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domingo, 7 de abril de 2024

El amor verdadero se manifiesta en obras concretas

San Juan indica que el amor verdadero se manifiesta en obras concretas. “Obras quiere el Señor, decía Santa Teresa, y que, si ves una enferma a quien puedes dar algún alivio, no se te dé nada de perder devoción y te compadezcas de ella; y si tiene algún dolor, te duela a ti; y si fuese menester, lo ayunes porque ella lo coma, no tanto por ella como porque sabes que tu Señor quiere aquello; ésta es la verdadera unión con su voluntad, y que si vieras loar mucho a una persona, te alegres más mucho que si te loasen a ti”. (Moradas 5,3,11).

domingo, 17 de diciembre de 2023

Magnanimidad

Magnanimidad: ánimo grande, alma amplia en la que caben muchos. Es la fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos, para prepararnos a emprender obras valiosas, en beneficio de todos. No anida la estrechez en el magnánimo; no media la cicatería, ni el cálculo egoísta, ni la trapisonda interesada. El magnánimo dedica sin reservas sus últimas fuerzas a lo que vale la pena; por eso es capaz de entregarse él mismo. No se conforma con dar, se da. (Josemaría Escrivá).



viernes, 18 de noviembre de 2022

Cuando amamos

Enseña Tomás de Aquino que amamos a alguien cuando queremos el bien para él; si, en cambio, intentamos sacar provecho del otro porque nos agrada o nos es útil para algo, entonces propiamente no lo amamos, lo deseamos. Cuando amamos, cuando queremos el bien para el otro, toda nuestra persona se entrega a ese amor, con independencia de gustos y de estados de ánimo. “La paga y el jornal del amor es recibir más amor”, escribe San Juan de la Cruz. Lo principal del amor no es el sentimiento, sino la voluntad y las obras; y exige esfuerzo, sacrificio y entrega. El sentimiento y los estados de ánimo son mudables y sobre ellos no se puede construir algo tan fundamental como es la felicidad.

viernes, 15 de abril de 2022

El amor el que te da el lugar que debes ocupar.

Escribía Maurizio de Giovanni en su novela El verano del comisario Ricciardi que “sabes que lo más importante es el amor. Es el amor el que te da el lugar que debes ocupar. Siempre me decías que el amor es la verdadera casa, la patria”.


Santa Teresa de Jesús hablando del amor decía: “Porque si le volvemos las espaldas y nos vamos tristes, como el mancebo del Evangelio, cuando nos dice lo que hemos de hacer para ser perfectos, ¿qué queréis que haga Su Majestad, que ha de dar el premio conforme al amor que le tenemos? Y este amor, hijas, no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras; y no penséis que ha menester nuestras obras, sino la determinación de nuestra voluntad….No está la perfección en los gustos, sino en quien ama más, y el premio lo mismo, y en quien mejor obrare con justicia y verdad….Quizá no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios y procurar, en cuanto pudiéremos, no le ofender, y rogarle que vaya siempre adelante la honra y gloria de su Hijo y el aumento de la Iglesia Católica. Éstas son las señales del amor, y no penséis que está la cosa en no pensar otra cosa, y que si os divertís un poco va todo perdido.

domingo, 10 de octubre de 2021

La pobreza desecadora de la doctrina de las obras

Martín Lutero

Cuenta el historiador francés Lucien Febvre en su libro “Martín Lutero” que Lutero había experimentado, hasta el fondo de su alma sensible, la pobreza desecadora de la doctrina de las obras. Teología que reducía la fe viva a un sistema de prácticas muertas.

