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domingo, 19 de abril de 2026

El hombre ha olvidado amar a Dios y debe aprenderlo de nuevo


Cuenta Guillermo de Saint-Thierry (1075-1148) que antes de la caída, el hombre sabe naturalmente que debe amar a Dios y cómo debe amarlo. Después de la caída lo ha olvidado y debe aprenderlo de nuevo. Si hoy necesitamos la gracia para amar a Dios sobre todas las cosas, no es, pues, porque nuestra naturaleza sea de suyo incapaz, sino porque ha llegado a ser incapaz sin una gracia que primero la cure de sus heridas y la oriente hacia su verdadero objeto, dirá Etienne Gilson (1884- 1978).
Tomás de Aquino (1224- 1274) dice que “así primitivamente, el hombre era naturalmente capaz de amar a Dios sobre todo; el único socorro divino que entonces necesitaba era una moción divina ejerciéndose sobre su naturaleza. Luego de la caída, por lo contrario, primero es menester que la gracia cure nuestra naturaleza, para que ésta pueda recibir la ayuda de la moción divina. De modo que en lo sucesivo ya no es más nuestra naturaleza simplemente la que puede amar a Dios por sobre todas las cosas, sino nuestra naturaleza restaurada por la gracia.”


jueves, 7 de septiembre de 2023

Tomás de Aquino, fundador de la ciencia política y un precedente del moderno Estado democrático

Tomás de Aquino desveló el núcleo de su hermenéutica filosófica: “El estudio de la filosofía no pretende saber qué opinaron los hombres sino de qué modo se alcance la verdad de las cosas”. El mejor Tomás de Aquino, aquel a quien W. Ullmann considera el fundador de la ciencia política propiamente dicha y en quien algunos estudiosos ven un precedente del moderno Estado democrático, ese intelectual cristiano procede directamente del Aristóteles político. Valga un solo ejemplo de esta huella, magnífico ciertamente por el espíritu democratizante que lo anima: “Respecto a la buena ordenación de los gobernantes en una ciudad o nación, hay que atender a dos cosas. Primero, que todos tengan alguna parte en el gobierno, pues por ello se conserva la paz del pueblo, y todos aman un orden semejante y se hacen sus defensores, como se dice en el libro II de la Política. En segundo lugar, hay que atender a la forma del régimen político, o sea, de la organización de los poderes. Existen diversas clases de régimen político, según enseña Aristóteles en el libro III de la Política. Las principales son, sin embargo, la monarquía, en que uno solo gobierna según la virtud, y la aristocracia, es decir, el gobierno de los mejores, en donde gobiernan unos pocos según la virtud. Por consiguiente, el mejor orden político en cualquier ciudad o reino será aquel en que uno solo sea puesto al frente del Estado y gobierne a todos según la virtud, y subordinadamente a él colaboren otros magistrados, y, no obstante, tal poder pertenezca a todos, en cuanto todos pueden ser elegidos y todos también pueden elegir. Tal es, en efecto, el mejor Estado; el bien combinado de monarquía, en cuanto que uno está al frente, de aristocracia, en cuanto muchos ejercen el poder según la virtud, y de democracia, o sea, de gobierno popular, en cuanto que los gobernantes pueden ser elegidos de entre la muchedumbre del pueblo y al pueblo pertenece la elección de los gobernantes (ad populum pertinet electio principum)”. La teoría política esbozada por Tomás de Aquino se aleja conceptualmente de la doctrina teocéntrica dominante hasta entonces en el mundo medieval latino.

domingo, 5 de febrero de 2023

La vida es un don

Santo Tomás de Aquino abordó la cuestión del suicidio. Para Santo Tomás “la vida es un don que Dios ha aso al hombre, y solo El puede darla o quitarla. Así, quien quita la vida peca contra Dios, tal como quien mata a otro criado peca contra su amo, o como peca el que juzga sobre cuestiones que no son de su jurisdicción. Sólo a Dios corresponde juzgar sobre la vida y la muerte, según dice el Deuteronomio 32, 39: “Soy el dueño de la muerte y de la vida”. A principios del siglo XX, James J. Walsh señalaba la notable diferencia en el indice de suicidios en los cantones católicos y protestantes en Suiza, así como el bajísimo indice de suicidios en Irlanda, un país que ha vivido abundantes penalidades y tragedias.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Cuando amamos

