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sábado, 20 de diciembre de 2025

No hay filosofía que excuse la falta de sentido común

El filósofo Jaime Balmes escribe que “cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra alma con voz tan clara y tono tan decisivo, es necedad el no escucharla. Solo algunos hombres apellidados filósofos se obstinan a veces en este empeño; no recordando que no hay filosofía que excuse la falta de sentido común, y que mal llegará a ser sabio quien comienza por ser insensato”.
Es tan singular el hombre que “cuando su corazón necesita una doctrina, el entendimiento la inventa y se la presta; siendo raro encontrar a nadie que siga el impulso de sus pasiones sin que al mismo tiempo tenga a mano algunas razones más o menos plausibles para excusar su conducta”.


sábado, 11 de octubre de 2025

Tanta abundancia de escritores y comentaristas, y tanta falta de hombres sabios y elocuentes

Francisco Petrarca (1304-1374) en su obra Remedios para la vida hablando de la educación dice:“creo adivinar que das más importancia a los títulos y diplomas, hoy en día no hay nada que se entregue más libremente, pero los títulos no bastan para hacer sabios a quienes no lo son”. Sobre la superficialidad de la vida cultural dice que “en ninguna otra época ha habido tanta abundancia de escritores y comentaristas, ni tanta falta de hombres sabios y elocuentes. Ojalá escribiesen solamente los que saben y los que pueden, y los demás leyesen u oyesen”. O sobre la polarización dice que “dos extremos que distan lo mismo del centro, que es la virtud, son igualmente malos”. Cuando el personaje Dolor se queja de que “la guerra civil nos destruye”, Razón le hace esta recomendación, “te ruego que evites ser uno de los que, con obras o con palabras, encienden el fuego de la contienda civil. Son muchos los que obran así y que, como si las heridas se debiesen a otros, acaban abrasados por el fuego que ellos mismos encendieron.”
Hablando de la muerte Petrarca escribe que “todos los que están alrededor de tu cama, todos cuantos has visto, oído y leído, todos cuantos podrías conocer, todos los nacidos o por nacer en cualquier tiempo y lugar han seguido o seguirán ese mismo camino. Piensa pues en la gran multitud de compañeros que van delante y detrás de ti y en los que mueren al mismo tiempo que tú, que no serán pocos. Creo que debes avergonzarte por lamentar algo que todos padecen, pues entre ellos no encontrarás ni uno solo a quien envidiar”. 
Hablando de los libros dirá que “si quieres vanagloriarte de tus libros, sigue otra vía. No te precies de tenerlos, sino de entenderlos; no los guardes en tus anaqueles, sino en tu memoria; no en tu biblioteca, sino en tu entendimiento”, pero añade que los libros «han hecho sabios a unos y locos a otros que tomaron de ellos más de lo que podían digerir”. Con respecto a la envidia hace la siguiente pregunta, “¿No os parece  bastante vivir atormentados por los propios males, que no son pocos, para que además os atormenten los bienes ajenos, con lo que rematáis vuestra desgracia?”.


martes, 10 de diciembre de 2024

El imperio de la ley es razón sin deseo

Platón y Aristóteles

En su obra Política, Platón defiende que es la razón la facultad a la que corresponde gobernar (no necesariamente encarnada en la figura del sabio). No debe haber lugar para las emociones en política si se quiere evitar el desastre. Claro está que en la polis no surgían los sabios gobernantes como en la colmena aparece la abeja reina, de modo que el gobierno del sabio prudente sin leyes era un proyecto que debía dejarse a un lado para apostar por algo más realista, el imperio de la ley, pues esta, como diría después Aristóteles, es razón sin deseo.



sábado, 14 de septiembre de 2024

Cultura de tolerancia social con el fracaso individual

Andrés Oppenheimer
Andrés Oppenheimer, considerado por la revista Foreign Policy como uno de los 50 intelectuales latinoamericanos más influyentes, en su libro  Crear o morir cuenta que “el factor clave, del que se habla mucho menos, y sin el cual es difícil producir sociedades innovadoras, es una cultura de tolerancia social con el fracaso individual. La tolerancia con el fracaso individual es un factor común que, salvo contadas excepciones  como Japón, encontré en los principales centros mundiales de la innovación, ya sea en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Finlandia o Israel. La famosa definición que dio el primer ministro británico Sir Winston Churchill de que “el éxito es el resultado de ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo” es una de las principales características comunes de las sociedades innovadoras…..La gente aquí se vanagloria de sus fracasos, me dijo, encogiéndose de hombros, Wadhwa, el profesor que me había recibido en Singularity University, y alertado sobre la importancia del factor humano en la innovación. En Silicon Valley, cuando enumeras tus fracasos es como si estuvieras enumerando tus diplomas universitarios. Todo el mundo aquí entiende que con cada fracaso aprendiste algo, y que por lo tanto eres más sabio que antes".

