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martes, 24 de junio de 2025

Utopía

Milan Kundera, ensayista y poeta checo, explica que “toda utopía comienza siendo un enorme paraíso que tiene como anexo un pequeño campo de concentración para rebeldes a tanta felicidad; con el tiempo, el paraíso mengua en bienaventurados y la prisión se abarrota de descontentos, hasta que las magnitudes se invierten”. 

martes, 11 de marzo de 2025

El abismo llama al abismo

Sola estaba Eva en el Paraíso cuando se atrevió a dialogar con el Tentador, así como solo estaba Judas cuando se desesperó en la noche de la Pasión. Con clara razón concluye san Pablo en su carta a los Corintios que “la tristeza del mundo produce la muerte”. Las contradicciones forman parte de la vida, pero ¡qué mal haríamos si las afrontáramos exclusivamente por nuestra cuenta! Ante esa lucha, puede surgir la tristeza, y la tristeza arrastra consigo hacia el pesimismo, alejándonos así de Dios y de nuestros hermanos. “El abismo llama al abismo”, dice la Sagrada Escritura (Sal, 42:8.).

martes, 13 de agosto de 2024

Mahoma conocía a su gente y supo darle lo que ellos ambicionaban en la vida y en la muerte

Mahoma fue, sobre todo, un gran jefe de hombres, lo que hoy llamamos líder. Conocía a su gente y supo darle lo que ellos ambicionaban en la vida y en la muerte. Una teología fácil de comprender para cualquiera. Un solo Dios (Alá), que se llama así, en árabe. Dios = Alá. No hay más Dios que Dios (Ylla Allaji ulla allaji), repitiendo, pues, la palabra. Ese dios es comprensivo, y a los que lleven una vida medianamente buena les concederá llegar al paraíso, donde el sensual beduino encontrará huríes de ojos negros que cuiden de sus deseos, y el sediento hombre del desierto, árboles que le den sombra y ríos de leche y de miel. Para que con ese paraíso no ocurra que tarde demasiado en llegar, los creyentes tienen derecho, desde ahora, a tener cuatro mujeres legítimas y todas las concubinas que puedan mantener. De vez en cuando hay leves restricciones; algunas dictadas por razones higiénicas, el vino o el cerdo, ambos perniciosos a la temperatura en que vive normalmente el beduino, al que se le obliga también, de vez en cuando, a lavarse (las abluciones) para purificarse. Y el Ramadán, o cuaresma musulmana, en la que no podría comer o beber desde el nacimiento del día a la caída de la tarde, ni acercarse a sus esposas en ese tiempo, aunque puede recuperar ampliamente lo perdido durante las horas nocturnas. Al beduino le gusta la guerra, y Mahoma le da, como razón de su vida, la guerra. Hay que propagar el Islam, la salvación, la salud (los árabes de hoy se encuentran todavía con Salam aleikum, la salud para ti). Los que se nieguen a cosa tan natural como convertirse a la verdadera y única fe, deben ser destrozados con el acero. “Os ha sido prescrito el combatir aunque tengáis aversión a hacerlo. Matadles dondequiera que les encontréis”. (Corán, sura 2.) Claro que si los infieles se convierten hay que aceptarles como hermanos. También pueden someterse al vencedor sin convertirse, y entonces pagarán un impuesto especial. Con esas fórmulas tan fáciles de comprender, sacando de la creencia judía y la cristiana los elementos más simpáticos (Abraham, Jesús son profetas aunque no tan importantes como Mahoma), escribe el historiador Fernando Díaz-Plaja. 

jueves, 22 de julio de 2021

El pesimismo del existencialismo ateo es inevitable sin un Dios que salve


El hombre busca la salvación. Sin una luz celeste,dice Charles Moeller, el mundo humano sería una nada oculta en el corazón de la crueldad que aplasta a los débiles. Si no existiesen almas santas esforzándose en remontar esa horrible corriente, el universo provocaría las nauseas. Topando con el muro de la muerte, viviendo en el infierno que son los demás, la humanidad no tendría más alternativa que poner fin a esa absurda historia. El pesimismo del existencialismo ateo es inevitable sin un Dios que sostenga y salve, más allá de la muerte, los esfuerzos hacia el paraíso que son los demás. 