Enseña Tomás de Aquino que amamos a alguien cuando queremos el bien para él; si, en cambio, intentamos sacar provecho del otro porque nos agrada o nos es útil para algo, entonces propiamente no lo amamos, lo deseamos. Cuando amamos, cuando queremos el bien para el otro, toda nuestra persona se entrega a ese amor, con independencia de gustos y de estados de ánimo. “La paga y el jornal del amor es recibir más amor”, escribe San Juan de la Cruz. Lo principal del amor no es el sentimiento, sino la voluntad y las obras; y exige esfuerzo, sacrificio y entrega. El sentimiento y los estados de ánimo son mudables y sobre ellos no se puede construir algo tan fundamental como es la felicidad.

viernes, 28 de octubre de 2022

La Política de Aristóteles

Andrés Martínez Lorca, catedrático de filosofía medieval en la UNED, en su libro Introducción a la filosofía medieval escribe que hubo una obra de Aristóteles que los pensadores islámicos no llegaron a conocer, la Política. Aquí reside la principal novedad del aristotelismo latino. Por vez primera, los pensadores cristianos tuvieron que enfrentarse solos a una teoría política radicalmente opuesta a las doctrinas teocráticas hasta entonces imperantes. Fruto de esa lectura fue no solo la creación de un lenguaje político que en buena parte seguimos usando todavía, sino también la afirmación de una serie de principios políticos que contienen el germen del moderno Estado democrático. El mérito principal en el proceso de asimilación del pensamiento político aristotélico corresponde a Tomás de Aquino.

La Política representa uno de los principales logros de Aristóteles y al mismo tiempo una de las grandes contribuciones del genio griego a la historia del pensamiento. En realidad, no es una obra unitaria sino un conjunto de tratados independientes acerca de la vida social y familiar, así como sobre su organización, agrupados posteriormente en el Liceo por el mismo Aristóteles o por sus discípulos. El mundo histórico de la polis, es decir, de la ciudad-Estado griega, constituye el motivo central de inspiración. Por extraño que parezca, no se conserva ningún comentario griego sobre ella. Por otra parte, el islam medieval no llegó a conocerla. Al final de una de sus obras Averroes anota con pesar que no había llegado a al-Andalus la Política, pero que estaba dispuesto a comentarla si le traían alguna copia desde el Oriente islámico, donde creía que circulaba entre los estudiosos.

domingo, 17 de julio de 2022

El Octavo Mandamiento implica el derecho a la propiedad

Para perfeccionarse espiritualmente, el hombre tiene que tener el tipo de seguridad que sólo le ofrece la propiedad. Tomás de Aquino adoptó de Aristóteles la idea de que las posesiones hacen posible que las personas puedan practicar la caridad, una obligación cristiana. Dar limosna era un corolario esencial de la propiedad, y los ricos están moralmente obligados a entregar a los pobres la riqueza superflua. El Octavo Mandamiento, que prohíbe el robo, implica claramente la santificación de la propiedad; lo mismo sucede con el Décimo Mandamiento, que proscribe codiciar “los bienes ajenos”. 


lunes, 13 de junio de 2022

Convivir amablemente

Dice Tomás de Aquino que nadie puede aguantar ni un solo día a una persona triste y desagradable; y, por tanto, todo hombre está obligado, por un cierto deber de honestidad, a convivir amablemente con los demás.


sábado, 31 de julio de 2021

Profesores y estudiantes universitarios en la Edad Madia


Durante la Edad Media la mayoría de profesores y estudiantes universitarios eran miembros del clero y a menudo pertenecían a órdenes religiosas, sobre todo a los dominicos, que contaron con personalidades como Tomás de Aquino, el más famoso profesor medieval. Incluso investigadores de la naturaleza como Alberto el Grande y Roger Bacon fueron frailes. Los estudiantes pasaban a menudo de una universidad a otra, de forma que llegaron a formar un grupo internacional, conscientes de las diferencias que los separaban de los habitantes normales de la ciudad donde residían temporalmente. Los profesores eran principalmente filósofos y teólogos. Algunos de estos hombres de letras, como el inglés Juan de Salisbury en el siglo XII, se movieron también por las cortes de la época. 
El término “escolásticos” (scholastici, es decir, hombres de escuela) fue una expresión despectiva inventada por los partidarios de un currículo universitario de nuevo estilo; las “humanidades”. Los profesores de este nuevo currículo fueron calificados de “humanistas” (humanistae) y luego el término se extendió primero por Italia y posteriormente por otras partes de Europa. Estos humanistas constituyeron una nueva forma de clerecía. Algunos habían recibido las órdenes sagradas, pero muchos otros eran laicos; enseñaban en escuelas o universidades o ejercían de tutores privados o estaban al servicio de generosos mecenas. Por lo menos para algunos de ellos, la enseñanza fue más un destino fatal que una vocación, manifiesta el historiador y académico británico Peter Burke