martes, 27 de agosto de 2024

El hombre de a pie comprende que se le ha engañado y que se sigue intentando engañarlo

Escribe Richard M. Weaver que “el aislamiento promovido por la tecnología ha tenido como consecuencia que la labor de difundir el conocimiento sea hoy aún más difícil que en tiempos de Platón. Ante los sofistas y demagogos atenienses, el filósofo tuvo que luchar contra males parecidos, pero al menos no se ocultaban en estratégicas trincheras, y entonces no era más difícil para el sabio hacerse oír entre los poderosos. Nada más natural, en una época materialista como la nuestra, que la autoridad se encarne en quienes disponen del poder económico. Para ilustrarlo con un ejemplo concreto: ¿qué posibilidades tiene hoy el predicador de la esquina de competir con las perogrulladas de los oráculos radiofónicos, sin contar con medios económicos o apoyos institucionales? Los habitantes de la cueva nunca estuvieron tan firmemente atados como en nuestra época, que es capaz de emplear aun la libertad como hechizo paralizador. Afortunadamente, por otro lado se detecta algún que otro indicio esperanzador de inquietud entre nuestros coetáneos. Hemos podido observar que la gente ordinaria recibe con profunda desconfianza la propaganda que se le ha estado infligiendo desde la Primera Guerra Mundial. Sorprendentemente, estas reacciones no han desaparecido. Tan profundamente arraigado está ese recelo que, durante el reciente conflicto, los relatos más auténticos de violencias, documentadas y comprobadas de todas las maneras imaginables, han suscitado reacciones de franca incredulidad o, en el mejor de los casos, esos relatos han sido aceptados con toda clase de cautela y reservas. El hombre de a pie comprende que se le ha engañado y que se sigue intentando engañarlo. Pero como carece de herramientas de análisis, suele tomar por propaganda cualquier expresión coherente y articulada. También en tiempos de paz se ha mostrado claramente reacio a cualquier intento de manipulación o engaño. En este país hemos visto al pueblo elegir a la presidencia a políticos casi unánimemente repudiados por la prensa, y no son infrecuentes las manifestaciones de cauto desdén para con las palmarias mentiras de la publicidad.”


miércoles, 1 de marzo de 2023

Instrumentos de virtud

No se debe tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas, dice San Basilio; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la salud de su cuerpo; ni al sabio por su gran elocuencia. Todas estas cosas son instrumentos de la virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad.

miércoles, 6 de octubre de 2021

La sabiduría es un saber vivir


“Juzgar correctamente para obrar correctamente”, decía Descartes, esto es la sabiduría. Es probable que unos estén mejor capacitados para la contemplación y otros para la acción. Pero ninguna facultad garantiza ser sabio. Estos deberán aprender a ver, aquéllos a querer. La inteligencia no basta. La cultura no basta. La habilidad no basta. “La sabiduría no puede ser ni una ciencia ni una técnica”, subraya Aristóteles. "¿Es un saber?, pregunta Comte-Sponville. Ciertamente. Pero un saber vivir".


domingo, 8 de agosto de 2021

Cuando decimos que Dios es bueno o sabio

Dios es llamado “bueno” porque es la causa de la bondad, también podría ser llamado, y con igual derecho, “cuerpo”, ya que es la causa última de los cuerpos. La respuesta de santo Tomás al problema es que, cuando se predican términos como “sabio” o “bueno” de Dios, se predican no unívoca ni equívocamente, sino en sentido analógico. Algunos términos denotan características, modos de ser o “perfecciones” que sólo pueden encontrarse en las cosas finitas. Por ejemplo, nada que no sea finito y material puede ser piedra. Y los términos de este género sólo pueden predicarse de Dios metafóricamente. Pero las “perfecciones puras”, como la bondad, que no están inseparablemente unidas, por así decirlo, a un nivel particular del ser, pueden ser predicadas de Dios; y son éstos los términos que se predican en sentido analógico. Esto es posible porque las criaturas tienen una relación real con Dios, dependen de Él y de Él derivan sus perfecciones.

