Mostrando entradas con la etiqueta héroe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta héroe. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2026

Hijo de mi padre

Santiago Huvelle, filosofo, escribe que “la honra adquiere un sentido distinto cuando no se proyecta hacia adelante (fama, gloria) si no hacia atrás, reafirmándose en la pregunta quién soy, quién es mi padre. Entonces lo que empuja al héroe no es la fama, sino la deuda. Vivir del mejor modo posible, incluso heroicamente es una forma de reconocimiento del hijo al padre. Pero no hay que entender esto en sentido freudiano, del padre represor y frío al que el hijo busca ansiosamente agradar, para compensar una falta. Si no más bien como una respuesta agradecida a quien nos introdujo en el mundo, sosteniéndonos en el vértigo de lo que somos, a través de su confianza, de un amoroso “tú puedes, hijo”.” “La honra entonces es sobre todo reconocimiento del legado recibido. Y en el caso del varón, es la forma en que su identidad masculina recibe su confirmación.”
“Hablando de masculinidad herida, los terapeutas Bob Schuchts y Jake Khym señalan que una herida muy común en el varón, y sobre la que no se presta suficiente atención, es la que genera no una paternidad vociferante sino una paternidad silenciosa. El padre que observa distante al hijo, y calla, puede herir profundamente su identidad en formación. Pues es precisamente en ese proceso identitario que se forja en un movimiento de salida confiada hacia el mundo, donde el hijo depende radicalmente de la mirada y la palabra paterna, que lo confirman. Dicho silencio deja al corazón del hijo con una duda radical: ¿puedo hacerlo? ¿tengo lo que hay que tener? ¿está bien lo que estoy haciendo? ¿es así como se hace?”
“Quién soy, en el caso del varón resulta muy patente, pasa por saber de quién soy, en recordarme hijo de mi padre, de su mano poderosa que soltó un día el manillar de la bicicleta, esa misma mano que tantas veces se apoyó en mi hombro, que a la vez me sostenía como me impulsaba hacia delante. Su reconocimiento liberador, su confianza y su aliento hicieron posible para mí asumir el riesgo que es la vida. Y cuando el hijo se hace padre, entiende mejor que nunca, que él y su padre, y el padre de su padre, no son sino mediadores de una Paternidad plena, de las que no son sino sombras.”


viernes, 13 de marzo de 2026

Lo que Napoleón decidió contra los cautivos españoles resulta estremecedor

Napoleón
Napoleón decía de si mismo: “Un hombre como yo, es un dios o un diablo”. Metternich ( Coblenza, 15 de mayo de 1773-Viena, 11 de junio de 1859) decía hablando de Napoleón: “Gran Dios, cuántos reproches debe hacerse este hombre que, en un vano sentimiento de falsa gloria, sacrifica la sangre de millones de hombres.¿Como después de contemplar semejante espectáculo no retrocede de horror ante sí mismo?”
Lo que Napoleón decidió contra los cautivos españoles, algunos de ellos héroes tan admirados por sus enemigos como Palafox, resulta estremecedor. Relata un prisionero inglés que tuvo ocasión de verlos: “Lo peor tratados son los españoles, a quienes Napoleón no reconoce el estatuto de beligerantes. Por los caminos de España y de Francia se arrastran sus tristes cortejos. Atados como esclavos en el mercado, medio muertos de hambre y fatiga, sin calzado, los pies desgarrados, se les obliga a avanzar a palos y matan a tiros a los que se retrasan. Los que llegan a Francia mueren de hambre y sufrimiento en los trabajos forzados. Resulta increíble lo que hacen con ellos si enferman y les llevan a un hospital francés; se niegan a tratarles y de cada cien que entran no salen ni dos. No exagero; lo que digo es exacto.”
Las dos personas que más odiaron a Napoleón y que con más entereza lucharon contra él fueron la reina de Prusia y la de Nápoles. María-Carolina, despojada y perseguida por Napoleón con verdadero ensañamiento, acababa de llegar a Viena tras un largo calvario de huidas y fustigaciones, y su reacción ante la presencia en la corte del hijo de Napoleón fue una manifestación de verdadera debilidad por el niño en el que volcó cariño y mimos. La reina de Nápoles falleció poco después.
María-Carolina era una mujer con enormes defectos y también con cualidades notables, fue la única en reprochar a María Luisa haber abandonado a Napoleón en la derrota: “ El puesto de una mujer está con su esposo, mucho más en la desgracia, tu deber es huir y acudir a su lado”. Para entonces María-Carolina era una pobre vieja destronada y ¿quien hace caso de los consejos y admoniciones de un fracasado, cuando la opinión de todos los demás coincide con nuestros deseos?

