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domingo, 26 de enero de 2025

El hombre contemporáneo no piensa realmente que con el amor crea algo

La frase del poeta griego en la Antígona: “Hay muchas cosas asombrosas en el mundo, pero nada es más asombroso que el hombre”, ya no tiene para nosotros auténtica significación. El cohete lunar nos parece con frecuencia mucho más asombroso que el pequeño hombre, y en cierta manera creemos que con nuestros inventos modernos hemos creado cosas mucho más maravillosas que Dios cuando creó al hombre.
El hombre contemporáneo no piensa realmente que con el amor crea algo. Sólo le preocupa en general y casi exclusivamente ser amado, no poder amar él mismo y, por lo tanto producir con su amor el amor de los demás y dar así a luz en el mundo algo nuevo, no existente con anterioridad. Por ello opina que ser amado es una gran casualidad, o que se lo logra comprando todo lo posible, lo que lleva presuntamente a obtener el amor de los demás, desde el dentífrico correcto hasta un traje elegante o el automóvil más caro. Ahora bien, lo que pasa con el dentífrico o el traje no lo sé muy bien, pero es lamentablemente un hecho que muchos hombres son amados debido al magnífico automóvil que poseen. Debemos añadir que también hay muchos hombres que se interesan más por el auto que por su mujer. Y entonces todo vuelve aparentemente a estar en orden, salvo que ambos en poco tiempo llegan a hastiarse e inclusive a odiarse, porque se han engañado mutuamente o se sienten defraudados. Creían ser amados, mientras que en realidad mantenían una ficción pero no practicaban ningún amor activo, escribe Erich Fromm, psicoanalista y psicólogo social alemán.

jueves, 10 de octubre de 2024

El mundo natural tenía que haber surgido de alguna razón natural

Marco Tulio Cicerón (Arpino, 3 de enero de 106 a. C.-Formia, 7 de diciembre de 43 a. C.) argumentaba que el mundo natural tenía que haber surgido de alguna razón natural. Y si la estructura del mundo en todas sus partes es tal que no podría haber sido mejor ni en cuanto a utilidad ni en cuanto a belleza. Si, pues, los productos de la naturaleza son mejores que los del arte y si el arte no produce nada sin la ayuda de la razón, tampoco se puede pensar que la naturaleza carezca de razón. Cicerón fue también el primero en recurrir a la metáfora del relojero que más tarde se convertiría en el argumento clave a favor de un diseñador inteligente. En palabras de Cicerón: “Cuando ves una estatua o una pintura, reconoces allí la mano o presencia del arte; cuando ves a distancia marchar una nave no vacilas en suponer que su movimiento es guiado por la razón y por el arte; cuando miras a un reloj de sol o a una clepsidra, infieres que eso te indica el tiempo gracias al arte y no por casualidad; ¿cómo puede, pues, ser lógico o consecuente suponer que el mundo, que incluye en sí las obras de arte de que hablamos, los artífices que las hicieron, y cualquier otra cosa además, pueda carecer de plan y razón?” Esta fue precisamente la argumentación adoptada por William Paley casi dos mil años más tarde, un invento implica un inventor del mismo modo que un diseño implica un diseñador.

jueves, 4 de abril de 2024

El progreso tecnológico industrial fue obra de los menestrales y artesanos

            Spinning jenny. James Hargreaves


El progreso tecnológico industrial no nació en las sociedades de sabios aparecidas con la revolución científica del siglo XVII, ni en las universidades, sino que fue obra de los menestrales y artesanos que innovaron a partir de la práctica cotidiana de sus oficios. Esto se pone de manifiesto en el caso de Gran Bretaña, donde los inventos que transformaron inicialmente la producción eran artefactos sencillos, ideados para favorecer la producción doméstica, como la lanzadera, concebida en 1733 por John Kay, o la spinning Jenny de Hargreaves, en 1764, que lleva el nombre de la esposa del inventor, a quien iba destinada. Uno de los elementos definitorios de esta etapa sería precisamente el de sacar pleno rendimiento del trabajo familiar.
Los avances conseguidos con esta revolución de los menestrales iban mucho más allá de la invención de las máquinas destinadas al trabajo familiar, como bien demuestra su capacidad de producir un objeto tan complejo como la aguja de coser, que, como indicaba la Encyclopédie, tuvo que pasar por “dieciocho operaciones diferentes antes de entrar en el comercio”. De la Encyclopédie el tema de la aguja pasaría a Adam Smith, que lo argumenta en el primer capítulo de The Wealth of Nations para destacar el aumento de la productividad que surge de la división del trabajo y de la especialización de todos aquellos que participan en la producción. Los adelantos conseguidos de este modo son evidentes en caso de la fabricación de armas de fuego en Gran Bretaña, donde la ciudad de Birmingham se convirtió en una especie de fábrica descentralizada. En la confección de armas de fuego había por lo menos treinta procesos manuales diferentes realizados por distintos artesanos individuales. Esta forma de trabajar no solo exigía el compromiso de cada participante en la calidad de la labor realizada, sino que respetaba las tradiciones de un “precio equitativo” y un “salario justo”, que posteriormente se integraron en la filosofía de los sindicatos, que nacieron como trade unions, es decir, “uniones de oficio”, no solo en Gran Bretaña sino en toda Europa. Esta coordinación no solamente se llevaba a cabo a escala del obrador, sino a la de la tienda, donde, aparte de las regulaciones gremiales, había un sistema de relaciones “de una enorme complejidad y de una sorprendente flexibilidad, dinamismo e innovación”.
Referencia: Capitalismo y democracia 1756-1848 (Josep Fontana)


