Mostrando entradas con la etiqueta desesperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desesperanza. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de octubre de 2023

No hay tortura más cruel que la de vivir sintiéndose invisible entre los demás

No hay tortura más cruel que la de vivir sin ser reconocido, la de sentirse invisible entre los demás. La invisibilidad puede derivar rápidamente en aniquilación. Nadie puede vivir sin la sensación de ser visto por los demás. El número de suicidios que parecen haberse desencadenado por desamor y sentimientos de abandono y aislamiento son innumerables, escribe Siri Hustvedt.
Dos años antes de quitarse la vida, Jean Améry mantiene que lo que tienen en común todos los suicidas no es la llamada de socorro sino el mensaje. Muchos suicidas lanzan mensajes, dejan caer indirectas o indican con algún gesto su intención a los demás.
¿Qué significa el futuro para el suicida? La palabra desesperanza implica el futuro por definición. Y el futuro es, naturalmente, pura ficción. No sabemos qué nos espera; nuestras expectativas se construyen a partir de nuestro pasado.En el diario que llevó el último año de su vida antes de su suicidio, Cesare Pavese escribió que “uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos desvela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”. Se necesita preparación mental y coraje para matarse. Uno tiene que estar suficientemente equilibrado para actuar, como sabía el poeta y dramaturgo Antonin Artaud. Las personas inmovilizadas por la depresión no se matan. Están demasiado deprimidas.

jueves, 31 de agosto de 2023

Muchas veces las instituciones misioneras son las únicas que se ocupan de los pobres y de los enfermos

Muchas veces, escribe el cardenal Robert Sarah, las instituciones misioneras son las únicas que se ocupan de los pobres y de los enfermos que no le importan a nadie. Cuando gobiernos irresponsables, ejércitos despiadados o grupos de presión sedientos de beneficios siembran el terror y la desesperanza, solo quedan las manos abiertas de Dios que, gracias al coraje de los mensajeros del Evangelio, consuelan a los más pobres de entre los pobres. Entre esos misioneros hay santos. Aunque a muchos de ellos no los conocerá nadie, su santidad es impresionante.


viernes, 23 de junio de 2023

La incidencia de los suicidios y las adicciones entre los abogados

Escudo del ICAM (s. XVIII).

El Colegio de la Abogacía de Madrid ha puesto en marcha un programa que tiene como objetivo cuidar la salud mental de los letrados en Madrid. “La pandemia ha dejado secuelas obvias en la salud mental de la población a nivel general y la abogacía no se ha librado de ello”, explica la vicedecana del Colegio de la Abogacía de Madrid, Isabel Winkels. Están especialmente preocupados por la incidencia de los suicidios y las adicciones entre los abogados. En los últimos años, las cifras de muerte por suicidio han batido un récord tras otro, rebasando las 4.000 muertes anuales según los últimos datos. Algunos de los elementos comunes en los casos de suicidio se dan en muchos abogados como desesperanza, altos niveles de estrés, tensión, precariedad, inestabilidad vital. Si el suicidio es el reflejo de carencias estructurales, la situación por la que atraviesa una parte de la abogacía puede hacer saltar las alarmas.Los casos de suicidio son la punta del iceberg. La salud mental se resiente mucho antes y parece claro que “un abogado que está mal no va a poder asesorar ni acompañar a un cliente en sus dificultades”,señala Winkels en conversación con Economist & Jurist.

sábado, 4 de marzo de 2023

La gestión de Daniel Ortega en Nicaragua está fracasando estrepitosamente

El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) concluyó que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, no puede ofrecer soluciones duraderas a la crisis sociopolítica que atraviesa el país desde 2018. "Al medir la situación económica (de Nicaragua) por su impacto en las condiciones de vida de la gente, la conclusión es que la gestión del régimen de Ortega está fracasando estrepitosamente, no puede ofrecer soluciones duraderas a la crisis social y las difíciles condiciones de vida que golpean a la mayoría de los nicaragüenses", argumentó la Cetcam. Nicaragua vive una situación dramática de mayor pobreza, desempleo y desesperanza de la población. Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del 7 de noviembre de 2021, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión o en el exilio.