miércoles, 2 de junio de 2021

El gobierno chino ha decretado el cierre de todos los orfanatos católicos


Se ha rogado al Papa y a la Iglesia universal para que hablen en defensa de los huérfanos, niños con discapacidades mentales y físicas , que son entregados a las estructuras estatales. El gobierno chino ha decretado el cierre de todos los orfanatos católicos. No solo es un daño para estos niños, sino que también es un daño para la Iglesia, porque el objetivo es suprimir lo más posible la visibilidad de la fe y sus obras. La reflexión sobre los orfanatos clausurados lleva al P. Wendao a replantearse el entusiasmo por el Acuerdo provisional de China-Vaticano. El P. Wendao es un sacerdote del norte de China.En los últimos tiempos han aparecido muchas noticias sobre la clausura o supresión de hogares para niños discapacitados o huérfanos que administra la Iglesia Católica. Algunos de los casos más recientes son el hogar San José para niños discapacitados en Renqiu, Xianxian (diócesis de Cangzhou) y el hogar Liming (del amanecer) en Zhaoxian, ambos en Hebei. También hay noticias sobre los orfanatos católicos de Zhangjiakou y Zhengding, también en Hebei. Hace dos años sucedió lo mismo con un orfanato en Baoji (Shaanxi), atendido por las Hermanas del Sagrado Corazón. Muchos chinos miran estos hogares para niños discapacitados con respeto y amor; mucha gente los visita y ayuda en el servicio, dando buenos frutos de amor en la Iglesia y en la sociedad. En estos lugares la gente aprende a cuidar y respetar a los "pequeños" de Dios.



El gobierno no solo ignora el maravilloso aporte y el servicio social de alta calidad que ofrece la Iglesia Católica, sino que lo está destruyendo. Las autoridades ordenaron a las religiosas que cierren los orfanatos y trasladen a los niños huérfanos y discapacitados que estaban con ellas a instituciones estatales. Cabe señalar que estas personas son los mismos representantes del gobierno que en el pasado consideraban que el registro de la identidad de esos niños era una molestia y no tenía sentido. ¿Qué sucedió? ¿Han cambiado, se han vuelto bondadosos de la noche a la mañana? Está claro que el propósito del gobierno no es servir a los niños abandonados, sino seguir las órdenes políticas de sus superiores, hacer todo lo posible para reducir la influencia de la Iglesia católica en China. Por eso, ya sean los servicios sociales o la vida de la Iglesia, el gobierno lo está reprimiendo todo sin descanso, o imponiendo medidas de control.

miércoles, 22 de enero de 2020

Las artes industriales o decorativas durante el siglo XIX



El cambio que sufren las artes industriales o decorativas durante el siglo XIX es de gran importancia, por cuanto no se trata ya de conseguir obras de calidad artística como hasta entonces, sino de producir obras que encuentren fácil comercio por su bajo precio. Ya no van a servir únicamente para los artistas y artesanos puedan plasmar en ellas su ingenio y valía, escribe Ballesteros Arranz, sino que se industrializa su producción para satisfacer las necesidades de la pujante burguesía que ahora se desarrolla. La industria adelanta a pasos agigantados, sobre todo en Inglaterra y Francia, países a los que España trata de imitar a pesar de su retraso en el desarrollo Industrial.

sábado, 23 de marzo de 2019

No hay mayor fracaso que estar en este mundo y no ser

El mayor deseo del hombre: Ser. No hay mayor fracaso que estar en este mundo y no ser. Todos tenemos la imperiosa necesidad de ser, y para eso hay que hacer, lo cual es un riesgo. Nada menos que hacer. ¿Y si lo que hacemos está mal o nos sale mal? El hombre es según hace, y si hace el mal es malo y si lo que hace le sale mal es tonto. “Las obras que se hacen declaran la voluntad que tiene el que las hace, porque cada cual es artífice de su ventura, y un hombre no
es más que otro, si no hace más que otro” hace decir Cervantes a Don Quijote. Hacer para ser, para ser el que se anhela, para ser feliz siendo el que se desea ser. Y eso, al margen de lo que los demás piensen: “No te enojes, Sancho, dice Don Quijote, ni recibas pesadumbre de lo que oyeres, que será nunca acabar; ve con tu segura conciencia y digan lo que dijeren; y es querer atar las lenguas de los maldicientes lo mismo que querer poner puertas al campo”.

lunes, 18 de marzo de 2019

Las grandes obras de arte existen en el ojo del espectador.