Referencia: Perfiles humanos de Juan Antonio Vallejo-Nágera.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce


El cristianismo de  J. R. R. Tolkien  brilla en todas sus páginas. Tolkien comprende el mal y el modo en que nos seduce, como sedujo a Gollum con su promesa de beatitud. Del mismo modo que, si nos abandonamos a él, corroe en última instancia nuestra libertad, voluntad e individualidad… Tolkien era un verdadero novelista cristiano y escribió un gran mito cristiano. … La fe cristiana de Tolkien dio forma a todos sus textos, y sus héroes están basados en un héroe más grande todavía. Un héroe que no era imperfecto y no se entregó al mal. Un héroe que tampoco obtuvo excelentes calificaciones, pero que es el modelo perfecto a seguir.

sábado, 28 de diciembre de 2024

La libertad es cosa de héroes

La libertad es cosa de héroes cuando la cultura en que vivimos trata de imponer sutilmente la tiranía de la provisionalidad. Tener convicciones fuertes, entre las que ha de contar no imponer nada a nadie, en una cultura hipotética es el verdadero heroísmo de nuestro tiempo. Se trata de negarse a derivar las propias convicciones de los consensos fácticos, de la moda y la opinión dominante. Un heroísmo así no es incompatible con la normalidad, es perfectamente democrático; lo único que no soporta es vivir de prestado, inercialmente, lo que equivaldría a no tomarse en serio la propia libertad, escribe el filósofo Daniel Innerarity .


viernes, 11 de octubre de 2024

Balzac, Dickens y Dostoievski

"Los héroes de Balzac son ambiciosos y dominantes, arden en deseos vehementes de poder. Nada les basta, son todos insaciables, todos son ala vez conquistadores del mundo, revolucionarios, anarquistas y tiranos. Tienen un temperamento napoleónico. También los héroes de Dostoievski son fogosos y arrebatados, su voluntad rechaza el mundo y con una soberbia insatisfacción pasan por encima de la vida real para asir la verdadera; no quieren ser ciudadanos ni hombres, sino que en todos ellos centellea bajo la humildad el peligroso orgullo de querer ser un redentor. El héroe de Balzac quiere someter el mundo, el de Dostoievski vencerlo. Ambos tienden a ir más allá de lo cotidiano, se dirigen como una flecha hacia lo infinito. Los personajes de Dickens, por el contrario, son comedidos. Dios mío, ¿qué quieren? Cien libras al año, una buena esposa, una docena de hijos, una mesa bien puesta para acoger a los amigos, un cottage cerca de Londres con vistas a los árboles desde las ventanas, un jardincito y un puñado de felicidad. Su ideal es provinciano, pequeño-burgués, es con lo que nos encontraremos en Dickens. Sus criaturas no desean en el fondo ningún cambio en el orden mundial, no quieren riqueza ni pobreza, sino este cómodo punto medio que como máxima de vida es tan sabia para tenderos y carreteros y tan peligrosa para el artista. Los ideales de Dickens se han contagiado de la palidez del mundo en que vive. Tras su obra no hay un Dios colérico, gigantesco y sobrehumano, creador y domador del caos, sino un observador satisfecho, un ciudadano leal. Lo burgués llena por completo la atmósfera de todas las novelas de Dickens", escribe Stefan Zweig.

lunes, 24 de junio de 2024

La historia se estaba escribiendo desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido

George Orwell cuenta en su libro Recuerdos de la guerra de España que en España vio por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. Informaban sobre grandiosas batallas cuando apenas se había producido una refriega, y silencio absoluto cuando habían caído cientos de hombres. Se calificaba de cobardes y traidores a soldados que habían combatido con valentía, mientras que a otros que no habían visto disparar un fusil en su vida se los tenía por héroes de victorias inexistentes; y en Londres, había periódicos que repetían estas mentiras e intelectuales entusiastas que articulaban superestructuras sentimentales sobre acontecimientos que jamás habían tenido lugar. En realidad la historia se estaba escribiendo no desde el punto de vista de lo que había ocurrido, sino desde el punto de vista de lo que tenía que haber ocurrido según las distintas líneas de partido.

jueves, 6 de junio de 2024

La mayoría querríamos que la guerra desapareciera, pero no va a pasar

La idea de que los jóvenes necesitan disciplina, que dormir en catres curte y forja, ya no está ahí. James Sheehan ha argumentado de forma persuasiva sobre cómo los valores culturales han cambiado enormemente en poco tiempo. Los europeos ya no se ven a sí mismos como guerreros….La mayoría querríamos de forma abstracta que la guerra desapareciera, pero no va a pasar. Hemos visto movimientos consagrados a la paz, recordamos la Liga de la Sociedad de Naciones. O los grandes debates en universidades con jóvenes diciendo que no lucharían por el rey, Las protestas de Vietnam. Pero las ideas cambian cuando te ves amenazado.
“La Primera Guerra Mundial fue algo industrial, cantidades impensables de armas y morteros. Recordamos bien las trincheras, pero la mayoría de los jóvenes murió por artillería, no por armas ligeras. No fue cara a cara. ¿Y quiénes son los héroes, los mitos de esa época? Aviadores, sobre todo. Heroísmo de nombres legendarios en medio de las masas anónimas. Lo mismo en la Segunda, en realidad. O francotiradores. Ahora la guerra son videojuegos, no sé si el espíritu cambiará o cómo…. Antes de la Primera Guerra Mundial la gente pensaba que la guerra era imposible, cosa del pasado, demasiado caras. Impensable entre hermanos socialistas. Hoy decimos que las democracias no luchan entre sí y que dos países con McDonalds no se enfrentan”, manifiesta Margaret  MacMillan, profesora de la Universidad de Oxford.
“Hay que tener cuidado con la complacencia,añade MacMillan. Alemania y Reino Unido eran democracias en cierto modo en 1914, y lucharon. Tenemos que saber que como individuos y sociedades se nos da muy bien hacer cosas que van en contra de nuestros intereses. La irracionalidad es uno de nuestros rasgos más distintivos. El miedo, la ira. A veces es que no hay más remedio que luchar. Y se producen accidentes”.



martes, 20 de septiembre de 2022

El sentimiento del patriotismo

Cuenta C. S. Lewis en su libro Los cuatro amores que el patriotismo, tiene muchas caras. Quienes lo rechazan por completo no parecen haber pensado en lo que le sustituirá, y que ya empieza a sustituirlo. Durante mucho tiempo todavía, y quizá siempre, las naciones han de vivir en peligro; los gobernantes deben formar a sus ciudadanos para que las defiendan de algún modo, o al menos deben prepararles para esa defensa. Donde el sentimiento del patriotismo ha sido destruido, sólo se puede llevar a cabo esa defensa presentando un determinado conflicto internacional bajo la perspectiva ética. Si las personas no quieren derramar ni sudor ni sangre por su país, hay que hacerles comprender que los derramarán por la justicia, o por la civilización o por la humanidad. Eso es un paso atrás, no hacia adelante. El sentimiento patriótico no necesita, ciertamente, prescindir de la ética; los hombres honrados han de convencerse de que la causa de su país es justa; pero sigue siendo la causa de su país, no la causa de la justicia en cuanto tal. La diferencia a mí me parece importante. Yo puedo pensar sin fariseísmo ni hipocresía que es justo que defienda mi casa con la fuerza contra los ladrones; pero si empiezo a decir que le dejé un ojo morado a uno de ellos por razones morales, completamente indiferente al hecho de que la casa en cuestión era mía, me convierto en un tipo inaguantable. La pretensión de que cuando la causa de Inglaterra es justa es entonces cuando estamos del lado de Inglaterra, como podría estarlo cualquier quijote neutral, es igualmente falsa. Y este sinsentido arrastra tras de sí la maldad; si la causa de nuestro país es la causa de Dios, las guerras tienen que ser guerras de aniquilamiento. Se da una espúrea trascendencia a cosas que son exclusivamente de este mundo. La grandeza del sentimiento antiguo consistía en que mientras hacía que los hombres se entregaran al máximo se sabía que sólo era un sentimiento. Las guerras podían ser heroicas sin pretender que fueran santas. La muerte del héroe no se confundía con la muerte del mártir.