jueves, 3 de junio de 2021

Guerra justa


Santo Tomás de Aquino resumió en su Suma Teológica las aportaciones de Graciano y de san Agustín, atribuyendo unos requisitos concretos al concepto de guerra justa; que la declaración de la misma provenga de una autoridad soberana para dotarla de legitimidad; que esté provocada por una causa justa, por una injuria sufrida que exige ser reparada; y, por último la recta intención de los combatientes, es decir, la búsqueda de la paz. Francisco de Vitoria no prohibía las guerras ofensivas, siempre que fuesen el resultado de restituir la situación previa a la realización de una injuria grave o robo, y que se hubiese intentado cualquier otro tipo de medio previo de resolución. Hugo Grocio decía que la razón de la justicia de la guerra está en el derecho de los estados a la autodefensa y puede darse con carácter anticipatorio a la injuria si la amenaza es inminente y clara.



Juan Pablo II, pieza clave en la diplomacia de la Santa Sede en la desactivación de la política de bloques, refrendó en numerosas ocasiones el rechazo a la violencia y la búsqueda de la paz en la sociedad internacional a través del diálogo de una política activa de paz. En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el 5 de octubre de 1995, abogó por una transformación cualitativa de la organización que sirva para poner fin “no solo a las guerras de combate,sino también a las guerras frías”. 



Pero incluso en una guerra justa se puede pecar por el uso injusto de los medios bélicos, como en casos de bombardeo directo o indiscriminado de civiles en objetivos que carecen de valor militar. Por otro lado, Tomás de Aquino añade que  “si para defenderse se ejerce una violencia mayor que la necesaria, se trataría de una acción ilícita. Pero si se rechaza la violencia en forma mesurada, la acción sería lícita”.

viernes, 28 de mayo de 2021

El Mal no existe como entidad positiva

Mani, vivió en el siglo III d.C., entre el 216 y el 274 d.C. 


El maniqueísmo creía que el mundo es producto del conflicto entre Dios y el Mal; o entre la luz y la oscuridad. El alma humana consistía en luz atrapada en la oscuridad, de la que debe buscar liberarse. La profunda sencillez y coherencia de esta doctrina dualista, que recordaba cultos mediterráneos precristianos, hicieron que el maniqueísmo prevaleciera en todo el Mediterráneo, desde los primeros tiempos cristianos hasta bien entrada la era medieval. (San Agustín, en el siglo IV, fue maniqueo antes de su conversión). Tomás de Aquino refutó el maniqueísmo negando su dualismo. El Mal no existe como entidad positiva, es meramente la falta de bien correctamente entendido. Incluso cuando cometemos los actos más malvados, tenemos en nuestra mente el bien (aunque sólo sea el nuestro). La psicología encerrada en esto parece irrefutable; el criminal ve la muerte de su víctima como un bien; hasta el torturador se cree obligado porque considera que es mejor actuar así. El hecho de que nuestra visión del bien está equivocada es lo que lo convierte en mal.

sábado, 1 de mayo de 2021

Se cumplen ocho siglos de la muerte de Dante

Dante Alighieri (1265-1321), de cuya muerte se cumplen ocho siglos, había asimilado e interiorizado la grandiosa visión filosófico-teológica de Tomás de Aquino (1225-1274).Dante no fue un filósofo en el sentido profesional del término, sino que tuvo espíritu, actitud y pasión de filósofo, y su enfoque filosófico tenía originalidad y espesor especulativo.