John Carey.
El crítico y académico inglés John Carey publicó ¿Para qué sirve el arte?, en donde escribía que lo de la “transición madura” era un invento y que las grandes obras de arte de la civilización occidental existían solo en el ojo del espectador. A la pregunta: ¿Esto es una obra de arte? hoy solo se puede responder: Sí, si tú crees que lo es; y no, si crees que no.

lunes, 31 de diciembre de 2018

La distancia que separa a un escritor de sus escritos.

Tom Perkins.
El multimillonario estadounidense Tom Perkins, ferviente admirador de Patrick O’Brian, tuvo la idea de mandar una invitación al escritor, en la que le ofrecía, durante quince días por el Mediterráneo, la libre disposición de su espléndido velero, con su capitán y su tripulación. El crucero se hizo, y fue un éxito completo, el exuberante magnate californiano y el escritor iniciaron una amistad que había de durar hasta la muerte. Perkins descubrió con asombro que Patrick O’Brian, maestro de la aventura marítima y poseedor de un tesoro de saber náutico, no tenía absolutamente ninguna experiencia del mar, ni de la vela o de los barcos. 

Patrick O'Brian.
Ahora, después de la muerte del escritor, sus biógrafos no sólo nos han confirmado que no había navegado jamás, sino que han descubierto también que no se llamaba Patrick O’Brian, que se había apropiado de una identidad irlandesa totalmente ficticia, y que al inventarse a sus héroes se inventaba de hecho su propio personaje, para tratar de borrar un pasado cuyo recuerdo le seguía atormentando, dado que se asfixiaba en Londres a causa de un matrimonio desgraciado, se moría de miseria y soñaba con escribir, emprendió la huida a los treinta y cinco años. De repente abandonó a su mujer y a su hijo pequeño, rompió con toda la parentela, los amigos y conocidos. En la soledad de un exilio definitivo, prosiguió las prodigiosas lecturas históricas que iban a permitirle construir su imaginario mundo marino. El pasmo de Perkins ante la ignorancia náutica de su invitado delató la ingenuidad de un industrial cuyas lecturas
se limitan a las cotizaciones de la Bolsa y a los tratados de electrónica. Ningún experto en literatura se asombrará jamás de la distancia que separa a un escritor de sus escritos; por otra parte, no son las hazañas de la vida activa las que producen las grandes obras, sino más bien el fracaso, las penas oscuras, el hastío, la árida insignificancia de los días. Y el genio del novelista reside, como decía Orwell a propósito de D. H. Lawrence, en “la extraordinaria capacidad de conocer por medio de la imaginación lo que no puede ser conocido por medio de la observación”. No obstante, ese saber imaginario del escritor es sobre todo eficaz en la página impresa; al timón de un barco, por el contrario, es de una escasa utilidad.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Amamos a alguien cuando queremos el bien para él.

Enseña Santo Tomás de Aquino que amamos a alguien cuando queremos el bien para él; si, en cambio, intentamos sacar provecho del otro porque nos agrada o nos es útil para algo, entonces propiamente no lo amamos: lo deseamos.Lo principal del amor no es el sentimiento, sino la voluntad y las obras; y exige esfuerzo, sacrificio y entrega. El sentimiento y los estados de ánimo son mudables y sobre ellos no se puede construir algo tan fundamental como es la felicidad.



Cuando el amor, escribe Fernandez Carvajal, ha pasado ya por el período de mayor sentimiento, lo que queda no es lo menos importante, sino lo esencial, lo que da sentido a todo.

viernes, 17 de agosto de 2018

El amor se debe poner más en las obras que en las palabras.

El fin unitivo del matrimonio es una llamada constante a acrecentar y profundizar el amor. En su unión de amor los esposos experimentan la belleza de la paternidad y la maternidad; comparten proyectos y fatigas, deseos y aficiones; aprenden a cuidarse el uno al otro y a perdonarse mutuamente. En este amor celebran sus momentos felices y se apoyan en los episodios difíciles de su historia de vida. La belleza del don recíproco y gratuito, la alegría por la vida que nace y el cuidado amoroso de todos sus miembros, desde los pequeños a los ancianos.


