Mostrando entradas con la etiqueta servir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta servir. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de febrero de 2025

El político sirve al partido y un paso más allá se sirve del partido

“La mentira es mucho más atractiva que la verdad. La verdad, muchas veces, no nos agrada”, manifiesta el escritor Juan Eslava Galán. Si no mintieran, no llegarían a capitanes. Concedamos que el político, en un principio, se mete en política con un deseo de servir a su sociedad y a su país. “Pero luego, dice Galán, si aspiras a progresar dentro del partido, hablo de España, obviamente, tienes que ir dejándote la vergüenza en el camino; de lo contrario, no progresas. Al final, estás sirviendo al partido. Y un paso más allá es el de servirte a ti mismo del partido”.

martes, 11 de febrero de 2025

La libertad está inseparablemente unida a la verdad

Para Joseph Aloisius Ratzinger “la cuestión de la libertad está inseparablemente unida a la cuestión de la verdad. Cuando la verdad no es en si misma un valor digno de empeño y constancia independientemente del éxito, entonces el conocer solo puede medirse por la utilidad. Cuando es así, ya no tiene su justificación en sí misma, sino meramente en las metas a las que sirve”.

miércoles, 31 de julio de 2024

El dispositivo fundamental del populismo es el gasto público y el crecimiento sin límites del tamaño del Estado

Para el economista José Luis Espert “el populismo es el poder político que se sirve de la gente con fines de acumular poder y riqueza personal en vez de las democracias republicanas en las cuales la política es servir a la gente. Y el dispositivo fundamental del populismo es el gasto público y el crecimiento sin límites del tamaño del Estado”.

miércoles, 26 de junio de 2024

El factor que unía a Diana de Gales con la Madre Teresa de Calcuta

La madrugada del 31 de agosto de 1997 cuando a Paul Burrel, mayordomo de la princesa de Gales, le anunciaron la trágica muerte de Lady Di, se le pidió que recogiese los objetos más queridos por la princesa y que estos fuesen trasladados al Hospital Pitié-Salpêtrière de París. Acudió a los apartamentos de Diana. Tomó una foto de William y Harry, hijos de la princesa. Colocado sobre una pequeña estatua de la Virgen María se encontraba un rosario que le había regalado la Madre Teresa. El mayordomo lo guardó en su bolsillo y fue Colin Tebbutt, chófer de la princesa, quien entregó el rosario a la enfermera. Esta lo colocó entre las manos de Diana. Tanto el rosario de la Madre Teresa como la foto de sus hijos la acompañan en su ataúd.
“Ayudar a los más necesitados es una parte esencial de mi vida, una especie de destino” dejó dicho Diana de Gales. Era justo este factor lo que la unía estrechamente a la Madre Teresa de Calcuta. Su primer encuentro tuvo lugar en febrero del año 1992, en el convento romano Via Casilina. A la salida de aquel encuentro la Madre Teresa incidió en que no se encontró con Lady Diana, “sino con la infeliz Diana”. Dos meses antes de la muerte de ambas, Diana y la Madre Teresa tuvieron otro encuentro en el barrio del Bronx, en Nueva York, donde se encontraban de misiones. La reunión de aquel junio de 1997 se hizo de manera privada. En esta época Diana ya había finalizado formalmente su matrimonio con el príncipe Carlos. Asistió a la reunión vestida completamente de blanco, haciendo alusión al vestuario que portan las Misioneras de la Caridad. Las dos mujeres más influyentes del mundo estuvieron unidas por ayudar a los más pobres entre los pobres, librarse de prejuicios y servir a los demás, sin importar la condición del otro. Sus muertes, tan cercanas en el tiempo, unieron también al final de la vida a dos grandes figuras del siglo XX. Ambos funerales movilizaron masas, quedando así certificado el carisma que desprendían la santa y la princesa.


miércoles, 24 de enero de 2024

Escribir para una publicación periódica es responder a una incitación del momento