lunes, 5 de julio de 2021

El papel del individuo en la historia


Para el teórico marxista Plejánov, los individuos pueden influir sobre el destino de la sociedad, pero la posibilidad y alcance de esa influencia están predeterminados por la forma de organización de esa sociedad: “El efecto de las particularidades personales resulta innegable; pero no lo es menos el hecho de que solo podía ocurrir en esas condiciones sociales particulares”. El protagonismo está limitado por sus circunstancias históricas. Las cualidades personales de las personas con liderazgo determinan las características individuales de los eventos históricos; y el elemento accidental siempre juega un papel en el curso de esos eventos, cuya tendencia está determinada por el desarrollo de fuerzas productivas y por las mutuas relaciones entre los hombres en el proceso socioeconómico de la producción. Lector atento de Carlyle, Plejánov creía en la existencia de los “grandes hombres” como iniciadores. “Esta es una descripción muy precisa, escribe. Un gran hombre es, en sí, un principiante porque ve más allá que los otros y desea con más fuerza que los demás”. Así, el gran hombre es un héroe pero “no un héroe en el sentido de que pueda detener, o cambiar, el curso natural de las cosas, sino en el sentido de que sus actividades son una expresión consciente y libre de ese curso inevitable e inconsciente”. La libertad de un líder era la elección consciente que este podía hacer de una acción, en conformidad con las leyes invariables del progreso histórico. Si yo sé en qué dirección cambian las relaciones sociales, debido a una serie de transformaciones en el proceso de producción social y económico, también sé en qué dirección está cambiando la mentalidad social; en consecuencia, puedo influirla. Influir en la mentalidad social significa influir en los eventos históricos. Por lo tanto, en cierto sentido, en vez de esperar mientras se está haciendo la historia, yo puedo hacer historia. Como concepto histórico, la idea de Plejánov sobre el “papel del individuo en la historia”, ya sea como iniciador, visionario o expeditador, pudo provenir de Hegel, que en su Filosofía de la historia habla de los “hombres históricamente mundiales”. A estos seres esenciales para el desarrollo del espíritu, a estos adelantados de la historia a quienes les es dado un poder adivinatorio, sus congéneres los “siguen porque sienten el poder irresistible de su propio espíritu interno, encarnado en ellos”. Pero de esta condición Hegel extraía la conclusión de que las reglas comunes de la ética no eran aplicables a los grandes hombres. “La coerción heroica, apuntaba Hegel en su Filosofía del derecho, es una coerción justa”. La equivalencia moral entre might y right fue también una clave doctrinaria de Carlyle: “El poder y el derecho, escribió, ¿no son una y la misma cosa?”. Lenin estaba de acuerdo con ella, Plejánov no. Y en esa diferencia esencial radicó su separación.

sábado, 5 de junio de 2021

Nunca te dejan ser famoso y feliz


—Di el nombre de un héroe que fuera feliz. Me detuve a considerarlo. Heracles se volvió loco y acabó matando a su familia. Teseo perdió al padre y a la novia. Los hijos de la nueva esposa de Jasón fueron asesinados por los de la primera. Belerofonte mató a la Quimera, sí, pero acabó tullido al caerse del lomo de Pegaso, el caballo alado. —No eres capaz. —Se incorporó y se inclinó hacia delante. —No. —Lo sé. Nunca te dejan ser famoso y feliz. (La canción de Aquiles de Madeline Miller)