lunes, 30 de octubre de 2023

La transformación de Estados Unidos en líder tiene un nombre

Thomas Alva Edison

Estados Unidos estaba transformándose en el nuevo líder. En cierto modo, el hecho ya se reconocía tácitamente, pues millones de europeos emigraban a Estados Unidos. Entre 1870 y 1890 llegaron cien mil inmigrantes por año, incluso algunos de las Islas Británicas. Hubo un momento de cambio. Tiene un nombre. Primero el nombre. Es Thomas Alva Edison. Edison nació el 11 de febrero de 1847 en Milán, Ohio. La vida de Edison es la clásica historia, tan cara a los norteamericanos, del self-made man, del que asciende por los propios esfuerzos, el muchacho humilde que sin educación ni influencias alcanza la fama y la fortuna mediante la inteligencia y el trabajo duro. En 1869 fue a la Ciudad de Nueva York en busca de empleo. Mientras esperaba una entrevista en el despacho de un agente se rompió una máquina telegráfica. Ninguno de los presentes supo hacer nada, pero el rápido ojo de Edison vio el componente que estaba fuera de lugar. Se ofreció a repararlo y lo hizo, y de inmediato le ofrecieron un empleo mejor del que había esperado. En pocos meses decidió ser inventor profesional, empezando por un aparato registrador que había diseñado durante su estadía en Wall Street. Planeaba ofrecerlo al Presidente de una gran empresa de Wall Street. Edison, que aún tenía sólo veintitrés años, ya estaba en marcha. Fundó la primera empresa de técnicos consultores del mundo, y en los seis años siguientes trabajó en Newark, Nueva Jersey, elaborando inventos como el papel encerado y el mimeógrafo, por no mencionar sus importantes mejoras en telegrafía. En 1876 Edison instaló un laboratorio en Menlo Park, Nueva Jersey. Iba a ser una fábrica de inventos, y eventualmente llegó a tener a su cargo no menos de ochenta científicos competentes. Era el comienzo de la noción moderna del equipo de investigación.

Cuando él vivía se estimó que sus inventos valían para la humanidad no menos de 25 billones de dólares. En Menlo Park inventó el fonógrafo, que fue su invento favorito. Si el reconocimiento del ingreso de Estados Unidos en el liderazgo tecnológico llevó el nombre de Edison. El 21 de octubre de 1879 Edison fabricó una lámpara con un filamento de carbón que ardía cuarenta horas consecutivas. La luz eléctrica era por fin una realidad y recibió la patente de invención número 222.898 de los Estados Unidos. En la siguiente víspera de Año Nuevo, la calle principal de Menlo Park fue iluminada eléctricamente en una demostración pública que presenciaron tres mil personas (casi todas de Nueva York). Para que la luz eléctrica fuera comercial, Edison tuvo que desarrollar un sistema generador que suministrara electricidad cuando fuera necesario y en cantidades variables, pues las luces se apagaban y encendían. Esto requería mucho más ingenio que la luz eléctrica en sí, pero para 1881 Edison había construido una planta generadora y al cabo de un año estaba alimentando cuatrocientas bocas distribuidas entre ochenta y cinco clientes.
Referencia:Luces en el cielo de Isaac Asimov


jueves, 5 de septiembre de 2019

La edad de los grandes inventos


El escritor colombiano Ospina dice que tendemos a pensar que los grandes inventos de la humanidad se dan en nuestra época; por eso está bien que alguien nos recuerde que la edad de los grandes inventos fue aquella en que encontramos o inventamos el lenguaje,en que domesticamos el fuego y las semillas, en que convertimos en compañeros de la aventura humana al caballo y al perro, a la vaca y a la oveja, en que inventamos la amistad, el hogar y la cocción de los alimentos, en que descubrimos el consuelo y la felicidad del arte tallando gruesas Venus de piedra, pintando bisontes y toros y nuestras propias manos en las entrañas de las grutas.

jueves, 24 de mayo de 2018

El autentico genio de Steve Jobs fue incrementar la eficacia de los productos de su empresa.

Steve Jobs
En noviembre de 2011, cuando se dedicaban toda clase de tributos póstumos al genio y líder de Apple, Steve Jobs, apareció un artículo en el semanario New Yorker. Su autor, Malcolm Gladwell, argumentaba que Jobs no fue el inventor de una máquina o de una idea que cambió el mundo; pocos seres humanos llegan a serlo. Lejos de ello, fue un brillante adaptador de anteriores inventos más burdos e ideas parciales de otras personas, que aprovechó, modificó y mejoró constantemente. Es decir, fue lo que en la jerga informática actual se conoce como tweaker, y su auténtico genio consistió en esforzarse en incrementar cada vez más la eficacia de los productos de su empresa.

lunes, 15 de enero de 2018

De un error puede salir una verdad.

Estatua de Fernando de Magallanes en Punta Arenas (Chile).
Hasta de un error, si el genio lo toca y un buen azar lo conduce, puede salir una elevada verdad. Cuéntase por cientos y por miles los inventos trascendentales, en todos los terrenos del conocimiento, que han sido promovidos en medio de falsas hipótesis. Nunca se hubiera arriesgado al mar Cristóbal Colón de no existir aquel mapa de Toscanelli que, calculando con absurda falsedad la extensión del orbe, le hacía abrigar la ilusión de haber hallado el derrotero para llegar, en el menor tiempo posible, a la costa oriental de la India. Nunca Magallanes hubiera podido persuadir a un monarca para que le confiara una flota si, con seguridad ingenua, no hubiera puesto fe en aquel mapa erróneo de Behaim y en aquellos informes fantásticos de los pilotos portugueses.