Santos Juliá, especialista en historia social y en pensamiento político, cuentea que escribir para una publicación periódica es responder a una incitación del momento, presentar una determinada propuesta para un debate en marcha. Cuando habla o escribe para dejar oír su voz en una concreta circunstancia, el intelectual es un retórico que intenta persuadir con la palabra. Desvincular una determinada intervención de su específico contexto impide captar, además de la intención subjetiva del autor, el significado objetivo de su texto; entresacar una frase de un artículo de 1901 y pegarla a otra aparecida años después porque así se supone que se reconstruye el pensamiento o las ideas de su autor implica en el caso de conferenciantes y de escritores de artículos violentar el sentido de lo escrito y obligarlo a servir un propósito ajeno a la situación en la que pretendía intervenir. Significa además prescindir de la experiencia política como factor decisivo del contenido de su relato. Por ejemplo, no tiene ningún sentido aducir un apunte de Machado sobre “Los milicianos de 1936” para demostrar la estima en que los intelectuales del 98 tenían al “pueblo”; la voz “pueblo” adquirió hacia 1930, y sobre todo desde 1936, un significado que no pudieron atisbar en la crisis de fin de siglo los escritores del 98…..El hecho de que el escrito lleve siempre una fecha quiere decir que es incomprensible si no se tiene en cuenta el momento social y la circunstancia política.

miércoles, 3 de enero de 2024

Lo que importa no son los libros sino aquello para lo que sirven

Cuando digo que los libros no tienen importancia, eso no quiere decir que no sirvan para nada. Eso quiere decir que lo que importa no son los libros sino, justamente, aquello para lo que sirven, cuando sirven para algo. Ahora bien, ¿para qué pueden servir si no es para vivir un poco mejor? Los libros no tienen importancia, sólo la vida importa y sólo los libros que se ponen a su servicio merecen que se los lea, por consiguiente, sólo merecen ser leídos los autores que saben que los libros no tienen importancia. Bobin es un buen ejemplo, él, que sabe decir con tanto acierto: “La verdadera vida, la que no está en los libros, pero de la cual ellos dan testimonio”… Si es el mayor poeta de nuestra generación, tal como yo creo, no es sólo por estar más dotado que los demás, sino también porque él, al menos, no es víctima de la poesía ¿Te acuerdas de lo que explicaba a Charles Juliet?: “Si la poesía no es la vida misma en su más espléndido ropaje, en su más amplia intensidad, no es nada, un amasijo de pequeños trazos, de pequeños orgullos, de pequeñas penas, de pequeñas ciencias…”. Yo diría lo mismo, mutatis mutandis, de la filosofía. Si no es la vida en su más bella inteligencia, en su más amplia gravedad, ¿para qué sirve la filosofía?, escribe André Comte-Sponville.

viernes, 10 de noviembre de 2023

Experimento en la esperanza


Una de las claves del misterio de por qué muchos de los hombres y mujeres jóvenes más valiosos de las generaciones pasadas, ante la evidencia absolutamente aplastante de los campos de concentración, ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca, ante el cesarismo asiático de Stalin, continuaron sin embargo sirviendo a esa causa, creyendo y muriendo por ella. Si se quiere comprender el fenómeno de esta clase de conducta, sólo puede hacerse a la luz de una visión mesiánica y religiosa, de la gran promesa que dice que te abrirás paso a través del infierno, hundido en él hasta el cuello si es preciso, porque estás en el camino señalado por el destino, en el camino profético hacia la resurrección del hombre en el reino de la justicia. Precisamente porque el escenario milenarista de la redención del hombre y del establecimiento del reino de la justicia sobre la tierra continúa fascinando al espíritu humano, cualquier experimento en la esperanza dispara la imaginación mucho más allá de los hechos políticos. ¿Qué quiero decir con “experimento en la esperanza”? Todos tenemos nuestra propia lista, escribe George Steiner.