Escribe Marco Di Matteo que Dante concibe a Dios principalmente como "inteligencia" y "amor", causa eficiente y final del universo, conforme a la concepción del Doctor Angélico. Para el poeta, la creación es un acto totalmente libre y gratuito de Dios, motivado solo por el amor, con el que Él da el ser a las cosas que antes no existían para nada. También sostiene, al modo tomista, que la dicha consiste en el disfrute de la visión cognitiva de Dios, a la que sigue la comunión amorosa con Él. La influencia de Santo Tomás es reconocible también en la "positividad" que Dante capta en todo lo que es fruto del acto creador de Dios, in primis la naturaleza y la racionalidad humanas, consideradas como el principal trámite natural para llegar a Dios, en perfecta armonía con la Revelación y la dimensión sobrenatural. También aprecia a Santo Tomás por su capacidad de distinguir los diversos ámbitos de la ciencia, respetando los correspondientes métodos de investigación. La deuda que el poeta tiene con el santo dominico es especialmente evidente en El Convivio, donde se refiere al Aquinate como "el buen fraile Tomás", y son frecuentes las menciones a la Suma contra gentiles y al Comentario a la Ética de Aristóteles. Dante cita al Aquinate también en un pasaje de De monarchia, en la que trata de la naturaleza y la fuerza demostrativa del milagro.


Pero la obra, dice Di Matteo, en la que el poeta tributa el mayor reconocimiento a Santo Tomás es La Divina Comedia, donde este está presente en cinco cantos consecutivos del Paraíso. Después de Virgilio y Beatriz, ningún personaje de la Comedia toma la palabra de manera tan extensa como Santo Tomás. Para Dante, Santo Tomás representa la maravillosa unión entre la profundidad de la doctrina y la plenitud de la humanidad transfigurada por la gracia. De hecho, en el Paraíso, según observa la especialista en Dante Valeria Capelli, "responde a las dudas filosófico-teológicas del poeta manifestando una inteligencia luminosa, profunda y sutil" y, "al mismo tiempo, mostrando un amor ardiente por Cristo y por su Iglesia, un amor vivido con la humildad del simple creyente, que es devoto de los grandes santos, sensible a las necesidades de la Iglesia y apegado a la práctica religiosa más popular".

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Iusnaturalismo


 Francisco Suárez
El iusnaturalismo o la teoría del derecho natural, fue anticipada por los teólogos medievales, especialmente por Tomás de Aquino. En España, el dominico franciscano Francisco de Vitoria (1486-1546) y el jesuita Francisco Suárez (1548-1617) desarrollan ampliamente esta doctrina con ideas novedosas, pese a la filiación escolástica de ambos. Conciben el derecho natural como distinto de la ley positiva porque no deriva de la voluntad humana, sino que está en la naturaleza humana per se y ex se. El ius naturale es aquello hacia lo que ipsa natura immediate inclinat, aquello hacia lo que se inclina la misma naturaleza. Se capta por la luz natural, pues está grabado en el corazón humano. Gracias al derecho natural, Vitoria ve plausible la existencia de una comunidad humana universal, lo que le lleva a defender los derechos de los indios y a poner las bases de un derecho internacional, el llamado derecho de gentes. Por su parte, Suárez rechaza el derecho divino atribuido a los monarcas y reconoce una sociabilidad humana general, que es la que hace posible hacer leyes que obligan a todos, escribe la filósofa Camps.


La ley natural, en Tomás de Aquino, es el puente necesario que une la ley eterna o divina con las leyes humanas, que son contingentes, cambiantes y pueden estar equivocadas. Ese puente que proporciona la ley natural permite aceptar el fundamento último de la ley divina como algo no impuesto desde fuera, sino intrínseco a nuestra naturaleza. Pero aunque esté ya en nosotros, la ley divina es necesaria. Lo es porque la razón humana tiene límites, ella sola no descubre la totalidad de la ley natural, que coincide con lo revelado por Dios en el Decálogo. Por ello hay que acudir a la revelación divina, aunque siempre teniendo claro que la ley divina no tiene nada de arbitrario, es la única ley posible de acuerdo con el prototipo o lo que debe ser el hombre. Dicho de otra forma, dada una naturaleza humana, la ley de Dios es la que es y no puede ser otra. El pecado consistirá, pues, en contrariar a la naturaleza, ya que todo acto humano estará de acuerdo o en contra de ella. Afirmación que equivale a decir que pecar es desobedecer la ley de Dios, porque tal desobediencia viola el orden natural: Omne vitium eo ipso quod vitium est, contra naturam est (El vicio lo es porque se aparta de la naturaleza).


martes, 5 de mayo de 2020

Alegría




Escribe Tomás de Aquino que nadie puede aguantar ni un solo día a una persona triste y desagradable; y, por tanto, todo hombre está obligado, por un cierto deber de honestidad, a convivir amablemente (con alegría) con los demás.
"Quien practique la misericordia, dice el Apóstol , que lo haga con alegría". Esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso, escribe Gregorio Nacianceno. 
Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy; sembradores de paz y de alegría, manifiesta Josemaría Escrivá.