"La migración o, más bien, el desplazamiento forzado" de los nicaragüenses, el cual "se ha convertido en el indicador más claro de la incertidumbre y el deterioro de las condiciones de vida de la población". "Los logros económicos que pregona la dictadura,un alusión al Gobierno de Ortega, no son más que un cruel espejismo, de manera que la perspectiva para el 2023 es que esas condiciones se van a mantener para Nicaragua y se prevé que el flujo de migración persista", valoró la Cetcam. Hace dos semanas, el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) alertó sobre un "éxodo inédito" de nicaragüenses a raíz de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril de 2018. "En 2022 se produjo un éxodo inédito en Nicaragua", anotó Raza e Igualdad en un informe.Al menos 328.443 ciudadanos salieron de Nicaragua en 2022, una cifra que supera los 161.269 que partieron en 2021, "que también había marcado un récord en el historial migratorio de Nicaragua", según esa ONG internacional que trabaja con contrapartes y activistas locales en América Latina.Raza e Igualdad citó, además, una publicación del diario digital nicaragüense Confidencial en la que se argumenta que esa migración masiva es "el principal y más visible síntoma de la latente crisis sociopolítica y de derechos humanos" que vive el país desde hace 57 meses, "puesto que un total de 604.485 personas han salido de Nicaragua desde el 2018, año en el que inició la crisis".


martes, 22 de noviembre de 2022

Vivimos en una contradicción

Se nos dice que bajar nuestras expectativas es un precio relativamente bajo que pagar por quedar protegidos del terror y el totalitarismo. “Vivimos en una contradicción”, según Badiou, porque se nos presenta como si fuera algo perfecto, un estado de cosas brutal y profundamente desigual en el que toda existencia se somete a ser evaluada en términos puramente monetarios. Los partidarios del orden establecido no pueden en realidad describirlo como perfecto o maravilloso. Por eso prefieren venir a decirnos que todo lo demás fue, es o sería horrible. Por supuesto, nos dicen, no vivimos en un estado de Bien ideal, pero tenemos la suerte de no vivir en un estado de Mal mortal. Nuestra democracia puede no ser perfecta, pero es mejor que una dictadura sangrienta. El capitalismo puede ser injusto, pero no es el estalinismo criminal. Millones de africanos mueren de sida, pero no permitimos el nacionalismo racista del estilo de Milosevic. Matamos iraníes desde nuestros aviones, pero no les cortamos la garganta con un machete como hacen en Ruanda, etc. En este punto, dice Mark Fisher, el realismo es análogo a la perspectiva desesperanzada de un depresivo que cree que cualquier creencia en una mejora, cualquier esperanza, no es más que una ilusión peligrosa.

viernes, 11 de marzo de 2022

Dos tóxicos existenciales de efectos letales, el vacío y la desesperanza

En España, las últimas estadísticas sobre suicidios recogidas mostraban que una persona se quita la vida cada 2,5 horas, es decir, diez cada día. Uno de los datos que destacan desde la Fundación Española para la Prevención del Suicidio es que este se ha convertido en la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 y 29 años. Galicia y Asturias son las comunidades autónomas que registran una mayor tasa de suicidios.


El psiquiatra Pablo Martínez analiza los datos y los relaciona con el contexto general. “Vivimos en una sociedad que genera, entre otros, dos tóxicos existenciales de efectos letales, el vacío y la desesperanza. Ahí tenemos un gran caldo de cultivo para el suicidio”, explica. Para Martínez, existe “una relación estrecha entre desesperanza y desesperación”, y en esas circunstancias “el suicidio viene a ser una respuesta extrema”. “Si detectamos los primeros truenos de la tormenta, hay dos cosas que podemos hacer, acompañar y escuchar. Estas son las dos mayores necesidades del ser humano en momentos de crisis, sentirse acompañado y sentirse comprendido a través de una escucha empática”.

lunes, 25 de octubre de 2021

El vacío y la desesperanza. Ahí tenemos un gran caldo de cultivo para el suicidio


Uno de los datos que destacan desde la Fundación Española para la Prevención del Suicidio es que este se ha convertido en la principal causa de muerte entre los jóvenes de 15 y 29 años, superando las defunciones por tumores o accidentes de tráfico. Galicia y Asturias son las comunidades autónomas que registran una mayor tasa de suicidios por cada cien mil habitantes.