jueves, 2 de julio de 2020

Al renunciar a la divinidad, el héroe renuncia a la esclavitud



Al renunciar a la divinidad, el héroe renuncia a la esclavitud. Todos los planes de la existencia se invierten, todos los efectos del deseo metafísico son sustituidos por efectos contrarios. La mentira es reemplazada por la verdad, la angustia por el recuerdo, la agitación por el reposo, el odio por el amor, la humillación por la humildad, el deseo según el Otro por el deseo según Uno Mismo, la trascendencia desviada por la trascendencia vertical. Ya no se trata esta vez de una conversión falsa sino verdadera. El héroe triunfa en la derrota; triunfa porque ha llegado al final de sus fuerzas; necesita, por primera vez, mirar de frente su desesperación y su nada. Pero esta mirada tan temida, esta mirada que es la muerte del orgullo, es una mirada salvadora. Todos los finales novelísticos hacen pensar en el cuento oriental cuyo héroe se aferra con los dedos al borde de un acantilado; agotado, acaba por dejarse caer al abismo; espera aplastarse contra el suelo pero el aire lo sostiene; la gravedad ha sido abolida, escribe René Girard.

viernes, 22 de marzo de 2019

Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados.


Los antiguos se miran en perspectiva; no son de carne y sangre a los ojos de la imaginación. Con el transcurso de los siglos han depuesto todo lo grosero, y sólo ha quedado lo espiritual, el individuo en abstracto. Así alma, genio, espíritu, numen, talento son los signos con que se los representa la posteridad, ésta que halla héroes a los hombres que nunca lo fueron para su ayuda de cámara. Si pudiésemos leer el diario de la vida privada de Alejandro, Demóstenes, César y Cicerón, ¿cuántas flaquezas, miserias, y ridiculeces veríamos, que la historia civil abandono a la mordacidad de los contemporáneos? Todos los sabios, políticos, y conquistadores empiezan a crecer a los cien años de enterrados, alega el filosofo, escritor y político catalán Antonio Capmany y Montpalau.

jueves, 28 de febrero de 2019

La gente se fija en los momentos pintorescos de sus héroes.

Magallanes 
Piensa Zweig que en las grandes acciones, la gente se fija con preferencia, por una especie de comodidad óptica, en los momentos dramáticos o pintorescos de sus héroes, César al pasar el Rubicón; Bonaparte, en el puente de Arcole. Quedan en la sombra los años, no menos creadores, de la preparación; la gradación espiritual, paciente, organizadora, de un hecho histórico. Con Magallanes, el pintor y el poeta se inclinan a presentarle en el momento del triunfo, cuando su nave surca el estrecho que ha descubierto. En la realidad, su incomparable energía se ejerció con más intensa grandeza cuando aún se trataba de obtener una flota y de llevar adelante su armamento en medio de los mil obstáculos.

lunes, 18 de febrero de 2019

Los norteamericanos no poseen el espíritu que animó a los imperios.

Los norteamericanos han tenido fama de intervencionistas o de poner las manos sobre cualquier trozo geográfico que les gustara económicamente o les disgustara ideológicamente, pero debe aceptarse que en una buena proporción de los supuestos lo han hecho a su pesar. Contra su vocación de quedarse aislados. Lejos de ser belicosos expansionistas, que en nada lo parecen, son ante todo empresarios o,
eventualmente,policías. Nunca muchos clientes son bastantes ni muchos mercados demasiados. Tampoco la delincuencia ideológica o patológica les pillará desarmados. Pero no poseen el espíritu que animó a los imperios ni les atrae la carrera de héroes.

En Estados Unidos a menos que suceda algo muy sonado o se encuentren involucrados el capital, los ciudadanos o las tropas norteamericanas, el periódico o el telediario son noticieros domésticos.

viernes, 16 de noviembre de 2018

En la novela vemos el universo desde el punto de vista del héroe.

En la novela vemos el universo desde el punto de vista del héroe, a través de sus sensaciones y, cuando es posible, a través de sus palabras, cuenta Orhan Pamuk, escritor turco y Premio Nobel de Literatura. 

En el caso de la novela histórica, este tipo de representación se ve limitada debido a que el lenguaje del personaje debe ajustarse con naturalidad al contexto del período. La novela histórica funciona mejor cuando sus artificios y recursos de contextualización son perceptibles. 