viernes, 31 de marzo de 2023

La cúspide del arte de gobernar

Isabel Diaz Ayuso

Barbara Wertheim Tuchman, historiadora, periodista y escritora estadounidense, que ganó dos veces el Premio Pulitzer, cuenta en su libro La marcha de la locura que la responsabilidad general del poder consiste en gobernar lo más razonablemente posible en el interés de sus ciudadanos. Un deber de tal proceso es mantenerse bien informado, atender a la información, mantener abiertos el juicio y el criterio, y resistir al insidioso encanto de la terquedad. Si la mente está lo bastante abierta para percibir que una política determinada está dañando al propio interés, en lugar de servirlo, y si se tiene confianza suficiente para reconocerlo, y sabiduría suficiente para invertirla, tal es la cúspide del arte de gobernar.

martes, 21 de febrero de 2023

La palabra paz

Tiempos de paz

Entiendo por paz no sólo el aspecto militar y político, sino también la paz de cada persona consigo misma y con el vecino, la armonía de una vida con sentido y llena de amor. No se me oculta que en la vida actual de trabajo duro y lucro sin miramientos, este ideal de una vida más noble y digna tiene que parecer a la mayoría extravagante e irreal. Pero no es misión del poeta adaptarse a cualquier realidad actual y glorificarla, sino mostrar por encima de ella la posibilidad de lo hermoso, del amor y la paz…..Tenemos que desear la paz a pesar de todo y servir a la paz, cada uno siguiendo su camino y en el mundo que le rodea….Entre las palabras de la Biblia que yo venero lleno de fe, figura en primer lugar aquella palabra de la Paz de Dios que es superior a toda la razón, escribe el poeta y novelista alemán Hermann Karl Hesse.

jueves, 25 de junio de 2020

El precepto no matarás indica el límite que nunca puede ser transgredido




Juan Pablo II en su encíclica Evangelium Vitae avisa que “Satanás, que es homicida desde el principio, y también mentiroso y padre de la mentira (Jn 8, 44), engañando al hombre, lo conduce a los confines del pecado y de la muerte, presentados como logros o frutos de vida”. y añade que “explícitamente, el precepto no matarás  tiene un fuerte contenido negativo. Indica el límite que nunca puede ser transgredido. Implícitamente, sin embargo, conduce a una actitud positiva de respeto absoluto por la vida, ayudando a promoverla y a progresar por el camino del amor que se da, acoge y sirve”.

domingo, 1 de marzo de 2020

El valor de lo inútil



* “Habrá que reivindicar el valor de lo inútil. De la belleza que no sirve para nada. De la sonrisa que tampoco sirve. Del amor que no sirve para nada… práctico y, por tanto, es lo único que sirve para algo verdadero. Sin olvidar que cuando los creyentes servimos a Dios en realidad no le servimos para nada, ya que Dios nada necesita. Y lo mismo habrá que decir, a la inversa, cuando alguien nos pregunte: Y creer en Dios, ¿para qué os sirve? Pues… para nada. Creer en Dios nos llena, nos hace felices, es maravillosamente inútil, aunque no nos cure nuestras enfermedades, aunque nos siga dejando en la noche oscura. No le sirvo a Él para que Él me sirva. Le quiero porque le quiero, lo mismo que Él me quiere porque me quiere. Eso es todo. Y no me dirán ustedes que preferirían que Dios se pareciera a los tornillos (que sirven para tanto) y no a las flores (que, felizmente, no sirven para nada).”


*José Luis Martín Descalzo

lunes, 10 de febrero de 2020

En la economía feudal todo lo terreno era creación de Dios y solo El podía disponer de ello



