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viernes, 4 de septiembre de 2020

La civilización occidental se prolonga necesariamente en las regiones americanas



Las memorables odiseas de Vasco de Gama y Magallanes dieron a la civilización numerosas tierras de conquista y aprovechamiento mercantil, zonas de influencia política, protectorados y colonias opulentas. Colón en cambio dio una nueva patria más amplia a los europeos. Brindó a Inglaterra una nueva Inglaterra, a España una Nueva España; al genio anglosajón un puesto de desarrollo y poder incomparable, mucho más rico y propicio que sus ideas vernáculas; al genio latino una nueva tierra en la que pudiera perpetuarse al través de los siglos, en incesante evolución. En Asia, en África, en los Archipiélagos de la Oceanía, Europa será siempre extranjera. En América nunca lo será. La civilización occidental se prolonga necesariamente en las vírgenes regiones americanas. Aquí se elaborará, en sus formas más altas, la cultura del mundo, escribe el filósofo mejicano Antonio Caso.


sábado, 12 de mayo de 2018

Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil.

Heródoto, el padre de la historiografía
Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil. Siempre se adhiere a las grandes gestas de la Humanidad algo de inconcebible, porque, en realidad, se elevan muy por encima del nivel medio. Es precisamente en lo increíble que ha llevado a cabo como la Humanidad remoza la fe en sí misma.


En todo descubrimiento o invención hay un estímulo moral, una fuerza alada del espíritu; pero, muy en general, lo que da el empuje definitivo hacia la realización es la conciencia de unos móviles materiales. Cierto que el rey y sus consejeros se hubieran entusiasmado, en todo caso, con la atrevida idea que encerraban los propósitos de Colón y de Magallanes de buscar un mundo nuevo; pero nunca el dinero necesario para sus planes hubiera corrido el riesgo, nunca los príncipes y los especuladores hubieran armado y puesto a su disposición una flota, sin la perspectiva de poder sacar enormes réditos de la suma empleada en el viaje de descubrimiento. Detrás de los héroes de aquella edad de los descubrimientos se movían como fuerzas impulsivas los negociantes, escribe Stefan Zweig.

lunes, 15 de enero de 2018

De un error puede salir una verdad.

Estatua de Fernando de Magallanes en Punta Arenas (Chile).
Hasta de un error, si el genio lo toca y un buen azar lo conduce, puede salir una elevada verdad. Cuéntase por cientos y por miles los inventos trascendentales, en todos los terrenos del conocimiento, que han sido promovidos en medio de falsas hipótesis. Nunca se hubiera arriesgado al mar Cristóbal Colón de no existir aquel mapa de Toscanelli que, calculando con absurda falsedad la extensión del orbe, le hacía abrigar la ilusión de haber hallado el derrotero para llegar, en el menor tiempo posible, a la costa oriental de la India. Nunca Magallanes hubiera podido persuadir a un monarca para que le confiara una flota si, con seguridad ingenua, no hubiera puesto fe en aquel mapa erróneo de Behaim y en aquellos informes fantásticos de los pilotos portugueses.

sábado, 28 de octubre de 2017

Nunca la geografía, la cosmografía y la cartografía han tenido a un ritmo tan acelerado como en el siglo XVI.

Vasco de Gama.
En 1498, Vasco de Gama, “al servicio de Dios y provecho de la corona portuguesa” como expresa con orgullo el rey Manuel, llega a la India, desembarcando en Calicut (Kozhikode); aquel mismo año, Cabot, en calidad de capitán al servicio de Inglaterra, otea Terra Nova y, con ella la costa norte de América, y a la vuelta de un año, simultáneamente y cada uno por su lado, Pinzón bajo pabellón español y Cabral bajo el portugués, descubren el Brasil, en tanto que Corterreal emula, a quinientos años de distancia, la empresa de los vikingos pisando la tierra de Labrador. En los primeros años del nuevo siglo dos expediciones portuguesas, una de ellas guiada por Américo Vespucio rozan la costa sudamericana hasta cerca del Río de la Plata. Y en 1506 los portugueses descubren Madagascar; en 1507, Mauricio; en 1509 llegan a Malaca, y
Monumento a Vasco Núñez de Balboa.
en 1511 la toman por asalto, que es como tener en la mano la llave del archipiélago malayo. En 1512, Ponce de León franquea Florida; en 1513, Núñez de Balboa es el primero de los europeos que contempla desde Darien el océano Pacífico. En adelante ya no hay mares desconocidos para la humanidad. En el corto espacio de cien años la navegación se ha superado en sus actividades no ya como cien veces, sino como mil, nos describe Stefan Zweig. 


Mientras en 1418, a las órdenes de Enrique, ya se vio con asombro la llegada a Madera de las primeras barcas, en el año 1518 unos barcos portugueses llegan a Cantón y a tierra japonesa; un viaje a las Indias se considerará pronto empresa muy por debajo de la que significaba antaño el viaje hasta cabo Bojador. A este paso, la figura del mundo se transformara y se ampliará de año en año, de un mes a otro. 


Cuenta  Stefan Zweig que los grabadores mapas y los cosmógrafos ocupan día y noche sus mesas de trabajo en los talleres de Augsburgo y no pueden dar abasto a los 
numerosos encargos.  Les arrebatan el grabado de las
manos, todavía húmedo y sin colorear;  y tampoco bastan al afán de noticias del mundus novis los informes de viajes y los atlas con que los impresores acuden a las ferias de libros. Pero apenas los cosmógrafos han grabado sus mapas mundiales pulcra y exactamente, ajustándose a las últimas referencias, llegan ya nuevos informes y es preciso hacer el trabajo desde el principio, pues lo que se creía isla ha resultado ser continente. Hay que trazar otros ríos, costas y montes, y así, los grabadores tienen que empezar otro mapa, rectificado y ampliado, no bien han terminado el nuevo. Nunca, ni antes ni después, la geografía, la cosmografía y la cartografía han llegado a un ritmo tan acelerado, tan arrollador, como en aquellos cincuenta años progresivos, durante los cuales se fijaban la forma y la extensión de la Tierra por primera vez desde que los hombres viven, respiran y piensan, y ellos mismos aprendían a conocer el planeta en el cual, desde el principio de los tiempos, son llevados por el espacio. Y todo ello en
Mapa de Abraham Ortelius de 1589.

una generación. Soportaban sus navegantes toda clase de peligros en beneficio de la posteridad, franqueaban sus conquistadores todos los caminos, y resolvían sus héroes todos o casi todos los propósitos. Un solo hecho quedaba por cumplir, el último, el de más bizarría, el más costoso, dar la vuelta a toda la Tierra en un buque, y en este único viaje medir y probar con toda evidencia la forma redonda de nuestra tierra, contra todos los cosmólogos y los teólogos del pasado. Y éstos serán la idea y el destino del portugués Magallanes.