Decía san Ignacio de Loyola, “el amor se debe poner más en las obras que en las palabras”. Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir.

sábado, 2 de junio de 2018

Los muertos no mueren por completo cuando mueren.

Ortega y Gasset asevera que “los muertos no mueren por completo cuando mueren”. Las circunstancias, atadas con la cuerda del tiempo, se suceden unas a otras mediante la permanencia de las acciones: “no reduzcamos a los muertos a las obras que dejaron, esto es impío. Recojamos lo que aún queda de ellos en el aire y revivamos sus virtudes”.

martes, 29 de mayo de 2018

Cuando el impresionismo era una nueva tendencia.


 Claude Monet
Al principio, cuando alguien decía que el impresionismo era la nueva tendencia artística, se mofaba la mayor parte del mundo del arte, compuesto por académicos, aún inmersos en el Renacimiento, dedicados al dibujo y el modelado. Al servicio de la hegemonía comercial del Salón, decían que las nuevas obras eran crímenes, absurdos y manchas de barro y acusaban a radicales como Claude Monet de hacer la guerra a la belleza. En los indignados editoriales de las revistas se comparaban estas nuevas obras con las realizadas por un mono al que se suministran pinturas; las calificaban de mera locura y, según Le Figaro, eran un espectáculo aterrador. 

Retrato de Charles y Georges Durand-Ruel,
La tormenta estalló en marzo de 1875. Un grupo de pintores, con una urgente necesidad de dinero (entre ellos Monet y Renoir), vendieron algunas de sus controvertidas obras a la mayor casa de subastas de la ciudad, el Hôtel Drouot. El suceso casi suscita un levantamiento. Los espectadores insultaban a los nuevos artistas y sus cuadros, burlándose de cada obra que se subastaba. Cuando se vendía alguna por poco dinero (cincuenta francos se pagaron por un paisaje de Monet) gritaban escarnios. “Pujo por el marco”, gritaba uno. El subastador temía acabar en un manicomio por culpa de la multitud desenfrenada. “Nos trataron como a imbéciles”, recordaba. Las cosas se pusieron tan feas que los organizadores tuvieron que llamar a la policía para evitar que el acto se convirtiera en una batalla campal.

viernes, 7 de julio de 2017

Lo que hace a una novela atractiva o repulsiva es el estilo y la capacidad expresiva del autor.


La opinión de lo que resulta aburrido en una novela cambia de lector a lector. Unos empiezan a bostezar con las largas descripciones de la Naturaleza, otros se aburren con los detalles de la ceremonia de la boda, algunos porque no hay suficientes escenas de sexo, otros porque las hay, a algunos les enfurecen las habilidades de los ilustradores de libros y a otros los colores de las relaciones entre los miembros de una familia compleja. De hecho, no es nada de eso lo que hace a una novela atractiva o repulsiva, sino el estilo y la capacidad expresiva del autor, dice Orhan Pamuk.

Y aclara Pamuk: Puede que todo lo que un escritor pone en
su libro pueda formar parte del tema, pero el certero instinto de lectores que poseemos nos indica uno a uno mediante el aburrimiento y la impaciencia los alargamientos, las digresiones y los fragmentos innecesarios.

Algunos autores nos gustan por sus maravillosas obras. Ésa es la más perfecta y pura de las relaciones autor-lector. Otros nos influyen por sus biografías, por su actitud como escritores o por el lugar que ocupan en la historia.

viernes, 31 de marzo de 2017

Los hombres de los siglos XII y XIII emprendían una tarea, la tarea de reconciliar la razón y la fe.

El arquitecto del siglo XII Y XIII vivía sin duda en estrecha relación con los escultores, los maestros vidrieros, los tallistas y otros de quienes estudiaba las obras allí por donde pasaba (como testimonio el “Álbum” de Villard de Honnecourt). 

