas.  Controlar, e incluso evitar a veces por salud, las redes sociales, dejar voluntariamente el móvil sin batería, nos llevan a mirar más hacia la propia intimidad, a custodiarla como algo precioso, que no puedo colgar, sin pudor, a la intemperie. Quien muestra la fachada de su casa, disimula la inhabitabilidad de su interior. Sin embargo, este mundo superficial es paradójicamente un mundo sediento de interioridad y sentido.”
“Una vida frenética que me hace pasar sobre las personas sin contemplar su rostro, sólo viendo su perfil y una vida hermética, encerrada en mi yo y construyendo una montaña con una mota de polvo. Contra la frenética y la hermética, la vacuna es simplemente la normalidad de una vida interior rica y bien protegida. Ante los problemas, es sabia idea distanciarnos de ellos para tomar perspectiva; hay que distanciarse hasta del propio cansancio, que a veces es un síntoma de rutina y mediocridad.  Santa Teresa,  sintetiza su conversión, después de veinte años de convento en esta frase, “tenía el alma cansada y se volvió apasionada”.”
“Reiniciar nuestra vida es apasionarnos de nuevo, despertar los sueños, sin necesidad de volar por las nubes. Soñar una vida mejor, aceptando lo irremediable;  soñar un matrimonio más enriquecedor, superando la rutina;  soñar un círculo íntimo de amigos, más allá del grupo de WhatsApp; soñar que vienen los Reyes Magos . No dejes de soñar… ¡habrás muerto!”, escribe Alfonso Crespo, filósofo.

sábado, 11 de octubre de 2025

Tanta abundancia de escritores y comentaristas, y tanta falta de hombres sabios y elocuentes

Francisco Petrarca (1304-1374) en su obra Remedios para la vida hablando de la educación dice:“creo adivinar que das más importancia a los títulos y diplomas, hoy en día no hay nada que se entregue más libremente, pero los títulos no bastan para hacer sabios a quienes no lo son”. Sobre la superficialidad de la vida cultural dice que “en ninguna otra época ha habido tanta abundancia de escritores y comentaristas, ni tanta falta de hombres sabios y elocuentes. Ojalá escribiesen solamente los que saben y los que pueden, y los demás leyesen u oyesen”. O sobre la polarización dice que “dos extremos que distan lo mismo del centro, que es la virtud, son igualmente malos”. Cuando el personaje Dolor se queja de que “la guerra civil nos destruye”, Razón le hace esta recomendación, “te ruego que evites ser uno de los que, con obras o con palabras, encienden el fuego de la contienda civil. Son muchos los que obran así y que, como si las heridas se debiesen a otros, acaban abrasados por el fuego que ellos mismos encendieron.”
Hablando de la muerte Petrarca escribe que “todos los que están alrededor de tu cama, todos cuantos has visto, oído y leído, todos cuantos podrías conocer, todos los nacidos o por nacer en cualquier tiempo y lugar han seguido o seguirán ese mismo camino. Piensa pues en la gran multitud de compañeros que van delante y detrás de ti y en los que mueren al mismo tiempo que tú, que no serán pocos. Creo que debes avergonzarte por lamentar algo que todos padecen, pues entre ellos no encontrarás ni uno solo a quien envidiar”. 
Hablando de los libros dirá que “si quieres vanagloriarte de tus libros, sigue otra vía. No te precies de tenerlos, sino de entenderlos; no los guardes en tus anaqueles, sino en tu memoria; no en tu biblioteca, sino en tu entendimiento”, pero añade que los libros «han hecho sabios a unos y locos a otros que tomaron de ellos más de lo que podían digerir”. Con respecto a la envidia hace la siguiente pregunta, “¿No os parece  bastante vivir atormentados por los propios males, que no son pocos, para que además os atormenten los bienes ajenos, con lo que rematáis vuestra desgracia?”.


lunes, 8 de enero de 2024

Muros para la escucha

Escribe Fernando Ocáriz que los muros para la escucha suelen ser la soberbia, el orgullo, la arrogancia de una autoridad mal entendida y el individualismo que cierra los oídos ante la necesidad del familiar, del amigo, del prójimo. La superficialidad y la prisa; no reparar, no sintonizar, no darse cuenta.

sábado, 5 de agosto de 2023

No existen personas buenas, sólo existen personas conscientes que aceptan emprender ese camino

No existen personas buenas, sólo existen personas conscientes que aceptan emprender ese camino; personas que rechazan la superficialidad del conformismo y las celadas del prejuicio; ese prejuicio que a veces crece vigoroso en las mentes, ilusoriamente libres, de los llamados anticonformistas. El bien es una cosa extremadamente seria, porque el mal es una cosa extremadamente seria. Ignorar este asunto es condenarse a vivir en la capa más epidérmica y fatua de la existencia. No se puede ser bueno por moda periodística, por conveniencia o por simple pereza. La bondad es un camino extremadamente severo, y, en su severidad, conoce la urgencia de la discreción. Y de la fuerza. Porque la bondad, como el amor, requiere fuerza, la grande, inmensa fuerza del Espíritu, escribe la italiana Susanna Tamaro.