La noción feudal de las relaciones de propiedad era totalmente diferente de la actual. En la economía feudal, escribe Jeremy Rifkin todo lo terreno era creación de Dios y solo él podía disponer de ello. A su vez, la creación de Dios se concebía como una jerarquía de responsabilidades establecida con rigidez que iba desde los seres más insignificantes hasta los ángeles del cielo. En esta escala espiritual cada ser debía servir a quienes tenía por encima y por debajo de acuerdo con unas obligaciones para garantizar el funcionamiento adecuado de la creación como un todo. En este marco teológico, la propiedad se concebía como una serie de tutelas o custodias bajo una administración piramidal que abarcaba desde el trono celestial hasta los campesinos que trabajaban las tierras comunales. La propiedad no era exclusiva de nadie y se repartía en esferas de responsabilidad de acuerdo con un código fijo de obligaciones. Según Richard Schlatter, historiador de Harvard, “no se podía decir que nadie poseyera tierras; todo el mundo, desde el rey hasta los arrendatarios, los subarrendatarios y los campesinos que las trabajaban, tenían cierto dominio sobre ellas, pero nadie las poseía por completo”. La economía feudal duró más de 700 años prácticamente sin cambios. Pero hacia el siglo XVI unas fuerzas económicas nuevas empezaron a socavar el orden feudal. Las tierras comunales se cercaron y se transformaron en una propiedad privada. Jeremy Rifkin dice que el movimiento de cercamiento o acotamiento, es considerado por muchos historiadores como “la revolución de los ricos contra los pobres”. 



Cuenta Jeremy Rifkin como una industria textil incipiente encareció el precio de la lana e hizo que fuera más rentable acotar las tierras comunales para dedicarlas a la cría de ganado lanar. Mientras la gente pasaba hambre, a las ovejas no les faltaba alimento para surtir de lana a las fábricas textiles que se iban extendiendo por el continente europeo. Tomás Moro captó el amargo espíritu de la época en Utopía, un ataque mordaz a la codicia de los terratenientes: “Vuestras ovejas, que tan mansas eran y que solían alimentarse con tan poco, han comenzado a mostrarse ahora, según se cuenta, de tal modo voraces e indómitas que se comen a los propios hombres y devastan y arrasan las casas, los campos y las aldeas”.

domingo, 31 de marzo de 2019

Juan XXIII convirtió la Iglesia Católica en un espacio abierto a todos

El mismo día de su elección, Juan XXIII nombró a Tardini su secretario de Estado, a pesar de que era consciente de que éste, que había sido superior suyo, nunca había tenido buena opinión de sus capacidades. Una vez más demostró que sólo buscaba el bien de la Iglesia y no la satisfacción de su vanidad. Al final de su pontificado, dos semanas antes de morir, insistió en que había que servir al hombre en cuanto tal y no sólo a los católicos, en que había que defender en todas partes los derechos de la persona humana y no sólo los de la Iglesia católica.

A través de su trato y de sus actos, de sus palabras y de su talante, pretendió transformar en servicio pastoral y en obra de caridad la dignidad papal. La Iglesia se convertía en un espacio abierto a todos, y él era el padre común. Las relaciones personales con el patriarca Atenágoras y el encuentro con el arzobispo anglicano de Canterbury, Geoffrey Francis Fisher, inauguraron una época de diálogo y convergencia entre las Iglesias cristianas.



viernes, 17 de agosto de 2018

El amor se debe poner más en las obras que en las palabras.

El fin unitivo del matrimonio es una llamada constante a acrecentar y profundizar el amor. En su unión de amor los esposos experimentan la belleza de la paternidad y la maternidad; comparten proyectos y fatigas, deseos y aficiones; aprenden a cuidarse el uno al otro y a perdonarse mutuamente. En este amor celebran sus momentos felices y se apoyan en los episodios difíciles de su historia de vida. La belleza del don recíproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de todos sus miembros, desde los pequeños a los ancianos.


Decía san Ignacio de Loyola, “el amor se debe poner más en las obras que en las palabras”. Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Para no servir a amos debemos servir a las leyes.

