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miércoles, 16 de septiembre de 2026

La sentimentalización y la kitschificación de las mascotas

Contó el papa Francisco que una mujer se le acercó para pedirle que bendijera a su bebe, pero en cuanto descorrió la cortinilla del moisés, el papa Francisco vio que se trataba de un perro pequeño. “Perdí la paciencia, cuenta, le dije que con tantos niños que están pasando hambre ¿y me traes un perro?”
El filósofo Roger Scruton escribía en ¿Tienen derechos los animales? que “ la sentimentalización y la kitschificación de las mascotas pueden parecer a muchos el epitome de la bondad de corazón, pero, de hecho, muy a menudo es lo contrario; es una forma de disfrutar del lujo de las emociones cálidas sin el costo habitual de sentirlas; es un modo de dirigirse a una víctima inocente con un amor simulado que esta no tiene la comprensión para rechazar o criticar, una crueldad”

miércoles, 29 de abril de 2026

Pasteur era violentamente atacado por sus mismos colegas

Louis Pasteur 
Escribe Axel Munthe en su libro La historia de San Michele que “el destino ha querido que el más adorable de los animales sea portador de la más terrible de las dolencias, la hidrofobia. He presenciado en el Instituto Pasteur las primeras fases de la larga batalla entre la ciencia y el temido enemigo, y he asistido también a la victoria final, que ha salido carísima. Han sido necesarias verdaderas hecatombes de perros y también, a veces, alguna vida humana. Visitaba yo a los animales condenados, para darles el poco consuelo que podía, pero llegó a ser para mí tan penoso, que tuve que dejar el Instituto Pasteur durante algún tiempo. Mas nunca pensé que aquello no fuera justo, que no se tuviese que hacer cuanto allí se hacía. Estuve presente en muchas tentativas fracasadas. Vi morir a muchas personas antes del tratamiento por el nuevo método y después de él. Pasteur era violentamente atacado, no sólo por toda clase de ignorantes, aunque caritativos apasionados de los perros, sino también por muchos de sus mismos colegas; fue asimismo acusado de ocasionar con su suero la muerte de varios de sus enfermos. Él prosiguió su camino sin desanimarse por el fracaso; pero quienes le vieron en aquel tiempo sabían muy bien lo mucho que padecía por tener que torturar perros, a los que tanto quería. Era el mejor de los hombres. Una vez le oí decir que nunca tendría valor para matar a un pájaro. Nada omitía para disminuir en lo posible el padecimiento de los perros del laboratorio; hasta el guardián de las perreras de Villeneuve de l’Etang, un antiguo gendarme llamado Pernier, fue elegido para aquel cargo por el mismo Pasteur, pues sabía que quería mucho a los perros. Aquellas perreras contenían sesenta, inoculados con suero y llevados regularmente a las perreras del antiguo Liceo Rollin para mordeduras de prueba. En estas perreras había cuarenta canes hidrófobos. La cura de éstos, espumajeantes de rabia, era muy peligrosa, y con frecuencia me asombró el valor demostrado por todos los que intervenían en la operación. Pasteur no tenía temor alguno.” 
“La mayor parte de esos perros de laboratorio la constituían perros vagabundos, sin casa, recogidos por la Policía en las calles de París; pero muchos de ellos parecían haber conocido días mejores; allí padecían y morían en la oscuridad, soldados desconocidos de la batalla del cerebro humano contra la enfermedad y la muerte. Allí cerca, en La Bagatelle, en el elegante cementerio de perros fundado por Sir Richard Wallace, hay enterrados centenares de perros falderos y perritos de salón, con inscripciones que recuerdan su inútil y blanda vida grabadas por tiernas manos en las cruces de mármol de sus tumbas.”

martes, 8 de julio de 2025

Eran muchos y siempre tenían buen apetito

Los medios de comunicación hablan del “apetito” de políticos miembros del Partido Socialista. “Pero, de cualquier manera, ni los cerdos ni los perros producían nada comestible mediante su propio trabajo; eran muchos y siempre tenían buen apetito”, escribe  George Orwell en Rebelión en la Granja.

viernes, 18 de octubre de 2024

Perrhijo

Entre los millennials se ha popularizado el hecho de que se tengan más perros que niños. De hecho, en España hay más animales de compañía que niños de 15 años. La gente vive cada vez más y más sola. Criar a un perro o a un gato son menos años, más económico y supone una menor dedicación que el cuidado de un hijo. En EEUU y el resto del mundo occidental, las personas de la generación millennial son las que comparten con más frecuencia su vida con un animal de compañía (en el 32% de los casos). Les siguen los Baby Boomers (27%) y la Generación X (24%). De ahí que se haya popularizado el término perrhijo para definir a la relación de los millenials con sus canes, como sustitutos de los bebés.

lunes, 25 de enero de 2021

La pregunta debe ser por qué se tienen tan pocos hijos



Según el censo de la ciudad de Madrid, en la capital de España hay 382.090 mascotas, frente a 318.225 niños menores de 10 años.El periódico ABC recoge los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y los registros del Colegio Oficial de Veterinarios que muestran una tendencia al alza del 25% de la posesión de perros y gatos en los últimos 5 años, mientras que la natalidad ha ido a la baja.