El psiquiatra Pablo Martínez explica que “vivimos en una sociedad que genera, entre otros, dos tóxicos existenciales de efectos letales: el vacío y la desesperanza. Ahí tenemos un gran caldo de cultivo para el suicidio”. Existe, dice el psiquiatra “una relación estrecha entre desesperanza y desesperación”, y en esas circunstancias “el suicidio viene a ser una respuesta extrema cuando uno siente en lo más hondo de su corazón que todo es ‘vanidad de vanidades’. Si detectamos los primeros truenos de la tormenta, hay dos cosas que podemos hacer: acompañar y escuchar. Estas son las dos mayores necesidades del ser humano en momentos de crisis, sentirse acompañado y sentirse comprendido a través de una escucha empática. No olvidemos el valor balsámico de las palabras como tan bien nos señala el libro de los Proverbios:‘La palabra dicha a su tiempo, ¡cuán buena es!’”.

domingo, 23 de febrero de 2020

Como quieren ser lo que no son, acaban no queriendo ser nada

Kierkegaard
Para Kierkegaard, la contradicción que algunas personas no pueden soportar es que la verdadera autonomía humana tiene su fundamento en la dependencia de Dios; una dependencia que, como cualquier otra forma de incuestionabilidad o constreñimiento, determinación o necesidad, para esos arrogantes espíritus libertarios no es más que un obstáculo intolerable. No pueden aceptar el hecho de que no nos pertenecemos a nosotros mismos y que sólo sobre esta base puede florecer una identidad auténtica. No obstante, los individuos sumidos en esta situación son incapaces de eludir por completo sus yoes verdaderos o eternos, un hecho que, para Kierkegaard, genera una forma distinta de desesperanza. Como quieren ser lo que no son, acaban no queriendo ser nada. Lo que ansían es la muerte; pero en la perspectiva de Kierkegaard la muerte no es posible, pues el núcleo del yo es eterno. La muerte es esperanza para el creyente, pero el infierno para quienes desesperan. “Lo irreparable de la desesperanza, escribe Kierkegaard, es que ha desaparecido incluso la última esperanza, la muerte”. Llevado al extremo, este deseo apremiante de abandonar la vida toma una forma demoníaca. Es la condición de quienes se rebelan contra el mero hecho de la vida, asqueados por el escándalo de que exista algo y por eso se rebelan contra lo que santo Tomás de Aquino veía como la bondad inherente del Ser. Estos demoníacos, dice Terry Eagleton, son cínicos y nihilistas para quienes la noción misma de significado es una ofensa; la idea de valor, fallida y fraudulenta. Dominados por una hosca furia contra el mundo, se comportan como niños resentidos, desencantados con sus imperfectos padres. No obstante, aunque anhelan la aniquilación, también se esfuerzan por permanecer vivos para escupir en los ojos de Dios y rascarse la nariz ante la ridícula futilidad de su Creación, de la que ellos mismos constituyen uno de sus ejemplos más palmarios. Esta perversa forma de desesperanza, comenta Kierkegaard, ni siquiera quiere desligarse con insolencia del poder que la ha creado,es decir, Dios; por despecho, quiere acosar a ese poder, importunarlo, aferrarse a él con malicia… Rebelándose contra toda existencia cree que ha obtenido una prueba contra la existencia, contra su bondad. Quien está desesperado piensa que él mismo es esa prueba y esto es lo que quiere ser; esta es la razón de que quiera ser él mismo, ser él mismo en su agonía, a fin de protestar con esta agonía contra toda existencia. En una palabra, el consuelo sería la ruina de los condenados. Es su afán de venganza,lo que les mantiene vivos. Los condenados se aferran a su tormento como un niño a su manta, exultantes en su agonía, desprecian todo ofrecimiento de salvación.

martes, 24 de septiembre de 2019

El suicidio es la primera causa de fallecimiento no natural en España


Unas 3.600 personas en España fallecen cada año a causa del suicidio. Es decir, 10 personas al día fallecen por esta causa en nuestro país, el 75% hombres. La magnitud del problema es aún mayor de lo que parece ya que, por cada una de estas personas, se estima que hay otras 20 que lo intentan. El suicidio es la primera causa de fallecimiento no natural en España desde hace 11 años, y el número de víctimas triplica al de accidentes de tráfico.


