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viernes, 15 de julio de 2022

En el islam la Historia no es una línea

En el islam la historia no es una línea. El sentido islámico de la historia puede definirse como un despliegue incesante de lo sagrado sobre el mundo en una suerte de presente permanente. Así lo explica el Sheij Ali Al-Husaini en su Manual del islam. La realidad sagrada se expande en perpetua lucha contra la realidad mundana. Vale decir que el islam se expande en perpetua lucha contra todo lo que no es islam. No hay progreso, es decir, no hay mejora inherente a la marcha del tiempo. Aún más, el tiempo, para el musulmán, vive en un continuo acercamiento a su final. Y por el Profeta sabemos, sigue Al-Husaini, “que el triunfo del islam es indefectible, y que se producirá con la aparición (según los sunitas) o la reaparición (según los chiitas) de Al-Mahdí, no solo como gobernante del islam, sino como gobernante universal con autoridad sagrada, lo cual es reconocido por todas las escuelas islámicas sin excepción”.

domingo, 20 de junio de 2021

No dejarse inquietar por las cosas mundanas


Escribe San Ambrosio, Padre de la Iglesia Latina y doctor de la Iglesia católica, que “es propio de los perfectos no dejarse inquietar fácilmente por las cosas mundanas, ni turbarse por el temor, ni estremecerse por las sospechas, ni dejarse dominar por el terror, ni ceder por el miedo; sino mantener en paz un espíritu sereno, en actitud confiada, como en una playa amplísima frente a las corrientes de las inquietudes mundanas. Por el contrario, el impío se aflige más por sus sospechas que por los golpes de fuera, y tiene muchas más heridas en su ánimo que los que son golpeados por otros en su cuerpo”.

viernes, 21 de julio de 2017

Tenía que ser y no fui.

 Tolstói narra en El Padre Sergio: “La calle estaba oscura, y aún no había andado más de dos casas, cuando Páshenka lo perdió de vista y sólo pudo comprobar que Kasatski proseguía su camino al oír que el perro del arcipreste lo saludaba con sus ladridos. “Ahora veo claro el significado de mi sueño. Páshenka es precisamente lo que yo tenía que ser y no fui. Yo vivía para los hombres con el pretexto de vivir para Dios. Ella vive para Dios imaginándose que vive para los hombres. Una buena palabra, un vaso de agua dado sin pensar en la recompensa, tiene más valor que todo cuanto he hecho yo para favorecer a la gente. Sin embargo, ¿no había un deseo sincero de servir a Dios?”, se preguntaba, y la respuesta fue la siguiente: “Sí, pero todo eso era impuro, se hallaba invadido por la enmarañada maleza de la fama mundana. No, no existe Dios para quien vive como vivía yo, pensando en alcanzar la gloria entre los hombres”.