jueves, 2 de abril de 2020

La indisponibilidad de la vida humana

Kant
Kant entiende que el criterio de la moralidad se encuentra no en la acción ni en sus consecuencias ni en la intención o fin que se espera conseguir, no se encuentra en nada empírico, porque nada empírico puede proporcionar un imperativo categórico, es decir, absoluto e incondicionado, que pueda fundamentar el deber moral, sino en la actitud o disposición de ánimo de quien obra. Y piensa que quitarse la vida nunca puede ser conforme al deber y que quien, pese a no tener ya apego a la vida o incluso desea quitársela, si no lo hace y sólo por deber, entonces su máxima (el principio subjetivo del obrar) sí tiene un contenido moral. Kant da algunos ejemplos de deberes; uno de ellos se refiere a la licitud del suicidio en el caso de padecer desgracias lindantes con la desesperación y niega toda posibilidad de que una máxima tal pueda ser conforme al deber, ya que “sería contradictoria y no podría subsistir como naturaleza”. La idea del suicidio tampoco puede compadecerse con la idea de la “humanidad como fin en sí”. “Si, para escapar a una situación dolorosa, se destruye él a sí mismo, hace uso de una persona como mero medio para conservar una situación tolerable hasta el fin de la vida. Mas el hombre no es una cosa; no es, pues, algo que pueda usarse como simple medio; debe ser considerado, en todas las acciones, como fin en sí. No puedo, pues, disponer del hombre, en mi persona, para mutilarle, estropearle, matarle”.


Sobre la distinción entre valor y dignidad, afirma Robert Spaemann: “Cuando Kant dice que el hombre no tiene valor, sino dignidad, la palabra dignidad significa lo inconmensurable, lo sublime, lo que hay que respetar incondicionalmente”.

Con respecto a la inmoralidad del suicidio basada en la indisponibilidad de la vida humana argumenta Tomás de Aquino: “Pues en las cosas que no son del dominio de la voluntad, como las naturales y los bienes espirituales, es mayor pecado inferirse a sí mismo un daño: pues se peca más gravemente el que se mata a sí mismo que el que mata a otro”.

domingo, 23 de febrero de 2020

Como quieren ser lo que no son, acaban no queriendo ser nada

Kierkegaard
Para Kierkegaard, la contradicción que algunas personas no pueden soportar es que la verdadera autonomía humana tiene su fundamento en la dependencia de Dios; una dependencia que, como cualquier otra forma de incuestionabilidad o constreñimiento, determinación o necesidad, para esos arrogantes espíritus libertarios no es más que un obstáculo intolerable. No pueden aceptar el hecho de que no nos pertenecemos a nosotros mismos y que sólo sobre esta base puede florecer una identidad auténtica. No obstante, los individuos sumidos en esta situación son incapaces de eludir por completo sus yoes verdaderos o eternos, un hecho que, para Kierkegaard, genera una forma distinta de desesperanza. Como quieren ser lo que no son, acaban no queriendo ser nada. Lo que ansían es la muerte; pero en la perspectiva de Kierkegaard la muerte no es posible, pues el núcleo del yo es eterno. La muerte es esperanza para el creyente, pero el infierno para quienes desesperan. “Lo irreparable de la desesperanza, escribe Kierkegaard, es que ha desaparecido incluso la última esperanza, la muerte”. Llevado al extremo, este deseo apremiante de abandonar la vida toma una forma demoníaca. Es la condición de quienes se rebelan contra el mero hecho de la vida, asqueados por el escándalo de que exista algo y por eso se rebelan contra lo que santo Tomás de Aquino veía como la bondad inherente del Ser. Estos demoníacos, dice Terry Eagleton, son cínicos y nihilistas para quienes la noción misma de significado es una ofensa; la idea de valor, fallida y fraudulenta. Dominados por una hosca furia contra el mundo, se comportan como niños resentidos, desencantados con sus imperfectos padres. No obstante, aunque anhelan la aniquilación, también se esfuerzan por permanecer vivos para escupir en los ojos de Dios y rascarse la nariz ante la ridícula futilidad de su Creación, de la que ellos mismos constituyen uno de sus ejemplos más palmarios. Esta perversa forma de desesperanza, comenta Kierkegaard, ni siquiera quiere desligarse con insolencia del poder que la ha creado,es decir, Dios; por despecho, quiere acosar a ese poder, importunarlo, aferrarse a él con malicia… Rebelándose contra toda existencia cree que ha obtenido una prueba contra la existencia, contra su bondad. Quien está desesperado piensa que él mismo es esa prueba y esto es lo que quiere ser; esta es la razón de que quiera ser él mismo, ser él mismo en su agonía, a fin de protestar con esta agonía contra toda existencia. En una palabra, el consuelo sería la ruina de los condenados. Es su afán de venganza,lo que les mantiene vivos. Los condenados se aferran a su tormento como un niño a su manta, exultantes en su agonía, desprecian todo ofrecimiento de salvación.