Cuando decimos que Dios es sabio afirmamos de Él un atributo positivo; pero no somos capaces de dar una descripción adecuada de lo que el término significa objetivamente cuando se predica de Dios. Si se nos pregunta qué queremos decir al afirmar que Dios es sabio, podremos contestar que nos referimos a que Dios posee sabiduría en un grado infinitamente más alto que los seres humanos. Pero no podemos dar una descripción adecuada del contenido, por así decirlo, de este grado infinitamente más alto; sólo podemos aproximarnos a ella empleando la vía negativa. Lo que afirmamos es positivo, pero el contenido positivo del concepto de nuestro entendimiento está determinado por nuestra experiencia de la sabiduría que se encuentra en las criaturas; y lo único que podemos hacer es tratar de purificar o corregir su inadecuación por medio de negaciones. Es lo bastante evidente que este proceso nunca llevará a una comprensión adecuada y positiva del significado objetivo, escribe Copleston.

viernes, 8 de mayo de 2020

Preguntando a Tales



Preguntado Tales: ¿Qué es lo más viejo?, contestó: Dios, pues es eterno. ¿Qué lo más hermoso? El universo, pues es creación de Dios. ¿Qué lo más grande? El espacio, pues lo abarca todo. ¿Qué lo más sabio? El tiempo, pues todo lo descubre. ¿Qué lo más rápido? El pensamiento, pues lo recorre todo. ¿Qué es lo más fuerte? La necesidad, pues lo domina todo.

domingo, 28 de abril de 2019

No se debe tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas


No se debe tener al rico por dichoso sólo por sus riquezas, dice San Basilio; ni al poderoso por su autoridad y dignidad; ni al fuerte por la salud de su cuerpo; ni al sabio por su gran elocuencia. Todas estas cosas son instrumentos de la virtud para los que las usan rectamente; pero ellas, en sí mismas, no contienen la felicidad.

viernes, 22 de marzo de 2019

Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados.


Los antiguos se miran en perspectiva; no son de carne y sangre a los ojos de la imaginación. Con el transcurso de los siglos han depuesto todo lo grosero, y sólo ha quedado lo espiritual, el individuo en abstracto. Así alma, genio, espíritu, numen, talento son los signos con que se los representa la posteridad, ésta que halla héroes a los hombres que nunca lo fueron para su ayuda de cámara. Si pudiésemos leer el diario de la vida privada de Alejandro, Demóstenes, César y Cicerón, ¿cuántas flaquezas, miserias, y ridiculeces veríamos, que la historia civil abandono a la mordacidad de los contemporáneos? Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados, alega el filosofo, escritor y político catalán Antonio Capmany y Montpalau.

domingo, 10 de marzo de 2019

Conócete a ti mismo

Templo de Apolo. Delfos.

Los dos mandamientos que adornaban el frontón de Delfos,“conócete a ti mismo”, el otro era “nada en exceso”. En opinión de Hannah Arendt, “pueden considerarse, y han sido considerados, los primeros preceptos generales prefilosóficos de carácter moral”. Platón advertía que “es imposible ser sabio sin conocerse a sí mismo”, por lo que se reconocía de la misma opinión del que colocó en el templo de Delfos la inscripción aludida, ya que “no estoy lejos de definir la sabiduría como el conocimiento de sí mismo, conócete a ti mismo y sé sabio son la misma cosa”.

El filosofo alemán Gadamer decía que “la verdadera experiencia es aquella en el que el hombre se hace consciente de su finitud”.

martes, 10 de abril de 2018

No importa quienes sean los autores si ha sido hecho por amigos de la verdad.

Cardenal Hergenroether
El cardenal Hergenroether en el prefacio de su Historia de la Iglesia escribía: “Debemos explotar y convertir en provecho propio todo lo que ha sido hecho por protestantes amigos de la verdad y familiarizados con el estudio de las fuentes. Sobre una multitud de cuestiones, en efecto, y a pesar del muy diverso punto de vista en que nos colocamos, no importa que el autor de un trabajo sea protestante o católico. Hemos visto sabios protestantes formular sobre puntos numerosos, y a veces de gran importancia, un juicio más exacto y mejor fundado que el de ciertos escritores católicos, que eran en su tiempo teólogos de gran nombradía”.

viernes, 12 de enero de 2018

El sabio puede inclinarse por el buen sentido o por la extravagancia.



Un gran sabio puede forjarse sus opiniones políticas y morales de manera tan arbitraria y bajo el imperio de consideraciones tan insensatas como los hombres carentes de toda experiencia sobre el razonamiento científico, dice Jean-François Revel. No existe dentro de su persona una osmosis entre la actividad en que su disciplina le obliga a no afirmar nada sin pruebas y sus opiniones sobre las cosas de la vida y los asuntos corrientes, en que obedece a las mismas incitaciones que cualquier otro hombre. Puede, igual que éste, de manera idénticamente imprevisible, inclinarse por el buen sentido o por la extravagancia, y eludir la evidencia cuando ésta contradice sus creencias, sus preferencias o sus simpatías.