Visto a través de los ojos de sus personajes, el mundo de la novela nos parece más próximo y comprensible. Es esta proximidad la que otorga al arte de la novela su poder irresistible. Sin embargo, el foco principal no es la personalidad y la moralidad de los personajes principales, sino la naturaleza de su mundo. La vida de los protagonistas, su lugar en el mundo, el modo en que sienten, ven y se relacionan con su mundo, éste es el tema de la novela literaria.

martes, 4 de septiembre de 2018

Con John McCain se cumple aquella sentencia de que no hay muerto malo.

Con John McCain se cumple aquella sentencia de que no hay muerto malo. El país entero, y el mundo, salvo excepciones, mostraron su consternación por su fallecimiento el 25 de Agosto pasado. Incluso su carcelero durante los cinco años en que estuvo preso en Vietnam,
Tran Tron Duyet, dijo estar apenado por la muerte de quien es considerado un héroe en todo Estados Unidos.“Las cosas le van a ir muy mal”, le dijo el encargado de interrogarlo. Cinco años estuvo allí. Fue torturado. La vida para él ya no sería igual, necesitó terapia psiquiátrica y nunca más pudo levantar sus manos sobre su cabeza.  Su espíritu militar le sobrevivió en su carrera política. McCain es producto de una época en que la hegemonía estadounidense era incuestionable, dice  el periódico El Comercio.

Apoyó desde el Senado todas las guerras en que intervenía
Estados Unidos, incluso a pesar de todo lo que él sufrió. “John McCain es un héroe americano de la era de la guerra y el terrorismo”, dice The Guardian. Varios ciudadanos de férrea orientación demócrata en Estados Unidos no habrían depositado jamás su voto por McCain.


viernes, 31 de agosto de 2018

Superhéroes.

Umberto Eco.
Umberto Eco señaló que las historias de los cómics funcionan un poco a la manera de sueños; se repite el mismo argumento básico una y otra vez, de manera obsesiva compulsiva; nada cambia, incluso si el telón de fondo de las historias pasa de la Gran Depresión a la Segunda Guerra Mundial y de ella a la prosperidad de posguerra; los héroes (ya sea Superman, Wonder Woman, Aguijón Verde o Doctor Extraño) parecen vivir en un presente eterno, sin envejecer, siempre fundamentalmente iguales. El argumento básico tiene la siguiente forma: un villano (quizás un capo mafioso, más a menudo un supervillano) se embarca en un proyecto de conquista mundial, destrucción, robo, extorsión o venganza. Alertan al héroe del peligro y se da cuenta de lo que está pasando. Tras pruebas y dilemas, en el último minuto, el héroe arruina los planes del villano. El mundo regresa a la normalidad.

Reaccionan a cosas, carecen de proyectos propios. O, para ser más precisos, en tanto que héroes, no tienen proyectos propios. Como Clark Kent, Superman intenta continuamente (y fracasa) meterse en la cama de Lois Lane. Como Superman, sólo reacciona. En realidad, los superhéroes parecen ser completamente carentes de imaginación.Los superhéroes casi nunca hacen, crean ni construyen cosas. Los villanos, en contraste, son incansablemente creativos. Están llenos de planes, proyectos e ideas.


sábado, 12 de mayo de 2018

Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil.

Heródoto, el padre de la historiografía
Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil. Siempre se adhiere a las grandes gestas de la Humanidad algo de inconcebible, porque, en realidad, se elevan muy por encima del nivel medio. Es precisamente en lo increíble que ha llevado a cabo como la Humanidad remoza la fe en sí misma.


En todo descubrimiento o invención hay un estímulo moral, una fuerza alada del espíritu; pero, muy en general, lo que da el empuje definitivo hacia la realización es la conciencia de unos móviles materiales. Cierto que el rey y sus consejeros se hubieran entusiasmado, en todo caso, con la atrevida idea que encerraban los propósitos de Colón y de Magallanes de buscar un mundo nuevo; pero nunca el dinero necesario para sus planes hubiera corrido el riesgo, nunca los príncipes y los especuladores hubieran armado y puesto a su disposición una flota, sin la perspectiva de poder sacar enormes réditos de la suma empleada en el viaje de descubrimiento. Detrás de los héroes de aquella edad de los descubrimientos se movían como fuerzas impulsivas los negociantes, escribe Stefan Zweig.

miércoles, 25 de abril de 2018

Es necesario leer la historia con curiosidad y desconfianza.