miércoles, 25 de marzo de 2020

Todo lo que quedó fue un mar de sangre, millones de vidas arruinadas



“Varlam Shalámov escribió: “Yo participé en una batalla colosal, una batalla perdida por una genuina renovación de la humanidad”. Yo reconstruyo la historia de esa batalla, sus victorias y sus derrotas. La historia de cómo la gente quiso construir el Reino Celestial en la Tierra. ¡El paraíso! ¡La Ciudad del Sol! Y, al final, todo lo que quedó fue un mar de sangre, millones de vidas arruinadas”, dijo Svetlana Alexiévich en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 2015. 

 Svetlana Alexiévich
En 1917, se produjo uno de aquellos hechos que marcarían la historia del siglo XX. Después de casi un año de conmociones revolucionarias los bolcheviques, liderados por Lenin, tomaban el poder. Se iniciaba así, en la antigua Rusia, una experiencia política sin precedentes que buscaba realizar los sueños de Marx referidos a la creación de un tipo de sociedad cualitativamente diferente a todo lo conocido hasta entonces, el comunismo. El resultado no fue la instauración de un paraíso terrenal sino el surgimiento del primer Estado totalitario. Al final del día, todo lo que quedó del deslumbrante sueño redentor fue, como expresó Svetlana Alexiévich en su discurso de aceptación del premio Nobel, “un mar de sangre, millones de vidas arruinadas”.


domingo, 2 de febrero de 2020

Deténgase la creencia en Dios y en la inmortalidad, sustitúyase la fe por la razón, y el egoísmo se convertirá en la única regla sensata


Zygmunt Bauman escribe que “Iván, el más intelectual de Los hermanos Karamazov de Fiodor Dostoievski, sabía lo difícil que es vivir con conciencia de la eternidad, pero también sabía lo difícil que resulta ser humano sin ella. Según otro personaje de la misma novela, Rakitin, Iván afirmaba que el amor iba en contra de la naturaleza y, si acaecía y seguía acaeciendo entre los seres humanos, era únicamente gracias a la creencia de los humanos en su propia inmortalidad. Una vez que el ser humano pierda esa fe, “se secará en él enseguida no sólo el amor, sino, además, toda fuerza viva para continuar la existencia terrena. Más aún, entonces ya nada será inmoral, todo estará permitido, hasta la antropofagia”. Deténgase la creencia en Dios y en la inmortalidad, sustitúyase la fe por la razón, y el egoísmo se convertirá en la única regla sensata. “No hay virtud si no hay inmortalidad”, admite Iván cuando se le insta a revelar sus convicciones. Del propio Rakitin, el hermano de Iván, Dimitri, cuenta que, en su opinión, “a un hombre inteligente todo le está permitido”. “¡La química, hermano, la química! No hay nada que hacer, reverendo, apártese un poco, ¡la química pasa!”. Lo que sucederá una vez que todos los seres humanos se deshagan de Dios y de la eternidad es que el hombre se concentrará en “exprimir de la vida cuanto esta pueda dar, pero sólo para alcanzar la felicidad y la alegría en este mundo”. Por entonces el ser humano llegará a ser él mismo “el hombre-dios”, imbuido de un espíritu divino y de “un orgullo titánico”. El conocimiento de que la vida no es sino un momento efímero, de que no se ofrece una segunda oportunidad, cambiará la naturaleza del amor. El amor no tendrá tiempo de acampar. Lo que pierda en duración lo ganará en intensidad. Arderá de manera más deslumbrante que nunca, consciente de hallarse condenado a ser vivido y agotado en un solo instante y hasta el fondo, en lugar de propagarse insulsa y discretamente, como antes, por la eternidad y la vida inmortal del alma… Reparemos en que es Satanás quien habla para variar, cuando visita a Iván en su pesadilla. ¿Pesadilla? ¿Por qué pesadilla? Porque se necesitarán milenios para que la humanidad entera se ponga al tanto y alcance la sagacidad, hasta ahora sólo en posesión de Satanás y de los pocos sabios… Mientras que el resto de la humanidad continuará sumida en sus supersticiones y atravesando a tientas los oscuros corredores de la eternidad, esos pocos ilustrados llegarán a ser dioses; no como los dioses inmortales entre los mortales, sino como dioses libres en el mundo de esclavos. Y es que “¡Para Dios, la ley no existe! ¡Dónde esté Dios, el lugar ya es divino! Donde esté yo, aquel será al instante el primer lugar. “Todo está permitido”, ¡y basta!”. Tal vez exista un paraíso de amor apasionado esperando al final del camino hacia la sabiduría racional, pero puede llevar milenios recorrer ese camino. Y, mientras tanto, mientras se recorre kilómetro a kilómetro, año tras año, el infierno”.