El hombre es libre, política y jurídicamente libre, sólo cuando está sometido a la impersonalidad de las reglas generales porque si no vuelve a estar sometido a la voluntad arbitraria de otros hombres, éste es el argumento que marca toda la historia de la libertad. Ya lo sabía Cicerón: legum servi sumus ut liberi esse possimus. Era verdad entonces, y sigue siendo verdad hoy, para no servir a amos debemos servir a las leyes.
Giovanni Sartori


Stalin liquidó a casi todos sus compañeros de promoción revolucionaria. Y desde el principio de los años treinta nadie hubiera osado oponerse si, en hipótesis, lo hubiera hecho ordenando que todos los revolucionarios nacidos en Rusia antes de 1890 deben ser fusilados. El premio Principe de Asturias de Ciencias Sociales Giovanni Sartori se pregunta ¿esta ley hubiera sido aplicable también a él? Sí; como Stalin había nacido en 1879, el principio de la generalidad de la ley la hacía "debida" también para su persona. Lo que hubiera sido un freno más que suficiente tanto para él como para cualquier otro déspota. Para el caso es irrelevante que Stalin hubiera podido violar en su favor el principio de la generalidad de la ley, estableciendo que él era una excepción. El tema sigue siendo que una ley omniinclusiva le habría afectado incluso a él. La ley protege a todos si el que la dicta está sometido a los mismos daños y castigos que su ley impone a los otros. Si no, la ley es sólo una orden que puede ser útil y necesaria para otros objetivos, pero que ya no es un instrumento de libertad en la ley, y que incluso puede convertirse en arbitrio en nombre de la ley.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Bien común.

La sociedad no puede tener intereses distintos a los de sus miembros y el interés general debe necesariamente coincidir con lo que interesa a cada uno de los integrantes de la sociedad. Y, escribe el profesor Axel Kaiser, si eso es así, se llega necesariamente a entender el bien común o interés general como las condiciones que permiten a cada persona perseguir, libremente y sin dañar a terceros, sus propios fines.
Thomas Jefferson 
Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos y redactor de la declaración de independencia de ese país, expresaría esta idea cuando sostuvo que “el bien común se promueve de la mejor manera por el esfuerzo de cada individuo buscando su propio bien a su propio modo”. El interés general se garantiza con la protección de los derechos individuales de todos los miembros de la comunidad, que es lo que permite a cada uno perseguir sus fines y servir a la comunidad. No es que la sociedad no exista. Lo que ocurre es que ésta no es una entidad aparte de los individuos que la componen ni tiene un interés distinto al de ellos.

viernes, 21 de julio de 2017

Tenía que ser y no fui.

 Tolstói narra en El Padre Sergio: “La calle estaba oscura, y aún no había andado más de dos casas, cuando Páshenka lo perdió de vista y sólo pudo comprobar que Kasatski proseguía su camino al oír que el perro del arcipreste lo saludaba con sus ladridos. “Ahora veo claro el significado de mi sueño. Páshenka es precisamente lo que yo tenía que ser y no fui. Yo vivía para los hombres con el pretexto de vivir para Dios. Ella vive para Dios imaginándose que vive para los hombres. Una buena palabra, un vaso de agua dado sin pensar en la recompensa, tiene más valor que todo cuanto he hecho yo para favorecer a la gente. Sin embargo, ¿no había un deseo sincero de servir a Dios?”, se preguntaba, y la respuesta fue la siguiente: “Sí, pero todo eso era impuro, se hallaba invadido por la enmarañada maleza de la fama mundana. No, no existe Dios para quien vive como vivía yo, pensando en alcanzar la gloria entre los hombres”. 

domingo, 14 de mayo de 2017

Cuando las japonesas descubrieron que los hombres no eran ni indestructibles ni insustituibles.