La historia, que debería ser desapasionada, clarividente y justa, también tiene la tendencia a posteriori de dar a quien en la vida real ya recibió en abundancia; también ella se inclina, como la mayoría de la gente, del lado del éxito; también ella engrandece a posteriori a los grandes, a los vencedores, y empequeñece o silencia a los vencidos. Sobre los famosos acumula además la leyenda a su fama real, y cada uno de los personajes grandes aparece en la óptica de la historia casi siempre mayor de lo que fue en realidad, mientras que a los incontables pequeños se les quita lo que se les agrega a los grandes.

Por lo tanto, leyendo a Stefan Zweig, diría que es necesario no leer la historia de un modo crédulo, sino con curiosidad y desconfianza, porque la historia secunda la profunda inclinación de la humanidad a la leyenda, al mito, y, de forma consciente o inconsciente, exalta a unos pocos héroes hasta la exageración mientras que deja caer en la oscuridad a los héroes de lo cotidiano, a los personajes heroicos de segunda y tercera fila. Pero la leyenda, justamente por la seducción, por el brillo de lo completo y perfecto, es siempre el enemigo más peligroso de la verdad, y por eso es nuestro deber examinarla continuamente y acomodar el verdadero alcance a su medida histórica.

Nuestro deber, dice Zweig, será siempre no admirar el poder
en sí, sino sólo a las escasas personas que lo consiguieron de forma honrada y justa. De forma honrada y justa sólo lo consigue realmente el hombre espiritual, el científico, el músico, el poeta, porque lo que ellos dan no se lo han quitado a nadie. El dominio terreno, militar y político de un individuo surge sin excepción de la violencia, de la brutalidad; por lo cual en vez de admirar ciegamente a los vencedores hemos de formularnos siempre la pregunta: ¿por qué medios y a costa de quién triunfa alguien? Porque cuando en lo material, en lo político, surge el gran poder de un individuo, raras veces surge de la nada o de un bien sin dueño, sino que casi siempre es de otros, se les arrebata a los más débiles; casi siempre cada gran aureola tiene sospechosamente un brillo de color sangre.

sábado, 18 de noviembre de 2017

La bella muerte del guerrero.

Como señaló Redfield, en su libro La tragedia de Héctor, “Todos los hombres nacen para morir, pero solo el guerrero debe enfrentarse a este hecho en su vida social, puesto que solo cumple con sus obligaciones haciendo frente a los que buscan su muerte. La comunidad se asegura mediante el combate, que es la negación de la comunidad. Esto genera una contradicción en el papel del guerrero. Su comunidad lo mantiene y lo envía a su propia destrucción. En nombre de la comunidad él debe abandonarla y penetrar en el reino de la fuerza. El guerrero solo protege al mundo humano contra la fuerza gracias a que él mismo está obligado a utilizar y sufrir la fuerza”.

La muerte clausura la vida heroica como un telón sombrío,
Viriato, héroe de Hispania
que cae de golpe antes o después. Pero lo que ilumina la existencia del héroe es el empeño en realizar lo aparentemente sobrehumano, arriesgando la vida por amor a la gloria, sin reparar en la muerte, que siempre amenaza y acaba llegando, inevitable y definitiva, dice el escritor Carlos García Gual.


Jean Pierre Vernant ha comentado la “bella muerte” del guerrero, ese que, joven y firme, al morir combatiendo por la patria en la vanguardia del combate, ejemplifica el valor heroico. Incluso cuando queda tendido en tierra, su cadáver hermoso y ensangrentado es un paradigma del máximo valor y la virtud guerrera a los ojos de sus conciudadanos. La muerte le llega a menudo, al héroe solitario, de manera inesperada, en una emboscada o en un lance fatídico, y atrás quedan para la memoria sus triunfos.