domingo, 24 de noviembre de 2019

No puedo librarme de mi soledad porque no creo en Dios



"No puedo creer en Dios porque estoy solo y no puedo librarme de mi soledad porque no creo en Dios". No olvides que los orgullosos que sólo piensan en sí mismos acaban por quedarse solos. A Dios no le gustan los orgullosos. El diablo fue expulsado del Paraíso por serlo.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Si en Marruecos se acabase con la corrupción y mejoraran los servicios sociales se terminaría la emigración ilegal

Mohamed VI, rey de Marruecos.
Elisenda Colell, periodista de El Periódico, cuenta las enormes injusticias imperantes en el reino alauita, la imposibilidad de escalar en la pirámide social por medio del estudio o el trabajo duro, las vidas anodinas que  nacen y se agotan en el mismo sitio, llevan a familiares y amigos a alegrarse enormemente con la noticia de que uno de los suyos llegó a España y está en un centro de acogida, donde le dan ropa, estudios y papeles. Por eso, en un barrio de la norteña localidad de Larache visitado por Colell, de 40 chicos que vivían allí hace unos años, apenas quedan ocho. Porque incluso los familiares empeñan a veces lo poco que tienen para pagarles el viaje. Una patera es, para muchos menores, la forma que tiene la felicidad.


Fouad Akhrif, coordinador de la asociación “Pateras de Vida”,  manifiesta que en cuanto a la emigración, regresar es algo imperdonable o mal visto, con independencia de cómo la persona haya estado viviendo en Europa. Hay un rechazo. El 90% de la sociedad no recibe bien al que quiere regresar. Si ya se ha ido y ha tenido una experiencia que no le gustó o lo ha pasado mal, encontrará siempre rechazo. Conozco un montón de casos de gente joven que quieren volver para recomenzar su vida, pero frente a ese repudio social temen hacerlo. Yo tengo la suerte, dice Fouad Akhrif, de que voy a Europa muchas veces. Cuando regreso, mis amigos me dicen “Tonto, ¿por qué no te has quedado allá?”. Aunque intentas explicarles, ellos lo tienen bien metido en la cabeza, Europa es el paraíso, mientras que aquí no hay nada. 

 La pobreza y la miseria son escandalosas
Si en Marruecos se hiciera un reparto más equitativo de las riquezas, ninguno pensaría en irse, añade Akhrif, este es un país muy rico. Lo que se debe hacer es acabar con la corrupción económica, política, social; mejorar los servicios sociales, la educación, la sanidad, el acceso a la universidad. Si se hiciera esto, acabaría con la emigración ilegal, pues la gente pensaría de otra manera.

domingo, 5 de mayo de 2019

La crisis de la alianza entre hombre y mujer


El Papa Francisco se pregunta si la crisis de confianza colectiva en Dios que hace que nos enfermemos de resignación ante la incredulidad y el cinismo, no esté también relacionada con la crisis de la alianza entre hombre y mujer. En efecto, el relato bíblico, con la gran pintura simbólica sobre el paraíso terrestre y el pecado original, nos dice precisamente que la comunión con Dios se refleja en la comunión de la pareja humana y la pérdida de la confianza en el Padre celestial genera división y conflicto entre hombre y mujer. 

domingo, 17 de febrero de 2019

No es bueno que el hombre esté solo


Sola estaba Eva en el Paraíso cuando se atrevió a dialogar con el Tentador, así como solo estaba Judas cuando se desesperó en la noche de la Pasión. Con clara razón concluye san Pablo en su carta a los Corintios que “la tristeza del mundo produce la muerte”.