martes, 7 de enero de 2020

La felicidad se logra siguiendo la ley natural



La felicidad, decía Tomás de Aquino, se logra siguiendo la ley natural que la razón es capaz de descubrir; si se rechaza la ley natural, la conducta inmoral será irracional y contra natura. La conducta no racional se adopta por motivos egoístas, cuando se tiene una idea equivocada, o miope, de la felicidad (ejemplos son el crimen, la codicia o la pereza).

sábado, 30 de noviembre de 2019

La poligamia es incompatible con la asociación amistosa que es el matrimonio



En el libro The Western Case for Monogamy Over Polygamy, John Witte Jr, repasa el debate sobre la poligamia en Occidente. En el pasado, Grecia e Israel llegaron a la conclusión de que la poligamia era dañina para la sociedad.El lector de la Biblia enseguida ve que con la poligamia llegan peleas intestinas terribles, odios, intrigas y dioses extranjeros. En Grecia, cuando los reyes helenistas intentaron imitar a Oriente con costumbres polígamas, los resultados fueron desastrosos. Witte escribe: “La argumentación no religiosa de Occidente contra la poligamia no es nueva: los antiguos griegos y romanos, mucho antes del nacimiento del cristianismo, habían prohibido la poligamia por razones de naturaleza, amistad, eficacia doméstica, beneficio político y otras. Los argumentos no religiosos siempre permanecieron en los cimientos del razonamiento occidental contra la poligamia”.


Santo Tomás de Aquino señalaba que la poligamia es incompatible con la amistad entre iguales y la asociación amistosa que es el matrimonio, que enseguida se convertía en una especie de esclavitud del hombre sobre sus mujeres.
En el siglo XVIII, David Hume también criticó la poligamia ya  que  fomenta celos y peleas entre las esposas y deja a los niños sin la atención del padre. Además, cada esposa sabe que es reemplazable y que cada nueva esposa es una rival que la debilitaba. Una esposa pasa a ser otro producto acumulado, no una amada única, amiga irremplazable.


viernes, 20 de septiembre de 2019

Fidelidad



Tomás de Aquino en su Suma Teológica escribe que la fidelidad consiste en cumplir lo prometido, conformando de este modo las palabras con los hechos. Somos fieles si guardamos la palabra dada, si nos mantenemos firmes, a pesar de los obstáculos y dificultades, a los compromisos adquiridos.

miércoles, 5 de junio de 2019

Discurrir



Según Santo Tomás de Aquino, el discurrir es señal de poco alcance del entendimiento; es una facultad que se nos ha concedido para suplir a nuestra debilidad, y así es que los ángeles entienden, mas no discurren. Cuanto más elevada es una inteligencia, menos ideas tiene, porque encierra en pocas lo que las más limitadas tienen distribuido en muchas. Así, los ángeles de más alta categoría entienden por medio de pocas ideas; el número se va reduciendo a medida que las inteligencias creadas se van acercando al Creador, el cual como ser infinito e inteligencia infinita, todo lo ve en una sola idea, única, simplicísima, pero infinita, su misma esencia.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Amamos a alguien cuando queremos el bien para él.

Enseña Santo Tomás de Aquino que amamos a alguien cuando queremos el bien para él; si, en cambio, intentamos sacar provecho del otro porque nos agrada o nos es útil para algo, entonces propiamente no lo amamos: lo deseamos.Lo principal del amor no es el sentimiento, sino la voluntad y las obras; y exige esfuerzo, sacrificio y entrega. El sentimiento y los estados de ánimo son mudables y sobre ellos no se puede construir algo tan fundamental como es la felicidad.



Cuando el amor, escribe Fernandez Carvajal, ha pasado ya por el período de mayor sentimiento, lo que queda no es lo menos importante, sino lo esencial, lo que da sentido a todo.