El arquitecto los contrataba y controlaba en sus propias obras artísticas al tiempo que les transmitía un programa iconográfico que él no podía realizar y para el que contaba con los consejos y la estrecha colaboración de un escolástico. A través de esta tarea asimilaba y vehiculaba la sustancia del pensamiento contemporáneo que la ponía en práctica. En realidad lo que el arquitecto, que “concebía la forma del edificio sin manipular él mismo la materia”, podía y debía llevar a cabo directamente, en tanto que arquitecto, era sobre todo una particular manera de proceder que debía ser lo primero que llamaba la atención al laico cada vez que entraba en contacto con la escolástica. Esta manera de proceder se deriva, como todo modus operandi, de un modus essendi; se deriva de la propia razón de ser de la escolástica primitiva y clásica que consistía en establecer la unidad de la verdad. Los hombres de los siglos XII y XIII emprendían una tarea que no había sido claramente afrontada por sus antecesores,la tarea de reconciliar la razón y la fe. 

“La doctrina sagrada, afirma Tomás de Aquino, se sirve también de la razón humana no para probar la fe sino para manifestar (manifestare) todo lo que ha sido explicitado en la doctrina”. Ello significa que la razón humana no puede esperar a proporcionar una prueba directa de artículos de la fe tales como la estructura tripersonal de la Trinidad, la Encarnación, la temporalidad de la Creación, etc., sino que únicamente puede elucidar y clarificar efectivamente esos artículos.

El arquitecto del siglo XII Y XIII vivía sin duda en estrecha relación con los escultores, los maestros vidrieros, los tallistas y otros

la razón humana no puede esperar a proporcionar una prueba directa de artículos de la fe tales como la estructura tripersonal de la Trinidad, la Encarnación, la temporalidad de la Creación, etc., sino que únicamente puede elucidar y clarificar efectivamente esos artículos.

jueves, 8 de septiembre de 2016

No es lícito hacer el mal para conseguir el bien.

El otro día me comentaban varios amigos hablando del terrorismo islámico que estos fundamentalistas, a pesar de los asesinatos que cometían, como estos hechos los realizaban en nombre de Alá y tenían la idea de que su actuación respondía a los deseos de Dios, el final de estos hombres era gozar de la presencia del Altísimo a pesar de las masacres inhumanas que realizaban.

Juan Pablo II.
Sin embargo la opinión de mis contertulios se encontraba equivocada y me baso para dar este punto de vista en la encíclica Veritatis Splendor de Juan Pablo II.

No es lícito, ni aun por razones gravísimas, dice  Juan Pablo II,hacer el mal para conseguir el bien.Las circunstancias o las intenciones nunca podrán transformar un acto intrínsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elección.

La razón por la que no basta la buena intención, sino que es necesaria también la recta elección de las obras, reside en el hecho de que el acto humano depende de su objeto, o sea si éste es o no es "ordenable" a Dios, al único que es "Bueno", y así realiza la perfección de la persona. Por tanto, el acto es bueno si su objeto es conforme con el bien de la persona en el respeto de los bienes moralmente relevantes para ella.

el bien de la persona


El “mal intrínseco” no es lícito hacer el mal para lograr el bien (cf. Rm 3, 8). Así pues, hay que rechazar la tesis, según la cual sería imposible calificar como moralmente mala según su especie,su "objeto",la elección deliberada de algunos comportamientos o actos determinados prescindiendo de la intención por la que la elección es hecha o de la totalidad de las consecuencias previsibles de aquel acto para todas las personas interesadas. El elemento primario y decisivo para el juicio moral es el objeto del acto humano, el cual decide sobre su “ordenabilidad” al bien y al fin último que es Dios. Tal “ordenabilidad” es aprehendida por la razón en el mismo ser del hombre, considerado en su verdad integral, y, por tanto, en sus inclinaciones naturales, en sus dinamismos y sus finalidades, que también tienen siempre una dimensión espiritual; éstos son exactamente los contenidos de la ley natural y, por consiguiente, el conjunto ordenado de los bienes para la persona que se ponen al servicio del bien de la persona , del bien que es ella misma y su perfección. Estos son los bienes tutelados por los mandamientos, los cuales, según Santo Tomás, contienen toda la ley natural.