Una geisha japonesa muestra su traje tradicional. 
Estalló la Segunda Guerra Mundial, y, al igual que en Inglaterra y Alemania, en Japón se lanzó el slogan: “Si el sitio de los hombres está en el frente, el de las mujeres está en las fábricas”. Por tanto se reclutaron las mansas esposas que jamás habían salido de casa sin la compañía del marido, se les enseñó a fabricar municiones y capotes militares, y hasta las geishas se vieron obligadas a dejar sus alcobas atiborradas de perfumes y afeites para servir de forma más práctica al país, cuenta Oriana Fallaci. Bajo las bombas de las fortalezas volantes, y finalmente en el apocalíptico terror de Hiroshima, estas mujeres hicieron la misma guerra que los hombres. Y cuando ellos volvieron a casa derrotados, humillados, rotos de cuerpo y de alma, por primera vez en milenios estas mujeres descubrieron que sus hombres no eran ni indestructibles ni insustituibles. Muchos no volvieron. En su lugar desembarcaron otros hombres, altísimos y rubios, que mascaban chicle y escupían altivos al rostro del vencido; pero que ante las mujeres se comportaban tímidamente, porque procedían de un país donde desde hacía más de un siglo eran ellas las verdaderas dueñas y señoras de sus destinos. Estos hombres altísimos y rubios eran los mismos a quienes los japoneses, pequeños y morenos, habían creído poder destruir como hormigas.
Mac Arthur
Nadie puede imaginarse lo que entonces sucedió en los turbados cerebros de las mujeres en quimono. Pero es indudable que el general Mac Arthur halló terreno abonado para humillar a los hombres de un país vencido. Ya los había humillado antes con la derrota. Ahora los abatía con una revolución social que imponía desconocidas ventajas a las mujeres, y con la altiva demostración de cuán ridículo era seguir creyendo en ciertos tabúes.
El general McArthur y el emperador Hirohito
Mac Arthur obligó al emperador Hirohito a pronunciar un discurso en el que admitía que el concepto de su divinidad era una equivocación. Es muy cierto que el procónsul de la democracia cometía la incalificable grosería de recibir al hombre pequeño y gris en su habitación del Dai Ichi Hotel; pero entretanto proclamaba una nueva constitución cuyo artículo 24 establecía que el matrimonio debía tener el mismo significado para hombres y mujeres, que las mujeres podían divorciarse lo mismo que los hombres, y que una muchacha era dueña de sus propios destinos sin esperar a los treinta años. En ese mismo año de 1946 fueron elegidas veintiséis mujeres al Parlamento japonés, y trescientas sesenta en las asambleas locales. Los vestidos europeos
invadieron los comercios de la Ginza. Eran vestidos feos comparados con los quimonos, dejaban al descubierto las pantorrillas macizas, las piernas ligeramente torcidas por la costumbre de arrodillarse en el suelo, las caderas excesivamente anchas. Pero se trataba del vestido que simbolizaba una libertad larga y silenciosamente anhelada. Vestidas con estos trajes europeos comenzaron ellas a entrar en los bares, en los cines; a emplearse en las comandancias aliadas, a hablar en inglés, a bailar los estúpidos bailes modernos; pero sin renunciar a su vocecita, que parece una cantilena susurrada por un niño, a su gracia cumplimentera, al respeto milenario por quien tuvo el inmenso privilegio de nacer varón.

miércoles, 12 de abril de 2017

Volver a descubrir el espíritu de sacrificio y el honor de servir.

Aleksandr Solzhenitsyn
Aleksandr Solzhenitsyn, en el discurso que pronunció en Harvard en 1978, pedía a todo el mundo que renunciara a lo que nos corresponde de derecho, y aconsejaba la autolimitación libremente aceptada. Y seguía así: “Ha llegado el momento, para Occidente, de afirmar los deberes de los pueblos más que sus derechos. No veo ninguna salvación para la humanidad fuera de la autorrestricción de los derechos de  cada individuo y de cada pueblo”. Solzhenitsyn pedía “a un mundo que sólo piensa en sus derechos que volviera a descubrir el espíritu de sacrificio y el honor de servir”.
Giuseppe Mazzini
Para Giuseppe Mazzini no podía existir libertad, ni organización social firme y duradera, sin pasar antes por el cumplimiento del deber, del que derivaban (pero en un segundo momento) los derechos.
Los autores espirituales escriben que el non serviam!, ¡no serviré! (y por lo tanto «no reconozco obligaciones, sólo reivindico mis derechos») es el grito de rebelión de Satanás contra Dios.


el cumplimiento del deber, del que derivaban (pero en un segundo momento) los derechos.