En la vida corriente nadie llama egoísta a un niño porque acuda a su madre en busca de consuelo, y tampoco a un adulto que recurre a un compañero para no estar solo.   Lewis dice que dado que realmente nos necesitamos unos a otros (“no es bueno que el hombre esté solo”), el que uno no tenga conciencia de esa necesidad como amor-necesidad, en otras palabras, el ilusorio sentimiento de que es bueno para uno estar solo, es un mal síntoma espiritual, así como la falta de apetito es un mal síntoma médico, porque los hombres necesitan alimentarse.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Pensar en los demás transforma el infierno en paraíso.


Albino Luciani cuenta la historia de un general coreano que cuando llega ante San Pedro, le viene un deseo y lo expone: meter antes la nariz en la puerta del infierno sólo para hacerse una idea de aquel lugar de tristeza. “De acuerdo, concedido”, responde San Pedro. Se asomó entonces a la puerta del infierno y vio una sala inmensa, llena de largas mesas. Había en ellas muchas escudillas con arroz cocido, bien condimentado, aromático y apetitoso. Los comensales estaban sentados, hambrientos, dos para cada escudilla, uno enfrente del otro. ¿Y qué? Pues que para llevarse el arroz a la boca disponían, al estilo chino, de dos palillos, pero tan largos que, por muchos esfuerzos que hicieran, no llegaba ni un grano a la boca. Este era su suplicio, éste su infierno. “¡Me basta con lo que he visto!”, exclamó el general; regresó a la puerta del paraíso y entró. La misma sala, las mismas mesas, el mismo arroz, los mismos palillos largos. Pero esta vez los comensales estaban alegres, sonriendo y comiendo. ¿Por qué? Porque cada uno, tomando la comida con los palillos, la llevaba a la boca del compañero de enfrente y todo salía a la perfección. Pensar en los demás, en vez de en sí mismo, resolvía el problema, transformando el infierno en paraíso.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

En la España del siglo XVI América se convirtió en el paraíso prometido.

En la España del siglo XVI América se convirtió en el paraíso prometido para miles de aventureros esforzados, quienes con su aliento, determinación y afán de riquezas constituyeron un ariete prodigioso en este cambio espectacular de la historia. En ese tiempo España contaba con unos ocho millones de habitantes, la situación económica no atravesaba su mejor momento, la guerra de Granada había agotado las arcas reales y el enfrentamiento directo con musulmanes y judíos sembraba el desasosiego por buena parte de la península Ibérica. En este escenario de incertidumbre la llegada de noticias sobre el reciente descubrimiento fue un viento de alivio para todos aquellos desprovistos de fortuna o anhelantes de horizontes donde plantear una nueva y más lustrosa existencia.

Sevilla del siglo XVI
Hay algo que nunca debemos olvidar, escribe el ya fallecido periodista y escritor Juan Antonio Cebrian, y es que fueron hijos de su tiempo. Lo que hicieron nuestros conquistadores no difiere mucho de las actuaciones colonizadoras de otras potencias como Inglaterra, Portugal, Francia o Países Bajos. La divergencia entre unos y otros radica en que las posesiones españolas de ultramar quedaron impregnadas de cultura, idioma, religión…

martes, 20 de febrero de 2018

La Edad Media supo ver la pasión de lo justo.

Cuenta el historiador Jacques Le Goff que detrás de la razón, la Edad Media supo ver la pasión de lo justo, detrás de la ciencia la sed de lo verdadero, detrás de la crítica la busca de lo mejor. A los enemigos del intelectual Siger de Brabante, Dante respondió hace siglos al colocar en el Paraíso, donde los reconcilia, a las tres más grandes figuras de intelectuales del siglo XIII: santo Tomás, san Buenaventura y Siger de Brabante.