El psiquiatra Pablo Martínez Vila dice que “vivimos en una sociedad que genera, entre otros, dos tóxicos existenciales de efectos letales. El vacío (“la vida no tiene sentido”) y la desesperanza (“no veo ningún futuro para mí”).  Ahí tenemos un gran caldo de cultivo para el suicidio. El sociólogo Z. Baumann habla de una sociedad “líquida” donde todo es frágil, efímero y se enfoca en el “corto plazo”. Ello explica, por ejemplo, la colosal crisis de relaciones; vivimos una epidemia de relaciones rotas y la ola de suicidios no es ajena a esta realidad dolorosa. En cuanto al otro tóxico, la desesperanza, simplemente cosechamos lo que se ha sembrado en los últimos 150 años. Los profetas de la desesperanza, Marx, Freud y Nietzsche (entre otros), se esforzaron por “destruir toda ilusión” y han predicado una cosmovisión materialista de la vida, “sin Dios y sin esperanza” . Esta cosmovisión no sale gratis ni en lo personal ni en lo social, conlleva un alto peaje. Tarde o temprano lleva a la frustración, al vacío y a la amargura. Decía Sartre: “El camino del ateísmo es cruel y doloroso”. Hay una relación estrecha entre desesperanza y desesperación. 

domingo, 1 de julio de 2018

Esperanza.

En las palabras de Gabriel Marcel “la esperanza únicamente puede arraigar donde la perdición es una posibilidad”. Esta es una de las formas en que difiere del optimismo, para el que la perdición es simplemente inconcebible. El Abraham que sujeta un cuchillo contra la garganta de su hijo tiene esperanza, pero dudaríamos en calificarlo de optimista. 

Terry Eagleton
La desesperanza que el cristianismo tacha de pecaminosa consiste en rechazar la posibilidad de redención a largo plazo, no en concluir que este o ese esfuerzo concreto está claramente condenado. Dice Terry Eagleton que una razón por la que esta clase de desesperanza a largo plazo se considera un defecto moral es que puede parecer que traiciona los esfuerzos de otros. Puede sugerir que sus aparentes victorias son falsas y sus fracasos estaban predestinados, desvalorizando así su coraje y resistencia. Por tanto, es posible dar una situación concreta por perdida, al tiempo que se conserva una confianza indeterminada en el futuro, que es a lo que Marcel se refiere con esperanza fundamental. Esa esperanza no tiene un objetivo concreto; más bien se trata de una apertura general del espíritu, lo que un comentarista describe como “un tono o disposición con el que se afronta el futuro, la mera constancia o una expectativa sin objeto”. Difiere del optimismo, dice Eagleton, en parte porque no es simplemente una cuestión de temperamento y en parte porque está dispuesta a afrontar la posibilidad de su propia ruina. Quizá esta clase fundamental de esperanza es lo que nos convence de que, aun ante la mayor calamidad, la vida sigue mereciendo la pena ser vivida.
Esperanza.
Los cristianos tienen esperanza no porque el futuro sea oscuro sino porque, en un sentido inescrutable, tiene una base sólida. La fuente de su esperanza radica en el Yahvé que se identifica en tiempo futuro en las escrituras hebreas (“Yo seré lo que seré”) y que no abandonará a su pueblo. En este sentido, la esperanza no tiene nada que ver con el pensamiento desiderativo sino con una expectativa jubilosa, que es tanto más admirable en circunstancias en las que parece difícil de mantener, dice Eagleton. Representa lo que
Jane Austen en Persuasión denomina “una confianza alegre en el futuro”. Los salmos prometen que la esperanza no será confundida, mientras que san Pablo insiste en que no nos defrauda. De acuerdo con un comentarista de santo Tomás, su visión entraña una “confianza inquebrantable y una viva certidumbre” que está muy alejada del optimismo fácil, “una expectativa trémula e impaciente, caracterizada por el brío y la constancia, segura de la victoria”. Por si esta última frase sonara desagradablemente autosatisfecha, hay que recordar que, para la fe cristiana, la presunción es un pecado en la misma medida que la desesperanza. Constituye el equivalente teológico del optimismo patológico. Es la fe en que la salvación está en último término en manos de Dios, pero que los caminos de Dios son inescrutables, lo que permite al creyente esperar sin triunfalismo. La victoria que es segura es el triunfo final de la gracia sobre los poderes perniciosos de este mundo.