En el año 2015 nacieron 30.592 niños, pero desde entonces el número de alumbramientos ha ido en descenso constante, hasta llegar a los 27.613 del año pasado.Sin embargo hay una presencia, cada vez más generalizada de animales en casa, que pasaron de los 304.666 del año 2014, a los 382.090 del año 2020. Rafael Puyol, catedrático de Geografía Humana y rector de la Universidad Complutense de Madrid entre los años 1995 y 2003, asegura en ABC que esta caída de la natalidad se debe a “una combinación de factores económicos, laborales, culturales y sociales” y que aunque las parejas manifiestan querer tener entre uno y dos hijos, luego no tienen ninguno y la alternativa es una mascota. Puyol destaca que la pregunta no debe ser por qué hay más animales que niños, sino por qué se tienen tan pocos hijos.


martes, 24 de marzo de 2020

Doberman



En el siglo XIX, un funcionario sajón del Estado prusiano denominado Dobermann se encontraba con la dificultad de tener como misión la de recaudar los impuestos por diferentes localidades de Turingia, afrontando los peligros que causaba la inseguridad de los caminos de la época. El riesgo de su oficio podía dar al traste con su conciencia de probo funcionario. Con germánico rigor fue experimentando con diversas razas de perro, hasta dar con una que tuviera las siguientes características: fidelidad absoluta al jefe sin que esto signifique una relación de dependencia personal, es decir, que si el jefe es sustituido la fidelidad se mantendrá con su sucesor; con todo aquel que no sea su amo se mostrará fiero y no permitirá ningún tipo de confianzas; ante el enemigo del dueño, cualquiera que sea, no tendrá piedad. Valiente siempre, desconfiado más aún. Así nació la raza espúrea, pero eficacísima, de los doberman.

sábado, 7 de diciembre de 2019

Soltero



Piensan que quedarse soltero es la mejor situación que puedes escoger en la vida. A cierta edad no nos damos cuenta que los solteros, por poco que se descuiden, acaban en la más patética soledad. Son esa persona a la que se invita a cenar para completar la mesa. Y, después de la cena, se van a su pisito vacío en el que sólo les espera un perro fiel.

jueves, 5 de septiembre de 2019

La edad de los grandes inventos


El escritor colombiano Ospina dice que tendemos a pensar que los grandes inventos de la humanidad se dan en nuestra época; por eso está bien que alguien nos recuerde que la edad de los grandes inventos fue aquella en que encontramos o inventamos el lenguaje,en que domesticamos el fuego y las semillas, en que convertimos en compañeros de la aventura humana al caballo y al perro, a la vaca y a la oveja, en que inventamos la amistad, el hogar y la cocción de los alimentos, en que descubrimos el consuelo y la felicidad del arte tallando gruesas Venus de piedra, pintando bisontes y toros y nuestras propias manos en las entrañas de las grutas.

viernes, 21 de julio de 2017

Tenía que ser y no fui.

 Tolstói narra en El Padre Sergio: “La calle estaba oscura, y aún no había andado más de dos casas, cuando Páshenka lo perdió de vista y sólo pudo comprobar que Kasatski proseguía su camino al oír que el perro del arcipreste lo saludaba con sus ladridos. “Ahora veo claro el significado de mi sueño. Páshenka es precisamente lo que yo tenía que ser y no fui. Yo vivía para los hombres con el pretexto de vivir para Dios. Ella vive para Dios imaginándose que vive para los hombres. Una buena palabra, un vaso de agua dado sin pensar en la recompensa, tiene más valor que todo cuanto he hecho yo para favorecer a la gente. Sin embargo, ¿no había un deseo sincero de servir a Dios?”, se preguntaba, y la respuesta fue la siguiente: “Sí, pero todo eso era impuro, se hallaba invadido por la enmarañada maleza de la fama mundana. No, no existe Dios para quien vive como vivía yo, pensando en alcanzar la gloria entre los hombres”.