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sábado, 1 de febrero de 2025

El renacimiento de la literatura cristiana en pleno siglo XX


Se dio un renacimiento de la literatura cristiana que, en pleno siglo XX, constituía una sugerente respuesta artística e intelectual al predominante agnosticismo de la época. Barbara Reynolds, doctora especialista en Dante y amiga y biógrafa de Dorothy L. Sayers, ha descrito dicho renacimiento como “una red compuesta de varias mentes que se alimentaban mutuamente”. Sus principales protagonistas fueron, aparte de Chesterton, T.S.Eliot, C. S. Lewis, Siegfried Sassoon, J. R. R. Tolkien, Hilaire Belloc, Charles Williams, R.H.Benson, Ronald Knox, Edith Sitwell, Roy Campbell, Maurice Baring, Evelyn Waugh, Graham Greene, Muriel Spark, Dorothy L. Sayers, Alfred Noyes, Compton Mackenzie, David Jones, Christopher Dawson, Malcolm Muggeridge, R. S. Thomas y George Mackay Brown. La influencia de todos ellos se extendió más allá de la esfera meramente literaria, entre los actores cuyas vidas se vieron mezcladas con las de estos escritores cristianos, contemporáneos suyos, se contaron Alec Guinness, Ernest Milton y Robert Speaight. La publicación, en 1891, de la encíclica papal Rerum novarum provocó una intensa reacción en Belloc y, a través de él, en Chesterton, confiriendo a este resurgimiento de las letras cristianas una dimensión política. Belloc y Chesterton contraatacaron al socialismo de Shaw y de Wells esgrimiendo la doctrina social de la Iglesia, que denominaron “distribucionismo”. Eric Gill, por su parte, se encargó de poner en práctica la teoría defendida por Belloc y Chesterton, y, a finales de los años setenta, E. F. Schumacher la popularizó a través de su conocido Lo pequeño es hermoso. Así como la conjunción de la filosofía de Nietzsche y el socialismo marxista impregnó y caracterizó la obra literaria de Shaw, la unión de la teología cristiana y la enseñanza de la Iglesia de “lo pequeño es hermoso” impregnó y caracterizó este renacimiento literario cristiano.
Considerada en su conjunto, la mencionada “red de mentes” constituyó una eficaz respuesta del cristianismo a aquella época de incredulidad. Y generó, además, algunas de las obras maestras de la literatura del siglo XX, convirtiéndose en el último testimonio de la fuerza creativa de la fe.

martes, 27 de agosto de 2024

El hombre de a pie comprende que se le ha engañado y que se sigue intentando engañarlo

Escribe Richard M. Weaver que “el aislamiento promovido por la tecnología ha tenido como consecuencia que la labor de difundir el conocimiento sea hoy aún más difícil que en tiempos de Platón. Ante los sofistas y demagogos atenienses, el filósofo tuvo que luchar contra males parecidos, pero al menos no se ocultaban en estratégicas trincheras, y entonces no era más difícil para el sabio hacerse oír entre los poderosos. Nada más natural, en una época materialista como la nuestra, que la autoridad se encarne en quienes disponen del poder económico. Para ilustrarlo con un ejemplo concreto: ¿qué posibilidades tiene hoy el predicador de la esquina de competir con las perogrulladas de los oráculos radiofónicos, sin contar con medios económicos o apoyos institucionales? Los habitantes de la cueva nunca estuvieron tan firmemente atados como en nuestra época, que es capaz de emplear aun la libertad como hechizo paralizador. Afortunadamente, por otro lado se detecta algún que otro indicio esperanzador de inquietud entre nuestros coetáneos. Hemos podido observar que la gente ordinaria recibe con profunda desconfianza la propaganda que se le ha estado infligiendo desde la Primera Guerra Mundial. Sorprendentemente, estas reacciones no han desaparecido. Tan profundamente arraigado está ese recelo que, durante el reciente conflicto, los relatos más auténticos de violencias, documentadas y comprobadas de todas las maneras imaginables, han suscitado reacciones de franca incredulidad o, en el mejor de los casos, esos relatos han sido aceptados con toda clase de cautela y reservas. El hombre de a pie comprende que se le ha engañado y que se sigue intentando engañarlo. Pero como carece de herramientas de análisis, suele tomar por propaganda cualquier expresión coherente y articulada. También en tiempos de paz se ha mostrado claramente reacio a cualquier intento de manipulación o engaño. En este país hemos visto al pueblo elegir a la presidencia a políticos casi unánimemente repudiados por la prensa, y no son infrecuentes las manifestaciones de cauto desdén para con las palmarias mentiras de la publicidad.”


domingo, 12 de enero de 2020

La incredulidad surge de la aversión al contenido de las Escrituras



Opinaba el Cardenal Newman que la incredulidad surge de la aversión al contenido de las Escrituras, de ahí que lo que convence no son tanto los sólidos argumentos a favor del cristianismo, sino el silencio; porque hay en el fondo una antipatía secreta a las doctrinas del cristianismo, que esta absolutamente fuera del alcance de la discusión.

domingo, 5 de mayo de 2019

La crisis de la alianza entre hombre y mujer


El Papa Francisco se pregunta si la crisis de confianza colectiva en Dios que hace que nos enfermemos de resignación ante la incredulidad y el cinismo, no esté también relacionada con la crisis de la alianza entre hombre y mujer. En efecto, el relato bíblico, con la gran pintura simbólica sobre el paraíso terrestre y el pecado original, nos dice precisamente que la comunión con Dios se refleja en la comunión de la pareja humana y la pérdida de la confianza en el Padre celestial genera división y conflicto entre hombre y mujer.